Cuánta cafeína contiene el té negro: las cifras comparadas
Lo más importante, en resumen
Según el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos, una taza de té negro de 200 mililitros contiene 45 miligramos de cafeína. Como comparación, la misma fuente indica 90 miligramos para 200 mililitros de café filtrado. Por tanto, el té negro contiene la mitad; no es poco, pero sí bastante menos que el café en la misma cantidad.
Según el BfR, para los adultos sanos se considera inocua una ingesta de hasta 400 miligramos repartida a lo largo del día, y de hasta 200 miligramos como dosis única. Esto equivale a algo menos de nueve tazas de té negro o algo más de cuatro, respectivamente. En embarazadas y mujeres en periodo de lactancia, la cantidad diaria se reduce a la mitad: 200 miligramos.
Este artículo pone las cifras en contexto. Primero, el valor en sí y las cantidades consideradas inocuas. Después, la comparación con el café, el espresso y las bebidas energéticas, tres ideas erróneas frecuentes y la razón por la que la cifra puede variar en tu propia taza. Por último, explica por qué dos personas pueden tolerar de forma completamente diferente la misma cantidad de cafeína.
Esto es lo que te espera en este artículo
1. La cifra y lo que se considera inocuo
2. El té negro en comparación con otras bebidas
3. Cuántas tazas son concretamente
4. Tres ideas erróneas sobre la cafeína del té
5. Por qué tu taza puede contener una cantidad diferente
6. Té, café filtrado y espresso, uno junto a otro
7. Por qué las personas reaccionan de forma tan diferente
8. Lo que no dice al respecto una prueba de ADN
9. Lo que importa al final
Preguntas frecuentes
Fuentes
La cifra y lo que se considera inocuo
El Instituto Federal de Evaluación de Riesgos indica en sus datos sobre la cafeína el contenido de las bebidas habituales. Para una taza de té negro de 200 mililitros, señala un valor de 45 miligramos (situación a 05/01/2026).
Con esto queda respondida la pregunta inicial. Es más interesante lo que la misma fuente dice sobre las cantidades consideradas inocuas, porque allí aparecen dos cifras diferentes una junto a otra, y confundirlas es el error más frecuente cuando se habla de cafeína.
“
«En caso de consumo habitual, una ingesta de hasta 400 mg de cafeína repartida a lo largo del día se considera inocua para la salud de los adultos sanos».
Instituto Federal de Evaluación de Riesgos (BfR)
Preguntas y respuestas sobre la cafeína, situación en 2026
Dos valores, no uno
Además de la cantidad diaria, el BfR menciona un segundo límite: las ingestas de hasta 200 miligramos de cafeína como dosis única o en un periodo breve también se consideran inocuas para los adultos sanos; esto equivale a 3 miligramos por kilogramo de peso corporal (situación en 2026).
Las dos cifras describen cosas diferentes. 400 miligramos es el límite superior para todo el día, distribuidos a lo largo de este. 200 miligramos es el límite superior para un solo momento. Quien consume 400 miligramos de una vez supera ambos límites.
Idea clave
Según el BfR, una taza de té negro de 200 mililitros contiene 45 miligramos de cafeína, la mitad que una taza de café filtrado del mismo tamaño, con 90 miligramos.
Por qué es importante distinguirlos en la práctica
Quien solo recuerda los 400 miligramos puede respetar correctamente esa cantidad y, aun así, acercarse demasiado al segundo límite. El caso clásico es una tarde en la que se toman tres tazas de café de filtro con poca diferencia entre ellas: 270 miligramos en poco tiempo, mientras que la suma diaria se mantiene por debajo de 400.
En el caso del té negro, esto ocurre con menos frecuencia, porque cada porción aporta solo la mitad. Cuatro tazas seguidas suman 180 miligramos y todavía se mantienen por debajo del límite de dosis individual.
Por eso, en la vida cotidiana, donde más fácilmente se supera la dosis individual no es con el té ni con el café de filtro, sino con la combinación de varias bebidas fuertes en poco tiempo, como un energizante con el café o dos expresos seguidos más un café con leche. Estas combinaciones pasan desapercibidas porque cada bebida por separado parece inofensiva.
