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¿Cómo se manifiesta la falta de electrolitos?

Lo más importante, en resumen

Calambres nocturnos, cansancio abrumador, dolores de cabeza después de hacer deporte o un corazón que de repente late de forma irregular: muchas personas sospechan que se debe a la falta de electrolitos. A veces es así, pero con frecuencia hay algo completamente distinto detrás.

La falta de electrolitos se manifiesta sobre todo a través de los músculos, los nervios y el corazón. Son típicos los calambres y las fasciculaciones musculares, la debilidad y el cansancio, los dolores de cabeza, los mareos, las náuseas, los problemas de concentración, así como las palpitaciones o los latidos irregulares. Los síntomas son inespecíficos: te indican que algo no va bien, pero no qué mineral falta. Solo un análisis de sangre ofrece seguridad, y los síntomas intensos o repentinos siempre deben ser evaluados por un médico.

Lo mejor es leer este artículo como una guía orientativa: primero conocerás los signos típicos; después descubrirás qué electrolito provoca qué molestias, cómo se produce una deficiencia, cómo distinguirla de otras causas y cuándo ya no deberías seguir probando por tu cuenta.

Esto es lo que encontrarás en este artículo

Cada electrolito cumple una función propia en el organismo y, por eso, una deficiencia se manifiesta de forma distinta según el mineral. Esta guía relaciona los electrolitos más importantes con los signos típicos. No sustituye un diagnóstico, pero te ayuda a poner los síntomas en contexto:

Electrolito Función en el organismo Signos típicos de una deficiencia
Sodio Regula el equilibrio de líquidos y la presión dentro de las células Dolores de cabeza, náuseas, confusión, debilidad
Potasio Importante para el ritmo muscular y cardíaco y los impulsos nerviosos Debilidad muscular, latidos irregulares, estreñimiento, cansancio
Magnesio Participa en más de 300 reacciones enzimáticas y relaja los músculos Calambres en las pantorrillas, espasmos en los párpados, inquietud interna, dolores de cabeza
Calcio Formación de los huesos, contracción muscular, coagulación sanguínea Hormigueo en los dedos y alrededor de la boca, calambres musculares
Cloruro Compañero del sodio, componente del ácido gástrico Debilidad, apatía; normalmente junto con una deficiencia de sodio
Fosfato Metabolismo energético, huesos, membranas celulares Debilidad muscular, dolor óseo, agotamiento

La falta de electrolitos casi siempre se manifiesta en cuatro zonas del cuerpo, porque en todas ellas desempeñan un papel las señales eléctricas y la distribución de líquidos:

Músculos

Calambres y debilidad

Los calambres en las pantorrillas, las fasciculaciones musculares, la falta de fuerza y las piernas pesadas son las señales más frecuentes.

Cabeza

Dolor de cabeza y mareo

El dolor de cabeza sordo, el aturdimiento y los problemas de concentración aparecen pronto.

Corazón

Palpitaciones y latidos irregulares

Sobre todo el potasio influye en el ritmo cardíaco; esta señal siempre debe evaluarse.

Líquidos

Sed y circulación

La boca seca, la orina oscura y la debilidad circulatoria indican un desequilibrio.

La respuesta breve: estas son las señales típicas

La falta de electrolitos se manifiesta con mayor frecuencia mediante calambres musculares, fasciculaciones, debilidad muscular, cansancio intenso, dolor de cabeza, mareos, náuseas, problemas de concentración y palpitaciones. Estas molestias aparecen porque los electrolitos permiten transmitir señales eléctricas entre las células nerviosas y musculares.

Aquí es fundamental un aspecto que a menudo se pasa por alto: estos síntomas son inespecíficos. Un calambre en la pantorrilla puede deberse a una falta de magnesio, pero también a un sobreesfuerzo, a la falta de líquidos, a un movimiento poco habitual o, sencillamente, a unos zapatos demasiado ajustados. El cansancio es uno de los síntomas más frecuentes y puede tener docenas de causas distintas.

