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Construir el microbioma: en qué influye de forma demostrada la flora intestinal y en qué no

Lo más importante, en resumen

Construir el microbioma significa, sobre todo, proporcionar regularmente a las bacterias del intestino grueso fibra procedente de alimentos reales. Según la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE, 2021), el tipo y la cantidad de fibra influyen considerablemente en la composición del microbioma. Como valor orientativo para adultos, la DGE recomienda al menos 30 gramos al día. Esto no permite dirigirlo deliberadamente hacia una dirección predeterminada.

Este artículo distingue sistemáticamente entre lo que está demostrado y lo que suele afirmarse en las guías. Está demostrada la relación entre la fibra y la composición bacteriana, el papel de la diversidad bacteriana como marcador de un microbioma estable y el hecho de que los cambios de alimentación a corto plazo modifican rápidamente la flora intestinal, aunque de forma reversible. No está demostrado el beneficio de los preparados adicionales de fibra.

Si tienes poco tiempo, lee el capítulo 2 sobre la evidencia disponible y el capítulo 6, que compara la fibra, los alimentos fermentados y los preparados probióticos. El capítulo 4 desmonta dos ideas extendidas, y el capítulo 10 señala los límites de la alimentación y las pruebas.

Esto es lo que encontrarás en este artículo

1. ¿Qué significa realmente «construir el microbioma»?
2. ¿Qué influye de forma demostrada en la flora intestinal?
3. ¿Qué factores influyen en la vida cotidiana y cuándo hay que acudir al médico?
4. ¿Qué supuestos no resisten la evidencia disponible?
5. ¿Por qué se recomiendan 30 gramos de fibra al día?
6. Fibra, alimentos fermentados o probióticos: ¿qué está respaldado por la evidencia?
7. ¿Con qué rapidez cambia la flora intestinal?
8. ¿Cómo se ve esto en la vida cotidiana real?
9. ¿Qué puede determinar una prueba del microbioma?
10. Contextualización: qué no pueden conseguir la alimentación y las pruebas
11. Conclusión
Preguntas frecuentes
Fuentes

¿Qué significa realmente «construir el microbioma»?

«Construir el microbioma» no describe un plan de construcción, sino la creación de buenas condiciones para las bacterias del intestino grueso. El término microbioma engloba el conjunto de estos microorganismos. En la práctica, construirlo significa proporcionarles aquello que pueden utilizar —y hacerlo de forma constante, no solo durante dos semanas.

La diferencia más importante con respecto a muchas promesas de las guías está en el objetivo. No existe un microbioma «bueno» definido hacia el que pudieras trabajar. Según la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE, 2021), en personas sanas, la riqueza bacteriana —es decir, la diversidad, no una cepa bacteriana concreta ni un valor objetivo— se considera un marcador de un microbioma estable.

Por qué «diversidad» es el único concepto objetivo respaldado por la evidencia

La diversidad es, por tanto, el concepto central, porque el microbioma varía mucho de una persona a otra. Dos personas sanas pueden tener perfiles bacterianos muy diferentes sin que uno sea mejor que el otro. Por eso, la literatura científica rigurosa utiliza el indicador de riqueza en lugar de clasificaciones de microbios individuales.

De esta lógica se desprende una consecuencia muy práctica: quien quiera fomentar la diversidad de las bacterias debe aumentar la diversidad de lo que llega al plato. Los distintos alimentos vegetales aportan diferentes tipos de fibra, y los distintos tipos de fibra llegan a diferentes grupos de bacterias.

Delimitación: este artículo no es un plan de alimentación ni una cura

Este artículo responde a la pregunta fundamental de qué influye de forma demostrada en la flora intestinal. Está concebido deliberadamente no como un programa de cuatro semanas: si buscas una estructura diaria concreta, la encontrarás en el Plan de alimentación para restaurar la salud intestinal. En cambio, si tu principal preocupación es el estreñimiento, el artículo Estimular la evacuación intestinal es el punto de partida más adecuado. Aquí se analiza la evidencia que lo respalda.

