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Hormonas y aspecto de la piel: qué está relacionado y qué no

Lo más importante, en resumen

«Acné hormonal» es una expresión de internet, no un diagnóstico de la práctica médica. Nadie discute que las hormonas influyen en la piel. Lo que se discute es qué se deduce de ello y cuánto aporta una medición.

Este artículo explica con pruebas qué ocurre en la piel, qué hormonas intervienen, por qué la barbilla se ve afectada con tanta frecuencia y por qué, aun así, la teoría de las zonas faciales sirve de poco.

Lo que no encontrarás aquí: un tratamiento. El acné es una enfermedad de la piel, y lo que ayuda a tratarlo lo decide una consulta médica o dermatológica, no una guía.

Esto es lo que encontrarás en este artículo

1. Por qué «acné hormonal» no es un diagnóstico
2. Qué ocurre realmente en la piel
3. Qué hormonas intervienen
4. Granitos en la barbilla: qué indica el patrón
5. Para qué sirve el Face Mapping
6. Comparación de tres enfoques
7. Cuándo pueden ser útiles los valores
8. Qué te llevas de este artículo
Preguntas frecuentes
Fuentes

Por qué «acné hormonal» no es un diagnóstico

El término no figura en ningún catálogo diagnóstico. Surgió en internet para denominar una observación que hacen muchos adultos: la piel no es como en la pubertad, sino que reacciona en brotes, a menudo en la barbilla y la línea de la mandíbula, y con frecuencia siguiendo el ritmo del ciclo.

La observación es correcta. Sin embargo, el término induce a error porque señala una causa antes de comprobarla. Sugiere que existe un acné de causa hormonal y otro que no, y que el primero podría resolverse mediante hormonas. No es tan sencillo, y esto tiene que ver con cómo se origina.

En este tema hay dos cosas más importantes que el término. Primero: el acné es una enfermedad de la piel, y en las formas más graves es aconsejable recibir orientación o tratamiento médico (IQWiG, 2025). Segundo: lo que tú puedes aportar es observación, no tratamiento. Cuándo aparecen los brotes, cuánto duran y qué ocurrió antes.

Por eso, este artículo pone las cosas en contexto en lugar de recomendar. Explica qué relación está demostrada, qué significa para tu patrón y en qué momento una medición puede aportar algo. Lo que ocurra después corresponde a una consulta médica.

Qué cambia en la edad adulta

En la pubertad, el mecanismo es claro, y la fuente también lo denomina así. En los adultos, el caso es diferente: la producción de andrógenos ya no está en fase de aumento y, aun así, la piel reacciona. Esto da lugar a la pregunta tan extendida de si algo va mal.

La mayoría de las veces, hay algo más que no coincide con lo esperado. La piel reacciona durante toda la vida a los cambios en el equilibrio hormonal, y estos cambios se producen en cada etapa vital: a lo largo del ciclo, después de dejar los anticonceptivos hormonales, durante el embarazo y en el periodo de transición que comienza aproximadamente a mediados de los cuarenta. Que la piel reaccione a ellos no es una excepción.

La diferencia práctica con la pubertad es la distribución. En los adolescentes suele afectar a la zona T, mientras que en los adultos afecta con mayor frecuencia a la mitad inferior del rostro. Esto también es anatomía y no indica la causa, pero explica por qué muchas personas sienten que es «algo diferente» de lo que ocurría antes.

Y hay un aspecto que suele pasarse por alto: la piel reacciona lentamente. Lo que ves hoy se ha desarrollado con varias semanas de retraso. Por eso, al valorar un cambio, hay que pensar en semanas, no en días. Esto se aplica tanto a los empeoramientos como a las mejoras, y es la principal razón por la que los autoexperimentos se evalúan tan a menudo de forma incorrecta.

Qué ocurre realmente en la piel

El proceso comienza en la glándula sebácea. Esta produce sebo, que llega a la superficie de la piel a través de la salida. El Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria describe la alteración de la siguiente manera: si en la salida de una glándula sebácea se forma una capa córnea, el sebo no puede salir (IQWiG, 2025). Lo que sigue es una salida obstruida, una irritación y, como consecuencia, la inflamación visible.

