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Lipopolisacáridos explicados de forma sencilla: qué significan los LPS en el intestino

Lo más importante, en resumen

Los lipopolisacáridos, abreviados LPS, son componentes de la envoltura externa de determinadas bacterias. No son un cuerpo extraño ni un intruso, sino una parte constante de una flora intestinal normal. Una sola célula de la bacteria intestinal Escherichia coli lleva alrededor de dos millones de estas moléculas en su superficie (Rhee, 2014).

Este artículo explica el término especializado tal como lo describe la bioquímica y lo separa de las interpretaciones que han surgido en internet. Cuando una fuente indica una cifra, aquí aparece junto con la autoría y el año. Cuando no existe una fuente, también se indica.

Primero leerás qué son exactamente los LPS y dónde se encuentran. Después siguen las molestias que requieren acudir a la consulta médica, la estructura de la molécula, cuatro afirmaciones habituales sometidas a una comprobación de los hechos y la cuestión de qué revela al respecto un análisis de la flora intestinal. Al final se exponen los límites.

Esto es lo que encontrarás en este artículo

1. Qué son los lipopolisacáridos y por qué el término aparece ahora por todas partes
2. Dónde se encuentran los LPS en tu intestino
3. Cuándo las molestias abdominales requieren acudir a la consulta médica
4. De qué está compuesta una molécula de LPS
5. Cuatro frases sobre los LPS y qué queda de ellas
6. Cómo detecta tu sistema inmunitario los LPS
7. Qué revela un análisis del microbioma sobre los LPS y qué no
8. Cómo puedes hacer que analicen tu flora intestinal en casa
9. Qué pregunta corresponde a cada vía
10. Límites: qué no se puede afirmar actualmente sobre los LPS
11. Para quién puede ser útil analizar la flora intestinal
12. En qué consiste realmente lo importante de los LPS
Preguntas frecuentes
Fuentes

Qué son los lipopolisacáridos y por qué el término aparece ahora por todas partes

Los lipopolisacáridos son moléculas grandes compuestas por dos partes muy diferentes: una parte grasa y otra de azúcar. De ahí procede precisamente el nombre. El griego lipos significa grasa, y polisacárido designa una cadena larga formada por unidades de azúcar.

Estas moléculas se encuentran en la membrana externa de las bacterias gramnegativas. Gramnegativa es una clasificación basada en un método de tinción del siglo XIX que todavía hoy describe cómo está construida la envoltura de una bacteria. Las bacterias de este grupo tienen dos membranas en lugar de una, y los LPS forman la capa externa de la membrana exterior.

En la literatura especializada, los LPS reciben un segundo nombre: endotoxina. La palabra induce a error si se toma literalmente. No significa que una bacteria produzca y expulse un veneno, sino que la sustancia forma parte de la propia célula. Una endotoxina es material de construcción, no una secreción.

Idea clave

Los lipopolisacáridos no son un producto metabólico que las bacterias segreguen, sino un componente de su envoltura celular: forman parte del plano constructivo del organismo, no de sus desechos.

Por qué la envoltura celular está construida así

Para la bacteria, esta capa cumple una función que no tiene nada que ver con el ser humano. Los componentes grasos densamente empaquetados hacen que la membrana externa sea poco permeable. Así, las sustancias que podrían dañar la célula penetran con más dificultad.

En el lenguaje de las reglas de voz de esta casa: la capa de LPS es la pared exterior del edificio, no la basura que hay delante. Mantiene unido lo que debe permanecer unido y fuera lo que no debe entrar.

Que el organismo humano reaccione a esta estructura es una circunstancia diferente e independiente. Se explica en el capítulo 6. De momento, basta con señalar que los LPS no existen para hacer daño a nadie, sino porque una bacteria necesita una envoltura.

Qué diferencia a las bacterias gramnegativas de las grampositivas

La clasificación se remonta al bacteriólogo danés Hans Christian Gram, quien desarrolló un método de tinción en 1884. Buscaba un método para hacer visibles las bacterias en muestras de tejido y, en el proceso, se topó con una diferencia que él mismo aún no podía explicar.

