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Determinar el tipo metabólico: qué puede medirse y qué no

Lo más importante, en pocas palabras

El tipo metabólico como categoría fija no aparece en ninguna fuente examinada. Buscamos en la Verbraucherzentrale, la DGE, el BfR, el IQWiG y el MSD Manual: ni el tipo de carbohidratos ni el tipo de proteínas, ni un metabolismo rápido o lento aparecen allí como conceptos reconocidos. La Verbraucherzentrale de Renania del Norte-Westfalia señala que las recomendaciones de alimentación personalizada de proveedores comerciales no se basan en la evidencia (2023).

En cambio, sí pueden medirse otras cosas, y con precisión. La DGE indica una fórmula para calcular el gasto energético en reposo, además de factores PAL de entre 1,2 y 2,4 para calcular el gasto energético total. Para valores sanguíneos como la HbA1c, la glucosa en ayunas, el colesterol y la TSH existen intervalos de referencia numéricos. Ese es el nivel en el que pueden determinarse las cosas.

Primero leerás de dónde procede la teoría de los tipos y qué dice la evidencia disponible al respecto. Después se explican las magnitudes demostradas: el metabolismo basal, el gasto energético en reposo, el factor PAL y los valores sanguíneos con sus intervalos de referencia. Por último, aclaramos qué puede aportar una prueba genética en este contexto y qué no.

Esto es lo que encontrarás en este artículo

1. De dónde surge la teoría de los tipos
2. Qué dice la evidencia disponible al respecto
3. Metabolismo basal: la definición exacta
4. Tres frases sobre el metabolismo sometidas a verificación
5. La fórmula con la que se calcula
6. El factor PAL en cifras
7. Adónde va la energía en el cuerpo
8. Qué valores sanguíneos reflejan el metabolismo
9. Cuatro formas de determinar el metabolismo
10. Qué puede aportar aquí una prueba genética
11. Límites: qué no responde este artículo
12. Qué queda del análisis del metabolismo
Preguntas frecuentes
Fuentes

De dónde surge la teoría de los tipos

La idea de que las personas pueden dividirse en tipos metabólicos resulta intuitiva. Promete que existe una razón por la que la misma alimentación produce efectos diferentes en dos personas, y que esa razón puede identificarse.

La observación en la que se basa es correcta. Las personas reaccionan de manera diferente, y el gasto energético de dos personas con el mismo peso puede variar. El salto de esta observación a categorías fijas es el punto en el que termina la evidencia disponible.

Idea central

Las diferencias entre las personas están demostradas. No lo están, en cambio, los tipos fijos en los que esas diferencias puedan clasificarse.

Por qué las categorías resultan tan atractivas

Una categoría ahorra el trabajo de observar. Quien conoce su tipo ya no tiene que probar, sino solo consultar. Ese es el verdadero valor comercial de la teoría de los tipos.

El precio de ello es la exactitud. Una clasificación que no está respaldada influye en cada decisión sin que pueda comprobarse. Quien come según su tipo y no tiene éxito busca el error en sí mismo en lugar de cuestionar la clasificación.

Lo que significa el término en la vida cotidiana

En las conversaciones, el tipo metabólico suele referirse a una de tres experiencias. La primera es que alguien engorda fácilmente aunque coma poco. La segunda, que alguien tolere peor ciertos alimentos que otras personas. La tercera, que la misma dieta produzca resultados distintos en dos personas.

Las tres experiencias tienen explicaciones que prescinden de la teoría de los tipos. La primera se refiere al factor de actividad y a la precisión de la propia estimación; la segunda, a las intolerancias con diagnóstico propio; la tercera, a la capacidad de mantener la dieta y a los valores iniciales.

El resto de este artículo desarrolla precisamente estas explicaciones. Son menos llamativas que una clasificación por tipos y tienen la ventaja de que cada una aporta una cifra.

Lo que dicen las pruebas disponibles

La Verbraucherzentrale NRW publicó en 2023 un separata sobre nutrición personalizada, en el que recopiló las evaluaciones de varias sociedades científicas. Una frase resume la situación.

