Pruebas de intolerancias: qué procedimiento responde a cada pregunta
Lo más importante en resumen
No existe una prueba para las «intolerancias». Detrás de esta palabra hay varios procesos fisiológicos diferentes, y cada uno se examina de manera distinta: la falta de una enzima mediante una prueba de aliento, la enfermedad celíaca mediante anticuerpos en sangre y una biopsia, y una alergia verdadera mediante IgE específica junto con la historia clínica. Quien elige el procedimiento equivocado obtiene un resultado que no responde a su pregunta.
Este artículo organiza los procedimientos según la causa que pueden detectar. Cada dato incluye la institución y el año. Cuando una sociedad médica desaconseja un procedimiento, aquí se indica textualmente y no en una nota al pie.
Primero leerás qué engloba esta palabra y con qué frecuencia se dan las distintas causas. Después se abordan la capacidad probatoria de un resultado, los signos ante los que hay que pedir cita antes de hacerse cualquier prueba, tres suposiciones frecuentes, los capítulos sobre la lactosa, la enfermedad celíaca y la alergia mediada por IgE, una comparación de los tres procedimientos, la interpretación de las pruebas de IgG y sus límites.
Esto es lo que encontrarás en este artículo
1. Todo lo que engloba la palabra «intolerancia»
2. Con qué frecuencia se deben realmente las distintas causas
3. Qué demuestra un resultado y qué no
4. Cuándo las molestias deben llevar primero a una consulta médica
5. Tres suposiciones frecuentes y qué está demostrado al respecto
6. Lactosa: cuando falta una enzima
7. Tres procedimientos, tres preguntas diferentes
8. Enfermedad celíaca: por qué el gluten debe seguir en la dieta antes de la prueba
9. Alergia mediada por IgE: qué muestra un resultado
10. Para quién puede ser adecuada una prueba de IgE y para quién no
11. Pruebas de IgG para alimentos: qué se aplica en este caso
12. De la sospecha a un resultado útil
13. Qué detecta una prueba de sangre capilar realizada en casa
14. Límites: lo que las pruebas de intolerancias no pueden hacer
15. Lo que importa al final al hacerse pruebas
Preguntas frecuentes
Fuentes
Todo lo que engloba la palabra «intolerancia»
Quien quiere hacerse pruebas de intolerancias suele tener una pregunta muy concreta en mente: qué alimento me causa molestias. La pregunta es legítima. Simplemente no puede responderse con un único procedimiento, y eso se debe a la propia palabra.
«Intolerancia» no es un diagnóstico médico, sino una descripción cotidiana. Indica que ocurre algo después de comer. No dice nada sobre lo que sucede en el organismo. Sin embargo, ese proceso es precisamente lo que determina qué prueba puede detectar algo.
Tres procesos que en la vida cotidiana reciben el mismo nombre
El primer proceso es un problema de digestión. Un azúcar de los alimentos no se descompone ni se absorbe, o solo lo hace parcialmente, pasa al intestino grueso y allí las bacterias lo fermentan. El sistema inmunitario no interviene. El ejemplo más conocido es la lactosa.
El segundo proceso es una enfermedad autoinmunitaria. En la celiaquía, tras el contacto con el gluten, las defensas atacan la propia mucosa del intestino delgado. El Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG) lo describe así: el gluten no se tolera «y provoca una inflamación de la mucosa intestinal». (IQWiG, 2022)
El tercer proceso es una verdadera alergia. En este caso, el sistema inmunitario produce anticuerpos de la clase E, abreviados como IgE, contra una proteína de los alimentos. La reacción suele aparecer rápidamente y puede desencadenarse con cantidades pequeñas.
Estos tres procesos tienen poco en común aparte del desencadenante. Se diferencian en la cantidad necesaria para provocar molestias, en la rapidez de la reacción y, sobre todo, en aquello que realmente puede detectarse.
Por qué el buscador mete todo en el mismo saco
Al buscar una prueba, al principio no hay un término técnico, sino una intuición. Por eso, bajo la misma palabra de búsqueda aparecen personas cuyas molestias tienen cuatro causas diferentes, y todas ven las mismas ofertas.
El cuarto caso también forma parte del conjunto, aunque sea más difícil de delimitar: una sensibilidad al trigo sin celiaquía ni alergia. El IQWiG la describe como «una sensibilidad a componentes del trigo que, sin embargo, no provoca cambios patológicos en la mucosa intestinal» (IQWiG, 2022).
Para este cuarto caso no existe ningún procedimiento de laboratorio que lo detecte. El IQWiG señala al respecto: «Si se sospecha una sensibilidad al trigo, primero es importante descartar la celiaquía o una alergia». (IQWiG, 2022) Por tanto, el camino pasa por descartar otras causas, no por realizar una prueba específica.
Qué implica esto para la cuestión de la prueba
Así, el orden se invierte. No es la prueba la que te dice cuál es la causa, sino que la causa sospechada determina qué prueba puede considerarse. Suena incómodo, pero ahorra dinero y semanas.