Un segundo caso es la mañana posterior a una noche corta. Quien ha dormido mal toma las dos tazas habituales más juntas de lo normal y vuelve a beber antes. La cantidad diaria sigue siendo la misma, pero cambia la concentración temporal.
Esta es la verdadera ventaja del té frente al café con la misma cantidad consumida: no que tenga poca cafeína, sino que la misma cantidad total se reparte en más porciones y, por tanto, a lo largo de un período más prolongado.
A quién se aplican otras cifras
Según el BfR, los 400 miligramos se aplican a adultos sanos. Para las embarazadas y las mujeres en período de lactancia, la misma fuente considera inocua una ingesta de hasta 200 miligramos repartida a lo largo del día, es decir, la mitad.
En el caso de niños y adolescentes, el BfR no trabaja con una cantidad fija de miligramos, sino con el peso corporal: 3 miligramos de cafeína por kilogramo de peso corporal. Para un niño de 30 kilogramos, son 90 miligramos: dos tazas de té negro.
Qué significan los valores límite —y qué no
La formulación del BfR debe leerse con precisión. Indica que las cantidades mencionadas se consideran inocuas para la salud, no que por encima de ellas se produzca automáticamente un daño.
La diferencia está entre una garantía de seguridad y un umbral de peligro. Quien ingiere 450 miligramos en un día no ha superado un valor límite en el sentido de una advertencia; simplemente se encuentra fuera del intervalo para el que se ha declarado que no supone un riesgo.
Y lo contrario también es cierto: estar por debajo de esos valores no protege a nadie de los efectos secundarios. Quien reacciona con sensibilidad a la cafeína puede ponerse nervioso ya con dos tazas de té; los datos del BfR son valores poblacionales, no un límite individual de tolerancia.
En la vida cotidiana, esto significa que las cifras sirven de orientación, no como carta blanca ni como prohibición. Quien duerme mal o sufre palpitaciones tiene motivos para beber menos, aunque se mantenga por debajo de los 400 miligramos.
Té negro en comparación con otras bebidas
La comparación directa es la mejor manera de situar los valores. Para cuatro bebidas habituales, el BfR indica el contenido de cafeína de una porción normal.
Cafeína por porción, en miligramos
Valores del Instituto Federal de Evaluación de Riesgos (BfR), a fecha de 2026. La longitud de las barras corresponde a los valores indicados en miligramos; los tamaños de las porciones difieren y se muestran en cada caso.
Merece la pena fijarse en dos observaciones. Primera: el espresso y la bebida energética están empatados, con 80 miligramos cada uno, pese a sus tamaños de porción muy diferentes. Un espresso de 60 mililitros alcanza el mismo valor que una bebida energética de 250 mililitros.
Esta es la enseñanza central del gráfico: una barra solo dice algo junto con el tamaño de la porción. Quien quiera ordenar las bebidas según su intensidad debe decidir si las compara por porción o por mililitro; y ambos órdenes resultan diferentes.
Por porción, el café filtrado encabeza la lista con 90 miligramos. Por mililitro, el espresso lo hace con una diferencia clara. Y para saber cuánta cafeína se acumula en un día, solo cuenta la porción, porque se beben tazas y vasos, no mililitros.
Segundo: el té negro, con 45 miligramos, se sitúa claramente en el extremo inferior, pero no es una bebida sin cafeína. Quien cambia el café por té reduce a la mitad su consumo con la misma cantidad bebida, pero no lo elimina.
Quien realmente quiera renunciar a la cafeína debe recurrir a infusiones de hierbas o de frutas. El té negro, el verde y el blanco proceden de la misma planta y, por eso, todos contienen cafeína; sin embargo, en la lista del BfR utilizada aquí solo se indica el valor del té negro para los tres.
Por tanto, con el material examinado no se puede responder si el té verde contiene más o menos cafeína que el negro. Estimar una cifra sería peor que señalar la laguna; además, para la pregunta de partida de este artículo no hace falta.
Cuántas tazas representa concretamente
En la vida cotidiana, las cantidades en miligramos son difíciles de visualizar. Convertirlas a tazas hace que la cuestión resulte más clara; las cifras siguientes se derivan directamente de los valores del BfR.
