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Inflamación intestinal: ¿qué comer y qué es mejor evitar?

Lo más importante, en resumen

En caso de inflamación intestinal aguda, suelen tolerarse bien una cantidad suficiente de líquidos, alimentos suaves cocinados, como patatas, arroz o gachas de avena, verduras al vapor y fuentes de proteínas bajas en grasa. A muchas personas afectadas les sientan peor los alimentos muy grasos, muy fritos, muy picantes o con un alto contenido de azúcar, así como el alcohol. El tiempo durante el que es necesario seguir esta alimentación ligera depende de la causa.

La distinción fundamental de esta guía es la siguiente: la inflamación intestinal aguda suele tener un origen infeccioso y, por lo general, remite por sí sola. En cambio, una enfermedad intestinal inflamatoria crónica como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa evoluciona en brotes y requiere atención médica continuada. Ningún tipo de alimentación cura una enfermedad intestinal inflamatoria crónica; la alimentación puede aliviar las molestias y garantizar un buen estado nutricional, pero nada más.

Lee primero el capítulo 2: allí se indican las señales de alarma que requieren una evaluación médica prioritaria. Los capítulos 3 y 5 abordan los aspectos prácticos; el capítulo 6 compara los cursos agudos y crónicos; el capítulo 7 explica la fibra y los FODMAP; y el capítulo 11 señala los límites de las pruebas de autocontrol.

Esto es lo que encontrarás en este artículo

1. ¿Qué es una inflamación intestinal y qué formas existen?
2. ¿Qué debes comer si tienes una inflamación intestinal y cuándo debe evaluarse primero?
3. ¿Qué alimentos suelen tolerarse bien durante un brote agudo?
4. ¿Con qué frecuencia se producen las enfermedades intestinales inflamatorias crónicas?
5. ¿Cómo puedes averiguar qué alimentos toleras?
6. Aguda o crónica: ¿en qué se diferencia la alimentación?
7. ¿Qué aportan los alimentos ricos en fibra y qué beneficios tiene una alimentación baja en FODMAP?
8. ¿Qué se puede esperar de los probióticos, las curas intestinales y los complementos alimenticios?
9. ¿Para quién es útil un análisis del microbioma y para quién no?
10. Cómo puede mybody® ofrecer apoyo complementario
11. Clasificación: qué puede hacer un análisis del microbioma y qué no
12. Conclusión
Preguntas frecuentes
Fuentes

¿Qué es una inflamación intestinal y qué formas existen?

«Inflamación intestinal» no es una enfermedad concreta, sino un término general que engloba afecciones muy diferentes. Lo único que tienen en común es que la mucosa intestinal presenta cambios inflamatorios. Las implicaciones para la alimentación dependen por completo de la forma que esté presente.

Para la vida cotidiana basta con una división general: las inflamaciones agudas, que suelen estar causadas por agentes patógenos y remiten al cabo de unos días, y las enfermedades intestinales inflamatorias crónicas, que evolucionan durante años en forma de brotes. Ambos grupos requieren un abordaje completamente distinto.

La inflamación intestinal aguda: generalmente infecciosa y de duración limitada

La inflamación intestinal aguda suele deberse a virus o bacterias y se manifiesta típicamente con diarrea, dolor abdominal y, en ocasiones, vómitos. Comienza de forma repentina, alcanza rápidamente su punto máximo y, en muchos casos, mejora por sí sola en pocos días.

En este caso, la alimentación tiene una función claramente limitada: debe compensar la pérdida de líquidos y minerales y no sobrecargar aún más el intestino. No trata la causa, sino que sirve como medida de apoyo durante unos días.

Enfermedades inflamatorias intestinales crónicas: enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa

El segundo grupo es considerablemente más grave desde el punto de vista médico. El Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG, estado de 2026) lo formula de manera concisa: «La enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria intestinal crónica». Además de la enfermedad de Crohn, pertenece a este grupo sobre todo la colitis ulcerosa.

Estas enfermedades evolucionan en brotes: a las fases con síntomas intensos les siguen fases con pocos síntomas o sin ellos. Según el IQWiG (2026), «durante un brote agudo de la enfermedad de Crohn aparecen sobre todo dolor abdominal y diarrea».

