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Bacterias intestinales en los niños: qué está demostrado y cuándo tiene sentido realizar un análisis

Lo más importante, en resumen

Las bacterias intestinales en los niños son los microorganismos que colonizan el intestino infantil y participan en la digestión, la absorción de nutrientes y el desarrollo del sistema inmunitario. La mayoría de las molestias abdominales durante la infancia son pasajeras e inofensivas. Un análisis de la flora intestinal puede mostrar su composición, pero no constituye un diagnóstico. De eso se encarga la consulta de pediatría.

En torno a la flora intestinal infantil circulan muchas promesas, y la evidencia disponible es mucho más limitada de lo que sugieren los mensajes publicitarios. Este artículo diferencia claramente ambas cosas: muestra qué dicen instituciones especializadas como el Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG) y la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE) sobre los probióticos, los prebióticos y la fibra alimentaria, y dónde termina la evidencia.

El capítulo 1 explica qué signos deben ser evaluados inmediatamente por un médico. Los capítulos 2 y 4 contextualizan la evidencia científica sobre los probióticos. Los capítulos 5 y 6 responden a la pregunta de cuándo un análisis de la flora intestinal puede ser útil para un niño. El capítulo 9 compara las tres opciones.

Esto es lo que encontrarás en este artículo

1. ¿Qué son las bacterias intestinales en los niños y qué función desempeñan en el organismo?
2. ¿Qué está demostrado sobre los probióticos y prebióticos en niños?
3. ¿Qué factores determinan la flora intestinal de un niño en el día a día?
4. ¿Qué ideas sobre la flora intestinal infantil no resisten un examen riguroso?
5. ¿Qué muestra un análisis de la flora intestinal en niños y qué no?
6. ¿Cuándo tiene sentido realizar un análisis de la flora intestinal de un niño?
7. ¿Cómo realiza mybody® un análisis de la flora intestinal en niños?
8. ¿Cómo puedes favorecer la flora intestinal de tu hijo sin presionarlo?
9. Alimentación, probióticos o análisis: ¿qué aporta cada opción?
Conclusión
Preguntas frecuentes
Fuentes

¿Qué son las bacterias intestinales en los niños y qué función desempeñan en el organismo?

Las bacterias intestinales en los niños son microorganismos que colonizan el tracto digestivo y participan en la descomposición de los componentes de los alimentos, la absorción de nutrientes y el desarrollo del sistema inmunitario. El conjunto de estas bacterias se denomina flora intestinal o microbioma. En el uso cotidiano, ambos términos significan lo mismo.

La flora intestinal de un niño no es un estado fijo, sino que cambia continuamente. La alimentación, las infecciones, los medicamentos y la edad influyen en ella. Por eso, cada instantánea no es más que eso: una instantánea.

Cómo cambia la flora intestinal durante la infancia

La colonización del intestino infantil comienza en los primeros días de vida y continúa desarrollándose durante la primera infancia. Con la introducción de alimentos sólidos, la oferta de nutrientes para las bacterias aumenta considerablemente, ya que se incorporan componentes vegetales que el organismo humano no puede digerir por sí mismo.

Para los padres, de esto se desprende sobre todo una consecuencia importante: lo que un niño come durante semanas y meses influye en la flora intestinal más que una sola comida o una sola semana. En un sistema tan dinámico, las medidas a corto plazo rara vez son el factor decisivo.

Por qué el dolor abdominal es tan frecuente en los niños

Las molestias abdominales recurrentes se encuentran entre los cuadros más frecuentes durante la infancia. Según el Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG, 2025), entre el 10 y el 20 % de los niños se quejan de molestias persistentes o recurrentes en la parte superior del abdomen.

Esta cifra es, en primer lugar, tranquilizadora y no una advertencia. Muestra que el dolor abdominal es frecuente en los niños y que, en la mayoría de los casos, no indica una enfermedad grave. Las molestias funcionales también son frecuentes en adultos: según el IQWiG (2025), aproximadamente entre el 10 y el 15 % de los adultos en Alemania tienen dispepsia funcional.

Lo decisivo es distinguir entre las molestias que aparecen y desaparecen y las que van acompañadas de otros signos de alarma. Para el segundo grupo hay una regla clara, y no es hacerse un autotest.