El cuadro solo resulta significativo si se tiene en cuenta el contexto. Si las molestias aparecen después de sudar mucho, tras una infección gastrointestinal, mientras se toman medicamentos diuréticos o debido a una alimentación muy desequilibrada, es mucho más probable que exista una carencia de electrolitos que en el caso de una persona que se siente cansada ocasionalmente sin haber realizado ningún esfuerzo especial.

Idea clave: La falta de electrolitos se manifiesta sobre todo en los músculos, los nervios y el corazón, mediante calambres, debilidad, cansancio, dolor de cabeza y palpitaciones. Los síntomas indican que algo está desequilibrado, pero no qué mineral falta.

Otra diferencia importante es la velocidad: una carencia leve que se desarrolla lentamente suele manifestarse de forma gradual a lo largo de semanas, con molestias difusas. En cambio, una pérdida aguda, por ejemplo debido a una diarrea intensa o a un colapso por calor, puede provocar síntomas claros en cuestión de horas y constituye una urgencia médica si aparecen confusión, convulsiones o alteraciones de la consciencia.

¿Qué son los electrolitos y qué función cumplen en el organismo?

Los electrolitos son minerales que se encuentran en el organismo en forma de partículas con carga eléctrica. Entre los más importantes están el sodio, el potasio, el calcio, el magnesio, el cloruro, el fosfato y el bicarbonato. Están disueltos en todos los líquidos corporales: en la sangre, en el líquido celular y en el espacio entre las células.

Su tarea más importante es transmitir señales eléctricas. Cada movimiento muscular, cada latido y cada pensamiento dependen de que partículas cargadas atraviesen la membrana celular y provoquen un cambio de tensión. Sin electrolitos no habría impulsos nerviosos ni contracción muscular.

Por qué la proporción es más importante que la cantidad

En el equilibrio de electrolitos importan menos las cantidades absolutas que las proporciones. El sodio se encuentra principalmente fuera de las células y el potasio, sobre todo dentro de ellas. Esta distribución desigual es la base de la tensión eléctrica en la membrana celular, y el cuerpo invierte energía de forma constante para mantenerla.

Por eso, también puede producirse un desequilibrio aunque en realidad estés ingiriendo suficiente cantidad. Quien bebe mucha agua pura diluye el sodio sin haber reducido su ingesta. Y quien suda mucho pierde sodio y agua al mismo tiempo, pero a menudo solo repone el agua.

El papel de los riñones como reguladores

Los riñones son el órgano central que regula el equilibrio de electrolitos. Filtran diariamente grandes cantidades de sangre y, bajo control hormonal, deciden qué regresa al organismo y qué se excreta con la orina. En unos riñones sanos, este sistema funciona con gran precisión.

Precisamente por eso, una verdadera carencia de electrolitos es poco frecuente en personas sanas con una alimentación normal. Es más habitual cuando este sistema de regulación se altera, por enfermedades renales, medicamentos diuréticos o pérdidas que se producen tan rápidamente que la regulación ya no puede compensarlas.

¿Qué síntomas aparecen cuando hay una carencia de electrolitos?

Las siguientes molestias se encuentran entre las señales más frecuentes. Rara vez aparecen de forma aislada, sino generalmente combinadas, y su intensidad depende de la magnitud y la rapidez con que se haya producido el desequilibrio.

Calambres musculares y fasciculaciones

Los calambres musculares son el signo más conocido. Aparecen cuando se altera la excitabilidad eléctrica de las células musculares y las fibras musculares se contraen de forma incontrolada. Son típicos los calambres nocturnos en las pantorrillas, los calambres en el pie o el muslo durante o después de hacer deporte y un ligero tic en el párpado.

Los calambres aparecen con especial frecuencia cuando hay falta de magnesio, porque el magnesio actúa como un freno en la célula muscular y favorece la relajación después de la contracción. Si falta este freno, al músculo le resulta más fácil quedarse acalambrado. Pero cuidado con las conclusiones apresuradas: la mayoría de los calambres nocturnos en las pantorrillas no se deben a una carencia de minerales demostrable.