Idea clave: Una inflamación intestinal aguda, generalmente infecciosa, suele desaparecer por sí sola al cabo de unos días; en este caso, la alimentación solo sirve de apoyo. En cambio, una enfermedad inflamatoria intestinal crónica, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, evoluciona en brotes y requiere atención médica continua. Ninguna forma de alimentación cura una enfermedad inflamatoria intestinal crónica.

¿En qué se diferencia este artículo de los artículos relacionados?

Esta guía trata exclusivamente la alimentación en caso de molestias intestinales inflamatorias. Si lo que tienes son más bien molestias en la parte alta del abdomen poco después de comer, consulta Náuseas después de comer es el artículo adecuado. Si predominan los dolores parecidos a calambres, encontrarás la explicación en Dolor de estómago después de comer. En cambio, Las pruebas de microbioma más fiables para tu flora intestinal explica cómo funcionan técnicamente los análisis del microbioma y en qué se diferencian.

¿Qué deberías comer si tienes una inflamación intestinal y cuándo es necesario consultar primero con un médico?

En caso de inflamación intestinal aguda, hay tres aspectos prioritarios: beber suficiente, elegir alimentos suaves y bajos en grasa, y comer en pequeñas porciones. Muchas personas afectadas toleran bien durante esta fase las patatas, el arroz, las gachas de avena, las verduras al vapor, el plátano y fuentes de proteínas bajas en grasa, como el requesón desnatado o el caldo de pollo.

Igualmente importante es aquello que suele tolerarse peor durante esta fase: los alimentos muy grasos y muy fritos, los platos muy picantes, las grandes cantidades de azúcar, el alcohol y, para algunas personas, también el café. Son valores basados en la experiencia, no prohibiciones, y no se aplican por igual a todas las personas.

Precisamente en este punto, una limitación es más importante que cualquier lista de alimentos. En su resumen sobre la alimentación para las molestias intestinales (edición de 2023), el IQWiG señala expresamente que las reacciones individuales no pueden generalizarse.

«Sin embargo, la forma en que las personas reaccionan a determinados alimentos es muy individual».

Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG)
gesundheitsinformation.de, «Qué ayuda en el síndrome del intestino irritable y qué no», edición de 2023

Esta frase procede del contexto del síndrome del intestino irritable, pero también se aplica a las molestias intestinales inflamatorias: dos personas con el mismo diagnóstico suelen tolerar alimentos diferentes. Por eso, una lista general solo puede ser un punto de partida, nunca el resultado final.

¿Qué signos de alarma tienen prioridad sobre cualquier cuestión relacionada con la alimentación?

Antes de cambiar tu alimentación, hay que aclarar otra cuestión: ¿tus síntomas son realmente adecuados para el autotratamiento? El IQWiG (2023) señala síntomas adicionales que apuntan a otra enfermedad intestinal y requieren evaluación médica.

Estos signos requieren una consulta médica, no un plan de alimentación

  • Pérdida de peso importante – según el IQWiG (2023), la pérdida de peso involuntaria es un indicio de otra enfermedad intestinal.
  • Sangre en las heces – el IQWiG (2023) señala al respecto: «La sangre en las heces debe examinarse siempre médicamente para aclarar la causa».
  • Fiebre – la fiebre no forma parte del cuadro de un trastorno digestivo inofensivo.
  • Palidez – puede indicar anemia y requiere un análisis de sangre.
  • Vómitos persistentes, síntomas nocturnos o dolor intenso repentino – en estos casos es importante una evaluación médica rápida, no esperar.

Según el IQWiG (2023), «síntomas adicionales como una pérdida de peso importante, sangre en las heces, fiebre o palidez apuntan más bien a otra enfermedad intestinal». Esta valoración explica por qué este artículo no ofrece un diagnóstico a distancia, sino que sitúa la evaluación médica al principio.

¿Qué alimentos suelen tolerarse bien durante un brote agudo?

Durante un brote agudo se aplica un principio sencillo: composición simple, poca grasa, condimentos suaves, alimentos bien cocinados y pequeñas porciones repartidas a lo largo del día. El objetivo no es curar el intestino, sino irritarlo lo menos posible y mantener el aporte de energía y líquidos.