La parte hormonal interviene exactamente antes de ese punto, concretamente en la cantidad de sebo. Y aquí está el aspecto que el término «acné hormonal» oculta:

Fuente documentada

«Los andrógenos son hormonas sexuales masculinas que, sin embargo, durante la pubertad también se producen en mayor cantidad en el organismo femenino».

Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG)
Acné, actualizado el 12.11.2025

A esto se suma la explicación del mecanismo: en los adolescentes, el acné aparece principalmente porque durante la pubertad el organismo produce más andrógenos (IQWiG, 2025). Los andrógenos estimulan la producción de sebo. Más sebo junto con una salida queratinizada produce exactamente el cuadro que se ve en el espejo.

Idea clave

Las hormonas regulan la cantidad de sebo, no la queratinización. Por eso explican una parte del cuadro, pero nunca todo.

Dos cifras ayudan a contextualizar el tema: el acné es la enfermedad cutánea más frecuente entre los adolescentes, y aproximadamente entre 15 y 30 de cada 100 adolescentes tienen un acné más intenso, en el que puede ser conveniente consultar a un médico o recibir tratamiento (IQWiG, 2025). Ese es el orden de magnitud en el que una cita médica es la respuesta adecuada, y no el siguiente sérum.

Qué hormonas desempeñan un papel

Cuando se habla de hormonas y piel, se hace referencia a cuatro magnitudes que están relacionadas. Quien entiende esto también entiende por qué rara vez basta con una sola cifra.

Los andrógenos, sobre todo la testosterona. Estimulan la producción de sebo. El cuerpo femenino también los produce, en cantidades menores, y su proporción cambia a lo largo del ciclo y de las distintas etapas de la vida.

La SHBG, la proteína transportadora. Une una parte de las hormonas sexuales en la sangre. Las hormonas unidas no ejercen efecto. Por eso, el valor total por sí solo dice poco: dos personas con el mismo nivel de testosterona pueden tener cantidades muy diferentes disponibles en forma libre, según cuál sea su nivel de SHBG.

Los estrógenos y la progesterona. Su relación cambia a lo largo del ciclo, y con ella cambia también la relación con los andrógenos. Por eso muchas personas observan un patrón recurrente, en lugar de un estado uniforme.

La prolactina y la tiroides. Ambas aparecen en este contexto porque influyen en otros ejes hormonales. Rara vez son la explicación y, aun así, deben incluirse en una evaluación, porque pueden medirse y porque provocan otros síntomas que, de otro modo, se tratarían por separado.

Lo que deberías recordar es lo siguiente: no existe un único valor cutáneo. Existe una relación, y las relaciones no se interpretan a partir de un solo número.

Por qué importa el momento de una medición

Cuando se miden los niveles hormonales, el día de la toma de la muestra forma parte del resultado. El estradiol, la progesterona, la FSH y la LH fluctúan mucho a lo largo del ciclo. Por eso, un valor sin indicar el día del ciclo resulta difícil de interpretar, y comparar dos mediciones de distintas fases del ciclo no produce una curva de evolución, sino una ilusión.

En el caso de la testosterona se suma otra variación: la evolución a lo largo del día. El valor es más alto por la mañana y disminuye durante el día. Por eso, una medición por la tarde indica algo diferente que una realizada temprano por la mañana, aunque figure el mismo número.

Para ti, esto significa dos cosas. Primero: anota el día del ciclo y la hora cuando te hagas la medición, antes de ver el resultado. Segundo: compara únicamente valores obtenidos en las mismas condiciones. En el artículo En ayunas para la extracción de sangre se explica lo que esto significa en detalle.

Granitos en el mentón: qué indica el patrón

El mentón y la línea mandibular son las zonas más mencionadas en adultos. El motivo no es sorprendente: allí hay una alta densidad de glándulas sebáceas, y la región reacciona claramente cuando aumenta la producción de sebo.


