El peso no baja: qué valores deberías comprobar
Lo más importante, en resumen
Hay cuatro explicaciones para un estancamiento en la báscula, y tres de ellas puedes comprobarlas sin análisis de laboratorio. La más frecuente es la propia medición, porque los líquidos y el contenido intestinal desplazan el peso durante varios días más que cualquier cambio en la grasa corporal. Después vienen el balance energético y, con mucha menor frecuencia, una causa médica.
Este artículo ordena las cuatro explicaciones según su frecuencia y muestra, en cada caso, qué puedes comprobar por tu cuenta. Cuando una institución indica una cifra, aquí aparece junto con su nombre y el año. Cuando no existe ninguna, también se indica.
Primero leerás qué describe realmente un estancamiento y cuándo debe aclararse médicamente. Después se abordan las necesidades energéticas, la medición, tres explicaciones comunes comprobadas y los valores sanguíneos que realmente pueden aportar información al respecto. Al final se explican los límites.
Esto es lo que encontrarás en este artículo
1. Lo que realmente describe el estancamiento en la báscula
2. Cuándo corresponde consultar el estancamiento en una consulta médica
3. Por qué tus necesidades son menores de lo que supones
4. Por qué la báscula proporciona la cifra menos fiable
5. Tres explicaciones comunes sometidas a comprobación
6. Qué valores sanguíneos pueden explicar un estancamiento
7. Comparación de las explicaciones
8. Qué harás durante las próximas cuatro semanas
9. Cómo determinar tus valores en casa
10. Límites: lo que un valor sanguíneo no explica
11. Con qué empiezas esta semana
Preguntas frecuentes
Fuentes
Lo que realmente describe el estancamiento en la báscula
La frase «el peso no baja» rara vez describe lo que parece describir. Por lo general, describe una observación de pocos días, y durante pocos días el peso corporal no es una magnitud fiable.
Un adulto lleva consigo varios kilogramos de líquidos, contenido intestinal y carbohidratos almacenados, y estas cantidades fluctúan a diario. Cambian la cifra de la báscula sin que varíe la grasa corporal.
Por eso, solo se puede hablar de un estancamiento real cuando dos promedios semanales, separados por al menos tres o cuatro semanas, tienen el mismo valor. Todo lo demás es ruido.
Idea principal
Solo hay estancamiento cuando dos promedios semanales, separados por varias semanas, tienen el mismo valor; no cuando la báscula muestra la misma cifra durante tres mañanas.
Esta distinción no es una cuestión de palabras. Determina si estás trabajando en un problema o en una fluctuación de la medición, y en el segundo caso, cualquier medida te llevará en la dirección equivocada.
De qué se compone la cifra de la báscula
La báscula muestra un total, no su composición. En ese total se incluyen la masa muscular, los huesos, los órganos, la grasa corporal, los líquidos y el contenido del aparato digestivo.
De estas cantidades, dos cambian en cuestión de horas. El contenido intestinal depende de cuándo y cuánto comiste por última vez, y los líquidos reaccionan a la sal, a los carbohidratos y a un esfuerzo inusual.
En cambio, la grasa corporal cambia en magnitudes que permanecen invisibles al comparar un día con otro. Un déficit moderado se traduce en unos cientos de gramos por semana, y esa cantidad queda por debajo de la variación diaria.
De ello se desprende una conclusión incómoda. La cifra que lees cada mañana contiene la información que buscas, pero no la contiene por sí sola.
Por qué es normal estancarse después de varias semanas
Incluso con un plan que funciona, la curva no avanza de manera uniforme. Lo hace en forma de escalones, con semanas sin cambios visibles y tramos posteriores en los que se reflejan varias semanas de una sola vez.
La causa vuelve a estar en los líquidos. Estos compensan temporalmente los cambios, hasta que dejan de hacerlo; entonces, la cifra parece avanzar a saltos.
Quien conoce esta forma escalonada no abandona durante la fase plana. Quien no la conoce cambia el plan justo ahí y, con ello, pierde la comparabilidad.