El punto más importante son los líquidos. Con la diarrea, el cuerpo pierde agua y minerales; por eso, beber con regularidad en pequeños sorbos tiene prioridad sobre cualquier consideración acerca de los alimentos sólidos.

Lo que suele tolerarse bien durante la fase aguda

  • Líquidos en pequeñas cantidades – agua, té sin azúcar, caldo claro; repartidos a lo largo del día en lugar de unas pocas porciones grandes.
  • Alimentos básicos ricos en almidón: patatas, arroz, pasta, gachas de avena o biscotes como base de la comida.
  • Verduras bien cocidas: zanahorias, calabacín o hinojo al vapor en lugar de crudos.
  • Fuentes de proteínas bajas en grasa: pollo, pescado magro, queso fresco batido desnatado o un huevo pasado por agua.
  • Comidas pequeñas y frecuentes: cinco o seis porciones pequeñas sobrecargan menos el intestino que dos grandes.

Por otro lado, están los alimentos que suelen intensificar las molestias durante esta fase: platos fritos y muy dorados, grandes cantidades de nata o mantequilla, especias muy picantes, bebidas con alto contenido de azúcar y alcohol. Los alimentos que producen muchos gases, como las legumbres o las coles, también suelen tolerarse peor durante un brote.

Estas restricciones están concebidas expresamente como una solución temporal. Mantener una selección de alimentos muy limitada durante mucho tiempo conlleva el riesgo de que falten nutrientes importantes, y precisamente esto ya constituye un problema en las enfermedades intestinales inflamatorias.

¿Con qué frecuencia aparecen las enfermedades intestinales inflamatorias crónicas?

Las enfermedades intestinales inflamatorias crónicas son menos frecuentes de lo que podría hacer pensar la atención que recibe el tema. Esta contextualización es importante porque evita dos conclusiones erróneas: el autodiagnóstico precipitado, por un lado, y restar importancia a las molestias persistentes, por otro.

320

personas de cada 100.000 en Europa tienen, según las estimaciones, enfermedad de Crohn

3–6

personas de cada 100.000 desarrollan enfermedad de Crohn cada año

30 g

La ingesta orientativa de fibra al día para adultos es

Fuente: IQWiG, versión de 2026 (enfermedad de Crohn), y Sociedad Alemana de Nutrición (DGE), versión de 2021 (fibra)

Según el IQWiG (versión de 2026), en Europa se estima que 320 de cada 100.000 personas tienen enfermedad de Crohn. Cada año, aproximadamente entre 3 y 6 de cada 100.000 personas desarrollan la enfermedad por primera vez.

A modo de comparación: en el síndrome del intestino irritable, que no es una enfermedad inflamatoria, el IQWiG (2023) indica una magnitud muy diferente: se estima que entre 10 y 20 de cada 100 personas tienen síndrome del intestino irritable. Por tanto, las molestias abdominales persistentes son mucho más frecuentes que una enfermedad intestinal inflamatoria crónica.

El tercer valor de la franja corresponde a otro contexto: la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE) establece en sus valores de referencia (versión de 2021) para adultos una ingesta orientativa de al menos 30 g de fibra al día. Este valor se aplica a la población general sana; durante un brote agudo, no es en absoluto el objetivo.

¿Cómo averiguar qué alimentos toleras?

Dado que las reacciones individuales pueden variar mucho según el IQWiG (2023), no hay alternativa a la observación sistemática. Un enfoque estructurado proporciona indicios más fiables que la sensación posterior y evita que la selección de alimentos se restrinja innecesariamente.

SCHRITT 1

PASO 1

Dar prioridad a la evaluación médica

Ante una pérdida de peso, sangre en las heces, fiebre o palidez, solicitar primero una evaluación médica (IQWiG, 2023) y abordar la alimentación solo después.

Registrar durante dos semanas

Anotar la comida, la hora, las molestias y las deposiciones. Sin un registro, cualquier relación será una mera suposición.

PASO 3

Probarlos de uno en uno

Eliminar y reintroducir los alimentos sospechosos uno por uno; nunca cinco a la vez, porque de lo contrario no se podrá atribuir el resultado.