Té negro convertido según los límites del BfR
- ✓ Una taza de 200 ml: 45 mg, el valor de referencia del BfR.
- ✓ Hasta una dosis única de 200 mg: algo más de cuatro tazas, consumidas de una vez o en poco tiempo.
- ✓ Hasta la cantidad diaria de 400 mg: casi nueve tazas repartidas a lo largo del día.
- ✓ Embarazadas y lactantes, hasta 200 mg diarios: algo más de cuatro tazas repartidas a lo largo del día.
- ✓ Atención a la mezcla: quien además bebe café debe sumar ambas cantidades.
Dónde se esconde la cafeína
La lista del BfR menciona expresamente, además del café y el té, las bebidas energéticas: una bebida que rara vez se incluye en el cálculo personal de cafeína. Una lata de 250 mililitros aporta 80 miligramos, es decir, casi tanto como dos tazas de té negro.
Quien beba en un día dos bebidas energéticas, dos tazas de café filtrado y dos tazas de té llegará a 430 miligramos: por encima del límite diario para adultos sanos, aunque ninguna de las tres bebidas hubiera resultado llamativa por sí sola.
Precisamente por eso el BfR formula los valores como una suma. La pregunta no es cuánto té es inocuo, sino cuánta cafeína se acumula en total.
El último punto es el más importante y el que se pasa por alto con mayor frecuencia. Los valores del BfR se refieren a la ingesta total, no a una sola bebida. Dos tazas de café filtrado por la mañana y tres tazas de té por la tarde suman 315 miligramos: bastante más de lo que haría pensar cada una de las dos cantidades por separado.
En resumen
Según el BfR, una taza de té negro de 200 mililitros contiene 45 miligramos de cafeína, y una taza de café filtrado del mismo tamaño, 90 miligramos. Para los adultos sanos, hasta 400 miligramos repartidos a lo largo del día y hasta 200 miligramos como dosis única se consideran inocuos; para las embarazadas y las mujeres en período de lactancia, hasta 200 miligramos al día. Lo decisivo es la suma de todas las bebidas con cafeína, no la cantidad de una sola.
Un ejemplo de cálculo para un día normal
Dos tazas de café filtrado por la mañana aportan 180 miligramos. Un espresso después de comer añade 80 miligramos, lo que suma 260. Dos tazas de té negro por la tarde aportan 90 miligramos más: un total diario de 350 miligramos.
Esto queda por debajo del límite diario de 400 miligramos y, por tanto, no parece preocupante. Lo llamativo aparece en otro punto: las dos tazas de café de la mañana suman 180 miligramos, justo por debajo del límite de 200 miligramos para una dosis única si se beben con poca diferencia de tiempo.
Si se reduce esa cantidad a tres tazas, con 270 miligramos se supera claramente la dosis única y, con un total diario de 440 miligramos, también se rebasa el segundo límite. Por tanto, pasar de dos a tres tazas por la mañana supone un salto mayor de lo que parece.
Si se calcula con té, el mismo panorama parece más llevadero: nueve tazas repartidas a lo largo del día suman 405 miligramos, pero en la práctica es difícil beber cuatro o más en poco tiempo. El menor tamaño de la porción actúa aquí como un freno incorporado.
Tres errores sobre la cafeína del té
Por qué tu taza puede diferir
El valor de 45 miligramos del BfR se refiere a una taza de 200 mililitros. Es un valor orientativo para una bebida habitual, no una medición de tu preparación concreta.
Quien cambia del café al té reduce a la mitad su consumo de cafeína; no lo elimina.
En la práctica, tres factores alteran el resultado. El primero es el tamaño de la taza: una taza grande puede contener rápidamente 300 o 350 mililitros en lugar de 200. Por lo tanto, el contenido de cafeína aumenta proporcionalmente, sin que cambie nada en el té.
El segundo factor es la cantidad de té por taza y el tercero, el tiempo de infusión. En el material de las fuentes utilizado aquí no se especifica cuánto modifican estos dos factores el contenido de cafeína; estimar una cifra al respecto sería en este punto peor que reconocer la falta de datos.
Para la práctica, eso basta. Si se toman los valores del BfR como referencia y se tiene en cuenta el tamaño de la propia taza, el resultado se acerca lo suficiente a la realidad como para hacer cálculos con él.