Fuente documentada

«Las recomendaciones nutricionales personalizadas, tal como las ofrecen actualmente principalmente las empresas comerciales, no están basadas en la evidencia».

Verbraucherzentrale NRW
Nutrición personalizada, separata de Knack•Punkt, edición de 2023

Cito esta frase aunque mybody®x ofrece pruebas de ADN para la nutrición. Omitirla habría sido la decisión más cómoda. Lo que esto implica para nuestra propia oferta se explica en el capítulo 10, y de ello se deriva algo.

Lo que las sociedades científicas critican concretamente

El mismo separata cita a un grupo de trabajo de la DGE, que afirma que actualmente no es posible formular recomendaciones nutricionales personalizadas y basadas en la evidencia a partir de la dotación genética o de la composición de la microbiota intestinal.

El núcleo metodológico aparece en otra frase: no existen pruebas suficientes, procedentes de ensayos controlados aleatorizados, sobre la eficacia de incluir pruebas genéticas en el asesoramiento nutricional. Por tanto, no se cuestiona que existan diferencias genéticas, sino que no se haya demostrado su utilidad para formular recomendaciones nutricionales.

Una cifra del mismo documento muestra a qué se debe. Se conocen 941 loci genéticos relacionados con la obesidad y se han identificado 240 loci genéticos relacionados con la diabetes tipo 2. Derivar una recomendación práctica a partir de cientos de contribuciones individuales es algo distinto de leer un único marcador.

Metabolismo basal: la definición exacta

Si se descarta la teoría de los tipos, queda la cuestión de las necesidades energéticas. Tiene respuesta, y la respuesta comienza con una definición más precisa que el uso cotidiano de la palabra.

La Verbraucherzentrale describe el metabolismo basal como la energía necesaria para mantener las funciones corporales normales. La DGE añade las condiciones de medición: el metabolismo basal es el resultado de una medición realizada en condiciones exactamente estandarizadas, por la mañana, tras unas ocho horas de sueño, en un entorno termoneutro y aproximadamente doce horas después de la última comida.

Por qué en la práctica se mide otra cosa

Estas condiciones no se pueden reproducir en la vida cotidiana. Por eso las mediciones utilizan el gasto energético en reposo, que se obtiene en condiciones menos estrictas. La DGE señala la diferencia: el gasto energético en reposo es aproximadamente un 10 % mayor que el metabolismo basal.

El diez por ciento parece poco, pero no lo es. Con 1.600 kilocalorías, la diferencia es de 160 kilocalorías. Quien compara dos valores de dos fuentes sin comprobar a cuál de las dos magnitudes se refiere está comparando dos cosas diferentes.

La misma fuente menciona una tercera magnitud que a menudo se omite. El efecto térmico de los alimentos, es decir, la energía necesaria para la digestión y el aprovechamiento de los nutrientes, representa aproximadamente el 10 % del gasto energético total.

Tres conceptos que no son intercambiables

Así quedan tres magnitudes una junto a otra, y cada calculadora de Internet se refiere a una diferente. El metabolismo basal es el valor en las condiciones de medición más estrictas. El gasto energético en reposo se sitúa alrededor de un 10 % por encima. El gasto energético total se obtiene multiplicando por el factor de actividad.

Quien compara dos calculadoras y obtiene resultados diferentes normalmente no se encuentra ante fórmulas contradictorias, sino ante distintas magnitudes objetivo. Esta confusión explica buena parte del desconcierto en torno al tema.

En la vida cotidiana, esto significa que primero hay que comprobar cuál de las tres magnitudes proporciona una calculadora. Sin ese dato, la cifra no se puede interpretar y resulta inútil para una comparación.

Tres frases sobre el metabolismo en el fact-check

Tres afirmaciones aparecen en casi todos los textos sobre el tema. Las contrastamos con las fuentes que hemos leído para este artículo.