¿Qué influye de forma demostrada en la flora intestinal?

La alimentación es el factor de influencia sobre la composición de las bacterias intestinales que cuenta con más respaldo científico. Dentro de la alimentación, se trata sobre todo de la fibra: los componentes de los alimentos que el intestino delgado no descompone y que, por ello, llegan al intestino grueso, donde se encuentran las bacterias.

«La alimentación determina la composición de las bacterias; por tanto, se puede suponer que el tipo y la cantidad de fibra influyen considerablemente en la composición del microbioma».

Sociedad Alemana de Nutrición (DGE)
Artículo «Alimentación y microbioma», 2021

Esta cita es la afirmación fundamental de todo el tema y, al mismo tiempo, está formulada con cautela. La DGE escribe «se puede suponer», no «está demostrado que». Precisamente esta cautela falta en muchas promesas publicitarias relacionadas con el intestino.

Ácidos grasos de cadena corta: lo que las bacterias producen a partir de la fibra

El núcleo bioquímico del tema se resume rápidamente. Según la DGE (2021), las bacterias beneficiosas descomponen los carbohidratos y producen ácidos grasos de cadena corta, sobre todo butirato. Por tanto, estos ácidos grasos no se forman en el alimento, sino en el intestino grueso, como producto del metabolismo bacteriano.

La DGE (2021) también explica por qué esto resulta interesante más allá del intestino: una ingesta elevada favorece la absorción de ácidos grasos de cadena corta en la circulación sistémica, donde pueden contribuir a prevenir inflamaciones y el cáncer. La palabra «pueden» es imprescindible: se trata de un mecanismo descrito, no de una garantía.

Idea clave: Según la DGE (2021), en las personas sanas, la riqueza de bacterias se considera un marcador de un microbioma estable. Por tanto, no existe un valor objetivo ni una especie bacteriana «correcta» hacia la que puedas orientar tus esfuerzos.

Qué efectos adicionales tiene la fibra en el tracto digestivo

Además de su efecto sobre las bacterias, la fibra tiene un efecto mecánico. Según la DGE (2021), influye en el tiempo de tránsito de los alimentos por el estómago y el intestino, en la masa y la consistencia de las heces, así como en la frecuencia de las evacuaciones. Esto explica por qué, al cambiar la alimentación, lo primero que suele cambiar es la defecación y solo después todo lo demás.

El IQWiG describe literalmente el efecto de una alimentación rica en fibra en su información sobre la enfermedad diverticular (2026): ablanda las heces, aumenta su volumen y estimula la digestión. Se refiere a una alimentación rica en fibra, no a un preparado.

¿Qué palancas funcionan en el día a día y cuándo es necesario acudir a la consulta médica?

Del material documentado se pueden deducir cuatro palancas: fibra procedente de los alimentos, variedad de alimentos vegetales, alimentos fermentados y tiempo. Son deliberadamente poco espectaculares y, precisamente por eso, sólidas.

PALANCA 1

Fibra procedente de los alimentos

La DGE (2021) establece para los adultos una referencia de al menos 30 gramos de fibra al día, procedente de frutas, cereales, verduras y legumbres.

PALANCA 2

Variedad de alimentos vegetales

Dado que, según la DGE (2021), la riqueza de bacterias es el marcador de un microbioma estable, la variedad resulta más útil que consumir siempre los mismos dos o tres alimentos.

PALANCA 3

Alimentos fermentados

Según el IQWiG, los probióticos – microorganismos vivos – se encuentran, entre otros alimentos, en el yogur natural. De ello no se puede deducir ninguna promesa de eficacia.

PALANCA 4

Tiempo y constancia

Según la DGE (2021), los cambios de alimentación a corto plazo modifican rápidamente la microbiota intestinal, pero de forma reversible. Solo tiene un efecto duradero aquello que se mantiene a largo plazo.