El lugar dice menos que el momento.

Esta frase es el núcleo práctico del capítulo. Que aparezca en la barbilla no permite acotar casi nada. Que aparezca regularmente en la misma fase del ciclo permite acotar mucho. Lo primero es anatomía; lo segundo, un patrón con valor informativo.

Por eso, la preparación más útil es llevar un registro sencillo durante dos o tres ciclos: fecha, día del ciclo, dónde y con qué intensidad. Bastan cuatro columnas en una hoja. Quien acude a la consulta con ello aporta una información que no puede reconstruirse de memoria.

Cuando aparecen otros signos

Existe una situación en la que la piel es solo una parte del cuadro. Si además el ciclo se vuelve irregular o desaparece, aparece más vello corporal o el cabello se vuelve más fino, conviene mencionar estas observaciones en conjunto y hacer que un médico las valore.

Esto no es en absoluto un autodiagnóstico ni pretende provocarlo. Es una indicación de que estos signos juntos significan más que por separado y de que, en esta combinación, deben llevarte a una consulta ginecológica o de medicina general, no a otra ronda de cuidados de la piel.

Lo mismo se aplica si la piel empeora claramente en poco tiempo, aparecen nódulos dolorosos o quedan cicatrices: ha llegado el momento de acudir a una consulta dermatológica. Los procesos que dejan cicatrices son difíciles de corregir después, y esa es la razón más importante para no esperar.

El registro que realmente necesita una consulta

Bastan cuatro columnas: fecha, día del ciclo, zona afectada e intensidad del uno al tres. Si lo llevas durante dos o tres ciclos, al final podrás ver por ti misma si existe un patrón y ya no tendrás que estimarlo.

Dos columnas adicionales lo hacen mucho más útil. La primera es una lista de todo lo que te aplicas en la piel, con la fecha de inicio. La segunda incluye medicamentos y preparados, también con la fecha de inicio, incluidos expresamente los que consideres inofensivos. En una conversación, ambos son datos que de otro modo se reconstruyen de memoria y terminan siendo imprecisos.

Lo que puedes ahorrarte son las fotos diarias para evaluarte. La luz, la cámara y la hora del día cambian la imagen más que la piel, y la comparación diaria intensifica sobre todo la preocupación por el tema. Una foto cada dos semanas, siempre en el mismo lugar y a la misma hora, aporta más información y desgasta menos.

Para qué sirve el mapeo facial

El mapeo facial asigna determinadas zonas del rostro a ciertos órganos: la barbilla al equilibrio hormonal, la frente a la digestión y las mejillas a los pulmones. La idea es antigua, resulta intuitiva, pero no es fiable como método de diagnóstico.

La razón es la misma que la anterior: donde hay una alta concentración de glándulas sebáceas, se observa más, independientemente de cuál sea la causa. La asignación por zonas confunde así la anatomía con una afirmación. No disponemos de una fuente fiable sobre la relación entre una zona concreta del rostro y un órgano determinado.

De todo esto solo sigue siendo útil una cosa, y no tiene nada que ver con las zonas: mirar y anotar. Quien registra cuándo aparece algo recopila información. Quien a partir de ahí saca conclusiones sobre un órgano se aleja de la realidad. El artículo Mapeo facial describe cómo se estructura en detalle la doctrina de las zonas.

La misma cautela se aplica a la cuestión de la alimentación. Circulan muchas afirmaciones sobre determinados alimentos y su efecto en el aspecto de la piel. No disponemos de una fuente acreditada que respalde una recomendación general. Lo que puedes observar es tu propio patrón a lo largo de varias semanas; lo que deduzcas de ello conviene hablarlo con un profesional.

Cómo reconocer una afirmación fiable

Sobre este tema circula mucha información, y distinguir resulta difícil cuando uno está en medio. Tres preguntas ayudan y no requieren conocimientos especializados.