Estos signos deben tratarse en la consulta de pediatría, no mediante un autotest

  • Pérdida de peso importante: según el IQWiG (2023), apunta más bien a otra enfermedad intestinal y debe ser evaluada por un médico.
  • Sangre en las heces: según el IQWiG (2023), en principio debe ser examinada por un médico para aclarar la causa.
  • Fiebre: junto con molestias abdominales persistentes, es motivo para acudir pronto a la consulta.
  • Palidez: según el IQWiG (2023), también cuenta como uno de los signos que pueden indicar otra causa.
  • Molestias persistentes o nocturnas: si el dolor despierta regularmente a tu hijo, el siguiente paso adecuado es una valoración médica.

Mensaje clave: La flora intestinal de un niño es un sistema dinámico que cambia con la alimentación, las infecciones y la edad. Si hay una pérdida de peso importante, sangre en las heces, fiebre o palidez, según el IQWiG (2023), el niño debe ser examinado por un médico y no someterse a un autotest.

¿Qué está demostrado sobre los probióticos y prebióticos en niños?

Existen estudios sobre los probióticos en niños, pero su valor probatorio es limitado. El IQWiG describe con tanta claridad la idea que hay detrás de estos productos que permite mostrar bien dónde termina la intención y comienza la evidencia.

«Los probióticos contienen microorganismos vivos, como las bacterias ácido-lácticas. Se supone que influyen favorablemente en la flora intestinal y que así protegen frente al desarrollo posterior de enfermedades alérgicas.»

Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG)
«¿Ayudan los probióticos o prebióticos a proteger a los niños frente a la dermatitis atópica?», gesundheitsinformation.de, 2021

La palabra decisiva de esta cita es «deberían». Describe una intención, no una prueba de eficacia. Precisamente en este punto, las promesas publicitarias suelen deslizarse hacia una certeza que los estudios disponibles no justifican.

Qué son exactamente los probióticos y los prebióticos

Según el IQWiG, los probióticos son microorganismos vivos, como las bacterias lácticas o determinadas levaduras. Se encuentran en alimentos como el yogur natural o en complementos alimenticios. El IQWiG señala expresamente en su glosario que a los probióticos «a menudo se les atribuye un efecto beneficioso para la salud»: se les atribuye, no se ha demostrado.

Los prebióticos son algo diferente. Según el IQWiG (2021), suelen ser carbohidratos no digeribles, como los oligosacáridos, es decir, determinados azúcares complejos que estimulan la formación de bacterias beneficiosas para la salud en el aparato digestivo. Por tanto, los prebióticos son alimento para las bacterias, mientras que los probióticos son bacterias.

Lo que realmente muestran los estudios sobre la dermatitis atópica

Según el IQWiG (2021), la aplicación de complementos alimenticios probióticos hizo que aproximadamente entre 6 y 14 de cada 100 niños menos enfermaran de dermatitis atópica. Esta cifra parece significativa a primera vista, pero necesita la salvedad que el IQWiG menciona en el mismo contexto: los datos no eran suficientes para determinar si las distintas especies bacterianas tienen efectos diferentes ni cómo deben dosificarse de la mejor manera.

Para los padres, esto significa claramente lo siguiente: hay indicios de un efecto, pero no una respuesta sólida a las preguntas prácticas. Qué preparado, qué cepa bacteriana, qué cantidad y durante cuánto tiempo: eso no puede deducirse de estos datos.

En el caso de los prebióticos, el resultado es aún más cauteloso. Según el IQWiG (2021), los estudios no mostraron un efecto protector claro frente a la dermatitis atópica. Quien promociona productos prebióticos para niños alegando que protegen contra las alergias está yendo más allá de las pruebas disponibles.

Qué tolerancia tienen los probióticos

En cuanto a la tolerabilidad, la evaluación del IQWiG (2023) es relativamente clara: en general, los probióticos se toleran bien y solo en raras ocasiones se producen efectos secundarios leves, como flatulencias. Sin embargo, una buena tolerabilidad no demuestra su eficacia, sino que es una afirmación sobre los riesgos.