PASO 4

Recibir acompañamiento profesional

Las dietas de eliminación prolongadas deben realizarse con acompañamiento de un profesional de la dietoterapia, debido al riesgo de desnutrición (IQWiG, 2023).

Este procedimiento ofrece una ventaja adicional: permite ver si en realidad ningún alimento es el desencadenante. A menudo, las molestias también están relacionadas con la velocidad al comer, el tamaño de las porciones, la falta de sueño o el estrés, factores que se pierden en un registro centrado exclusivamente en los alimentos.

También es importante el marco temporal. Dos semanas de registro bastan para identificar los primeros patrones; si durante meses se siguen eliminando alimentos sin que haya mejoría, es más probable que se deteriore el aporte de nutrientes que los síntomas.

Aguda o crónica: ¿en qué se diferencia la alimentación?

La siguiente comparativa contrasta la inflamación intestinal aguda, generalmente infecciosa, y la enfermedad inflamatoria intestinal crónica según los mismos cuatro criterios. Es el núcleo de este artículo: casi toda la información errónea sobre el tema surge de mezclar ambas formas.

Criterio Inflamación intestinal aguda Enfermedad inflamatoria intestinal crónica
Evolución típica Comienzo repentino, generalmente causado por una infección; por lo común remite en pocos días. Evolución durante años en forma de brotes, con fases intermedias de pocas molestias (IQWiG, a fecha de 2026).
Síntomas Diarrea, dolor abdominal y, en ocasiones, vómitos; de duración limitada. Según IQWiG (2026), durante un brote agudo de la enfermedad de Crohn se presentan «sobre todo dolor abdominal y diarrea»; a menudo también pérdida de peso y agotamiento.
Papel de la alimentación Como apoyo durante unos pocos días: reponer líquidos, consumir alimentos suaves y bajos en grasa, y tomar porciones pequeñas. Como apoyo a largo plazo: aliviar las molestias y garantizar un buen estado nutricional. Ninguna forma de alimentación cura la enfermedad
¿Es necesario el tratamiento médico? A menudo no, pero es imprescindible si hay sangre en las heces, fiebre, palidez o una pérdida de peso evidente (IQWiG, 2023). Sí, de forma permanente y bajo supervisión médica. La alimentación complementa el tratamiento, pero no lo sustituye.

De la tabla se desprende una consecuencia práctica: ante una inflamación intestinal aguda, la alimentación es durante unos pocos días la herramienta más importante de la que dispones. En una enfermedad inflamatoria intestinal crónica, es un componente más junto al tratamiento médico: útil, pero no decisivo.

El IQWiG (edición de 2026) no menciona en su resumen sobre la enfermedad de Crohn ninguna dieta que haya demostrado influir en una enfermedad intestinal inflamatoria crónica ya existente. Describe una alimentación generalmente favorable «con muchas verduras y la menor cantidad posible de productos de origen animal y alimentos ultraprocesados», como recomendación general, no como tratamiento.

¿Qué beneficios aporta la fibra y qué aporta una alimentación baja en FODMAP?

A largo plazo, la fibra es un componente fundamental de una alimentación beneficiosa para el intestino, pero durante un brote agudo suele tolerarse mal. Esta contradicción se resuelve teniendo en cuenta la perspectiva temporal: el valor de referencia describe la vida cotidiana, no la fase aguda.

La Sociedad Alemana de Nutrición (DGE) describe en sus valores de referencia (edición de 2021) cómo actúa la fibra: «La fibra alimentaria —también conocida como fibra dietética— influye en el tiempo de tránsito de los alimentos por el estómago y el intestino, así como en la cantidad y la consistencia de las heces y en la frecuencia de las evacuaciones».

Sobre sus beneficios en la vida cotidiana, la DGE (2021) señala: «Un aumento del consumo de fibra tiene efectos protectores frente a las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2, la obesidad, la hipertensión, el cáncer colorrectal y de mama, así como frente al riesgo de mortalidad». La referencia para los adultos es de al menos 30 g al día.

En la fase aguda, este valor no es la referencia. Es más conveniente reconstruir la alimentación gradualmente después de que remitan las molestias, y hacerlo mediante alimentos, no preparados: el IQWiG (2023) señala al respecto que no se ha demostrado que los suplementos adicionales de fibra ayuden.