La taza grande es el verdadero problema
De los tres factores, el tamaño del recipiente es el único que puede determinarse sin esfuerzo y, al mismo tiempo, el que tiene mayor efecto. Una taza de té clásica tiene unos 200 mililitros, mientras que una taza grande con asa habitual tiene entre 300 y 350.
Así, el contenido de cafeína aumenta de 45 a unos 68-79 miligramos por porción. De las casi nueve tazas hasta el límite diario se pasa a cinco o seis tazas grandes. No es un detalle, sino casi una reducción a la mitad del número de porciones.
Quien quiera saberlo con exactitud puede llenar una vez su taza con agua y medir la cantidad con un vaso medidor. Dividir esa cifra entre 200 y multiplicarla por 45 da el contenido de cafeína por taza. Es un esfuerzo puntual para obtener una cifra que después será válida de forma permanente.
Té, café filtrado y espresso comparados
La siguiente comparación reúne los valores del BfR con los límites. Las cantidades de tazas se han calculado y redondeado a partir de los valores en miligramos indicados.
| Criterio | Té negro | Café filtrado | Espresso |
|---|---|---|---|
| Porción según el BfR | 200 ml | 200 ml | 60 ml |
| Cafeína por porción | 45 mg | 90 mg | 80 mg |
| Porciones hasta alcanzar la dosis única de 200 mg | algo más de cuatro | algo más de dos | dos y media |
| Porciones hasta alcanzar la cantidad diaria de 400 mg | casi nueve | algo más de cuatro | cinco |
| Cafeína por 100 ml | 22,5 mg | 45 mg | unos 133 mg |
Contenido de cafeína y valores límite: Instituto Federal de Evaluación de Riesgos (BfR), datos de 2026. Las cantidades por porción y los valores por 100 ml se han calculado a partir de esos datos y se han redondeado.
La última línea explica por qué el espresso se considera especialmente fuerte. Por mililitro contiene, con unos 133 miligramos, bastante más cafeína que el café filtrado. Sin embargo, como la porción es pequeña, al final llega al vaso menos cafeína que en una taza de café filtrado.
Qué implica esto para el cambio
Quien cambia del café al té para consumir menos cafeína debería prestar atención a dos cosas. La primera es la cantidad: dos tazas de café filtrado equivalen a cuatro tazas de té. Quien duplica el número de tazas al hacer el cambio no ha ganado nada.
El segundo factor es el tamaño del recipiente. El té se bebe con más frecuencia en tazas grandes que el café filtrado en tazas. Quien cambia la taza de café de 200 mililitros por el vaso de té de 350 mililitros reduce la cantidad de 90 a unos 79 miligramos: bastante menos de lo que sugiere la comparación de los valores por cada 200 mililitros.
Esto no es una advertencia contra el cambio, sino una precisión. La reducción a la mitad se aplica con la misma cantidad, y esa reducción no se produce automáticamente en la vida cotidiana.
Por qué las personas reaccionan de forma tan diferente
Los valores del BfR se aplican a la población, no a cada caso individual. Todos conocemos a personas que toman un espresso por la noche y se duermen de inmediato, y a otras a las que una taza de té por la tarde les arruina la noche.
Una parte de esta diferencia se debe a la habituación. Quien bebe varias tazas a diario reacciona de forma distinta que alguien que lo hace pocas veces; es la explicación más evidente y la que más se subestima.
Una segunda parte es el momento del consumo. La cafeína a última hora de la tarde actúa de forma distinta que la misma cafeína por la mañana, porque su eliminación requiere varias horas y se prolonga hasta la noche. Quien duerme mal a menudo no encuentra la causa en la bebida en sí, sino en la hora.
Una tercera parte depende de la predisposición. La rapidez con la que el cuerpo descompone la cafeína está determinada, entre otros factores, por la genética. mybody®x (MYBODY Lab GmbH) incluye un informe específico al respecto en la prueba de ADN.

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Sobre NutriCare INFINITYUna prueba de ADN se realiza una sola vez: la predisposición no cambia. Esa es la diferencia de fondo con un análisis de sangre, que refleja un estado actual y, por eso, se repite.