Antes de modificar tu alimentación, es importante establecer una distinción: no todas las molestias intestinales se deben a la flora intestinal. Hay molestias que, por principio, requieren una consulta médica y no deben abordarse mediante un ensayo dietético.

Señales de alarma: aquí termina el autocuidado

  • Pérdida de peso notable – según el IQWiG (2023), es uno de los signos que apuntan más bien a otra enfermedad intestinal.
  • Sangre en las heces – según el IQWiG (2023), la presencia de sangre en las heces debe ser examinada médicamente para determinar la causa.
  • Fiebre – según el IQWiG (2023), también forma parte de los síntomas que deben evaluarse.
  • Palidez – el IQWiG (2023) también menciona expresamente este signo.

Esta enumeración no pretende alarmar, sino aclarar responsabilidades. Un plato lleno de legumbres no sustituye a una evaluación diagnóstica. A la inversa, si estos signos no están presentes, una alimentación más rica en fibra es un primer paso razonable que puedes comenzar sin pedir cita.

¿Qué suposiciones no resisten la evidencia disponible?

Al hablar del microbioma, aparecen con especial frecuencia dos suposiciones. Ambas parecen plausibles, pero ninguna está respaldada por las fuentes disponibles.

MITO

«Con la alimentación adecuada se puede controlar el microbioma de forma selectiva».

HECHO

Una valoración técnica recogida en el comunicado de la DGE «Alimentación y microbioma» (2021) señala que hasta ahora no se ha podido determinar cómo influir en el microbioma en una dirección claramente definida mediante una alimentación concreta. Esta valoración se atribuye allí a una voz experta y no constituye una posición institucional de la DGE.

La diferencia entre «influir» y «controlar» es precisamente el punto clave. Que la alimentación influye en la composición es un consenso. Que a partir de ahí se pueda construir un panel de control con valores objetivo definidos no lo es.

MITO

«Los suplementos de fibra sustituyen a los alimentos ricos en fibra».

HECHO

Según el IQWiG (2023), no se ha demostrado que los suplementos adicionales de fibra sean útiles. La DGE (2021), en cambio, recomienda para los adultos una ingesta orientativa de al menos 30 gramos de fibra al día, procedente de alimentos, no de cápsulas ni de polvos.

Ambos mitos tienen el mismo origen: el deseo de encontrar una solución rápida. La respuesta respaldada por la evidencia es menos cómoda, pero más económica: consiste en alimentos que se encuentran en cualquier supermercado.

¿Cómo puedes alcanzar 30 gramos de fibra al día?

La DGE (2021) establece para los adultos una ingesta orientativa de al menos 30 gramos de fibra al día. Esta cantidad no se alcanza con un solo alimento, sino a lo largo del día, mediante ingredientes que el IQWiG (2026) menciona expresamente para una alimentación rica en fibra: mucha fruta, cereales, verduras y legumbres.

La DGE (2021) explica con mucha claridad por qué vale la pena el esfuerzo: una mayor ingesta de fibra tiene efectos protectores frente a las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2, la obesidad, la hipertensión, el cáncer de colon y de mama, así como frente al riesgo de mortalidad. Es una de las pocas afirmaciones nutricionales con una amplitud tan grande de resultados.

Cuatro aspectos clave que funcionan en el día a día

  • Incorpora las legumbres de forma habitual – las lentejas, los frijoles y los garbanzos forman parte, según el IQWiG (2026), de la definición de una alimentación rica en fibra y aportan especialmente mucha fibra por porción.
  • Elegir cereales integrales: la misma comida, la misma preparación, mucha más fibra.
  • Beber suficiente: el IQWiG (2026) recomienda expresamente beber lo suficiente cuando se sigue una alimentación rica en fibra. Para regular las deposiciones, el IQWiG (2025) indica entre 1,5 y 2 litros al día.
  • Aumentar poco a poco: quien duplica la cantidad de golpe se arriesga a sufrir gases y a menudo abandona de nuevo el cambio.