Afirmación y evidencia

«Tengo un metabolismo lento»

Ninguna fuente revisada presenta esto como una característica fija. Lo que existe es un gasto energético en reposo calculable, que depende del peso, la edad y el sexo, así como un factor PAL para la actividad. Ambas magnitudes explican las diferencias entre las personas, sin que sea necesario ningún tipo para ello.

«Mi prueba genética me dice cómo debo comer»

La Verbraucherzentrale de Renania del Norte-Westfalia señala que no existen pruebas suficientes procedentes de estudios controlados aleatorizados sobre la eficacia de incluir pruebas genéticas en el asesoramiento nutricional (2023). Una prueba genética describe predisposiciones; no prescribe un plan de alimentación.

«Con el método adecuado se puede acelerar el metabolismo»

Lo documentado es la dirección contraria. Según la Verbraucherzentrale, el metabolismo basal disminuye después de las dietas drásticas, porque el cuerpo ahorra energía. Para este artículo no hemos encontrado una fuente institucional que documente un método para aumentar el metabolismo basal.

Los tres puntos tienen algo en común. Tratan el metabolismo como una característica que se tiene, y no como un cálculo que se puede formular. Precisamente esta diferencia determina si se obtiene una cifra.

La fórmula con la que se calcula

La DGE publica las fórmulas con las que se puede estimar el gasto energético en reposo. Requieren dos datos: el peso corporal en kilogramos y la edad en años.

Para las mujeres, la fórmula es: peso por 0,047, menos edad por 0,01452, más 3,21; el resultado se multiplica por 239. Para los hombres: peso por 0,047, más 1,009, menos edad por 0,01452, más 3,21; el resultado se multiplica por 239. Ambas fórmulas dan las kilocalorías al día.

Un ejemplo de cálculo

Para una mujer de 70 kilogramos y 40 años, la fórmula da el siguiente resultado: 70 por 0,047 son 3,29. Menos 40 por 0,01452, es decir, 0,58, quedan 2,71. Más 3,21 da 5,92. Por 239 son aproximadamente 1.415 kilocalorías al día.

Este valor es una estimación, no una medición. Quien quiera obtenerlo con mayor precisión necesita una calorimetría indirecta, en la que se registran el consumo de oxígeno y la emisión de dióxido de carbono. Es un procedimiento para clínicas y estudios, no para casa.

Lo destacable de la fórmula es lo que no incluye. No contiene ningún tipo, variante genética ni categoría. Las únicas variables de entrada son el peso, la edad y el sexo.

El factor PAL en cifras

Del gasto energético en reposo a las necesidades totales se llega mediante una multiplicación. El centro de atención al consumidor resume el cálculo así: el metabolismo basal multiplicado por el PAL da como resultado las necesidades energéticas totales. PAL significa nivel de actividad.

Factores PAL según la DGE

1,2–1,3

personas frágiles o inmovilizadas

1,4–1,5

empleados de oficina, es decir, actividad principalmente sedentaria

1,8–1,9

actividad principalmente de pie y caminando, por ejemplo, en ventas o en el sector de servicios

2,0–2,4

trabajo físico pesado o deporte de alto rendimiento

Fuente: Sociedad Alemana de Nutrición (DGE), Preguntas frecuentes sobre la ingesta de energía, y Centro de atención al consumidor de Renania del Norte-Westfalia, Alimentación, metabolismo, calorías (estado: 2026)

Qué significa el intervalo

Entre 1,2 y 2,4 hay un factor de dos. Aplicado a nuestro valor de ejemplo de 1.415 kilocalorías, da un intervalo de aproximadamente 1.700 a 3.400 kilocalorías al día.

Aquí está el verdadero núcleo de la observación de la que surgió la teoría de los tipos. Dos personas con el mismo peso y la misma edad pueden diferir en más de mil kilocalorías en sus necesidades diarias. La razón es el movimiento, no el tipo.