Antes de dar a tu hijo un complemento alimenticio, el pediatra es el interlocutor adecuado. Esto es especialmente importante en niños con enfermedades crónicas, con el sistema inmunitario debilitado o que siguen un tratamiento farmacológico.

Idea principal: Según el IQWiG (2021), en el caso de los probióticos para niños hay indicios de un efecto sobre la dermatitis atópica, pero no existen datos sólidos sobre la especie bacteriana ni la dosis. En el caso de los prebióticos, no se observó un efecto protector claro.

¿Qué influye en la flora intestinal de un niño en el día a día?

La flora intestinal de un niño está determinada sobre todo por lo que llega habitualmente al plato y por la forma en que se utilizan los medicamentos. Estos cuatro factores son fáciles de aplicar en la vida cotidiana, no cuestan nada y cuentan con una base de evidencia más amplia que cualquier preparado.

FACTOR 1

Variedad en el plato

Cuanto más variados sean los alimentos vegetales a lo largo de la semana, más amplia será la oferta alimentaria para distintos grupos de bacterias.

FACTOR 2

Fibra procedente de verduras, frutas y productos integrales

Según la DGE (2021), la fibra influye en el tiempo de tránsito, el volumen y la consistencia de las heces, así como en la frecuencia de las deposiciones.

FACTOR 3

Alimentos fermentados como el yogur natural

El yogur natural contiene microorganismos vivos, según el IQWiG. Como alimento es práctico; como remedio, no sirve.

FACTOR 4

Antibióticos solo cuando sean realmente necesarios

La consulta pediátrica decide si es necesario un antibiótico. Un tratamiento prescrito nunca debe suspenderse por iniciativa propia.

Por qué la fibra es la palanca más tangible

La fibra es la parte de los alimentos vegetales que el cuerpo humano no descompone por sí mismo y que, por tanto, llega al intestino grueso. Según la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE, 2021), la fibra influye en el tiempo de tránsito de los alimentos por el estómago y el intestino, en el volumen y la consistencia de las heces, así como en la frecuencia de las deposiciones.

La DGE también señala un beneficio a largo plazo: Según la DGE (2021), una mayor ingesta de fibra tiene efectos protectores frente a las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2, la obesidad, la hipertensión, el cáncer de colon y de mama, así como frente al riesgo de mortalidad.

Un aspecto importante para interpretar esta información: el valor orientativo de la DGE de al menos 30 gramos de fibra al día se aplica a los adultos. No se puede trasladar directamente a los niños. Para ellos, la regla práctica es que las verduras, las frutas, las legumbres y los productos integrales aparezcan con regularidad, sin que los padres tengan que contar gramos.

Qué pueden hacer los alimentos fermentados y qué no

El yogur natural contiene probióticos, según el IQWiG. Como parte de una alimentación variada, es práctico, fácil de conseguir y bien tolerado por la mayoría de los niños.

Por tanto, no es un remedio curativo. Del hecho de que un alimento contenga bacterias vivas no se deduce que haya pruebas de que mejore una determinada molestia. Esta distinción es fundamental para abordar el tema con honestidad.

¿Qué suposiciones sobre la flora intestinal infantil no resisten el análisis?

Al hablar de las bacterias intestinales, los padres se encuentran especialmente a menudo con dos suposiciones. Ambas parecen plausibles, pero ninguna resiste el análisis de las pruebas disponibles.

MITO

«Los probióticos para niños están bien respaldados científicamente».

HECHO

Según el IQWiG (2021), los datos no bastaban para afirmar si las especies bacterianas actúan de forma diferente y cómo deben dosificarse de la mejor manera. En los estudios, los prebióticos no mostraron un efecto protector claro frente a la dermatitis atópica.

El primer error surge de una simplificación. En la percepción, «hay estudios» se convierte en «está demostrado», aunque los estudios dejan sin resolver precisamente las cuestiones decisivas para su uso en casa.

MITO

«Un test del microbioma muestra si mi hijo está sano».

HECHO

Un test del microbioma no es un procedimiento diagnóstico. Los signos de alarma, como una pérdida de peso importante, sangre en las heces, fiebre o palidez, deben ser evaluados médicamente según el IQWiG (2023), independientemente de lo que muestre un análisis de la flora intestinal.