Fibra soluble: cómo clasificar correctamente las semillas de lino y de psyllium

Las semillas de lino y de psyllium ocupan una posición intermedia. Según el IQWiG (2026), contienen fibra soluble que retiene agua en el intestino; por tanto, son alimentos y no simplemente un preparado. Quienes las consuman deben asegurarse especialmente de beber suficiente líquido, según el IQWiG (2025).

La formulación es deliberadamente más cautelosa que la de muchas guías. En el caso de la enfermedad diverticular, el IQWiG (2026) señala que existen primeros indicios procedentes de estudios de que una alimentación rica en fibra puede aliviar las molestias digestivas. «Primeros indicios» no significa «demostrado», y aquí tampoco se presenta como tal.

Idea clave: La recomendación de consumir al menos 30 gramos de fibra al día (DGE, 2021) se refiere a los alimentos. Según el IQWiG (2023), no se ha demostrado que los suplementos adicionales de fibra sean útiles.

Fibra, alimentos fermentados o probióticos: ¿qué está respaldado por la evidencia y en qué medida?

Al hablar de la configuración del microbioma, se mencionan regularmente tres vías. Se diferencian menos por el esfuerzo que requieren que por el grado de evidencia disponible. La siguiente comparación las presenta según criterios idénticos y señala expresamente dónde las fuentes no permiten extraer ninguna conclusión.

Criterio Alimentación rica en fibra Alimentos fermentados Preparados probióticos
¿Cuál es el enfoque? Mucha fruta, cereales, verdura y legumbres: así describe el IQWiG (2026) una alimentación rica en fibra. Alimentos con microorganismos vivos; según el IQWiG, por ejemplo, yogur natural. Suplementos alimenticios con microorganismos vivos, como las bacterias ácido-lácticas (IQWiG, 2021).
¿Qué está demostrado? Según la DGE (2021), el tipo y la cantidad de fibra influyen considerablemente en la composición del microbioma; una mayor ingesta muestra efectos protectores, entre otros, frente a las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2. Lo único que está demostrado aquí es que este tipo de alimentos puede contener probióticos. Las fuentes utilizadas no incluyen ninguna afirmación específica sobre los efectos de los alimentos fermentados. Según el IQWiG (2021), entre 6 y 14 de cada 100 niños tratados con suplementos alimenticios probióticos desarrollaron menos neurodermatitis. Sin embargo, los datos no fueron suficientes para determinar si las distintas especies bacterianas tienen efectos diferentes ni cómo deben dosificarse mejor.
¿Con qué rapidez se nota algo? Según la DGE (2021), los cambios alimentarios a corto plazo modifican rápidamente la microbiota intestinal, pero de forma reversible; los cambios a más largo plazo pueden influir en el genoma. El material de las fuentes utilizado no proporciona ninguna indicación al respecto. Aquí se evita deliberadamente afirmar un plazo. Tampoco hay ninguna indicación temporal en el material de las fuentes utilizado.
¿Qué riesgos o condiciones existen? Según el IQWiG (2026), una alimentación rica en fibra incluye expresamente beber suficiente agua. El material de las fuentes no indica ningún riesgo. Sin embargo, según el IQWiG (2023), la forma en que las personas reaccionan a determinados alimentos es muy individual. Según el IQWiG (2023), los probióticos se toleran generalmente bien; solo en raras ocasiones se producen efectos secundarios leves, como flatulencias.
Valoración en una frase El factor con más respaldo científico y el único con una cifra concreta (DGE, 2021: al menos 30 gramos al día). Una ampliación razonable de la variedad de alimentos, pero sin una promesa de eficacia demostrada. Bien tolerados, pero no sustituyen una alimentación rica en fibra; además, según el IQWiG (2023), no se ha demostrado ningún beneficio de los preparados de fibra.