¿Qué es una alimentación baja en FODMAP y para quién puede ser adecuada?

FODMAP es el acrónimo de un grupo de carbohidratos que se absorben mal en el intestino delgado. El IQWiG (2023) describe así el mecanismo propuesto: «Se cree que la ingesta de FODMAP hace que llegue más agua al intestino y favorece la diarrea».

Este enfoque se ha estudiado principalmente en el síndrome del intestino irritable, no como tratamiento de las enfermedades inflamatorias intestinales. Por eso, quienes padecen una enfermedad intestinal inflamatoria crónica nunca deberían entender una fase baja en FODMAP como sustituto del tratamiento médico, sino, como mucho, como un intento de aliviar algunas molestias.

Y este enfoque tiene un precio claramente reconocido. El IQWiG (2023) lo expresa literalmente: «Sin embargo, existe el riesgo de desnutrición, porque resulta difícil ingerir suficientes vitaminas y minerales». Una dieta de exclusión sin supervisión profesional no es un intento inocuo, sino una intervención en el aporte de nutrientes.

Una dieta de exclusión sin supervisión profesional no es un intento inocuo, sino una intervención en el aporte de nutrientes.

En la práctica, esto significa que una alimentación baja en FODMAP debe realizarse durante un tiempo limitado y con acompañamiento de un especialista en terapia nutricional. No es una alimentación para mantener de forma permanente, y la posterior reintroducción de los grupos de alimentos es tan importante como la propia fase de exclusión.

Idea clave: La recomendación de consumir al menos 30 g de fibra al día (DGE, actualización de 2021) describe la alimentación cotidiana sin síntomas, no la fase aguda. Según el IQWiG (2023), una alimentación baja en FODMAP conlleva riesgo de desnutrición y, por ello, debe llevarse a cabo durante un tiempo limitado y con supervisión profesional.

¿Qué se puede decir de los probióticos, las curas intestinales y los complementos alimenticios?

En torno a las molestias intestinales inflamatorias existe un gran mercado de tratamientos depurativos, polvos y cápsulas. La respuesta sincera es que para muchas de estas ofertas no existen pruebas de eficacia, y esto no es una nota al margen, sino el punto central.

En cuanto a los probióticos, el IQWiG (2023) describe al menos su tolerabilidad: «En general, los probióticos se toleran bien: solo en raras ocasiones provocan efectos secundarios leves, como flatulencias». Sin embargo, una buena tolerabilidad es algo distinto de un beneficio demostrado en una enfermedad inflamatoria intestinal.

En el caso de los suplementos de fibra, la afirmación es aún más clara. El IQWiG (2023) formula lo siguiente: «No se ha demostrado que los suplementos adicionales de fibra ayuden». Quien quiera aumentar su ingesta de fibra debería hacerlo preferentemente mediante los alimentos.

La Sociedad Alemana de Nutrición (DGE) se expresa con igual claridad sobre los tratamientos depurativos: «Hasta ahora no existen pruebas científicas sobre la eficacia de las llamadas dietas depurativas o detox». Esta valoración procede del análisis de la DGE sobre las dietas depurativas (DGEinfo, 2018).

Sin embargo, hay una situación en la que los complementos alimenticios pueden ser clínicamente útiles: cuando se ha demostrado que existen carencias de nutrientes debido a una enfermedad inflamatoria intestinal crónica, por ejemplo, porque la absorción está alterada en el intestino inflamado. Esta decisión debe quedar en manos de un médico y basarse en valores medidos, no en suposiciones.

En resumen

Según el IQWiG (2023), los probióticos suelen tolerarse bien en general, pero de ello no se puede deducir un beneficio demostrado en las enfermedades inflamatorias intestinales. Según el IQWiG (2023), no se ha demostrado que los suplementos adicionales de fibra sean beneficiosos, y la DGE (2018) señala que no existen pruebas científicas sobre las dietas depurativas o detox. Los complementos alimenticios son útiles cuando un médico ha diagnosticado una carencia, no como cura preventiva.

¿Para quién es útil un análisis del microbioma y para quién no?