El segundo error es más peligroso, porque hace perder tiempo. Quien, ante un síntoma llamativo, espera primero durante semanas un informe de laboratorio, retrasa la evaluación que debería haberse realizado de inmediato.

Ambos puntos no hablan en contra de realizar un análisis de la flora intestinal. Hablan en contra de asignarle una función para la que no está diseñado.

¿Qué muestra un análisis de la flora intestinal en niños y qué no?

Un análisis de la flora intestinal examina una muestra de heces para determinar qué grupos de bacterias están presentes y en qué proporción. Describe así un estado actual. No indica si existe una enfermedad.

Lo que un informe puede reflejar de forma útil

Puede reflejarse de forma útil la diversidad de las bacterias detectadas, la proporción entre microorganismos protectores y problemáticos, así como un indicio de disbiosis, es decir, de una composición desequilibrada. Estos datos son descriptivos y ofrecen a los padres un punto de partida para conversar en la consulta.

Además, un informe puede indicar cómo podría influir la alimentación en la composición. Esto también sigue siendo una valoración y no se convierte en una instrucción sobre lo que un niño puede comer a partir de mañana y lo que no.

Lo que expresamente no detecta un análisis

Un análisis de la flora intestinal no detecta en niños una infección, la celiaquía, una enfermedad inflamatoria intestinal crónica ni una alergia. Para estas cuestiones existen procedimientos específicos y establecidos, y todos se realizan a través de la consulta médica.

La intolerancia a la lactosa tampoco puede determinarse mediante un análisis del microbioma. Según IQWiG (2024), el procedimiento habitual es la prueba de hidrógeno en el aliento: después de beber una solución de lactosa, se mide varias veces la concentración de hidrógeno en el aire espirado, que suele estar elevada cuando existe intolerancia a la lactosa.

Cómo reconocer a un proveedor serio

  • El proveedor señala las limitaciones: un informe serio indica expresamente que no constituye un diagnóstico.
  • Análisis de laboratorio certificado: una evaluación de laboratorio con certificación ISO y un estándar de seguridad de la información como ISO-27001 son datos comprobables.
  • Transparencia en el precio y los plazos: el precio, el tipo de muestra y el tiempo de procesamiento deben aparecer claramente en la página del producto antes de la compra.
  • Protección de datos conforme al RGPD: en el caso de muestras infantiles, es especialmente importante saber quién procesa los datos y durante cuánto tiempo.
  • Sin promesas de curación ni un tratamiento de suplementos posterior: quien vende además un tratamiento de preparados en el mismo paquete se sale del marco informativo.

Idea clave: Un análisis de la flora intestinal describe la composición de las bacterias intestinales en un momento determinado. No detecta infecciones, celiaquía, enfermedades inflamatorias intestinales crónicas ni alergias, y no sustituye una consulta pediátrica.

¿Cuándo tiene sentido realizar un análisis de la flora intestinal en niños?

Un análisis de la flora intestinal tiene sentido cuando ya se ha realizado una evaluación de los síntomas agudos y quieres obtener información descriptiva adicional para planificar la alimentación. No es adecuado como primer paso ante síntomas agudos o alarmantes.

Tiene sentido para ti si …

… ya se ha realizado la evaluación pediátrica y no se ha encontrado ninguna causa que requiera tratamiento.

… quieres cambiar la alimentación de tu hijo a largo plazo y buscas para ello un punto de partida descriptivo.

… tu hijo tiene molestias digestivas recurrentes, pero inofensivas, y queréis abordar el tema con acompañamiento profesional.

… quieres una instantánea que puedas comentar con el pediatra o con un profesional de la nutrición.

Más bien no, si …

… tu hijo tiene síntomas agudos o signos de alarma: una pérdida de peso notable, sangre en las heces, fiebre o palidez deben evaluarse, según IQWiG (2023), en la consulta de pediatría.

… existe sospecha de celiaquía, intolerancia a la lactosa o una infección: para eso se utilizan otros procedimientos, no un análisis del microbioma.