Probióticos y prebióticos: dos términos que a menudo se confunden

Según el IQWiG (2021), los probióticos contienen microorganismos vivos, como bacterias del ácido láctico; se supone que influyen favorablemente en la flora intestinal. Los prebióticos, en cambio, suelen ser carbohidratos no digeribles, como ciertos polisacáridos, que supuestamente estimulan la formación de bacterias beneficiosas para la salud en el aparato digestivo.

En los estudios evaluados por el IQWiG (2021) sobre la prevención de la dermatitis atópica, los prebióticos no mostraron un efecto protector claro. Es una indicación importante: tampoco el «alimento» puede traducirse arbitrariamente en un preparado.

¿Con qué rapidez cambia la flora intestinal?

Rápidamente, y ese es precisamente el problema. Según la DGE (2021), los cambios alimentarios a corto plazo modifican rápidamente la microbiota intestinal, pero de forma reversible. Quien come de otra manera durante tres semanas y después vuelve a sus hábitos anteriores pierde de nuevo ese cambio.

La DGE (2021) añade que los cambios a más largo plazo pueden influir en el genoma. Con ello se expresa el mensaje central de este capítulo: no es la intensidad de la primera semana lo que decide, sino si la nueva forma de alimentarse sigue existiendo al cabo de seis meses.

Qué implican las curas y los programas de cuatro semanas

La reversibilidad conduce a una valoración sobria de los programas de duración limitada. Una cura puede servir de impulso, porque aporta estructura e incorpora nuevos alimentos a la cesta de la compra. Como medida concluida con un resultado permanente, no puede justificarse a partir del material de las fuentes.

Más realista es seguir el orden inverso: elegir primero un cambio que encaje de forma duradera en la vida cotidiana y desarrollarlo después. Una porción de legumbres que realmente comes tres veces por semana tiene un efecto más duradero que un plan perfecto que abandonas después de doce días.

En resumen

La flora intestinal reacciona rápidamente a los cambios de alimentación, pero también vuelve igual de rápido a su estado anterior: según la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE, 2021), los cambios a corto plazo modifican rápidamente la microbiota intestinal, pero de forma reversible, mientras que los cambios a más largo plazo pueden afectar al genoma. Por eso, para desarrollar el microbioma, la constancia importa más que la intensidad. Las curas de duración limitada pueden facilitar el comienzo, pero no sustituyen una alimentación rica en fibra de forma permanente.

¿Cómo se ve esto en una vida cotidiana realista?

El paso de la evidencia científica a la vida cotidiana rara vez fracasa por falta de conocimientos, sino por la tolerancia y el tiempo disponible. El siguiente escenario es expresamente ficticio y solo muestra cómo puede ser un cambio gradual.

Ejemplo: Nadja, 41 años

Escenario ficticio a modo de ejemplo

Nadja lleva años comiendo las mismas cuatro cenas y quiere aumentar la variedad de alimentos vegetales en su plato. En lugar de seguir un plan completo, se propone incorporar de forma permanente un alimento vegetal nuevo cada semana durante ocho semanas: primero copos de avena en el desayuno, después lentejas rojas y más tarde pasta integral, garbanzos y chucrut. En la tercera semana se da cuenta de que la doble porción de legumbres por la noche le provoca gases, así que vuelve a reducir la cantidad a la mitad. No le gusta el chucrut y lo elimina sin sentirse culpable; a cambio, mantiene el yogur natural. Después de ocho semanas no tiene una lista perfecta, sino seis alimentos nuevos que realmente compra. Su principal conclusión es que la tolerancia y la facilidad para integrarlos en la vida cotidiana determinan qué permanece, no la longitud de la lista de recomendaciones.

Este escenario no se presenta aquí expresamente como una historia de éxito, sino como una ilustración de un enfoque. No describe ningún resultado de prueba, ningún cambio medido en el microbioma ni ningún éxito terapéutico.