Si las molestias proceden más bien del aparato digestivo y están menos relacionadas con alimentos concretos, antes conviene analizar otro aspecto. Puedes consultar qué especies bacterianas y marcadores aparecen en un análisis intestinal en el lexicón intestinal.
La frecuencia real de cada causa
Las frecuencias difieren enormemente, y esa distancia ya es una pista sobre dónde conviene comenzar la evaluación. Tres cifras procedentes de tres fuentes documentadas aparecen una junto a otra, todas como proporción de la población.
Tres causas, tres órdenes de magnitud
5–15 %
de las personas procedentes de Europa no toleran la lactosa (IQWiG, 2024)
1–2 %
de las personas tienen una enfermedad celíaca diagnosticada en Europa (IQWiG, 2022)
3,7 %
de los adultos presentaban una alergia alimentaria en un estudio confirmada mediante provocación (DGAKI y otras sociedades médicas especializadas, 2021)
Fuente: IQWiG 2024 y 2022, DGAKI y otras sociedades médicas especializadas, 2021
La cifra sobre la alergia alimentaria procede de la guía especializada de las sociedades de alergología. Allí se afirma textualmente: «Un estudio de 2004 obtuvo una prevalencia de alergia alimentaria, confirmada mediante una provocación alimentaria doble ciego y controlada con placebo, del 3,7 % en adultos y del 4,2 % en niños». (DGAKI y otras sociedades médicas especializadas, 2021)
El añadido sobre la provocación sustenta esta frase. Se refiere a la administración controlada del alimento sospechoso bajo supervisión médica, sin que las personas participantes sepan quién recibe qué y cuándo. Las cifras procedentes exclusivamente de encuestas suelen ser considerablemente más altas que las obtenidas mediante este tipo de pruebas.
Por qué la cifra de intolerancia a la lactosa varía tanto
En el caso de la lactosa, el intervalo es amplio y tiene una razón geográfica. El IQWiG señala: «Aproximadamente entre el 5 y el 15 % de las personas procedentes de Europa no toleran la lactosa». (IQWiG, 2024) Para otras regiones del mundo, la misma fuente indica magnitudes completamente distintas.
Allí se afirma: «En África o Asia Oriental, en cambio, están afectadas entre el 65 y más del 90 % de las personas adultas». (IQWiG, 2024) Quienes aún pueden digerir la lactosa en la edad adulta son, por tanto, más bien la excepción que la regla a escala mundial.
Para la cuestión de las pruebas, esto es más que una simple nota al margen. Las molestias después de consumir productos lácteos no son infrecuentes en Europa, pero tampoco son lo habitual. Son lo bastante frecuentes como para investigarlas primero, antes de iniciar procedimientos más complejos.
Qué demuestra un resultado de la prueba y qué no
Un valor de laboratorio es una medición, no un diagnóstico. Esta distinción es la frase más importante de todo el tema, y figura en la guía especializada sobre alergias alimentarias con tanta claridad que merece citarse aquí textualmente.
Fuente documentada
«La demostración de una sensibilización mediante la determinación de IgE específica o una prueba cutánea por punción no demuestra la relevancia clínica del alimento analizado y, por sí sola, no debe conducir a su eliminación terapéutica».
Sociedad Alemana de Alergología e Inmunología Clínica (DGAKI), junto con otras sociedades médicas especializadas
Actualización de la guía sobre el manejo de las alergias alimentarias mediadas por IgE, número de registro AWMF 061-031, 2021
La frase consta de dos partes, y la segunda es la más importante en la práctica. Un valor positivo no demuestra que este alimento sea la causa de tus molestias. Y, por sí solo, no es motivo para eliminarlo permanentemente de tu dieta.
Sensibilización significa que el sistema inmunitario ha producido anticuerpos. Que de ello se derive una reacción se determina por los síntomas, no en el laboratorio. Las personas pueden tener anticuerpos medibles y comer sin molestias durante toda su vida.
Tampoco el caso contrario es inequívoco
Un valor sin alteraciones tampoco permite descartar nada de forma absoluta. La guía lo formula así: «La ausencia de evidencia de sensibilización (IgE específica negativa/prueba cutánea de punción negativa) descarta con frecuencia, pero no con certeza, una alergia alimentaria mediada por IgE clínicamente relevante». (DGAKI y otras sociedades médicas, 2021)
Con frecuencia, pero no con certeza. Dos palabras que marcan la diferencia entre un indicio y una prueba. Quien sigue reaccionando después de un resultado negativo no ha recibido un resultado falso, sino una respuesta incompleta.
Con qué comienza realmente la evaluación
Por eso, al principio no hay un tubo de ensayo, sino una conversación. La guía sitúa esto al inicio de su capítulo sobre diagnóstico: «Una anamnesis detallada debe ser la base para el diagnóstico de la alergia alimentaria». (DGAKI y otras sociedades médicas, 2021)
La anamnesis se refiere a la historia clínica: qué has comido, cuánto tardó en aparecer la reacción, cómo se manifestó y con qué frecuencia se ha repetido. Una prueba permite interpretar estas observaciones. No las sustituye.