… esperas obtener un diagnóstico: un autotest no puede proporcionártelo, por muy detallado que sea el informe.

… el resultado daría pie a una dieta de eliminación sin acompañamiento profesional: en los niños esto supone un riesgo real y no es un experimento.

El último punto merece una explicación aparte. Las dietas restrictivas pueden convertirse en un problema para los adultos, y aún más para los niños en crecimiento. Según el IQWiG (2023), una dieta de exclusión FODMAP conlleva riesgo de desnutrición, porque resulta difícil ingerir suficientes vitaminas y minerales.

Por eso, en el caso de los niños, no hay excepciones: las dietas de exclusión y las fases de eliminación deben realizarse con el acompañamiento de un pediatra o de un profesional de la nutrición. Ningún resultado de una prueba justifica iniciarlas por cuenta propia.

¿Cómo realiza mybody® un análisis de la flora intestinal para niños?

mybody® (MYBODY Lab GmbH) ofrece un análisis de la flora intestinal diseñado específicamente para niños, así como una variante más detallada para adultos. Ambas utilizan una muestra de heces que se recoge en casa y se envía al laboratorio, y ambas se evalúan mediante un análisis de laboratorio con certificación ISO.

Los criterios del capítulo 5 son el punto de referencia: evaluación de laboratorio certificada, información transparente sobre el precio, el tipo de muestra y el tiempo de procesamiento, protección de datos conforme al RGPD y una indicación clara de lo que el informe no puede ofrecer.

Test de MICROBIOMA de la flora intestinal para niños de mybody® (MYBODY Lab GmbH)

Test de MICROBIOMA de la flora intestinal | Niños

La prueba analiza una muestra de heces de tu hijo y describe la diversidad bacteriana, el tipo de alimentación, la absorción de nutrientes, la inmunidad de la mucosa intestinal, el metabolismo energético y los indicadores de inflamación en unas 15 páginas de informe. Se indica expresamente que no es un procedimiento diagnóstico: no detecta infecciones, celiaquía, enfermedad inflamatoria intestinal crónica ni alergias, y no sustituye una consulta con el pediatra.

Precio: 149,00 €  ·  Tipo de muestra: muestra de heces  ·  Tiempo de procesamiento: aprox. 20–25 días laborables  ·  Laboratorio: análisis de laboratorio con certificación ISO, ISO-27001

Al test de microbioma para niños

A algunos padres también les interesa conocer su propia flora intestinal, por ejemplo, porque en la familia aparecen molestias similares. Para ello existe la variante más detallada para adultos, que incluye muchos más niveles de análisis.

Test de MICROBIOMA de la flora intestinal Complete de mybody® (MYBODY Lab GmbH)

Test de MICROBIOMA de la flora intestinal Complete (para adultos)

La variante Complete analiza mediante secuenciación del ADN más de 1.500 especies bacterianas y amplía el informe, entre otras cosas, con una determinación del enterotipo y un índice FODMAP. Esta prueba tampoco es un procedimiento diagnóstico y no detecta ni una enfermedad inflamatoria intestinal crónica, ni una infección ni la celiaquía. Para los niños, la variante infantil es la opción adecuada.

Precio: 189,00 € (en lugar de 219,00 €)  ·  Tipo de muestra: muestra de heces  ·  Tiempo de procesamiento: aprox. 20–25 días laborables  ·  Laboratorio: análisis de laboratorio con certificación ISO, ISO-27001

Al test de microbioma Complete

Todos los precios y datos sobre las prestaciones corresponden al 28 de julio de 2026. Los precios y los plazos de procesamiento pueden cambiar; siempre prevalece la información de la página del producto correspondiente.

Una indicación sobre la recogida de muestras en niños: debe realizarse con calma y sin presiones. Si tu hijo vive la situación como algo desagradable, es mejor elegir otro momento que forzar la recogida de la muestra.

Resumen breve

El test de microbioma MIKROBIOM | El test Kinder de mybody® (MYBODY Lab GmbH) cuesta 149,00 euros, se realiza con una muestra de heces y proporciona, al cabo de unos 20 a 25 días laborables, un informe de unas 15 páginas basado en un análisis de laboratorio con certificación ISO. Para adultos existe la variante Complete, más detallada, por 189,00 euros. Ambas pruebas describen la composición de la flora intestinal y no constituyen un diagnóstico. Ante molestias agudas o signos de alarma, la consulta de pediatría es el primer paso y el adecuado.