Lo que se puede trasladar sobre todo es el principio de dar pequeños pasos. Según el IQWiG (2023), la forma en que las personas reaccionan a determinados alimentos es muy individual; por eso, una lista estándar no funciona al pie de la letra para casi nadie.

¿Qué puede ayudar a contextualizar un análisis del microbioma?

Un análisis del microbioma es una instantánea de la flora intestinal: no es un diagnóstico ni una terapia. Describe qué bacterias estaban presentes y en qué proporción en el momento de la toma de la muestra, y hace visible la diversidad bacteriana, que, según la DGE (2021), se considera un marcador de un microbioma estable en personas sanas.

Un análisis del microbioma es una instantánea de la flora intestinal: no es un diagnóstico ni un tratamiento.

Por eso, este tipo de análisis resulta especialmente útil como ayuda para contextualizar los resultados: proporciona un punto de partida para conversar en una consulta de nutrición o en la consulta médica. No sirve como sustituto de una evaluación médica ni cambia los factores fundamentales mencionados en los capítulos anteriores.

mybody® (MYBODY Lab GmbH) ofrece análisis del microbioma en kits de autorrecogida para realizar en casa. El análisis se lleva a cabo en un laboratorio con certificación ISO y el procesamiento cumple con el RGPD. Las dos pruebas siguientes utilizan una muestra de heces y proporcionan un informe de unas 15 páginas.

Prueba de MICROBIOMA de la flora intestinal Complete de mybody® (MYBODY Lab GmbH)

Prueba de MICROBIOMA de la flora intestinal Complete

La prueba Complete determina mediante secuenciación de ADN más de 1.500 especies bacterianas y describe, entre otros aspectos, la diversidad bacteriana, la proporción entre microorganismos protectores y problemáticos, los indicios de disbiosis, así como un índice FODMAP y la determinación del enterotipo. La prueba no establece ningún diagnóstico: no detecta una enfermedad intestinal inflamatoria crónica, un tumor, una infección ni la celiaquía, y no proporciona ningún tratamiento.

Precio: 189,00 € (en lugar de 219,00 €)  ·  Tipo de muestra: muestra de heces  ·  Tiempo de procesamiento: aprox. 20–25 días laborables  ·  Laboratorio: análisis de laboratorio con certificación ISO, ISO-27001

Sobre la prueba de microbioma Complete
Prueba de MICROBIOMA de la flora intestinal Basic de mybody® (MYBODY Lab GmbH)

Prueba de MICROBIOMA de la flora intestinal Basic

La versión Basic es la opción inicial más económica y describe la composición de la flora intestinal, la proporción entre bacterias protectoras y perjudiciales, el entorno intestinal mediante el valor del pH, la colonización por hongos y los indicios de disbiosis. No incluye el índice FODMAP ni la determinación del enterotipo. Esta prueba tampoco es un procedimiento diagnóstico y no sustituye una evaluación médica.

Precio: 139,00 €  ·  Tipo de muestra: muestra de heces  ·  Tiempo de procesamiento: aprox. 20–25 días laborables  ·  Laboratorio: análisis de laboratorio con certificación ISO, ISO-27001

Sobre la prueba de microbioma Basic

Todos los datos sobre precios y prestaciones corresponden al 28 de julio de 2026. Los precios y los plazos de procesamiento pueden cambiar; la página del producto correspondiente es siempre la referencia válida.

Clasificación: lo que la alimentación y las pruebas no pueden hacer

El límite más importante se refiere a la capacidad de controlarlo. Una valoración especializada recogida en la comunicación de la DGE «Alimentación y microbioma» (2021) señala que todavía no se sabe cómo influir en el microbioma mediante una alimentación determinada para orientarlo claramente en una dirección definida. Esta valoración procede de una voz especializada citada en el texto y no constituye una posición institucional de la DGE.