Cansancio, agotamiento y debilidad muscular

El cansancio persistente y la sensación de falta de fuerza también forman parte del cuadro típico. La razón está en la producción de energía: el magnesio y el fosfato participan directamente en el metabolismo energético de la célula, y el potasio, en la excitabilidad de la musculatura.

Cuando la falta de potasio es pronunciada, la debilidad muscular se hace especialmente evidente: las personas afectadas hablan de piernas pesadas, de que de repente subir escaleras resulta agotador y, en casos extremos, de una verdadera tendencia a la parálisis. Estos síntomas requieren atención médica sin excepción.

Dolor de cabeza, mareo y aturdimiento

Los dolores de cabeza y el aturdimiento aparecen con frecuencia cuando el sodio y los líquidos están desequilibrados. Si desciende el nivel de sodio en la sangre, el agua se desplaza hacia las células, también hacia las células cerebrales. Esto explica por qué la falta de sodio suele manifestarse precisamente en la cabeza.

Este patrón es típico después de esfuerzos prolongados y extenuantes que provocan mucha sudoración, cuando se ha bebido mucho pero no se ha repuesto la sal. También después de una infección gastrointestinal con vómitos y diarrea, el dolor de cabeza y los mareos son acompañantes frecuentes de la pérdida de electrolitos.

Palpitaciones, sensación de latidos irregulares y alteraciones del ritmo cardíaco

El corazón es un músculo cuyo ritmo depende directamente de los electrolitos, sobre todo del potasio, pero también del magnesio y el calcio. Si el nivel de potasio se sale de los valores normales, puede manifestarse como palpitaciones, sensación de latidos irregulares o pulso irregular.

Tanto un nivel de potasio demasiado bajo como uno demasiado alto puede alterar el ritmo cardíaco; por eso, nunca debe tomarse potasio en dosis altas sin supervisión médica. Esto es especialmente importante en caso de función renal reducida y cuando se toman medicamentos que influyen en el equilibrio del potasio.

Hormigueo, entumecimiento e inquietud interna

El hormigueo en los dedos de las manos, los dedos de los pies o alrededor de la boca es un signo clásico de un nivel bajo de calcio. El calcio estabiliza la membrana nerviosa; cuando falta, los nervios se vuelven más excitables y transmiten sensaciones anómalas sin que exista un estímulo externo.

Muchas personas con deficiencia de magnesio también refieren inquietud interna, nerviosismo y peor calidad del sueño. Aquí también se aplica lo siguiente: estas molestias son frecuentes, pero poco específicas; el estrés, la falta de sueño y la cafeína pueden provocar exactamente los mismos síntomas.

Náuseas, falta de apetito y problemas digestivos

El tracto gastrointestinal también funciona con musculatura que depende de los electrolitos. Una deficiencia de potasio puede ralentizar el movimiento intestinal y provocar estreñimiento y gases. La deficiencia de sodio suele manifestarse con náuseas y falta de apetito. Especialmente engañoso: los vómitos y la diarrea empeoran aún más el equilibrio de electrolitos, creando un círculo vicioso.

¿Qué electrolito provoca qué molestias?

Aunque los síntomas se solapan, existen patrones típicos. No sustituyen un diagnóstico, pero te ayudan a preparar la conversación con tu médica o tu médico.

Deficiencia de sodio (hiponatremia): cabeza y circulación

El sodio es el electrolito que presenta los signos neurológicos más evidentes. Un nivel de sodio demasiado bajo se manifiesta con dolor de cabeza, náuseas, confusión, cansancio y debilidad; en casos graves, también aparecen desorientación, convulsiones y alteraciones del estado de consciencia.