Cuándo el estancamiento requiere acudir al médico
Este capítulo aparece deliberadamente antes de todas las explicaciones. Un texto que deja los criterios para interrumpir el proceso hasta el final no llega precisamente a la lectora para la que están pensados.
La causa médica más frecuente relacionada con el peso es el hipotiroidismo. En países como Alemania, aproximadamente 5 de cada 100 personas presentan este trastorno (IQWiG, 2024), y entre sus síntomas se encuentran, además del cansancio y la piel seca, un aumento de peso de leve a moderado.
Fuente documentada
«Un valor elevado de TSH en la sangre puede ser un signo de hipotiroidismo».
Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG)
Hipotiroidismo, edición de 2024
TSH es el nombre de la hormona con la que la hipófisis estimula la tiroides. Cuando la tiroides se debilita, la hipófisis aumenta su producción para contrarrestarlo. Precisamente por eso, un valor elevado es un indicio y no lo contrario.
Los signos ante los que una cita médica debe preceder a cualquier medida
Estos signos deben ser evaluados por un médico
Aumento de peso sin cambios en los hábitos
durante semanas, manteniendo constantes la alimentación y la actividad física
Cansancio persistente durante semanas
que no mejora con el sueño y el descanso
Sensación marcada de frío y piel seca
de aparición reciente y sin una causa explicable
Cambios en el ciclo
que coinciden temporalmente con el cambio de peso
Nuevos medicamentos
cuyo inicio coincide temporalmente con el estancamiento
Un solo signo, por sí mismo, significa poco. El panorama se vuelve llamativo cuando varios se presentan a la vez y persisten durante semanas.
Muchas personas que investigan sobre este tema ya han acudido a una consulta y han vuelto insatisfechas. No son ingenuas; les falta un dato, no una promesa.
Para ellos, este capítulo es una indicación de que una segunda cita con una pregunta concreta a menudo aporta más que la primera sin ella. «No me encuentro bien» conduce a una exploración distinta que «mi promedio semanal lleva seis semanas estancado y estoy cansado todo el tiempo».
Por qué tus necesidades son menores de lo que supones
La segunda explicación más frecuente es una estimación errónea de las propias necesidades. Surge porque la distribución de las necesidades calóricas es distinta de lo que supone la mayoría.
De qué se componen las necesidades calóricas
Proporciones de las necesidades calóricas totales, de media
Fuente: Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG), Causas de la obesidad, datos de 2022
El metabolismo basal es la energía necesaria para los latidos del corazón, la respiración y la temperatura corporal. Según el IQWiG (2022), representa de media alrededor del 70 % de las necesidades calóricas totales, mientras que el movimiento y el trabajo aportan aproximadamente un 20 % y la digestión el 10 % restante.
De ahí se desprende un cálculo incómodo. La parte que mueves mediante el ejercicio es la segunda más pequeña, y puede compensarse con una sola merienda.
Qué pequeña puede ser la diferencia para que tenga efecto
El IQWiG calcula el orden de magnitud, aunque en la dirección contraria: quien ingiere diariamente 50 kilocalorías más de las que gasta podría ganar teóricamente alrededor de 2 kilogramos en un año (2022).
50 kilocalorías equivalen a un trago de zumo o a media galleta. Una diferencia de ese tamaño no se puede recordar ni estimar, y por eso un estancamiento durante meses a menudo no es un misterio, sino una pequeña cantidad que pasa inadvertida.
Según el IQWiG, el metabolismo basal depende sobre todo de la proporción de masa muscular respecto al peso (2022). Por eso cambia a lo largo de los meses con el estado de entrenamiento, no en cuestión de días según el plan de alimentación.
Por qué las estimaciones sobre la comida casi siempre fallan
La segunda mitad del problema está en el otro lado de la ecuación. Las necesidades pueden estimarse, y la ingesta también, pero ambas estimaciones se desvían en la misma dirección.