Algunas bacterias conservaban el colorante azul violáceo incluso después del lavado; otras volvían a perderlo. Desde entonces, a las primeras se las llama grampositivas y a las segundas, gramnegativas. Mucho después se descubrió que detrás de ello había dos estructuras completamente distintas de la envoltura celular.

Las bacterias grampositivas llevan una capa gruesa de un material reticular que retiene el colorante. Las gramnegativas solo tienen una capa fina, pero cuentan además con una membrana externa adicional. Precisamente en esta membrana adicional se encuentran los lipopolisacáridos.

Con esto queda establecida la relación que sustenta todo el artículo: donde hay LPS, hay una envoltura bacteriana gramnegativa. Un método de tinción de hace ciento cuarenta años, procedente de la microscopía, sigue describiendo hasta hoy qué bacterias contienen estas moléculas y cuáles no.

Por qué el término aparece de repente en los textos divulgativos

LPS es un término antiguo de la microbiología y durante décadas fue un tema para especialistas en medicina intensiva. En los últimos años ha pasado a los textos divulgativos, generalmente en relación con la permeabilidad de la pared intestinal.

En este proceso se produce regularmente una simplificación. Una molécula que puede desencadenar una fuerte reacción en el torrente sanguíneo se convierte, en el resumen, en una sustancia de la que habría que deshacerse. Entre estas dos frases se encuentra toda la diferencia entre la literatura especializada y la interpretación.

Dónde se encuentran los LPS en tu intestino

En el intestino grueso de toda persona sana viven bacterias gramnegativas. Forman parte de la colonización normal y, por tanto, sus LPS también forman parte del equipamiento normal del intestino. Un intestino sin lipopolisacáridos no sería un intestino sano, sino uno estéril.

Fuente documentada

«Además, la flora intestinal protege frente a la colonización y proliferación de otras bacterias perjudiciales en el intestino.»

Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG)
¿Cómo funciona el intestino?, edición de 2026

La frase describe un efecto protector que parte de la propia colonización. Las bacterias que ocupan un lugar mantienen alejadas a otras. Las especies portadoras de LPS participan en esta ocupación, no están excluidas de ella.

El IQWiG describe la flora intestinal en el mismo lugar como miles de millones de bacterias que se alimentan de los componentes no digeribles de los alimentos y producen vitaminas B y K (2026). En ello también participan especies gramnegativas.

Qué grupos de bacterias intestinales llevan LPS

La flora intestinal de una persona adulta está determinada por dos grandes grupos de bacterias: los Firmicutes y los Bacteroidetes. Se diferencian en muchos aspectos, entre otros, en la estructura de su envoltura celular.

Los Bacteroidetes pertenecen a las bacterias gramnegativas y, por tanto, llevan lipopolisacáridos. Los Firmicutes son mayoritariamente grampositivos y no los llevan. Ambos grupos forman parte de todo intestino sano y ambos cumplen funciones en él.

Por eso, la proporción entre estos dos grupos es un parámetro habitual en los informes del microbioma. El test de microbioma intestinal la presenta como proporción Firmicutes-Bacteroidetes. El significado de este valor y lo que no significa se explica en el capítulo 7.

En este punto solo importa la relación: una parte de las bacterias de tu intestino lleva LPS porque forma parte de su envoltura. Esto no es una anomalía, sino lo normal en una colonización mixta.

La separación entre el contenido intestinal y el torrente sanguíneo

Para comprenderlo, lo decisivo es indicar el lugar. El LPS en el interior del intestino y el LPS en el torrente sanguíneo son dos situaciones completamente distintas, aunque se trate de la misma molécula.

En el interior del intestino forman parte de la vida cotidiana. La mucosa intestinal está diseñada precisamente para separar el contenido de los tejidos. El sistema inmunitario de la mucosa conoce las bacterias que allí residen y reacciona ante ellas con moderación; de lo contrario, una colonización permanente no sería posible.