¿Cómo apoyas la flora intestinal de tu hijo sin presionarlo?

Los enfoques más eficaces en el día a día son poco llamativos: comidas regulares, mucha variedad de alimentos vegetales y una actitud relajada ante la alimentación. Los niños no necesitan una alimentación perfecta, sino una alimentación equilibrada, variada y constante.

Los niños no necesitan una alimentación perfecta, sino una alimentación equilibrada, variada y constante.

La variedad es mejor que la perfección

En lugar de centrarse en superalimentos concretos, ayuda ofrecer variedad: distintos tipos de verduras a lo largo de la semana, fruta en diferentes preparaciones, legumbres preparadas de forma adecuada para niños y cereales integrales cuando los acepte. Cada nueva planta aporta fibras diferentes.

Si tu hijo rechaza las verduras, repetir la oferta sin presionar es mejor que negociar. Que rechace un alimento no es un fracaso, sino un punto intermedio.

Aumentar la fibra poco a poco

Aumentar rápidamente la cantidad de fibra puede provocar gases a corto plazo. Es más recomendable introducir gradualmente los cereales integrales y las legumbres, y asegurarse de que tu hijo beba suficiente.

La cantidad de líquidos que necesita un niño depende de su edad, peso, actividad y del clima. Las cantidades habituales expresadas en litros proceden de recomendaciones para adultos y no se pueden aplicar directamente a los niños. La consulta de pediatría puede valorar concretamente qué necesita tu hijo.

Tener en cuenta el estrés y el ritmo

Según el IQWiG (2026), la función intestinal puede verse alterada, por ejemplo, por el estrés; entonces pueden aparecer diarrea, flatulencias o estreñimiento. En los niños, los cambios de colegio, las situaciones de examen o los conflictos en su entorno son desencadenantes reales que a menudo aparecen demasiado tarde en la búsqueda de las causas.

Lo importante es la actitud: según el IQWiG (2026), que no se encuentre una causa física no significa que las molestias sean imaginarias ni que no se pueda hacer nada. Los niños deben experimentar que su dolor de barriga se toma en serio.

Dónde termina este artículo y dónde continúan otros

Este artículo trata exclusivamente la flora intestinal de los niños y la cuestión de cuándo tiene sentido realizar un examen. Quien busque un plan de alimentación estructurado para adultos lo encontrará en el artículo Limpieza intestinal: plan de alimentación; si se centra concretamente en las flatulencias, en el artículo Qué hacer con las flatulencias. Ambos están orientados a adultos y no sustituyen el acompañamiento profesional en el caso de los niños.

Alimentación, probióticos o análisis: ¿qué aporta cada opción?

En la práctica, los padres tienen tres opciones, que se diferencian claramente en cuanto a objetivo, evidencia y esfuerzo. La siguiente comparativa las presenta según los mismos cinco criterios para que las diferencias sean visibles.

Criterio Alimentación en la vida cotidiana Alimentos y preparados probióticos Análisis de la flora intestinal
¿Cuál es el objetivo? Diversidad, fibra y comidas recién preparadas como base permanente Aportar microorganismos vivos que, según el IQWiG (2021), pueden influir favorablemente en la flora intestinal Mostrar la composición y la diversidad de la flora intestinal en un momento determinado
¿Qué está demostrado? Según la DGE (2021), una mayor ingesta de fibra muestra efectos protectores, entre otros, frente a las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2 Según el IQWiG (2021), entre 6 y 14 de cada 100 niños menos desarrollaron neurodermatitis; los datos no fueron suficientes para determinar el tipo de bacteria ni la dosis Hallazgo descriptivo, no un procedimiento diagnóstico; no permite afirmar nada sobre infecciones, celiaquía, inflamación intestinal crónica o alergias
¿Para qué edad? Todas las edades; la recomendación de la DGE de 30 gramos de fibra al día se aplica a los adultos, no a los niños El yogur natural como alimento es sencillo; los preparados para niños, solo tras consultar con el pediatra Disponible en una versión para niños; recomendable solo cuando existe una pregunta concreta y se ha completado la evaluación
¿Qué esfuerzo requiere? De forma permanente y cercana a la vida cotidiana, sin cita previa ni tiempo de espera Compra o ingesta regular durante un periodo prolongado Una única muestra de heces recogida en casa; después, un tiempo de espera aproximado de 20 a 25 días laborables
¿Quién debería acompañar el proceso? Los propios padres; toda dieta de exclusión en niños debe realizarse con acompañamiento profesional Consultar con el pediatra antes de administrar preparados a los niños Revisión de los resultados con el acompañamiento de un pediatra o un profesional de la nutrición