Esto se debe menos al autoengaño que a la estructura de la vida cotidiana. Gran parte de lo que se come ocurre de pasada: lo que queda en el plato del niño, la bollería de la oficina, el trago de la botella en el coche.
A eso se suman las porciones. El aceite de la sartén, el queso del pan y la leche del café rara vez se miden, y precisamente estos tres aportan mucha energía en poco volumen.
Precisamente por eso, al final de este artículo hay un registro y no una factura. Anotar hace visible lo que las estimaciones pasan por alto de forma sistemática y requiere menos esfuerzo que cualquier fórmula.
Por qué la báscula proporciona la cifra menos fiable
La báscula lo mide todo de una vez: grasa corporal, musculatura, huesos, líquidos y el contenido del tracto digestivo. Si cambia uno de estos componentes, cambia la cifra sin que los demás se vean afectados.
El líquido es lo que más fluctúa. Reacciona a la sal, a los carbohidratos, al ciclo y a un esfuerzo inusual, y esta reacción eclipsa los pequeños cambios que importan al perder peso.
Cómo pesarte de forma útil
Pésate dos veces por semana a la misma hora del día, preferiblemente por la mañana después de levantarte. Anota el valor y calcula el promedio el fin de semana.
Solo se comparan promedios con promedios, durante varias semanas. Dos valores aislados de la mañana, separados por una semana, no dicen nada, por muy claros que parezcan.
Como complemento, ayuda una segunda medida que no reacciona a los líquidos: el perímetro abdominal, medido en el mismo punto y también con una semana de intervalo. Si el perímetro cambia aunque la báscula permanezca igual, el plan está funcionando.
Qué hace subir temporalmente la cifra
Cuatro factores modifican el peso en uno o dos días sin que cambie la grasa corporal. Conocerlos evita la mayoría de las conclusiones erróneas.
La sal retiene agua. Una comida salada por la noche se refleja en la báscula a la mañana siguiente y vuelve a desaparecer durante los días posteriores.
Los carbohidratos actúan de forma similar. Se almacenan como glucógeno, es decir, como una reserva de energía a corto plazo, y esta reserva retiene líquido adicional. Por eso, quien vuelve a comer con normalidad después de una fase baja en carbohidratos observa un aumento que no es una recaída.
En las mujeres se suma el ciclo. En la segunda mitad del ciclo, el organismo suele retener más líquido, lo que dificulta comparar dos semanas. Por eso, resulta útil comparar la misma fase del ciclo durante varios meses.
Y un esfuerzo inusual actúa en la misma dirección. Después de una nueva sesión de entrenamiento, la musculatura trabajada responde con una retención temporal de líquidos, que en la báscula parece un retroceso.
Por qué las básculas de grasa corporal más bien aumentan la confusión
Las básculas con indicación de grasa corporal prometen precisamente el desglose que falta. Sin embargo, no miden la grasa corporal, sino que la estiman mediante la resistencia eléctrica del cuerpo.
Esta resistencia depende del contenido de agua. Por tanto, el porcentaje de grasa mostrado responde al mismo factor que ya hace fluctuar el peso, y ambas cifras fluctúan juntas en la misma dirección.
Para la precisión de este tipo de dispositivos en el uso cotidiano no disponemos de datos acreditados en las fuentes revisadas, por eso aquí no aparece ninguna cifra. Aun así, tiene sentido utilizarlos: toma el valor mostrado como una tendencia a lo largo de los meses y no como una instantánea.
Quien sigue ambas medidas al mismo tiempo tiene dos cifras fluctuantes en lugar de una. En esta situación, el perímetro abdominal es la medida más estable, porque no reacciona al contenido de agua.
El capítulo de un vistazo
La báscula mide la grasa corporal, la masa muscular, los líquidos y el contenido intestinal en una sola cifra. Lo que más fluctúa son los líquidos, que reaccionan a la sal, los carbohidratos, el ciclo menstrual y los esfuerzos inusuales. La medición solo resulta significativa como promedio semanal durante varias semanas, complementada con una segunda medida, como el perímetro abdominal, que no reacciona a los líquidos.