En el torrente sanguíneo, la situación es diferente, y de ahí procede también el conocimiento que hizo famoso el término. Aisha Farhana y Yusuf S. Khan describen en su revisión para StatPearls (2023) que los fragmentos con lípido A que llegan al sistema circulatorio provocan fiebre y diarrea y, en circunstancias desfavorables, pueden causar un choque séptico.

Esto describe una situación clínica aguda, como las que se dan en medicina intensiva. No describe el día a día de una persona con gases. Quien reúne ambas cosas en una sola frase convierte un cuadro de emergencia en un diagnóstico cotidiano.

Cuándo las molestias abdominales requieren acudir a una consulta médica

Este capítulo aparece deliberadamente antes de todas las explicaciones posteriores. Un texto que deja los criterios de interrupción para el final no llega precisamente a la lectora para la que están pensados.

Estos signos deben ser evaluados por un médico

Sangre en las heces

independientemente de la cantidad y de si hay dolor

Pérdida de peso involuntaria

sin causa explicable, especialmente en el transcurso de pocas semanas

Fiebre junto con molestias abdominales

sobre todo si persiste durante varios días

Diarrea persistente durante semanas

o necesidad de defecar por la noche, que te despierta con regularidad

Palidez y agotamiento considerable

que no mejoran con el descanso

Estos puntos siguen la clasificación del IQWiG sobre el síndrome de intestino irritable, según la cual síntomas como una pérdida de peso considerable, sangre en las heces, fiebre o palidez apuntan más bien a otra enfermedad intestinal (2023).

La lista no es una guía diagnóstica ni sustituye a una evaluación médica. Señala el punto en el que ocuparse de un término especializado sería la respuesta equivocada a la pregunta correcta. Quien advierte señales de alarma no se hace una prueba, sino que pide cita.

Un solo punto de esta lista, por sí mismo, significa poco. El cuadro resulta llamativo cuando se cumplen varios a la vez o cuando uno de ellos persiste durante semanas. Todo lo demás de este artículo presupone que esta cuestión ya está aclarada.

El capítulo de un vistazo

Las molestias abdominales con sangre en las heces, la pérdida de peso involuntaria, la fiebre, la diarrea durante semanas o una palidez marcada deben ser evaluadas por un médico antes de que tenga sentido siquiera examinar la flora intestinal. Según el IQWiG, estos signos apuntan más bien a otra enfermedad intestinal (2023). El orden es el siguiente: primero la cita médica y después la búsqueda detallada de la causa.

De qué está compuesto un molécula de LPS

Un lipopolisacárido consta de tres secciones que se suceden como los pisos de una casa. Se diferencian por su estructura, su ubicación y por la intensidad con la que el organismo humano reacciona ante ellas.

Sección 1

Lípido A: el ancla lipídica

Ancla la molécula en la membrana. Es la parte a la que reacciona el sistema inmunitario.

Sección 2

Oligosacárido central

Un pequeño fragmento de azúcar en el centro. Conecta el ancla lipídica con la larga cadena externa.

Sección 3

Antígeno O

La larga cadena de azúcares hacia el exterior. Difiere de una especie bacteriana a otra.

Según Rhee (2014), la cadena externa, el antígeno O, suele estar formada por entre veinte y cuarenta unidades de azúcar repetidas. Su composición varía de una especie a otra y desde hace mucho tiempo se utiliza en microbiología para distinguir unas cepas bacterianas de otras.

La estructura central y el azúcar KDO

La sección intermedia es la menos llamativa y, al mismo tiempo, el componente sin el cual la molécula no se mantiene unida. Rhee (2014) la divide en un núcleo interno y otro externo.

El enlace con el ancla lipídica lo establece un azúcar especial, abreviado como KDO. Contiene ocho átomos de carbono y, en esta forma, aparece casi exclusivamente en las bacterias. En el núcleo externo le siguen otros azúcares, entre ellos la glucosa y la galactosa.

Esto resulta interesante en la práctica por una razón: como el KDO no aparece en los seres humanos, permite distinguir en una muestra qué procede de bacterias y qué no. Estos marcadores son la base de muchos métodos de detección microbiológica.