La visión general permite ver una jerarquía. La opción con una base de evidencia más amplia es la alimentación cotidiana, no el preparado ni la prueba.

Eso no invalida el análisis: proporciona una base descriptiva para una conversación. No sirve como sustituto de una exploración.

Lo que los padres no deberían esperar de ninguna prueba

Ninguna prueba de venta libre puede predecir si un niño desarrollará más adelante una alergia, una intolerancia o una enfermedad intestinal. Tales afirmaciones serían predicciones, y los datos disponibles no las respaldan.

Tampoco se puede deducir de un perfil bacteriano que un alimento esté prohibido. Un resultado que conduzca a restricciones estrictas siempre debe comentarse con un profesional antes de modificar la alimentación de un niño.

Conclusión

Las bacterias intestinales en los niños son un tema real e interesante, pero no son motivo de preocupación. Las molestias abdominales recurrentes son frecuentes durante la infancia; según IQWiG (2025), afectan al 10-20 % de los niños y, en la mayoría de los casos, son pasajeras e inofensivas.

La base de actuación respaldada por la evidencia está en la vida cotidiana: variedad en el plato, fibra procedente de verduras, frutas y cereales integrales, alimentos fermentados como parte normal de la alimentación y un uso prudente de los antibióticos. Según IQWiG (2021), existen indicios sobre los probióticos, pero no hay datos sólidos sobre el tipo de bacteria ni la dosis.

Un análisis de la flora intestinal puede complementar este nivel cuando ya se ha realizado una evaluación médica y buscas una base descriptiva para seguir planificando la alimentación. No sustituye una exploración ni establece un diagnóstico.

Recomendación concreta: Si hay una pérdida de peso importante, sangre en las heces, fiebre o palidez, pide cita en la consulta de pediatría. Una vez descartadas las causas agudas, empieza en el día a día incorporando una mayor variedad de alimentos vegetales. El análisis es un tercer paso opcional, no el primero.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad es posible realizar una prueba del microbioma en niños?

Para los niños existen variantes específicas de la prueba que utilizan una muestra de heces. Más importante que la edad mínima es preguntarse para qué se utilizará el resultado. Un análisis solo resulta útil cuando el pediatra ya ha descartado las causas agudas y buscas una base descriptiva para planificar la alimentación. Ante síntomas agudos o signos de alarma, el primer paso es acudir a la consulta médica, no hacerse la prueba.

¿Debería mi hijo tomar probióticos?

No se puede responder de forma general y es una cuestión que debe tratarse en la consulta pediátrica. Según el IQWiG (2021), los suplementos alimenticios probióticos redujeron la incidencia de dermatitis atópica en aproximadamente 6 a 14 de cada 100 niños; sin embargo, los datos no fueron suficientes para determinar si las distintas especies bacterianas actúan de manera diferente ni cuál es la mejor dosis. Según el IQWiG (2023), los probióticos suelen tolerarse bien y solo en raras ocasiones provocan efectos secundarios leves, como gases.

¿Puede una prueba de microbioma detectar la celiaquía o una alergia en mi hijo?

No. Un análisis del microbioma no detecta la celiaquía, las alergias, las infecciones ni las enfermedades inflamatorias intestinales crónicas. Para estas cuestiones existen procedimientos médicos específicos que se realizan a través de la consulta médica. La prueba describe exclusivamente la composición de las bacterias intestinales en el momento de recoger la muestra.