Un análisis del microbioma describe qué bacterias pueden detectarse en una muestra de heces y en qué proporción se encuentran entre sí. Por tanto, responde a una pregunta completamente distinta de «¿Tengo el intestino inflamado?», y esta distinción determina si una prueba de este tipo es adecuada para ti.

Un test del microbioma no detecta inflamaciones intestinales. No establece ningún diagnóstico ni demuestra la existencia de una enfermedad inflamatoria intestinal crónica, una infección, un tumor o una celiaquía. Esta aclaración se sitúa deliberadamente antes de cualquier consideración sobre su utilidad.

Adecuado para ti si …

… ya has completado la evaluación médica y ahora quieres seguir desarrollando tu alimentación de forma estructurada.

… buscas una instantánea de tu diversidad bacteriana y de la proporción entre microorganismos protectores y potencialmente problemáticos.

… te interesa un índice FODMAP o tu enterotipo como orientación adicional para elegir los alimentos.

… quieres comentar los resultados con tu médica, tu médico o un profesional de la nutrición, en lugar de interpretarlos por tu cuenta.

Más bien no, si …

… presentas signos de alarma agudos: la sangre en las heces, la fiebre, una pérdida de peso importante o la palidez deben ser evaluadas por un médico (IQWiG, 2023). En estos casos, un autotest no tiene prioridad.

… quieres saber si existe una inflamación intestinal. Un test del microbioma no detecta inflamaciones ni establece diagnósticos.

… esperas que sustituya a un tratamiento. En la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, ningún análisis ni ninguna dieta sustituye el tratamiento médico.

… necesitas una respuesta a corto plazo: el análisis tarda aproximadamente entre 20 y 25 días laborables desde la recepción de la muestra.

La conclusión sincera: un análisis del microbioma es un complemento para planificar la alimentación, no una herramienta diagnóstica. Puede orientar después de una evaluación médica, pero nunca puede anticiparse a ella ni sustituirla.

Así puede apoyar mybody® como complemento

mybody® (MYBODY Lab GmbH) ofrece este análisis complementario del microbioma a partir de una muestra de heces. El análisis se realiza en un laboratorio certificado según la norma ISO; el tratamiento de los datos está organizado conforme a la norma ISO 27001 y cumple con el RGPD.

Importante para la interpretación de este artículo: el test está concebido expresamente como complemento de la evaluación médica, no como alternativa a ella. Si se sospecha una inflamación intestinal, el primer paso es acudir a la consulta médica.

Test de microbiota intestinal MIKROBIOM Complete de mybody® (MYBODY Lab GmbH): análisis de heces en casa mediante secuenciación de ADN

Test de microbiota intestinal MIKROBIOM Complete

El test de microbiota intestinal MIKROBIOM Complete analiza una muestra de heces mediante secuenciación de ADN para detectar más de 1.500 especies bacterianas y resume el resultado en un informe de unas 15 páginas, con información sobre la diversidad bacteriana, la proporción de microorganismos protectores y potencialmente problemáticos, indicios de disbiosis, así como un índice FODMAP y la determinación del enterotipo.

Queda expresamente excluido el diagnóstico: la prueba no detecta inflamación intestinal, ninguna enfermedad inflamatoria intestinal crónica, ninguna infección ni ningún tumor. No sustituye una exploración médica ni un tratamiento médico.

Precio: 189,00 € (en lugar de 219,00 €)  ·  Tipo de muestra: muestra de heces  ·  Plazo de procesamiento: aprox. 20–25 días laborables desde la recepción de la muestra  ·  Laboratorio: análisis de laboratorio con certificación ISO, ISO 27001

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Precio indicado a fecha de 28 de julio de 2026. Los precios, el alcance del informe y los plazos de procesamiento pueden cambiar; siempre es determinante la página del producto enlazada de mybody® (MYBODY Lab GmbH).

El artículo Pruebas de la flora intestinal: el análisis del microbioma se traduce en recomendaciones prácticas para la vida cotidiana describe cómo convertir los resultados de un análisis del microbioma en pasos concretos para el día a día.

Contextualización: qué puede hacer una prueba del microbioma y qué no

Una prueba del microbioma describe una instantánea de la composición bacteriana de las heces. De esta limitación se derivan cinco aspectos que son especialmente importantes para un artículo sobre las inflamaciones intestinales.