También es la razón por la que la investigación sobre antibióticos se interesa por esta sección. Una sustancia que bloqueara la producción de KDO afectaría a una estructura que no existe en el organismo humano.

Por qué precisamente el lípido A es el responsable del efecto

De las tres secciones, el lípido A es aquella en la que se decide la reacción del organismo humano. Farhana y Khan lo describen en su revisión como el componente biológicamente más activo de la molécula (StatPearls, 2023).

La intensidad de este efecto depende de una magnitud sorprendentemente concreta: el número de cadenas de ácidos grasos. Rhee (2014) describe que un lípido A con seis cadenas muestra una actividad plena, uno con cinco cadenas actúa unas cien veces más débilmente y uno con cuatro cadenas pierde por completo su capacidad de desencadenar una respuesta.

De ello se desprende un punto que casi nunca aparece en los textos divulgativos. El LPS no es una sustancia uniforme, sino una familia de moléculas con una actividad muy diversa. Las distintas especies bacterianas construyen su lípido A de manera diferente y, por tanto, la cantidad por sí sola nunca cuenta toda la historia.

El orden de magnitud en una sola célula

Una célula de Escherichia coli, una de las bacterias intestinales más conocidas, contiene alrededor de dos millones de moléculas de LPS, según Rhee (2014). Juntas forman toda la capa lipídica de la mitad externa de la membrana.

Esta cifra ilustra por qué la idea de que se podrían eliminar los LPS del intestino no se ajusta a la realidad. No son una capa adherida a las bacterias. Son su pared exterior.

Cuatro frases sobre los LPS y lo que queda de ellas

Las cuatro frases siguientes aparecen en muchos textos sobre el tema. Suenan plausibles y cada una contiene un núcleo de verdad. Sin embargo, ninguna es correcta tal como suele formularse.

Comprobado frente a la evidencia disponible

Generalizado

«Los LPS son toxinas que deberían eliminarse del intestino.»

Documentado

Los LPS forman parte de la membrana externa de las bacterias gramnegativas (Farhana y Khan, StatPearls, 2023). Una sola célula contiene alrededor de dos millones de ellos (Rhee, 2014). Eliminarlos equivaldría a eliminar las bacterias.

Generalizado

«Un valor de LPS en sangre muestra lo permeable que es mi pared intestinal.»

Documentado

Un valor así no forma parte de los análisis diagnósticos rutinarios. Un análisis del microbioma tampoco lo mide: en la página del producto del test de microbioma intestinal, el LPS no aparece en ninguna lista de marcadores (comprobado en directo el 27/08/2026).

Generalizado

«Endotoxina significa que las bacterias secretan una toxina.»

Documentado

Las endotoxinas no se secretan, sino que forman parte de la envoltura celular. El lípido A solo queda libre en fragmentos cuando una célula bacteriana se desintegra (Farhana y Khan, StatPearls, 2023).

Generalizado

«Todos los LPS actúan con la misma intensidad.»

Documentado

La potencia depende de la estructura del lípido A. Seis cadenas de ácidos grasos producen una actividad plena, cinco unas cien veces menor y cuatro no desencadenan ningún efecto (Rhee, 2014).

Detrás de las cuatro frases hay una necesidad real. Quien lleva meses sintiéndose hinchado y cansado busca una explicación, y un término técnico que contiene la palabra toxina parece ofrecerla. La necesidad es legítima; el atajo para llegar a ella no lo es.

Cómo detecta tu sistema inmunitario el LPS

El organismo humano posee un sistema propio de reconocimiento del LPS. No consta de un único receptor, sino de una cadena de cuatro participantes que actúan sucesivamente.

Rhee (2014) describe esta cadena así: una proteína de unión en la sangre se adhiere al lípido A. Una segunda molécula, llamada CD14, se hace cargo y lo transfiere. Una tercera, MD-2, permite la unión al receptor propiamente dicho, el receptor tipo Toll 4. Solo entonces se activa una señal en el interior de la célula.