Tres explicaciones extendidas sometidas a comprobación
Las tres frases siguientes aparecen en casi toda conversación sobre un estancamiento. Las tres contienen un núcleo correcto y, aun así, conducen en la dirección equivocada.
Comprobado frente a la evidencia disponible
Extendido
«Mi metabolismo está estropeado; ya nada me funciona».
Respaldado por la evidencia
El metabolismo basal representa alrededor del 70 % de las necesidades calóricas y depende sobre todo de la proporción de masa muscular respecto al peso (IQWiG, 2022). Por tanto, es una magnitud que cambia lentamente, no un interruptor que se apaga.
Extendido
«Solo tengo que hacer más ejercicio y todo volverá a funcionar».
Respaldado por la evidencia
El ejercicio ayuda a adelgazar y ofrece otros beneficios para la salud, pero por lo general no basta para lograr una pérdida de peso considerable sin ajustar la alimentación (IQWiG, 2022). Tras doce meses, los participantes físicamente activos perdieron apenas unos dos kilogramos más.
Extendido
«Dos kilogramos más en una semana son dos kilogramos de grasa».
Respaldado por la evidencia
Ya 50 kilocalorías diarias por encima de las necesidades suponen teóricamente unos 2 kilogramos a lo largo de un año (IQWiG, 2022). Por eso, un cambio de esta magnitud en una semana se debe principalmente a los líquidos y al contenido intestinal.
El error común de estas tres frases es la impaciencia. Explican una observación de varios días mediante un proceso que requiere meses.
Qué valores sanguíneos pueden explicar un estancamiento
Cuando se han comprobado la medición y el balance energético, y el estancamiento persiste durante semanas, surge la pregunta por los valores. En este contexto se mencionan habitualmente cuatro.
La TSH como indicio del estado de la tiroides
El valor más importante es la TSH. Según el IQWiG (2024), un valor elevado de TSH en sangre puede ser un indicio de hipofunción tiroidea, que afecta aproximadamente a 5 de cada 100 personas en países como Alemania.
Lo importante es ajustar la magnitud de las expectativas. El IQWiG menciona como síntoma un aumento de peso de leve a moderado, no uno considerable. Por tanto, una hipofunción rara vez explica todo el cuadro.
Cortisol, glucemia a largo plazo y hierro
El cortisol es la hormona de la corteza suprarrenal que aumenta ante el estrés. Se mide en sangre y proporciona un valor correspondiente al momento de la toma de la muestra, no un perfil diario.
La hemoglobina glucosilada, abreviada HbA1c, describe el nivel medio de glucosa en sangre de las últimas semanas. Forma parte de los valores que completan una imagen, en lugar de ofrecer por sí sola una respuesta.
Un depósito de hierro bajo, medido como ferritina, no explica el peso. Pero sí explica el cansancio, y el cansancio reduce la actividad cotidiana, precisamente la parte de las necesidades energéticas que ya representa alrededor del 20 %.
Estos valores solo ofrecen una imagen cuando se consideran juntos. Un valor aislado fuera de lo normal es un dato, no una explicación, y su interpretación corresponde a la consulta médica.
Por qué rara vez basta un solo valor
Los intervalos de referencia dependen del laboratorio, del método y de la edad. El mismo valor numérico puede considerarse normal en un laboratorio y limítrofe en otro, porque los métodos de medición difieren.
A esto se suma el momento de la medición. El cortisol sigue un marcado ritmo diario, y dos valores solo son comparables si se obtuvieron a la misma hora. Un valor aislado por la tarde describe otro punto de la misma curva que uno de la mañana.
Y, por último, ningún valor de laboratorio explica por qué presenta ese resultado. Muestra que el organismo está reaccionando. Si detrás hay falta de sueño, una situación laboral o una enfermedad, no aparece en ningún análisis de sangre.
Por eso el orden de este artículo está estructurado como está. Primero la medición, después el registro, luego los valores, y los valores siempre junto con lo que has observado durante cuatro semanas.