El experimento personal supera cualquier suposición
Antes de hacerte cualquier prueba, hay una opción que no cuesta nada y ofrece claridad rápidamente. Durante dos semanas, no consumas cafeína después de las 14:00 —ni té, ni café ni bebidas energéticas— y anota cómo duermes.
Si no cambia nada, probablemente la cafeína no sea el problema de tu sueño. Si duermes mucho mejor, ya tienes la respuesta, sin que un análisis genético haya tenido que proporcionártela.
Lo que aporta además un informe genético es contexto: explica por qué reaccionas de esa manera y sitúa la observación dentro de un panorama más amplio. No la sustituye.
Todos los precios y datos sobre las prestaciones corresponden al 5 de agosto de 2026. Los precios y el alcance de las prestaciones pueden cambiar; siempre prevalece la información de la página del producto correspondiente.
Lo que un test de ADN no dice al respecto
El primer límite es el más importante: un test de ADN no cambia las recomendaciones del BfR. Los 400 miligramos al día y los 200 miligramos como dosis única se aplican independientemente de lo que figure en un informe genético.
El segundo límite se refiere a lo que puede afirmar en la vida cotidiana. Una predisposición describe una tendencia, no una regla. Que te duermas después del espresso de las 18:00 depende también de cuánto hayas bebido en los días anteriores, de cómo hayas dormido y del estrés que hayas tenido ese día.
El tercer límite es el del método. Un test de ADN no es un procedimiento diagnóstico, no predice enfermedades ni sustituye una exploración o una consulta médica.
Y una cuarta cuestión, que también debe mencionarse con honestidad: para responder a la pregunta de este artículo —cuánta cafeína contiene el té negro— no hace falta ningún test. La respuesta está disponible públicamente en el BfR y es de 45 miligramos por cada 200 mililitros.
Cuándo conviene consultar médicamente el consumo de cafeína
Hay situaciones en las que las cantidades generales recomendadas no son el criterio adecuado y en las que ni un artículo ni un test pueden ayudar.
Entre ellas se encuentran las arritmias cardíacas, la hipertensión, los trastornos de ansiedad y los trastornos persistentes del sueño. En todos estos casos, la cafeína puede desempeñar un papel, y la cantidad adecuada es una decisión médica, no un cálculo basado en tazas.
Lo mismo se aplica a la toma habitual de medicamentos. Puede haber interacciones entre la cafeína y determinados principios activos, y la farmacia o la consulta médica que te atiende debe aclarar si son relevantes en tu caso.
Durante el embarazo, el BfR establece una cifra específica de 200 miligramos. Tampoco esta sustituye la conversación con la médica o la matrona que te atiende, sino que proporciona un marco para ella.
Lo que importa al final
El té negro contiene 45 miligramos por cada 200 mililitros, la mitad de una taza del mismo tamaño de café filtrado. Eso lo convierte en una alternativa más suave, no en una bebida sin cafeína.
En la práctica importan dos cifras y una regla: hasta 400 miligramos a lo largo del día, hasta 200 miligramos de una sola vez, y sumar todo lo que contenga cafeína. Quien combina café y té llega a los límites más rápido de lo que dejarían suponer ambas bebidas por separado.
El segundo aprendizaje práctico se refiere al tamaño del recipiente. Una taza grande con asa puede contener fácilmente una vez y media lo que contiene una taza normal, y con ello el contenido de cafeína aumenta proporcionalmente. Si conoces el tamaño de tu propia taza, puedes calcularlo con más precisión que cualquier tabla.
Y la tercera: los valores del BfR son valores poblacionales. Indican lo que se considera generalmente inocuo, no lo que tú toleras personalmente. Si te pones nervioso con dos tazas de té, tienes un buen motivo para beber menos, aunque estés muy por debajo de los 400 miligramos.
Tu siguiente paso concreto: durante un día, cuenta cuántas tazas y vasos bebes realmente y anota su tamaño. Si multiplicas por 45 para el té y por 90 para el café filtrado por cada 200 mililitros, en dos minutos tendrás tu cantidad diaria y sabrás si el tema realmente te afecta.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta cafeína contiene una taza de té negro?