Que el organismo reconozca algo no significa que luche contra ello.

Que el organismo reconozca algo no significa que luche contra ello. El reconocimiento es, en principio, solo una percepción, comparable a un portero que registra a todos los que entran en el edificio y deja pasar sin más a la mayoría.

Por qué existe siquiera esta cadena

Un sistema de reconocimiento de envolturas bacterianas es evolutivamente antiguo y está presente en muchos grupos animales. Forma parte de la defensa innata, es decir, de la parte del sistema inmunitario que funciona sin contacto previo.

El sentido es evidente: cuando las envolturas bacterianas aparecen en lugares donde no deben estar, ha ocurrido algo. Una lesión, una infección, una perforación. El sistema señala un cambio de ubicación, no de sustancia.

Precisamente por eso es tan importante la indicación del lugar del capítulo 2. La misma estructura que forma parte de la vida cotidiana en el interior del intestino es una señal en el tejido. No ha cambiado la molécula, sino su ubicación.

Por qué la mucosa intestinal reacciona con cautela

Si el organismo posee un sistema de reconocimiento del LPS y en el intestino hay LPS constantemente, surge una pregunta: ¿por qué no se produce allí una reacción defensiva permanente?

La respuesta está en la estructura de la interfaz. La capa celular que separa el contenido intestinal del tejido está recubierta por una capa de mucosa, y las células inmunitarias allí presentes funcionan con umbrales diferentes de los de las células de la sangre. Lo que se encuentra en la luz intestinal no desencadena allí la misma reacción que esa misma molécula en el tejido.

Esta cautela no es una debilidad, sino un logro. Un sistema inmunitario que reaccionara ante cada envoltura bacteriana del intestino haría imposible una colonización permanente y, con ello, también el efecto protector que el IQWiG atribuye a la flora intestinal.

La objeción es pertinente: precisamente en este punto se apoyan los textos que hablan de una pared intestinal permeable. La idea es comprensible. Sin embargo, la pregunta de a partir de cuándo una interfaz se considera permeable y cómo podría determinarse en cada caso sigue sin respuesta.

Qué se desprende de ello para la interpretación personal

De la presencia de un sistema de reconocimiento no puede deducirse ningún estado concreto para una persona. El receptor tipo Toll 4 está presente en todo el mundo, y los LPS se encuentran con él en todos los casos.

Quien quiera saber cómo está compuesta su flora intestinal no llegará más lejos mediante esta cadena. Necesita un análisis de las propias bacterias. Lo que este tipo de análisis puede hacer y lo que no se explica en el capítulo siguiente.

Qué indica un informe del microbioma sobre los LPS y qué no

Aquí aparece la afirmación más importante de este artículo, y va en contra del argumento comercial más obvio: Un análisis de la flora intestinal no mide lipopolisacáridos. Determina qué bacterias están presentes, no qué moléculas llevan sus envolturas.

La relación es indirecta. Quien descubre qué grupos de bacterias están presentes y en qué proporción también obtiene información sobre qué parte corresponde a las especies gramnegativas. Eso no permite afirmar qué cantidad de LPS hay.

La siguiente tabla compara tres formas de abordar la cuestión de los LPS. No son excluyentes, pero responden a preguntas distintas.

Criterio Evaluación médica Análisis de la flora intestinal Seguir leyendo
Pregunta que responde ¿Hay una enfermedad detrás de mis molestias? ¿Cómo está compuesta mi flora intestinal? ¿Qué significa el término que he leído?
Mide LPS No forma parte de la rutina No, expresamente no No
Proporciona un diagnóstico Sí, ese es su propósito No No
Tiempo requerido Cita, tiempo de espera y, dado el caso, examen de seguimiento Envío del kit: 1–3 días laborables; análisis del laboratorio: 5–10 días laborables Media hora

Un informe describe un estado, no una causa. Por eso la evaluación médica aparece en la primera columna y no en la última.