En primer lugar, una prueba del microbioma no detecta una inflamación intestinal. Las pruebas médicas, como los análisis de sangre y heces, la ecografía o una colonoscopia, cuya necesidad debe ser evaluada por un médico, muestran si la mucosa intestinal está inflamada.

En segundo lugar, una prueba del microbioma no constituye un diagnóstico. Ni la enfermedad de Crohn ni la colitis ulcerosa, ni una infección ni la celiaquía pueden detectarse a través de la composición de la flora intestinal.

En tercer lugar, ni una prueba ni una forma de alimentación sustituyen el tratamiento médico de una enfermedad inflamatoria intestinal crónica. La alimentación puede aliviar las molestias y garantizar un buen estado nutricional, pero no puede curar estas enfermedades.

En cuarto lugar, el resultado es una instantánea. La composición de la flora intestinal cambia con la alimentación, los medicamentos y las enfermedades; un informe individual describe el momento de la toma de la muestra, no un estado permanente.

Y, en quinto lugar, la valoración médica tiene prioridad sin excepciones. Si hay sangre en las heces, fiebre, una pérdida de peso notable, palidez, vómitos persistentes o dolor intenso repentino, el consultorio médico es el primer paso, no el carrito de compra.

Conclusión

En caso de una inflamación intestinal aguda, la respuesta a la pregunta sobre la alimentación es sencilla: beber mucho, tomar alimentos suaves y bajos en grasa, comer pequeñas porciones y, una vez que remitan las molestias, recuperar gradualmente una mayor variedad. Esta alimentación suave es una medida para unos días, no para meses.

En el caso de una enfermedad inflamatoria intestinal crónica, la lógica es diferente. Según el IQWiG (a fecha de 2026), se estima que en Europa 320 de cada 100.000 personas tienen la enfermedad de Crohn, y cada año se suman entre 3 y 6 nuevos casos por cada 100.000 personas; no se ha demostrado que ningún tipo de alimentación cure estas enfermedades. La alimentación alivia las molestias y garantiza el aporte de nutrientes; el tratamiento lo dirige la médica o el médico.

Para el día a día, hay tres pautas respaldadas por la evidencia: la referencia de al menos 30 g de fibra al día durante las fases sin síntomas (DGE, a fecha de 2021), el riesgo de desnutrición asociado a una alimentación baja en FODMAP (IQWiG, 2023) y las señales de alarma ante las que la evaluación médica tiene prioridad.

Si tus molestias ya han sido evaluadas por un médico y quieres seguir desarrollando tu alimentación de forma estructurada, un análisis del microbioma puede aportar indicios adicionales. Es un complemento; el primer paso sigue siendo determinar la causa.

Preguntas frecuentes sobre la alimentación en caso de inflamación intestinal

¿Qué se debe comer cuando hay una inflamación intestinal?

En la fase aguda suelen tolerarse alimentos suaves, bajos en grasa y bien cocinados: patatas, arroz, pasta, gachas de avena, verduras al vapor y fuentes de proteínas bajas en grasa; además, es importante beber suficiente líquido en pequeñas cantidades. Sin embargo, el IQWiG (2023) señala que la reacción a determinados alimentos es muy individual. Por eso, una lista general es un punto de partida, no un plan.

¿Qué alimentos suelen tolerarse peor cuando hay una inflamación intestinal?

A menudo se mencionan los alimentos muy grasos y muy fritos, los alimentos muy picantes, grandes cantidades de azúcar, el alcohol y los alimentos que provocan muchos gases, como las legumbres o las coles. Son experiencias individuales, no prohibiciones generales: según el IQWiG (2023), las personas reaccionan de forma muy distinta a determinados alimentos.

¿Puede un cambio de alimentación curar la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa?

No. Ningún tipo de alimentación cura una enfermedad inflamatoria intestinal crónica. La alimentación puede aliviar las molestias y garantizar un buen estado nutricional, pero no sustituye el tratamiento médico. El IQWiG (a fecha de 2026) no menciona en su resumen sobre la enfermedad de Crohn ninguna dieta que haya demostrado influir en una enfermedad ya existente; únicamente describe una alimentación generalmente beneficiosa, con muchas verduras y pocos alimentos ultraprocesados.