De ello se deduce que cualquier promesa de reprogramar deliberadamente la flora intestinal va más allá de la evidencia disponible. La alimentación influye en el microbioma, pero no lo dirige.

Lo que un test del microbioma no puede hacer expresamente

Un test del microbioma no es un procedimiento diagnóstico. No detecta una enfermedad inflamatoria intestinal crónica, un tumor, una infección ni la celiaquía. Tampoco ofrece un tratamiento, sino una descripción.

Del mismo modo, un análisis tampoco permite predecir cómo reaccionarás a determinados alimentos. Según el IQWiG (2023), esto es muy individual y no puede deducirse de una lista de bacterias.

Las dietas de exclusión requieren acompañamiento profesional

Quien elimina por su cuenta grupos enteros de alimentos tras una indicación sobre los FODMAP asume un riesgo. Según el IQWiG (2023), una dieta de exclusión de FODMAP conlleva riesgo de desnutrición, porque puede resultar difícil ingerir suficientes vitaminas y minerales. Por eso, estas dietas deben seguirse con acompañamiento profesional.

Para contextualizar la frecuencia: según el IQWiG (2023), se estima que aproximadamente entre 10 y 20 de cada 100 personas tienen síndrome del intestino irritable. El síndrome del intestino irritable no es peligroso, y esto también forma parte de una explicación honesta.

Conclusión

Desarrollar el microbioma significa consumir de forma duradera más fibra procedente de alimentos reales y una mayor variedad de alimentos vegetales. Según la DGE (2021), el tipo y la cantidad de fibra influyen considerablemente en la composición del microbioma, y el valor orientativo para adultos es de al menos 30 gramos al día.

No está demostrado el beneficio de los suplementos adicionales de fibra (IQWiG, 2023). Según el IQWiG (2023), los probióticos suelen tolerarse bien, pero eso no garantiza su eficacia. Además, según la valoración especializada recogida en la comunicación de la DGE (2021), todavía no se vislumbra una forma de dirigir deliberadamente el microbioma hacia una dirección definida.

En concreto, esto significa: empieza con un cambio que sigas haciendo dentro de seis meses, por ejemplo, comer legumbres tres veces por semana, elegir cereales integrales en lugar de harina refinada y beber suficiente agua. Si se produce una pérdida de peso notable, sangre en las heces, fiebre o palidez, debes acudir a la consulta médica y no hacerte un autotest.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo se tarda en desarrollar el microbioma?

El material de fuentes disponible no indica una duración fija. Según la DGE (2021), los cambios alimentarios a corto plazo modifican rápidamente la microbiota intestinal, pero de forma reversible, mientras que los cambios a más largo plazo pueden afectar al genoma. Por eso, lo decisivo es que el cambio se mantenga de forma duradera.

¿Cuánta fibra necesito al día?

La Sociedad Alemana de Nutrición (DGE, 2021) recomienda para los adultos una ingesta de al menos 30 gramos de fibra al día. Se refiere a la fibra procedente de los alimentos; según el IQWiG (2026), una alimentación rica en fibra incluye sobre todo muchas frutas, cereales, verduras y legumbres.

¿Ayudan los probióticos a desarrollar el microbioma?

Del material de las fuentes no se puede deducir una promesa general de eficacia. Según el IQWiG (2023), los probióticos suelen tolerarse bien y solo en raras ocasiones causan efectos secundarios leves, como gases. En estudios sobre la prevención de la neurodermatitis, según el IQWiG (2021), enfermaron entre 6 y 14 de cada 100 niños menos; sin embargo, los datos no fueron suficientes para determinar si las especies bacterianas actúan de forma diferente ni cómo deben dosificarse mejor.

¿Puedo influir deliberadamente en mi microbioma en una dirección concreta?