Lo que falta deliberadamente en este capítulo
En internet circulan muchos más valores que los cuatro mencionados arriba. Entre otros, se mencionan la insulina, la leptina, la vitamina D y la composición de la flora intestinal, siempre con la afirmación de que explicarían un estancamiento.
Para ninguna de estas relaciones encontramos en las fuentes consultadas para este artículo un dato demostrado sobre el cambio de peso. Por eso aparecen aquí sin cifras y sin recomendaciones.
Esto no es una afirmación en contra de estos valores. Es una afirmación sobre lo que puede demostrarse con las fuentes consultadas, y todo lo demás corresponde tratarlo en una consulta médica, no en un artículo.
El artículo sobre la deficiencia de vitamina D y el peso muestra de forma ejemplar cómo se interpreta en detalle uno de estos valores; describe el proceso a través del cansancio y la actividad cotidiana.
Las explicaciones comparadas
Las tres columnas aparecen en el orden en que deberían comprobarse. La primera es la más frecuente y la última, la menos frecuente.
| Criterio | Medición y líquidos | Balance energético | Causa médica |
|---|---|---|---|
| Cómo reconocerlo | La cifra fluctúa mucho a lo largo de los días, pero el promedio semanal sigue bajando | Dos promedios semanales, separados por cuatro semanas, se sitúan al mismo nivel | Molestias adicionales durante semanas, como cansancio o sensación de frío |
| Qué puedes comprobar por tu cuenta | Pesarse dos veces por semana a la misma hora y medir también la circunferencia abdominal | Anotar durante dos semanas, sin valorar, incluidas las bebidas | Anotar las molestias y los momentos en que aparecen, y hacer una lista de los medicamentos |
| Qué aporta una medición | Nada, aquí solo ayuda el método de pesaje | Poco, el registro aporta más que cualquier valor de laboratorio | Mucho, porque la TSH y otros valores son aquí el punto de partida |
| Siguiente paso | Cambiar el método de medición y esperar cuatro semanas | Evaluar el registro y cambiar una sola cosa | Cita en una consulta médica, llevando el registro |
La tabla ordena según la secuencia de comprobación, no según la gravedad. No disponemos de datos comprobados sobre qué proporción de los estancamientos corresponde a cada una de las tres explicaciones, por eso no se indica ninguna.
Lo que haces durante las próximas cuatro semanas
Cuatro semanas es el periodo más corto en el que se puede distinguir un estancamiento de una fluctuación. Todo lo que se decide antes es una conjetura.
Un estancamiento no es un hallazgo, sino una observación que necesita cuatro semanas antes de significar algo.
Un estancamiento no es un hallazgo, sino una observación que necesita cuatro semanas antes de significar algo. Durante ese tiempo cambias exactamente dos cosas, y ambas afectan a la medición, no a la alimentación.
Primero, te pesas dos veces por semana a la misma hora del día y calculas los promedios semanales. Segundo, anotas lo que comes y bebes, sin cambiar nada ni valorarlo.
Después de cuatro semanas tienes dos promedios comparables y una imagen de tu patrón inicial. Solo entonces se puede decidir si hace falta un ajuste o una cita.
La objeción es válida: esperar cuatro semanas se siente como no hacer nada. Más exactamente, es la única actividad que genera datos útiles, y sin ella cada medida vuelve a empezar desde cero.
Lo que decides después de las cuatro semanas
Al final de las cuatro semanas hay tres cosas: dos promedios semanales, dos valores de circunferencia y un registro. De ahí se derivan tres conclusiones posibles.
Si el promedio semanal baja, aunque no lo hayas percibido así, el problema estaba en la medición y no en el plan. Entonces todo permanece igual y solo se mantiene el pesaje.
Si aparece el promedio y la circunferencia abdominal se ha reducido, el plan sigue funcionando. Esta combinación se da especialmente al principio de un cambio de hábitos y no es una contradicción.