Del cálculo se desprende además la proporción del metabolismo basal respecto del gasto total. Con un PAL de 1,4, matemáticamente es de alrededor del 71 %, y con un PAL de 2,0, de alrededor del 50 %. Estos dos porcentajes se derivan de la fórmula de la DGE y no aparecen literalmente en la fuente.

Adónde va la energía en el cuerpo

El centro de atención al consumidor desglosa qué órganos requieren el metabolismo basal. De ahí se desprenden dos cifras reveladoras, porque contradicen una suposición generalizada.


El cerebro representa el 25 % del metabolismo basal, y toda la musculatura, el 18 %.

La suposición generalizada sostiene que la masa muscular es el factor decisivo del metabolismo basal. Según estas cifras, la proporción de la musculatura en reposo es inferior a la del cerebro. Los músculos consumen mucho cuando trabajan y poco cuando están en reposo.

Qué se deduce de esto para la vida cotidiana

El entrenamiento de fuerza sigue siendo útil, pero la justificación cambia. El gasto adicional se produce principalmente durante el esfuerzo y no después, sentado en el sillón. Presentar el aumento de masa muscular como una vía para lograr un metabolismo basal permanentemente más alto exagera la magnitud del efecto.

A la inversa, la proporción correspondiente al cerebro explica por qué el metabolismo basal no puede controlarse voluntariamente. Una cuarta parte se destina a un órgano cuyo consumo no cambia de forma significativa ni con el entrenamiento ni con la alimentación.

La clave está en otra parte

De los tres componentes del gasto energético se desprende una jerarquía clara en cuanto a su capacidad de modificación. El metabolismo basal está determinado en gran medida por el peso, la edad y el sexo. El efecto térmico de los alimentos ronda el 10 % y depende de la cantidad ingerida.

Queda el componente de actividad, y precisamente ahí se encuentra el intervalo de 1,2 a 2,4. Es el único componente que puede modificarse mediante una decisión y, al mismo tiempo, el que ofrece mayor margen de maniobra.

Esto relativiza toda la búsqueda del tipo. Quien quiera saber por qué sus necesidades difieren de las de otra persona suele encontrar la respuesta en el factor PAL y no en una categoría.

Cabe tener en cuenta que el factor PAL refleja el día completo y no la sesión de ejercicio. Una hora de entrenamiento solo eleva moderadamente el valor de un día por lo demás sedentario. Lo que modifica el factor es la estructura general de la vida cotidiana.

Qué valores sanguíneos reflejan el metabolismo

Cuando la tipología no proporciona una cifra, la proporcionan los valores de laboratorio. Para varias magnitudes existen rangos de referencia con límites claros.

Para el valor de HbA1c, el IQWiG establece tres rangos: un valor inferior al 5,7 %, equivalente a 39 milimoles por mol de hemoglobina, habla en contra de la diabetes; entre el 5,7 y el 6,4 % se considera un riesgo elevado; a partir del 6,5 % existe diabetes mellitus. Para el diagnóstico, la misma fuente indica una glucemia en ayunas superior a 126 miligramos por decilitro y un valor a las dos horas superior a 200 miligramos por decilitro en la prueba de tolerancia a la glucosa.

Lípidos en sangre y tiroides

Para el colesterol LDL, el IQWiG indica un valor de referencia inferior a 130 miligramos por decilitro en adultos mayores de 18 años, lo que equivale a menos de 3,36 milimoles por litro. Para el colesterol HDL, se mencionan valores superiores a 50 miligramos por decilitro en mujeres y superiores a 40 en hombres.

Para el valor de TSH, que refleja la función tiroidea, la guía de la Sociedad Alemana de Medicina General y Medicina Familiar establece límites según la edad: se considera elevado un valor superior a 4,0 miliunidades por litro entre los 18 y los 70 años, superior a 5,0 entre los 70 y los 80, y superior a 6,0 después de los 80. La misma guía señala que los valores límite de laboratorio varían entre 2,5 y 5,0.

La última frase a medias es la más importante del capítulo. Los intervalos de referencia difieren entre laboratorios y métodos. Siempre es determinante el intervalo que figura en el propio informe.