Primero: ¿Se cita una fuente y se puede consultar? Una afirmación sin referencia es una opinión, aunque se exponga con bata blanca. Segundo: ¿Se distingue entre observación y explicación? «A mí me mejoró después del cambio» es una observación. «El cambio cura el acné» es una afirmación, y entre ambas hay un largo camino.

Tercero: ¿Se dice qué es lo que el enfoque no consigue? Quien solo enumera ventajas está vendiendo. Quien menciona los límites está explicando. Esta tercera pregunta es la que más fiablemente marca la diferencia en la práctica, y se aplica tanto a las guías como a los productos, incluido expresamente este servicio.

Tres enfoques comparados

Quien quiera hacer algo sobre este tema tiene tres opciones. La tabla las presenta una al lado de la otra según los mismos criterios, con una columna adicional sobre lo que cada una no consigue.

Criterio Registrar patrones Consulta dermatológica Conocer los propios valores
En qué se basa en la cuestión de si sigue un patrón temporal en la propia piel, con la mirada y la experiencia en la cuestión de si hay algo medible que se ha desajustado de fondo
Lo que puede lograr convierte una sensación en una observación que se puede mostrar clasificación y, si es necesario, tratamiento sustituye las suposiciones por cifras para la conversación
esfuerzo cuatro columnas en una hoja, dos o tres ciclos una cita, con posible tiempo de espera medir una vez y repetir más adelante si es necesario
Lo que no ofrece no cambia nada en la piel, solo proporciona la base no te evita la observación que hace útil la consulta no es un diagnóstico, no es un tratamiento ni sustituye la consulta

Llama la atención lo que falta en la tabla: una rutina de cuidado y una recomendación nutricional. Es intencionado. Para ninguna de las dos existe aquí una fuente documentada que respalde una afirmación general, y las recomendaciones indiscriminadas son el enfoque equivocado ante una enfermedad cutánea. Lo que se adapta a tu piel te lo dirá alguien que la haya examinado.

La lectura honesta: la segunda columna es la respuesta propiamente dicha, la primera la hace más sólida y la tercera es un complemento para el caso de que aparezcan otros signos. Quien invierte el orden y empieza con mediciones acumula cifras sin una pregunta.

Los tres cambios que se mencionan con más frecuencia

Quien observa un cambio en la piel durante la edad adulta suele encontrar, en la mayoría de los casos, uno de tres momentos en sus propios antecedentes. Conocerlos ayuda porque dirige la mirada al calendario en lugar de al estante del baño.

El primero es dejar un anticonceptivo hormonal. Después, el cuerpo se reajusta, y ese proceso necesita tiempo. Por eso, lo que ocurre en los meses posteriores es difícil de separar de otras influencias y, aun así, se atribuye habitualmente a un producto nuevo que, por casualidad, se incorporó al mismo tiempo.

El segundo es la etapa a partir de aproximadamente los cuarenta y cinco años, en la que la relación entre las hormonas sexuales cambia gradualmente. El tercero es cualquier fase con alteraciones importantes del sueño o una sobrecarga persistente, porque el eje suprarrenal también interviene en este punto.

Ninguno de los tres es un diagnóstico, y de ninguno se deriva un tratamiento. Son contexto, y precisamente el contexto es lo que suele faltar en una consulta de diez minutos.

Cuándo pueden ser útiles los valores

Hay una situación en la que los valores sí pueden aportar algo: cuando, además de los cambios en la piel, aparecen otros signos compatibles con un eje hormonal. Cansancio persistente, cambios en el ciclo, caída del cabello, variaciones de peso sin una razón evidente. Entonces la pregunta ya no es «¿por qué estos granos?», sino «¿qué está ocurriendo en segundo plano?».

En mybody®x (MYBODY Lab GmbH), el Chequeo de bienestar femenino cubre este ámbito. Mide la globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG) y la prolactina, el perfil tiroideo completo, además de la ferritina, la vitamina B12 y la vitamina D3, analizados en Alemania con certificación ISO. Lo que no mide expresamente aparece en la propia página del producto: no mide hormonas del ciclo.