Si aparecen ambos valores y el registro no muestra ninguna laguna explicable, el orden está claro: primero la cita en una consulta médica y después todo lo demás. Lleva el registro y ambos promedios; eso acorta la anamnesis.
Cómo determinar tus valores en casa
Dos pruebas de mybody®x (MYBODY Lab GmbH) miden en sangre capilar los valores mencionados en este artículo; la muestra se obtiene en casa mediante un pinchazo en el dedo. Ambas incluyen TSH, cortisol y glucemia a largo plazo.
Sirven para preparar una conversación en la consulta médica, no para sustituirla. Un valor llamativo debe ser interpretado por un profesional médico, y los intervalos de referencia de tu propio informe son los determinantes.

Análisis de sangre capilar
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Nueve biomarcadores de sangre capilar, entre ellos TSH, cortisol, prolactina, SHBG, ácido fólico, glucemia a largo plazo y lípidos sanguíneos, además de valores del hemograma. Lo que la prueba no ofrece: no establece un diagnóstico, mide el cortisol solo en un momento concreto y no explica por qué tu peso se comporta como se comporta.
Evaluación del laboratorio: 3–5 días laborables después de recibir la muestra
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Once biomarcadores de sangre capilar, entre ellos TSH, cortisol, testosterona, PSA, glucemia a largo plazo, creatinina, ácido úrico, eGFR y lípidos sanguíneos. Lo que la prueba no ofrece: no sustituye una evaluación médica, mide el cortisol solo en un momento concreto y no indica de dónde procede una alteración.
Evaluación del laboratorio: 3–5 días laborables después de recibir la muestra
Información de la página del producto, consultada el 07.08.2026
Una medición tiene sentido cuando ya han transcurrido las cuatro semanas de observación y el estancamiento persiste. Antes de eso, proporciona una cifra sin contexto.
Límites: lo que no explica un valor sanguíneo
Un valor de laboratorio describe un estado, no una causa. Muestra que el organismo está reaccionando, pero no a qué.
En el caso de la tiroides, esto significa concretamente lo siguiente: un valor elevado de TSH puede ser un indicio de hipofunción (IQWiG, 2024), y la consecuencia mencionada es un aumento de peso de leve a moderado. Quien espere encontrar así una explicación para veinte kilos se llevará una decepción.
Las propias pruebas tienen los límites que figuran en la ficha del producto. Miden un momento concreto, no establecen un diagnóstico y no sustituyen la valoración médica.
Y un límite por nuestra parte: no disponemos de datos fundamentados sobre la frecuencia con la que un estancamiento se debe a un valor sanguíneo llamativo. Dar una cifra estimada sería el error más grave.
Con qué empiezas esta semana
Cambia la forma de pesarte antes de cambiar cualquier cosa de la alimentación. Dos veces por semana, a la misma hora del día, anota los valores y calcula el promedio el fin de semana. Te llevará dos minutos y sustituirá cuatro semanas de conjeturas.
Al mismo tiempo, durante dos semanas anota lo que comes y bebes. Sin valorarlo ni cambiarlo. Las bebidas deben incluirse expresamente, porque en casi todos los registros son la mayor sorpresa.
Al principio estaba la observación de que nada cambiaba. Después de cuatro semanas de mediciones rigurosas, sabrás si es cierto. A menudo, esa es ya toda la respuesta.
Preguntas frecuentes
¿A partir de cuándo se considera que un estancamiento de peso es realmente un estancamiento?
Solo cuando dos promedios semanales, separados por al menos tres o cuatro semanas, se mantienen iguales. Durante unos pocos días, el peso fluctúa tanto por los líquidos y el contenido intestinal que los pequeños cambios de la grasa corporal quedan ocultos. Por eso, pésate dos veces por semana a la misma hora del día y compara exclusivamente un promedio con otro.
¿Puede ser la tiroides la culpable de que no baje de peso?