Según los conocimientos actuales, no. Una valoración especializada reproducida en el comunicado de la DGE «Alimentación y microbioma» (2021) señala que hasta ahora no se ha podido determinar cómo influir en el microbioma en una dirección claramente definida mediante una alimentación concreta. Esta afirmación se atribuye allí a una opinión especializada y no constituye una postura institucional de la DGE.

¿Cuándo debería consultar al médico por molestias intestinales?

Según el IQWiG (2023), síntomas adicionales como una pérdida de peso considerable, sangre en las heces, fiebre o palidez apuntan más bien a otra enfermedad intestinal. La sangre en las heces debe ser examinada siempre por un médico para esclarecer la causa. En estos casos, lo adecuado es una evaluación médica, no una prueba de autocontrol ni un cambio de alimentación por cuenta propia.

Describe tu flora intestinal

Si quieres saber cómo está compuesta actualmente tu flora intestinal, un análisis del microbioma proporciona una instantánea que sirve como punto de partida para hablar con profesionales de la salud. No sustituye una evaluación médica.

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Fuentes

  1. Sociedad Alemana de Nutrición e. V. (DGE): Comunicado «Alimentación y microbioma» (2021) — dge.de
  2. Sociedad Alemana de Nutrición e. V. (DGE): Valores de referencia de fibra alimentaria (2021) — dge.de
  3. IQWiG / gesundheitsinformation.de: Qué ayuda en el síndrome del intestino irritable y qué no (2023) — gesundheitsinformation.de
  4. IQWiG / gesundheitsinformation.de: ¿Ayudan los probióticos o prebióticos a proteger a los niños frente a la dermatitis atópica? (2021) — gesundheitsinformation.de
  5. IQWiG / gesundheitsinformation.de: Síndrome del intestino irritable (2023) — gesundheitsinformation.de
  6. IQWiG / gesundheitsinformation.de: Enfermedad diverticular: ¿cómo se tratan las molestias crónicas? (2026) — gesundheitsinformation.de

La cita del instituto, las afirmaciones sobre los ácidos grasos de cadena corta y el butirato, sobre la riqueza bacteriana como marcador y sobre la reversibilidad de los cambios dietéticos a corto plazo se basan en [1]. El valor orientativo de al menos 30 gramos de fibra alimentaria al día y los efectos protectores de un mayor consumo de fibra proceden de [2]. Las afirmaciones sobre los suplementos de fibra, la tolerancia a los probióticos, la individualidad de la respuesta a los alimentos y el riesgo de desnutrición en las dietas de exclusión de FODMAP proceden de [3]. Las definiciones de probióticos y prebióticos, así como la evidencia disponible en niños, se basan en [4]; los datos sobre las señales de alarma y la frecuencia del síndrome del intestino irritable, en [5]. La descripción de una alimentación rica en fibra, sus efectos sobre las heces, la fibra soluble de las semillas de lino y del psyllium, así como la recomendación de beber líquidos, proceden de [6]. Los datos de los productos proceden de las páginas de productos de mybody®, consultadas el 28 de julio de 2026. Todas las demás fuentes mencionadas en el texto aparecen indicadas directamente en el lugar correspondiente, junto con la institución y el año.

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Equipo editorial y especializado de mybody®

Microbioma Salud intestinal Fibra alimentaria Ciencia de la nutrición

Este artículo ha sido elaborado y revisado por el equipo editorial y especializado de mybody®. El equipo reúne conocimientos especializados en nutrigenética, microbioma y ciencia intestinal, interpretación de análisis de sangre, nutrición y diagnóstico de laboratorio.

Publicado el 28 de julio de 2026 · Última actualización: 28 de julio de 2026

Aviso médico: Este artículo tiene fines meramente informativos y no sustituye el asesoramiento, el diagnóstico ni el tratamiento médicos. Un análisis del microbioma no es un procedimiento diagnóstico. Si las molestias intestinales persisten o son intensas, o si experimentas una pérdida de peso significativa, sangre en las heces, fiebre o palidez, consulta a una médica o a un médico.

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