Beber demasiado con una ingesta insuficiente de sodio puede provocar una peligrosa hiponatremia por dilución durante esfuerzos prolongados de resistencia (Hew-Butler et al., 2017). Quien bebe exclusivamente agua pura durante un maratón o rutas largas en bicicleta se arriesga precisamente a este problema.

Carencia de potasio (hipopotasemia): músculos y corazón

La carencia de potasio se manifiesta sobre todo en los músculos y el corazón: debilidad muscular, cansancio rápido, calambres en las pantorrillas, palpitaciones y digestión lenta son síntomas típicos. Los desencadenantes frecuentes son los medicamentos diuréticos, la diarrea persistente, los vómitos frecuentes y el abuso de laxantes.

Según la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE), los alimentos de origen vegetal, como las verduras, las patatas, las legumbres, la fruta y los frutos secos, aportan sobre todo mucho potasio. Quien consume muy pocos de estos alimentos y, al mismo tiempo, toma medicamentos diuréticos tiene un mayor riesgo.

Carencia de magnesio: calambres e inquietud

La carencia de magnesio se manifiesta típicamente mediante calambres en las pantorrillas, espasmos en los párpados, tensión muscular, dolores de cabeza, inquietud interna y problemas de sueño. Es más frecuente con una alimentación desequilibrada, el consumo crónico de alcohol, enfermedades intestinales que dificultan la absorción y ciertos medicamentos.

Una particularidad: el nivel de magnesio en sangre refleja de forma limitada el estado de abastecimiento, porque la mayor parte del magnesio se encuentra en los huesos y las células. Un valor sanguíneo normal no descarta con seguridad una carencia leve; por eso, en este caso es especialmente importante que un médico o una médica evalúe la situación.

Carencia de calcio: hormigueo y espasmos musculares

Un nivel bajo de calcio se manifiesta mediante hormigueo en las manos, los pies y alrededor de la boca; además, aparecen espasmos musculares y, en casos pronunciados, tendencia a sufrir convulsiones. Una causa frecuente es la carencia de vitamina D, ya que la vitamina D regula la absorción de calcio en el intestino.

Por eso conviene considerar siempre conjuntamente el calcio y la vitamina D. Quien durante meses recibe muy poca luz solar y consume pocos alimentos ricos en calcio puede desarrollar una carencia de ambos nutrientes al mismo tiempo, con síntomas que se refuerzan mutuamente.

¿Cómo se produce realmente una carencia de electrolitos?

Una carencia de electrolitos casi nunca se debe simplemente a que alguien «coma muy pocos minerales». Mucho más frecuentes son las pérdidas excesivas o una regulación alterada. En la práctica, estos son los desencadenantes más relevantes:

Desencadenantes frecuentes de una carencia de electrolitos

  • Sudoración intensa y prolongada durante el deporte, con calor o al realizar esfuerzo físico
  • Diarrea y vómitos: la vía más rápida hacia un desequilibrio
  • Medicamentos diuréticos y ciertos medicamentos para la presión arterial o el corazón
  • Enfermedades renales, cardíacas o hepáticas que alteran la regulación
  • Alimentación muy desequilibrada o con una reducción drástica de calorías
  • Consumo regular y elevado de alcohol, que aumenta las pérdidas
  • Beber cantidades excesivas de agua pura sin reponer la sal durante un esfuerzo prolongado

Sudoración: el agua y la sal se pierden juntas

El sudor no está compuesto únicamente por agua, sino que contiene sobre todo sodio y cloruro, y en cantidades menores también potasio y magnesio. Quien suda durante horas pierde así cantidades apreciables de sal, algo que se reconoce por los bordes blancos en la ropa deportiva oscura.

El error decisivo ocurre después: si solo se bebe agua, la concentración de sodio en la sangre sigue disminuyendo, aunque el volumen vuelva a ser normal. Precisamente de ahí surgen los dolores de cabeza, las náuseas y la disminución del rendimiento después de sesiones prolongadas.