Chequeo de bienestar femenino Prueba de salud femenina de mybody®x (MYBODY Lab GmbH)

Análisis de sangre con 18 valores

Chequeo de bienestar femenino | Prueba de salud femenina

18 valores a partir de una muestra de sangre: perfil tiroideo con TSH, fT3 y fT4, además de ferritina, vitamina B12, vitamina D3, cortisol, prolactina y SHBG. Lo que el análisis no hace: no mide las hormonas del ciclo, no establece diagnósticos y no sustituye una exploración dermatológica.

Precio 169,00 € A fecha del 26.08.2026, sujeto a cambios
Tipo de muestra Muestra de sangre
Plazo de tramitación Envío del kit entre 1 y 3 días laborables
Evaluación del laboratorio entre 3 y 5 días laborables después de recibir la muestra
Laboratorio Análisis de laboratorio certificado según ISO en Alemania
Información de la página del producto, consultada el 26.08.2026
Ir al Women’s Wellness Check

Si tu pregunta se refiere a las hormonas del ciclo, el Menopause Check es el análisis más adecuado; mide estradiol, progesterona y FSH. El léxico de biomarcadores con 67 valores sanguíneos explicados indica qué significa cada valor. La comparación responde con honestidad y en ambos sentidos a si te merece la pena hacerte un análisis:

Tiene sentido para ti si …

además de los problemas cutáneos, presentas otros signos, como cansancio persistente, caída del cabello o cambios en el ciclo.

estás preparando una cita y quieres llevar contigo los valores de SHBG, prolactina y tiroides.

quieres saber si existe una carencia de nutrientes subyacente antes de seguir ajustando tu rutina de cuidado.

Más bien no, si …

esperas conseguir una piel mejor. Una medición no cambia el estado de la piel.

tu piel es el único signo. Entonces, la primera cita debe ser en una consulta dermatológica.

aparecen nódulos dolorosos o quedan cicatrices. En ese caso no hay que esperar a los resultados del laboratorio.

Siguiente paso

Si primero quieres saber en qué punto te encuentras

El Women’s Wellness Check mide 18 valores a partir de una muestra de sangre, entre ellos SHBG, prolactina y el perfil tiroideo completo. El léxico de biomarcadores explica qué significa cada valor.

Ir al Women’s Wellness Check Ir al léxico de biomarcadores

Lo que un análisis no responde

Un resultado de laboratorio indica dónde se encontraba un valor en un día concreto. No indica si ese valor es la causa de tu alteración cutánea. Esta brecha es especialmente grande en el caso de las hormonas, porque muchos valores se encuentran dentro de un amplio intervalo normal y porque su efecto en los tejidos depende de factores que ni siquiera aparecen en la sangre.

En la práctica, esto significa que un resultado sin alteraciones no descarta una contribución hormonal, y que un resultado alterado no la demuestra. Parece poca cosa y, aun así, es útil, porque determina la orientación de la siguiente conversación y descarta caminos que, de otro modo, costarían meses.

Por eso este capítulo tampoco recomienda simplemente ponerse a medir. Una medición sin una pregunta detrás genera cifras, no claridad. Quien se hace determinar veinte valores sin saber qué busca tiene estadísticamente casi garantizado que obtendrá una o dos anomalías, y con ellas más incertidumbre en lugar de menos.

Lo que te llevas de este artículo

Si te quedas con una sola cosa, que sea el orden: primero el momento, después el lugar y luego los valores. Un patrón observado durante dos o tres ciclos dice más que cualquier zona del rostro, y es la preparación que hace que una consulta resulte realmente útil.

Y quédate también con lo que deliberadamente no aparece aquí: un tratamiento, una rutina de cuidado o una recomendación alimentaria. El acné es una enfermedad de la piel, y en las formas más graves es conveniente consultar a un médico o recibir tratamiento médico (IQWiG, 2025). Cualquier otra cosa sería especular.