Por qué estos valores muestran algo distinto de las necesidades energéticas

Conviene aclarar un malentendido. Ni la HbA1c ni la TSH ni los lípidos en sangre indican cuántas kilocalorías necesita una persona al día. Describen cómo gestiona el organismo lo que recibe.

El valor de HbA1c refleja un período más largo que una medición aislada de glucosa en sangre, porque está ligado a los glóbulos rojos y sigue su vida útil. Esto lo hace más resistente al efecto de una sola comida.

El valor de TSH, por su parte, es una señal de control y no una hormona tiroidea. Muestra hasta qué punto el centro de control solicita una mayor actividad. Precisamente por eso aumenta cuando la tiroides produce demasiado poco, lo que a primera vista contradice la lógica cotidiana.

En cuanto a la cuestión del tipo metabólico, de esto se desprende lo siguiente: estos valores tampoco proporcionan ninguna categoría. Proporcionan cifras con un intervalo de referencia, y un valor fuera de ese intervalo es motivo para una evaluación médica.

Cuatro métodos para determinar el metabolismo

La tabla presenta lado a lado los cuatro métodos habituales. Las dos últimas columnas son decisivas.

Método Lo que se obtiene Evidencia institucional
Fórmula según la DGE Gasto energético en reposo en kcal al día, estimado a partir del peso, la edad y el sexo La propia DGE publica la fórmula y los factores PAL
Calorimetría indirecta Valor medido en lugar de estimado, en condiciones estandarizadas La DGE describe expresamente las condiciones de medición del metabolismo basal
Valores sanguíneos HbA1c, glucosa en ayunas, lípidos en sangre y TSH con intervalos de referencia El IQWiG y las guías clínicas indican los intervalos de referencia con cifras
Prueba genética para la alimentación Descripción de predisposiciones genéticas, sin indicación calórica No existen pruebas suficientes procedentes de estudios controlados aleatorizados para incluirla en el asesoramiento nutricional

La cuarta línea se refiere a nuestra propia oferta y aparece aquí sin cambios. El próximo capítulo aclara qué se desprende de ella.

Lo que puede aportar aquí una prueba genética

Una prueba de ADN para la alimentación no determina ningún tipo metabólico, porque ese tipo no existe. Tampoco proporciona una indicación calórica, ya que para ello basta la fórmula del capítulo 5 junto con el factor PAL.

Lo que describe son predisposiciones genéticas, es decir, variantes que no cambian a lo largo de la vida. La evidencia disponible no permite determinar con claridad si estas predisposiciones permiten derivar recomendaciones nutricionales, ni en qué medida. El centro de asesoramiento al consumidor de Renania del Norte-Westfalia (Verbraucherzentrale NRW) adopta expresamente una postura prudente al respecto, y esta valoración también se aplica a nuestras pruebas.

mybody®x trabaja con un laboratorio especializado certificado en Alemania, realiza los análisis conforme al RGPD y opera desde 2016, en el negocio dirigido al consumidor final desde 2022.

Análisis del metabolismo mediante ADN con plan de 28 días de mybody®x (MYBODY Lab GmbH)

Prueba de ADN a partir de saliva

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Más de 80 variaciones genéticas a partir de una muestra de saliva, evaluadas en 24 informes de análisis, además de un plan de 28 días con 60 recetas. Lo que la prueba no consigue: no determina ningún tipo metabólico, porque este concepto no existe como tal en ninguna de las fuentes examinadas. No establece ningún diagnóstico ni sustituye el asesoramiento médico. La Verbraucherzentrale NRW considera que las recomendaciones alimentarias basadas en la genética no tienen fundamento científico.