¿Una prueba del microbioma detecta una inflamación intestinal?

No. Una prueba del microbioma describe la composición de la flora intestinal en una muestra de heces. No detecta inflamación intestinal, ni permite identificar la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, una infección, un tumor o la celiaquía, y tampoco establece un diagnóstico. Puede complementar una evaluación médica, pero nunca sustituirla.

¿Cuándo debería acudir al médico por molestias intestinales?

Según el IQWiG (2023), «síntomas adicionales como una pérdida de peso considerable, sangre en las heces, fiebre o palidez apuntan más bien a otra enfermedad intestinal». Por lo tanto, la sangre en las heces debe ser examinada siempre por un médico. Lo mismo se aplica a los vómitos persistentes, las molestias nocturnas, los dolores intensos y repentinos, y las molestias que persisten durante varias semanas.

¿Te gustaría interpretar tu flora intestinal como complemento de una evaluación médica?

La prueba MIKROBIOM Complete de la flora intestinal analiza una muestra de heces mediante secuenciación de ADN para detectar más de 1.500 especies bacterianas y proporciona un informe de unas 15 páginas, incluido el índice FODMAP y la determinación del enterotipo. El análisis está disponible aproximadamente entre 20 y 25 días laborables después de recibir la muestra. La prueba no detecta inflamación intestinal ni establece un diagnóstico.

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Obra de consulta con más de 6.000 biomarcadores del microbioma: desde bacterias protectoras y bacterias que aprovechan la fibra hasta los indicadores del informe.

Fuentes

  1. Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG): Enfermedad de Crohn (actualizado en 2026)
  2. Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG): ¿Qué ayuda con el síndrome del intestino irritable y qué no? (actualizado en 2023)
  3. Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG): Síndrome del intestino irritable (a fecha de 2023)
  4. Sociedad Alemana de Nutrición (DGE): Valores de referencia para la ingesta de nutrientes: fibra (a fecha de 2021)
  5. Sociedad Alemana de Nutrición (DGE): Dietas depurativas, DGEinfo 3/2018 (2018)

La información sobre la enfermedad de Crohn —frecuencia, nuevos casos, síntomas durante los brotes y valoración de la alimentación— se basa en [1]. La cita del instituto, así como la información sobre FODMAP, el riesgo de desnutrición, los preparados de fibra y la tolerancia a los probióticos, procede de [2]. Los signos de alarma y las cifras sobre el síndrome del intestino irritable proceden de [3]; los valores de referencia de fibra y su descripción de los efectos, de [4]; y la evaluación de las dietas depurativas y detox, de [5]. Todas las demás fuentes mencionadas en el texto aparecen indicadas directamente en el lugar correspondiente, junto con la institución y el año. Toda la información sobre los productos de mybody® (MYBODY Lab GmbH) procede de las páginas oficiales de productos en mybody-x.com (a fecha de 28 de julio de 2026).

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Equipo editorial y especializado de mybody®

Salud intestinal Microbioma Ciencias de la nutrición Diagnóstico de laboratorio Digestión

Este artículo ha sido elaborado y revisado por el equipo editorial y especializado de mybody® de MYBODY Lab GmbH. El equipo reúne conocimientos especializados en ciencias de la nutrición, diagnóstico de laboratorio, interpretación de análisis de sangre, investigación del microbioma y del intestino, así como nutrigenética. Encontrarás más información sobre las personas que están detrás en la página de autores de mybody®.

Publicado el 28 de julio de 2026 · Última actualización: 28 de julio de 2026

Aviso médico: Este artículo tiene fines informativos generales y no sustituye el asesoramiento médico, el diagnóstico ni el tratamiento. Las pruebas de autodiagnóstico proporcionan indicios, no diagnósticos; una prueba del microbioma no detecta la inflamación intestinal. Si observas sangre en las heces, fiebre, una pérdida de peso notable, palidez, vómitos persistentes, molestias nocturnas o dolor intenso y repentino, consulta de inmediato a una médica o un médico. Si padeces una enfermedad inflamatoria intestinal crónica diagnosticada, consulta previamente con tu equipo médico cualquier cambio en la alimentación, dieta de exclusión o suplemento alimenticio.

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