Todo empezó con una palabra de Internet. Lo que queda de ella es un mecanismo demostrado, un registro útil y la constatación de que el lugar del rostro dice menos que el calendario. Si quieres saber con qué está trabajando tu cuerpo en este momento: la consulta es gratuita y no te vende nada.

Preguntas frecuentes

¿Existe la «acné hormonal» como diagnóstico?

No, el término no figura en ningún catálogo diagnóstico. Lo que sí está demostrado es el mecanismo subyacente: los andrógenos estimulan la producción de sebo, y en los adolescentes el acné aparece principalmente porque el cuerpo produce más andrógenos durante la pubertad (IQWiG, 2025). Esto explica una parte del cuadro, no todo.

¿Por qué me salen granos en la barbilla?

La densidad de glándulas sebáceas es alta en la barbilla y la línea de la mandíbula, por eso allí se manifiesta más, independientemente de la causa. Más informativo que el lugar es el momento: un patrón que aparece regularmente en la misma fase del ciclo delimita mucho mejor la cuestión.

¿Es correcto el face mapping?

No disponemos de una fuente fiable que establezca una relación entre una zona del rostro y un órgano concreto. La asignación por zonas confunde la anatomía con la evidencia: donde hay muchas glándulas sebáceas, se manifiesta más. Lo único útil de esto es que permite anotar cuándo aparece algo.

¿Qué valores sanguíneos son relevantes para los problemas cutáneos?

En relación con las hormonas y la piel, se mencionan sobre todo los andrógenos, la SHBG como proteína transportadora, el estrógeno y la progesterona, así como la prolactina y la tiroides. Rara vez basta con una sola cifra, porque se trata de proporciones. El centro médico decidirá qué valores son útiles en tu caso.

¿Cuándo debería acudir al médico o a la médica por esto?

Aproximadamente entre 15 y 30 de cada 100 adolescentes presentan un acné más intenso, para el que puede ser conveniente recibir asesoramiento o tratamiento médico (IQWiG, 2025). Para los adultos se aplica esencialmente lo mismo. No deberías esperar si aparecen nódulos dolorosos, cicatrices o, además, cambios en el ciclo, aumento del vello corporal o caída del cabello.

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Para que puedas interpretar SHBG, TSH y las demás abreviaturas.

Fuentes

  1. Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG): Acné (estado: 12.11.2025) – gesundheitsinformation.de

La cita textual sobre los andrógenos, la descripción de la abertura de la glándula sebácea queratinizada, la afirmación sobre su aparición durante la pubertad y los datos de que el acné es la enfermedad cutánea más frecuente entre los adolescentes y de que aproximadamente entre 15 y 30 de cada 100 adolescentes presentan un acné más intenso proceden de [1]. En este artículo no se hacen deliberadamente afirmaciones sobre el face mapping, las rutinas de cuidado ni la influencia de determinados alimentos en el aspecto de la piel, porque no existe una fuente documentada para ello. Los datos sobre el precio, el tipo de muestra, el alcance de los servicios y el laboratorio proceden de la página del producto de mybody®x, consultada el 26.08.2026; los plazos de procesamiento siguen la especificación central correspondiente a cada tipo de prueba. La fuente se consultó y verificó el 26.08.2026.

Certificado / sello de calidad de mybody®x (MYBODY Lab GmbH)

Equipo editorial y especializado de mybody®x

Interpretación de análisis de sangre Ciencia de la nutrición Diagnóstico de laboratorio

Este artículo fue elaborado por el equipo editorial y especializado de mybody®x. El equipo combina la interpretación de análisis de sangre, la ciencia de la nutrición y el diagnóstico de laboratorio. Quienes colaboran en ello aparecen en la página de autores.

Publicado el 26.08.2026 · Última actualización: 26.08.2026

Los contenidos sirven como información general y no sustituyen el asesoramiento, diagnóstico ni tratamiento médico. Los intervalos de referencia dependen del laboratorio, el método y la edad; siempre son determinantes los datos de tu informe.

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