Precio 197,00 € A fecha de 11.08.2026; sujeto a cambios
Tipo de muestra Muestra de saliva
Tiempo de procesamiento aproximadamente entre 15 y 20 días laborables después de la recepción de la muestra en el laboratorio
Laboratorio laboratorio especializado certificado
Información de la página del producto, consultada el 11.08.2026
Sobre el análisis metabólico del ADN

Legalmente, debe incluirse una advertencia. Las pruebas genéticas con fines médicos están sujetas en Alemania a la Ley de Diagnóstico Genético. Esta ley establece que deben realizarlas médicos y exige, antes del consentimiento, informar sobre la naturaleza, el significado y el alcance de la prueba.

El capítulo de un vistazo

Una prueba genética describe predisposiciones y no determina ningún tipo metabólico. Para calcular las necesidades energéticas bastan una fórmula y el factor PAL; para conocer el estado metabólico, los valores sanguíneos con su intervalo de referencia. Para las conclusiones médicas se aplica la Ley de Diagnóstico Genético, que reserva estas actuaciones a los médicos.

Límites: lo que este artículo no responde

A pesar de haber realizado una búsqueda específica, no hemos encontrado ninguna declaración del Bundesinstitut für Risikobewertung específicamente sobre las pruebas genéticas para la alimentación y la pérdida de peso. El BfR no se pronuncia sobre este tema en los documentos examinados y, por tanto, no atribuimos ninguna postura al respecto.

Los dos porcentajes relativos a la proporción del metabolismo basal respecto al gasto energético total, el 71 y el 50 por ciento, se derivan de la fórmula de la DGE y no aparecen literalmente así en la fuente. Por eso los identificamos en ambos lugares como un cálculo.

La publicación especial de la Verbraucherzentrale NRW menciona por su nombre y precio dos productos de prueba comerciales. No reproducimos esos nombres porque, por principio, no mencionamos a competidores por su nombre. Aun así, la valoración del contenido figura íntegramente en este texto.

Por último, un límite en lo que respecta a este artículo. Los valores sanguíneos llamativos deben ser interpretados médicamente. Este artículo menciona intervalos de referencia para que un resultado pueda entenderse, no para que alguien se clasifique por sí mismo.

Lo que queda del análisis metabólico

Si te llevas una cifra de este artículo, que sea tu propio factor PAL. Es la única magnitud que puedes influir personalmente y, al mismo tiempo, la que presenta el mayor margen.

El método de cálculo está disponible públicamente. El gasto energético en reposo obtenido mediante la fórmula, multiplicado por el valor PAL de tu actividad. Entre un día de oficina con 1,4 y un día físicamente exigente con 2,0 hay, en nuestro ejemplo, unas 850 kilocalorías de diferencia.

Al principio estaba la pregunta sobre el propio tipo metabólico. La respuesta más honesta es que la pregunta está mal planteada. Lo que tienes es una necesidad, y esta se puede calcular en lugar de adivinarla.

Preguntas frecuentes

¿Existe realmente el tipo metabólico?

Ninguna de las fuentes revisadas para este artículo considera el tipo metabólico un concepto reconocido. El centro de consumidores de Renania del Norte-Westfalia señala que las recomendaciones nutricionales personalizadas de proveedores comerciales no están basadas en la evidencia (2023). En su lugar, pueden medirse el gasto energético en reposo, el factor PAL y los valores sanguíneos con sus intervalos de referencia.

¿Cómo calculo mi metabolismo basal?

La DGE publica una fórmula para calcular el gasto energético en reposo. Para las mujeres: multiplica el peso en kilogramos por 0,047, resta la edad en años multiplicada por 0,01452 y suma 3,21; después multiplica el resultado por 239. Para los hombres se suma además 1,009. El resultado se expresa en kilocalorías al día. Según la misma fuente, el gasto energético en reposo es aproximadamente un 10 % superior al metabolismo basal propiamente dicho.

¿Qué es el factor PAL?

El factor PAL refleja el nivel de actividad y se multiplica por el metabolismo basal para obtener las necesidades energéticas totales. La DGE indica valores de 1,2 a 1,3 para personas frágiles o inmovilizadas, de 1,4 a 1,5 para empleados de oficina, de 1,8 a 1,9 para actividades realizadas principalmente de pie y de 2,0 a 2,4 para trabajos físicos pesados o deporte de alto rendimiento.