Cómo se diferencia este artículo de los artículos vecinos

Este texto explica un término especializado y nada más. Quien quiera saber qué significa la diversidad de especies en un informe puede consultarlo en Diversidad del microbioma en el informe. Quien quiera informarse sobre el concepto de permeabilidad intestinal puede consultar la explicación en Prueba del síndrome del intestino permeable.

Qué tipos de bacterias y marcadores pueden aparecer en una prueba de la flora intestinal puede consultarse de antemano: el diccionario intestinal los presenta en un resumen con función de búsqueda. Los lipopolisacáridos no están incluidos, y esa es la respuesta más honesta a la pregunta inicial.

Cómo puedes analizar tu microbiota intestinal en casa

Si después de leer el texto anterior sigue quedando la pregunta de qué bacterias viven en el propio intestino, una muestra de heces puede responderla. Para ello, la prueba de microbioma intestinal de mybody®x (MYBODY Lab GmbH) analiza el material genético de los microorganismos presentes en la muestra.

Lo que no se obtiene de ella aparece en la propia ficha. Esta información es más importante que cualquier argumento de venta que pudiera elaborarse a partir de este artículo.

Prueba de microbioma intestinal Complete de mybody®x (MYBODY Lab GmbH)

Prueba intestinal a partir de una muestra de heces

Prueba de microbioma intestinal | Complete

Detecta más de 1.500 especies bacterianas mediante secuenciación de ADN, además de la biodiversidad, el enterotipo, el índice FODMAP y ocho bioindicadores. Lo que la prueba no hace: no mide lipopolisacáridos; LPS no aparece en ninguna lista de marcadores de la página del producto. Tampoco establece diagnósticos ni detecta enfermedades intestinales inflamatorias crónicas, tumores, infecciones o celiaquía.

Precio 189,00 € A fecha de 27/08/2026, sujeto a cambios
Tipo de muestra Muestra de heces
Tiempo de tramitación Envío del kit: entre 1 y 3 días laborables
Evaluación de laboratorio: entre 5 y 10 días laborables después de recibir la muestra
Laboratorio laboratorio especializado certificado
Información de la página del producto, consultada el 27/08/2026
Ir a la prueba de microbioma intestinal

La cifra de más de 1.500 especies bacterianas procede de la página del producto. Qué especies y marcadores son exactamente se indica en el diccionario intestinal, que permite consultar la base de datos subyacente.

Qué pregunta corresponde a cada opción

La mayoría de las personas que buscan lipopolisacáridos no tienen realmente una pregunta sobre bioquímica. Tienen molestias y se han topado con el término mientras buscaban una explicación.

En este caso, el orden es más importante que la elección. Primero hay que revisar las señales de alarma del capítulo 3. Si se presenta alguna, la cita médica es el primer paso y todo lo demás debe esperar.

Si no se cumple ninguna de estas condiciones y las molestias persisten desde hace meses, un análisis de la microbiota intestinal puede ser un segundo paso. No proporciona un valor de LPS ni un diagnóstico, pero sí una descripción de lo que está presente.

Qué puedes hacer sin realizar ninguna medición

Para muchas personas, el paso más útil no es una prueba, sino llevar un registro. Anotar durante dos a cuatro semanas cuándo aparecen determinadas molestias y qué se comió ese mismo día no cuesta nada y aporta algo que ningún resultado de laboratorio puede aportar: una relación temporal.

La razón es sencilla. Un resultado de laboratorio describe un estado; un registro describe una evolución. Para saber por qué algunos días te encuentras peor que otros, la evolución es la información más útil.

Además, un registro así es precisamente lo que agiliza una conversación médica. Quien lo lleva consigo no tiene que reconstruir de memoria con qué frecuencia ocurrió algo.

Por qué una segunda medición aporta más información que la primera

La composición de la flora intestinal cambia con la alimentación, los medicamentos, la edad y la carga de estrés, y lo hace en cuestión de semanas. Por eso, un único resultado describe un momento, no un estado permanente.

Quien cambie algo y quiera ver el efecto debe medir antes y repetir la medición aproximadamente tres meses después. Solo la comparación de dos resultados muestra una tendencia. Sin embargo, para comparar es necesario saber qué has cambiado entretanto.