Infecciones gastrointestinales: el camino más rápido hacia el desequilibrio

En caso de diarrea y vómitos, el organismo pierde grandes cantidades de líquidos y electrolitos en poco tiempo. Por eso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda en estos casos soluciones de rehidratación oral que contengan sodio, potasio, cloruro y glucosa en una proporción definida.

Estas soluciones no son un producto de bienestar, sino una medida médica específica para un periodo limitado. El aporte es especialmente importante en niños y personas mayores, porque se deshidratan más rápidamente.

Medicamentos y enfermedades preexistentes

Los medicamentos diuréticos actúan directamente sobre la regulación de los electrolitos en los riñones y son una de las causas más frecuentes de alteraciones en los niveles de potasio y sodio. Los inhibidores de la bomba de protones, ciertos laxantes y algunos antidepresivos también pueden afectar este equilibrio. Quienes toman estos medicamentos de forma permanente deben someterse a controles médicos de los niveles y nunca deben aumentar por su cuenta las dosis de potasio o magnesio.

¿Cómo lo diferencias de otras causas?

Como los síntomas son tan inespecíficos, conviene considerar posibles explicaciones alternativas. El cansancio, los dolores de cabeza y las molestias musculares tienen con mucha más frecuencia otras causas que una deficiencia de electrolitos.

Esta comparación te ayuda a hacer una primera valoración; no sustituye un diagnóstico, pero muestra a qué debes prestar atención:

Síntoma Apunta más bien a una deficiencia de electrolitos Apunta más bien a otra causa
Calambres musculares Después de sudar mucho, tener diarrea o tomar diuréticos Después de un esfuerzo inusual, en caso de problemas circulatorios
Cansancio Junto con calambres, debilidad y problemas circulatorios Falta de sueño, deficiencia de hierro, tiroides, estrés
Dolor de cabeza Después de practicar deporte durante mucho tiempo bebiendo mucha agua, pero sin sal Migraña, tensión muscular, trabajo frente a pantallas, abstinencia de cafeína
Palpitaciones Al tomar medicamentos diuréticos, después de una diarrea Enfermedad cardíaca, tiroides, cafeína, ansiedad: siempre hay que descartarlo
Inquietud interna Junto con espasmos en los párpados y tensión muscular Estrés, falta de sueño, cafeína, hipertiroidismo

Una regla práctica: cuanto más claramente pueda identificarse un acontecimiento desencadenante —un día caluroso, un maratón, una infección gastrointestinal o un medicamento nuevo—, más probable es que se trate de una carencia de electrolitos. Si no existe un acontecimiento de ese tipo y las molestias persisten durante semanas sin una causa aparente, es más probable que se deban a otros motivos.

La carencia de electrolitos y la de hierro se confunden con especial frecuencia. Ambas se manifiestan con cansancio y menor rendimiento, pero tienen causas y tratamientos completamente distintos. Si alguien toma magnesio durante semanas cuando en realidad le falta hierro, pierde tiempo y no aborda el problema real.

¿Cuándo deberías consultar a un médico?

Las molestias leves y ocasionales después de un día de mucho calor o esfuerzo suelen ser inofensivas. Sin embargo, si aparece alguna de las siguientes señales, no intentes solucionarlo por tu cuenta y solicita atención médica:

Estas señales de alarma deben ser evaluadas por un médico

  • Palpitaciones, taquicardia o pulso irregular — independientemente de la causa sospechada
  • Confusión, desorientación o alteración del estado de conciencia — en este caso, llama inmediatamente a los servicios de emergencia
  • Debilidad muscular marcada que limita la vida diaria
  • Convulsiones o calambres musculares dolorosos y persistentes
  • Diarrea o vómitos persistentes durante más de uno o dos días
  • Molestias durante el tratamiento con medicamentos diuréticos o en caso de enfermedad renal o cardíaca conocida
  • Síntomas que persisten durante semanas a pesar de una alimentación equilibrada

La razón de esta precaución es sencilla: los trastornos electrolíticos no pueden determinarse por los síntomas, sino que deben medirse. Además, algunos —sobre todo los relacionados con el potasio y el sodio— pueden volverse peligrosos tanto por exceso como por defecto. Automedicarse «por si acaso» con preparados de dosis altas puede empeorar la situación.