¿Qué valores sanguíneos indican el estado del metabolismo?

El IQWiG considera normal un HbA1c inferior al 5,7 %, un riesgo elevado entre el 5,7 y el 6,4 % y diabetes mellitus a partir del 6,5 %; para el colesterol LDL en adultos, menos de 130 miligramos por decilitro. Para la TSH, la guía de la DEGAM considera elevados, en personas de 18 a 70 años, los valores superiores a 4,0 mU/l. Los intervalos de referencia dependen del laboratorio y del método.

¿Los músculos queman mucha energía en reposo?

Menos de lo que suele suponerse. El centro de consumidores cifra la proporción de la musculatura en el metabolismo basal en un 18 % y la del cerebro en un 25 %. Los músculos consumen energía sobre todo durante el esfuerzo. El entrenamiento de fuerza sigue siendo útil, pero no eleva el metabolismo basal en la magnitud que se promete con frecuencia.

Siguiente paso

Dos cifras en lugar de una categoría

Calcula tu gasto energético en reposo con la fórmula de la DGE y elige el factor PAL que se ajuste a tu jornada laboral. El resultado es más fiable que cualquier clasificación por tipos. Quien además quiera conocer el componente genético puede consultarlo en el análisis metabólico de ADN.

Ir al análisis metabólico de ADN Calcular las necesidades calóricas

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Fuentes

  1. Centro de asesoramiento al consumidor de Renania del Norte-Westfalia: Alimentación personalizada. Separata de Knack•Punkt, número 1/23, edición de 2023 – verbraucherzentrale.nrw
  2. Sociedad Alemana de Nutrición (DGE): Preguntas frecuentes sobre el aporte energético, con fórmulas para el gasto energético en reposo y factores PAL – dge.de
  3. Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG): Resumen de valores de laboratorio con intervalos de referencia para HbA1c, glucosa en sangre y lípidos sanguíneos – gesundheitsinformation.de
  4. DEGAM y AWMF: Guía S2k «Valor elevado de TSH en la consulta de medicina de familia», número de registro 053-046, edición de 2024 – register.awmf.org

La cita literal sobre la falta de base científica, la afirmación del grupo de trabajo de la DGE sobre la dotación genética, la indicación de la falta de estudios controlados aleatorizados, los 941 y 240 loci genéticos y las proporciones de los órganos del 25 y el 18 por ciento proceden de la fuente [1]. La definición del metabolismo basal, las fórmulas, la diferencia del 10 por ciento con respecto al gasto energético en reposo, el efecto térmico de los alimentos y los intervalos PAL proceden de [2]. Los intervalos de referencia para la HbA1c, la glucosa en ayunas y el colesterol LDL y HDL proceden de [3], y los límites de TSH en función de la edad, de [4]. El dato sobre la disminución del metabolismo basal después de las dietas relámpago procede del centro de asesoramiento al consumidor (situación en 2022), y las normas sobre la reserva médica y la información, de la Ley de Diagnóstico Genético. Los datos sobre el precio, el alcance, el tipo de muestra y el laboratorio proceden de la página del producto de mybody®x, consultada el 11.08.2026. Todas las fuentes se consultaron y verificaron el 11.08.2026.

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Equipo editorial y especializado de mybody®x

Diagnóstico de laboratorio Ciencia de la nutrición Interpretación de análisis de sangre Nutrigenética

Este artículo ha sido elaborado por el equipo editorial y especializado de mybody®x. El equipo combina el diagnóstico de laboratorio, la ciencia de la nutrición y la interpretación de análisis de sangre. Puedes consultar quién participa en la página de autores.

Publicado el 29.01.2025 · Última actualización: 11.08.2026

Los contenidos sirven como información general y no sustituyen el asesoramiento, el diagnóstico ni el tratamiento médico. Los intervalos de referencia dependen del laboratorio, el método y la edad; siempre son determinantes los datos de tu informe.

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