Límites: lo que actualmente no puede afirmarse sobre el LPS

En este tema, los límites son excepcionalmente amplios y deben aparecer claramente en el texto, no ocultos en una nota al pie al final.

En cuanto a qué cantidad de LPS es habitual en el intestino de una persona sana, no existe ningún dato de una institución alemana. Por eso este artículo no incluye ninguna cifra al respecto. Una estimación sería el error más grave.

En cuanto a si una modificación de la alimentación afecta al LPS y cómo lo hace, se aplica lo mismo. Lo que puede cambiar es la composición de las bacterias. Eso no responde qué consecuencias tiene para determinadas moléculas de sus envolturas.

Las cifras de este texto proceden de dos publicaciones especializadas y describen la estructura molecular y su reconocimiento. No describen valores medidos en personas ni pueden traducirse en un resultado individual.

Y el propio análisis tiene el límite que figura en la ficha del producto: no mide el LPS. Quien busque una cifra de lipopolisacáridos no la encontrará allí, y nadie debería comprar un test para obtener una respuesta a una pregunta que no puede responder.

Para quién es útil analizar la flora intestinal

Es adecuado para ti si…

tus molestias llevan meses, ya han sido evaluadas por un médico y buscas una evaluación inicial como punto de partida.

planeas cambiar tu alimentación y quieres hacer un seguimiento con una medición previa y otra después de tres meses.

quieres ver cómo está compuesta actualmente tu flora intestinal después de un tratamiento con antibióticos.

Más bien no, si…

esperas obtener un valor de LPS o una cifra de endotoxinas. Ninguno de los dos aparece en los resultados de este análisis.

notas en ti una de las señales de alarma del capítulo 3. En ese caso, pedir cita es lo indicado, no hacerte el test.

esperas obtener un diagnóstico. Un análisis de la flora intestinal ofrece una descripción, no una clasificación de enfermedades.

Lo que realmente importa en el caso del LPS

Si solo te quedas con una idea de este artículo, que sea esta: en los lipopolisacáridos no importa la cantidad, sino el lugar. La misma molécula forma parte de la normalidad en el interior del intestino y es una señal en los tejidos.

En la práctica, esto significa que ninguna de las preguntas que las personas plantean sobre los LPS puede responderse con una cifra de LPS. En realidad, las preguntas son: ¿de dónde vienen mis molestias y qué puedo cambiar? Ambas conducen a una evaluación médica y a la composición de la flora intestinal, no a una sola molécula.

Al principio estaba la pregunta de qué son realmente los lipopolisacáridos. La respuesta más honesta es: la pared exterior de tus compañeros de convivencia. Y una pared exterior no se elimina; se observa quién vive detrás.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los lipopolisacáridos, explicado de forma sencilla?

Los lipopolisacáridos, abreviados LPS, son moléculas grandes formadas por una parte grasa y una cadena de azúcares. Constituyen la capa externa de la envoltura celular de las bacterias gramnegativas. Una sola célula de Escherichia coli contiene alrededor de dos millones de ellos (Rhee, 2014). Las bacterias no liberan los LPS, sino que estos son material de construcción de su envoltura. En el lenguaje especializado también se denominan endotoxinas.

¿Son peligrosos los LPS en el intestino?

En el interior del intestino, los LPS forman parte de la normalidad, porque las bacterias gramnegativas pertenecen a la colonización habitual. El IQWiG describe la flora intestinal como miles de millones de bacterias que protegen frente a la colonización por microorganismos nocivos (2026). La situación es distinta cuando fragmentos con lípido A llegan al torrente sanguíneo: eso describe una situación clínica aguda propia de la medicina intensiva (Farhana y Khan, StatPearls, 2023), no la vida cotidiana.

¿Puede una prueba del microbioma medir mis LPS?