¿Cómo sé si el dolor de barriga de mi hijo no es grave?

Las molestias abdominales recurrentes son frecuentes en la infancia: según el IQWiG (2025), entre el 10 y el 20 % de los niños presentan molestias típicas persistentes o recurrentes. La situación se vuelve preocupante cuando aparecen signos adicionales. Una pérdida de peso significativa, sangre en las heces, fiebre o palidez apuntan, según el IQWiG (2023), más bien a otra enfermedad intestinal y deben evaluarse médicamente. La valoración definitiva corresponde siempre a la consulta pediátrica.

¿Puedo eliminar alimentos de la dieta de mi hijo después de obtener el resultado de una prueba?

No por tu cuenta. Las dietas de exclusión y las fases de eliminación deben realizarse en niños bajo supervisión pediátrica o de un profesional de la nutrición. Según el IQWiG (2023), una dieta de exclusión de FODMAP conlleva riesgo de desnutrición, porque puede resultar difícil ingerir suficientes vitaminas y minerales. En los niños en etapa de crecimiento, este riesgo es especialmente importante.

Haz que analicen la flora intestinal de tu hijo

Si ya se han descartado las causas agudas mediante una evaluación pediátrica y buscas una base descriptiva para planificar la alimentación, puedes analizar la flora intestinal de tu hijo mediante una muestra de heces. El informe no sustituye una evaluación médica ni establece un diagnóstico.

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Fuentes

  1. Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG): ¿Ayudan los probióticos o prebióticos a proteger a los niños frente a la dermatitis atópica? (2021) — gesundheitsinformation.de
  2. IQWiG: Dispepsia funcional (2025) — gesundheitsinformation.de
  3. IQWiG: Síndrome de intestino irritable (2023) — gesundheitsinformation.de
  4. IQWiG: Qué ayuda en el síndrome de intestino irritable y qué no (2023) — gesundheitsinformation.de
  5. IQWiG: Molestias físicas poco claras (molestias físicas funcionales) (2026) — gesundheitsinformation.de
  6. Sociedad Alemana de Nutrición (DGE): Valores de referencia de fibra (2021) — dge.de

La cita textual del capítulo 2, las definiciones de probióticos y prebióticos, así como el dato «de 6 a 14 de cada 100 niños» junto con la precisión sobre el tipo de bacteria y la dosis, proceden de [1]. La frecuencia de las molestias recurrentes en niños y adultos procede de [2]. Los signos de alarma y la evaluación médica se basan en [3]. La información sobre la tolerancia de los probióticos y el riesgo de desnutrición en las dietas de exclusión de FODMAP procede de [4]. Las afirmaciones sobre el estrés y las molestias funcionales proceden de [5]. El valor de referencia de fibra y los efectos de su consumo proceden de [6]. La información sobre la prueba de aliento de hidrógeno para la intolerancia a la lactosa procede de la página del IQWiG sobre la intolerancia al azúcar de la leche (2024), indicada en el texto en el lugar correspondiente. La información sobre los productos procede de las páginas de productos de mybody®, consultadas el 28 de julio de 2026. Todas las demás fuentes mencionadas en el texto se indican directamente en el lugar correspondiente junto con la institución y el año.

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Equipo editorial y especializado de mybody®

Salud intestinal Microbioma Nutrición infantil Ciencias de la nutrición

Este artículo ha sido elaborado y revisado por el equipo editorial y especializado de mybody®. El equipo reúne conocimientos especializados en nutrigenética, microbioma y ciencia intestinal, interpretación de análisis de sangre, ciencias de la nutrición y diagnóstico de laboratorio.

Publicado el 28 de julio de 2026 · Última actualización: 28 de julio de 2026

Aviso médico: Este artículo tiene fines informativos generales y no sustituye el asesoramiento, el diagnóstico ni el tratamiento médicos. Ante cualquier problema de salud en niños, el consultorio de pediatría es el lugar adecuado al que acudir. Un análisis de la flora intestinal no es un procedimiento diagnóstico. Los cambios en la alimentación, las dietas de exclusión y los complementos alimenticios en niños deben realizarse bajo supervisión pediátrica o de un profesional de la nutrición.

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