Prepara bien la cita médica: anota desde cuándo tienes las molestias, en qué situaciones aparecen, qué medicamentos y complementos alimenticios tomas y si hubo algún desencadenante especial. A menudo, esta información resulta más útil para evaluar la situación que cualquier suposición sobre un mineral concreto.

¿Qué ayuda cuando faltan electrolitos?

La mejor base es una alimentación equilibrada. Las verduras, las patatas, las legumbres y la fruta aportan potasio; los frutos secos y los productos integrales, magnesio; los productos lácteos y las verduras de hoja verde, calcio; y la mayoría de las personas ya obtiene suficiente sodio a través de la sal.

En el caso de las pérdidas agudas, en cambio, se trata de una reposición específica. Después de sudar mucho, es recomendable tomar una bebida que contenga no solo agua, sino también sodio; por ejemplo, un zumo diluido con una pizca de sal o una bebida deportiva. En caso de diarrea y vómitos, las soluciones de rehidratación oral de la farmacia son la mejor opción, porque su composición está diseñada específicamente para ello.

Idea clave: Repón de forma específica lo que hayas perdido, no todo indiscriminadamente. Tomar electrolitos por si acaso no aporta ningún beneficio, porque el organismo no puede almacenarlos y elimina los excesos a través de los riñones.

En los productos de electrolitos ya preparados, presta atención al contenido de azúcar y a la dosis de cada mineral. Para el día a día, las opciones sin azúcar son mejores; durante un esfuerzo prolongado de resistencia, en cambio, una pequeña cantidad de carbohidratos puede ser útil, ya que favorece la absorción de sodio y agua.

Y no olvides la medida más sencilla: beber lo suficiente, pero sin excederse. En las personas sanas, la sed es un regulador fiable. Solo con mucho calor, esfuerzos prolongados o enfermedad conviene controlar más conscientemente la ingesta y prestar también atención a la sal. Encontrarás más información al respecto en nuestro artículo «¿Es saludable beber electrolitos todos los días?».

Conoce tu estado de minerales

Como los síntomas son tan inespecíficos, adivinar sirve de poco. Quienes tienen molestias recurrentes obtienen más información al comprobar sus propios valores que al probar distintos preparados.

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La información sobre el precio, el tipo de muestra, el tiempo de procesamiento y los marcadores procede de la página del producto mybody® (actualizada en julio de 2026) y puede cambiar. Un autotest no sustituye un diagnóstico médico.

Contexto: lo que un test puede hacer y lo que no

Un análisis de sangre permite conocer los valores de determinados minerales y proporciona una base para tomar decisiones. Te muestra si tus valores están dentro del intervalo de referencia y te ayuda a no tomar suplementos a ciegas.

Al mismo tiempo, toda prueba tiene sus límites. Los valores de electrolitos en sangre son una instantánea de un organismo que los regula estrechamente y, en el caso de algunos minerales, sobre todo el magnesio, el valor sanguíneo refleja de forma limitada las reservas totales, porque la mayor parte está unida en los huesos y las células.

Por tanto, una prueba no sustituye a un diagnóstico médico. Responde a la pregunta «¿En qué situación me encuentro ahora?», pero no automáticamente a «¿De dónde proceden mis molestias?». Los valores anómalos deben ser interpretados por un médico, al igual que los síntomas que persisten pese a obtener valores normales.

Por eso, lo más útil es utilizar una prueba como preparación: acudirás a la consulta con cifras concretas en lugar de suposiciones vagas y podrás decidir con el médico si son necesarias más pruebas o si basta con un cambio específico en la alimentación.