No. La prueba del microbioma intestinal determina más de 1.500 especies bacterianas, así como la biodiversidad, el enterotipo, el índice FODMAP y ocho bioindicadores. Los lipopolisacáridos no aparecen en ninguna de estas listas de marcadores, según la comprobación de la página del producto del 27/08/2026. Por tanto, el informe indica qué bacterias están presentes, no qué cantidad de LPS contienen sus envolturas.

¿Cuál es la diferencia entre una endotoxina y una exotoxina?

Una exotoxina es producida por una bacteria y liberada al exterior. Una endotoxina, en cambio, forma parte de la propia célula. Los LPS pertenecen al segundo grupo: se encuentran en la membrana externa y solo se liberan en fragmentos cuando una célula bacteriana se desintegra (Farhana y Khan, StatPearls, 2023). Por tanto, aquí el componente «toxina» no describe una secreción, sino un posible efecto.

¿Por qué no todos los LPS tienen la misma intensidad de acción?

Porque el anclaje lipídico lípido A varía entre las especies bacterianas. Lo decisivo es el número de cadenas de ácidos grasos: seis cadenas producen la actividad completa, cinco actúan unas cien veces menos, y con cuatro cadenas el efecto desencadenante desaparece por completo (Rhee, 2014). Por eso, el LPS no es una sustancia uniforme, sino una familia de moléculas con una actividad muy diferente.

Siguiente paso

Consultar primero, decidir después

Antes de decidirte por una prueba, puedes consultar en la enciclopedia intestinal qué especies bacterianas y marcadores incluye un informe. Si después quieres obtener una visión general, la encontrarás en la prueba de microbioma intestinal.

Ir a la enciclopedia intestinal Ir a la prueba de microbioma intestinal

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La visión general consultable de todos los marcadores que pueden aparecer en un informe.

Fuentes

  1. Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG): ¿Cómo funciona el intestino? (edición de 2026) – gesundheitsinformation.de
  2. Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG): Síndrome de intestino irritable (edición de 2023) – gesundheitsinformation.de
  3. Sang Hoon Rhee: Lipopolisacárido: bioquímica básica, señalización intracelular e impactos fisiológicos en el intestino. Intestinal Research 12(2), 2014, páginas 90–95 – pmc.ncbi.nlm.nih.gov
  4. Aisha Farhana y Yusuf S. Khan: Bioquímica, lipopolisacárido. StatPearls Publishing, edición de 2023 – ncbi.nlm.nih.gov

La cita textual sobre el efecto protector de la flora intestinal, así como los datos sobre miles de millones de bacterias y la formación de las vitaminas B y K, proceden de la fuente [1]. Las señales de alarma del capítulo 3 siguen la clasificación de [2]. La cifra de unos dos millones de moléculas de LPS por célula, las veinte a cuarenta unidades de azúcar del antígeno O, la gradación de la potencia según las cadenas de ácidos grasos y la cadena de reconocimiento formada por la proteína de unión, CD14, MD-2 y el receptor tipo Toll 4 proceden de [3]. La clasificación del lípido A como componente bioactivo principal, la distinción entre endotoxina y exotoxina y la descripción de la reacción en el torrente sanguíneo proceden de [4]. Los datos sobre el precio, el alcance de los marcadores, el tipo de muestra y el laboratorio proceden de la página del producto de mybody®x, consultada el 27.08.2026; los plazos de procesamiento siguen la indicación central para las pruebas intestinales. Todas las fuentes se consultaron y verificaron el 27.08.2026.

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Equipo editorial y especializado de mybody®x

Ciencia del microbioma Diagnóstico de laboratorio Ciencia intestinal Ciencias de la nutrición

Este artículo fue elaborado por el equipo editorial y especializado de mybody®x. El equipo combina conocimientos sobre el microbioma y el intestino, diagnóstico de laboratorio y ciencias de la nutrición. Las personas que colaboran en su elaboración figuran en la página de autores.

Publicado el 27.08.2026 · Última actualización: 27.08.2026

El contenido sirve como información general y no sustituye el asesoramiento, diagnóstico ni tratamiento médico. Los rangos de referencia dependen del laboratorio, el método y la edad; lo determinante son siempre los datos de tu informe.

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