El Instituto Federal de Evaluación de Riesgos indica que 200 mililitros de té negro contienen 45 miligramos de cafeína. Como comparación: la misma cantidad de café filtrado contiene, según el BfR, 90 miligramos; un espresso de 60 mililitros, 80 miligramos; y una bebida energética de 250 mililitros, también 80 miligramos. Si utilizas una taza más grande, debes hacer el cálculo proporcionalmente.
¿Cuántas tazas de té negro puedo tomar al día?
Según el BfR, para los adultos sanos se considera inocua una ingesta de hasta 400 miligramos de cafeína repartida a lo largo del día, lo que equivale a casi nueve tazas de 200 mililitros. Como dosis única se consideran inocuos hasta 200 miligramos, es decir, algo más de cuatro tazas. Es importante sumar todas las bebidas con cafeína: quien además toma café alcanza los límites mucho antes.
¿Está permitido tomar té negro durante el embarazo?
El BfR considera inocua para las mujeres embarazadas y lactantes una ingesta de hasta 200 miligramos de cafeína repartida a lo largo del día: la mitad del valor para adultos sanos. Calculado en tazas de té negro de 200 mililitros, son algo más de cuatro. También aquí cuenta la suma de todas las bebidas con cafeína. Si tienes preguntas sobre tu situación individual, la médica que te atiende o la matrona es la persona adecuada para asesorarte.
¿Tiene el espresso más cafeína que el café filtrado?
Por mililitro sí, por porción no. El BfR indica 80 miligramos para un espresso de 60 mililitros y 90 miligramos para 200 mililitros de café filtrado. Convertido, son unos 133 miligramos por cada 100 mililitros en el espresso, frente a 45 miligramos en el café filtrado. Pero como la porción de espresso es mucho más pequeña, al final la taza de café filtrado contiene más cafeína.
¿Por qué tolero la cafeína de forma distinta a otras personas?
La rapidez con la que el cuerpo descompone la cafeína varía de una persona a otra y está determinada, entre otros factores, por la genética. A esto se suma la habituación: quien bebe bebidas con cafeína con regularidad reacciona de forma distinta a quien lo hace rara vez. Una prueba de ADN puede describir una predisposición, pero no mide la cantidad actual de cafeína en la sangre ni sustituye el asesoramiento médico. Las recomendaciones de cantidades del BfR se aplican independientemente de ello.
Si te interesa tu predisposición
Las recomendaciones de cantidades del BfR se aplican a todo el mundo. La rapidez con la que tu cuerpo metaboliza la cafeína es otra cuestión; para ello, el análisis de ADN incluye un informe específico en el capítulo «Tipo metabólico».
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Fuentes
- Instituto Federal de Evaluación de Riesgos (BfR): Preguntas y respuestas sobre la cafeína y los alimentos con cafeína, incluidas las bebidas energéticas, edición del 05/01/2026 — bfr.bund.de
Todos los contenidos de cafeína por porción, la dosis individual de 200 miligramos, la cantidad diaria de 400 miligramos, las indicaciones para embarazadas y mujeres lactantes, así como el valor de 3 miligramos por kilogramo de peso corporal para niños y adolescentes, se basan en la fuente [1]. Las conversiones a número de tazas y los valores por 100 mililitros se han calculado y redondeado a partir de estos datos; la base de cálculo figura debajo de cada gráfico o tabla. Los datos de los productos proceden de las páginas de productos de mybody®x, consultadas el 5 de agosto de 2026.
Equipo editorial y especializado de mybody®x
Nutrigenética Metabolismo Ciencia de la nutrición
Este artículo ha sido elaborado y revisado por el equipo editorial y especializado de mybody®x. El equipo reúne conocimientos especializados en nutrigenética, microbioma y ciencia intestinal, interpretación de análisis de sangre, nutrición y diagnóstico de laboratorio.
Publicado el 5 de agosto de 2026 · Última actualización: 5 de agosto de 2026
Aviso médico: Este artículo tiene fines informativos generales y no sustituye el asesoramiento, el diagnóstico ni el tratamiento médicos. El análisis de ADN sirve para el asesoramiento sobre nutrición y estilo de vida; no es un procedimiento diagnóstico, no predice enfermedades y no sustituye un examen ni una consulta médica.


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