Conclusión

La falta de electrolitos se manifiesta sobre todo a través de los músculos, los nervios y el corazón: los calambres musculares, las fasciculaciones, la debilidad, el cansancio, el dolor de cabeza, los mareos, las náuseas, el hormigueo y las palpitaciones son señales típicas. El síntoma por sí solo no permite saber qué electrolito falta.

Lo decisivo es el contexto: después de sudar mucho, tras una diarrea o vómitos, al tomar medicamentos diuréticos y con una alimentación muy desequilibrada, una carencia de electrolitos es plausible. Sin un desencadenante de este tipo, otras causas como la falta de sueño, la deficiencia de hierro o los problemas de tiroides son mucho más probables.

En la práctica, esto significa reponer específicamente lo que has perdido, en lugar de tomar de todo como medida preventiva. Y si las molestias persisten, empeoran o afectan al corazón, el siguiente paso no es probar otro suplemento, sino realizar una medición y hablar con un médico.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Cuál es el primer signo de una falta de electrolitos?
¿Los calambres nocturnos en las pantorrillas siempre se deben a una falta de magnesio?
¿Con qué rapidez se manifiesta una carencia de electrolitos?
¿Puede una carencia de electrolitos provocar palpitaciones?
¿Cómo sé si me falta sodio?
¿Puedo comprobar por mi cuenta si tengo una carencia de electrolitos?
¿Qué ayuda rápidamente cuando faltan electrolitos?
¿Pueden los medicamentos causar una carencia de electrolitos?

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Fuentes

  1. Hew-Butler, T. et al. (2017): «Exercise-Associated Hyponatremia: 2017 Update» (Frontiers in Medicine) – origen y síntomas de la hiponatremia por dilución. frontiersin.org
  2. Organización Mundial de la Salud (OMS): «Oral rehydration salts» – composición y uso de soluciones de rehidratación oral en caso de pérdida de líquidos y electrolitos. who.int
  3. Organización Mundial de la Salud (OMS): «Sodium reduction» – recomendación de consumir menos de 5 g de sal (2 g de sodio) al día en adultos. who.int
  4. Sociedad Alemana de Nutrición (DGE): valores de referencia para la ingesta de sodio, potasio, calcio y magnesio, así como fuentes alimentarias. dge.de
  5. Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA): Dietary Reference Values – valores de referencia científicos para minerales y agua. efsa.europa.eu
  6. IQWiG / gesundheitsinformation.de: información sanitaria comprensible para el público general sobre síntomas, diagnóstico y evaluación médica. gesundheitsinformation.de

Las afirmaciones sobre la hiponatremia por dilución durante el ejercicio de resistencia se basan en [1]; las recomendaciones sobre la rehidratación oral en caso de diarrea y vómitos, en [2]; los datos sobre el consumo de sal y sodio, en [3]. Los valores de referencia y las fuentes alimentarias se basan en [4] y [5], y las indicaciones generales sobre la evaluación médica, en [6]. Los datos relacionados con los productos de mybody® (precio, tipo de muestra, tiempo de procesamiento y marcadores) proceden de la página del producto correspondiente en mybody-x.com y pueden cambiar.

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Ciencias de la nutrición Interpretación de análisis de sangre Diagnóstico de laboratorio Deporte y metabolismo

Este artículo ha sido elaborado por el equipo editorial y de especialistas de mybody®, que reúne conocimientos especializados en ciencias de la nutrición, interpretación de análisis de sangre, diagnóstico de laboratorio y ciencias del deporte y del metabolismo. Puedes obtener más información sobre nuestro equipo en nuestra página editorial y de autores.

Publicado el 27 de julio de 2026 · Última actualización: 27 de julio de 2026

Aviso médico: Este artículo sirve como información general y no sustituye el asesoramiento, el diagnóstico ni el tratamiento médico. Si las molestias persisten, tienes palpitaciones, una debilidad muscular marcada, enfermedades previas (p. ej., cardíacas o renales) o tomas medicamentos, consulta a una médica o a un médico.

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