Puede ser una parte de la explicación. En países como Alemania, aproximadamente 5 de cada 100 personas tienen hipotiroidismo, y entre sus síntomas se encuentra un aumento de peso de leve a moderado (IQWiG, 2024). Un valor elevado de TSH en sangre puede ser un indicio. La interpretación del valor corresponde a una consulta médica, especialmente si además aparecen cansancio, sensación de frío o piel seca.
¿Por qué no pierdo peso aunque haga deporte?
Porque la actividad física afecta a una parte menor de las necesidades calóricas. Según el IQWiG (2022), el metabolismo basal representa de media alrededor del 70 %, mientras que el movimiento y el trabajo representan aproximadamente el 20 %. El deporte ayuda a perder peso, pero, por lo general, no basta para lograr una pérdida de peso considerable sin adaptar la alimentación. En los estudios, las personas participantes físicamente activas perdieron casi dos kilogramos más al cabo de doce meses.
¿Cuánta desviación en la alimentación basta para que el peso no cambie?
Muy poca. El IQWiG calcula que tan solo 50 kilocalorías diarias por encima de las necesidades pueden suponer teóricamente unos 2 kilogramos de aumento de peso a lo largo de un año (2022). 50 kilocalorías equivalen a un sorbo de zumo o a media galleta. Una diferencia de este tamaño no se puede estimar, sino que solo puede hacerse visible mediante un registro.
¿Qué valores debo hacerme comprobar si el peso se estanca?
En relación con el peso, se mencionan sobre todo la TSH como indicio del funcionamiento de la tiroides, el cortisol como hormona de la corteza suprarrenal, la glucemia a largo plazo HbA1c y la ferritina, que refleja las reservas de hierro. Ninguno de estos valores explica por sí solo el peso. Solo juntos ofrecen una imagen, y esa imagen debe interpretarse médicamente. Antes de cualquier medición, deben realizarse cuatro semanas de observación rigurosa.
Siguiente paso
Cuando ya llevas cuatro semanas de observación
Si el estancamiento persiste, las dos comprobaciones hormonales, TSH y cortisol, y la medición de la glucemia a largo plazo sirven como punto de partida para hablarlo en la consulta. No sustituyen una evaluación médica.
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Fuentes
- Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG): Hipotiroidismo (edición de 2024) – gesundheitsinformation.de
- Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG): Causas de la obesidad (edición de 2022) – gesundheitsinformation.de
- Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG): Programas y medicamentos para perder peso (edición de 2022) – gesundheitsinformation.de
- Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG): Sobrepeso grave (obesidad) (edición de 2022) – gesundheitsinformation.de
La cita textual sobre el valor de TSH procede de la fuente [1], al igual que el dato de que afecta a 5 de cada 100 personas y la descripción de los síntomas. La distribución de las necesidades calóricas en aproximadamente un 70, un 20 y un 10 por ciento, la relación entre el metabolismo basal y la masa muscular, así como el cálculo de 50 kilocalorías a lo largo de un año, proceden de [2]. El dato sobre la contribución de la actividad física después de doce meses procede de [3], y la valoración de la importancia del deporte, de [4]. Los datos sobre el precio, los biomarcadores, el tipo de muestra y el laboratorio proceden de las páginas de productos de mybody®x, consultadas el 07.08.2026; los plazos de procesamiento siguen la directriz central para los análisis de sangre. Todas las fuentes se consultaron y verificaron el 07.08.2026.
Equipo editorial y especializado de mybody®x
Diagnóstico de laboratorio Interpretación de análisis de sangre Ciencia de la nutrición Nutrigenética
Este artículo fue elaborado por el equipo editorial y especializado de mybody®x. El equipo combina el diagnóstico de laboratorio, la interpretación de análisis de sangre y la ciencia de la nutrición. Quienes colaboran en él aparecen en la página de autores.
Publicado el 20.08.2026 · Última actualización: 20.08.2026
El contenido tiene fines informativos generales y no sustituye el asesoramiento, el diagnóstico ni el tratamiento médico. Los intervalos de referencia dependen del laboratorio, el método y la edad; siempre prevalece la información de tu informe.






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