Mensaje clave
Un resultado de anticuerpos indica una sensibilización. Que de ello se derive una reacción a un alimento lo determinan la historia clínica junto con el resultado, no el valor por sí solo.
Cuándo las molestias deben llevarte primero a una consulta médica
Antes de pedir cualquier prueba, hay que preguntarse si las molestias encajan realmente con una intolerancia. Algunos signos responden por sí solos a esta pregunta, y lo hacen con un no.
La sangre en las heces requiere acudir a una consulta médica. La pérdida de peso involuntaria requiere acudir a una consulta médica. La fiebre persistente requiere acudir a una consulta médica. Las molestias que te despiertan por la noche requieren acudir a una consulta médica.
Además, hay un signo que se aplica específicamente a este tema. Una reacción que aparece en cuestión de minutos y afecta a la piel, la respiración o la circulación no es un caso para una prueba comprada en Internet, sino una emergencia. Las hinchazones en la boca y la garganta, la dificultad para respirar y los problemas circulatorios después de comer requieren atención médica inmediata.
Estos signos no son motivo para hacer una fase de eliminación ni para realizar un pedido. Son motivo para pedir cita. Quien los note no se hace una prueba, sino que acude al médico.
El motivo está en la exclusión
Detrás de las molestias abdominales después de comer puede haber enfermedades que no tengan nada que ver con los alimentos. Una prueba de anticuerpos contra alimentos busca otra cosa y por eso no las detecta.
Ese es el verdadero perjuicio de realizar una prueba en el momento equivocado: responde a una pregunta que nadie ha formulado y da tranquilidad ante otra que sigue sin respuesta. Un resultado sin hallazgos puede hacer que se posponga durante meses una cita necesaria.
Tres suposiciones extendidas y lo que está demostrado al respecto
En las conversaciones sobre este tema aparecen una y otra vez tres ideas. Las tres son comprensibles, y las tres contradicen lo que las sociedades científicas y los institutos han publicado al respecto.
Suposición y evidencia
Extendido
«Un análisis de sangre me dice qué alimentos no tolero».
Acreditado
En cuanto a los anticuerpos de las clases IgG e IgG4 contra alimentos, la valoración conjunta de las sociedades científicas de alergología establece que su detección es «inadecuada y debe rechazarse estrictamente para la evaluación y el diagnóstico de las intolerancias alimentarias» (Kleine-Tebbe y colaboradores, Allergo Journal, 2009).
Extendido
«La intolerancia a la lactosa es una alergia a la leche».
Acreditado
«La intolerancia a la lactosa no es una alergia». (IQWiG, 2024) Según la misma fuente, en el caso de una alergia a la leche, el organismo reacciona ya ante cantidades mínimas, mientras que con una intolerancia a la lactosa se toleran determinadas cantidades.
Extendido
«Primero dejo de consumir gluten y después compruebo si era celiaquía».
Acreditado
«La prueba solo es significativa si antes se ha consumido suficiente gluten». (IQWiG, 2022) Quien lo elimina previamente dificulta la evaluación posterior.
Las tres suposiciones tienen el mismo fundamento: esperan del laboratorio una respuesta que el laboratorio no puede proporcionar. En los tres casos, el camino pasa por observar la propia vida cotidiana y elegir el procedimiento adecuado.
Lactosa: cuando falta una enzima
La lactosa se descompone en el intestino delgado mediante una enzima para poder ser absorbida. Si hay muy poca cantidad de esta enzima, el azúcar continúa hasta el intestino grueso. Allí las bacterias lo fermentan y se producen gases.
Esto explica el cuadro típico de síntomas. El IQWiG describe: «Después de consumir leche y productos que contienen lactosa, muchas personas tienen problemas digestivos como dolor abdominal, flatulencia o diarrea». (IQWiG, 2024)
Lo decisivo es la cuestión de la cantidad. El IQWiG señala que, para quienes tienen dificultades para digerir los productos lácteos, la lactosa «posiblemente solo se tolere en pequeñas cantidades» (IQWiG, 2024). Por tanto, rara vez se trata de una prohibición total, sino de un umbral personal.
Por qué aquí se mide con una prueba de aliento y no con un análisis de sangre
Como no interviene ningún anticuerpo, tampoco hay ningún anticuerpo que medir. En su lugar, se mide el gas que se produce durante la fermentación y que se exhala nuevamente a través de los pulmones.
El IQWiG describe el procedimiento así: «Prueba de aliento: después de beber una solución de lactosa, se mide varias veces la concentración de hidrógeno en el aire espirado.» (IQWiG, 2024) «Varias veces» es aquí la expresión decisiva, porque lo que aporta información es la evolución a lo largo del tiempo, no un único valor.
Esta prueba se realiza en una consulta y requiere tiempo. Ese es el precio de que mida el proceso en cuestión. Un valor de anticuerpos en la sangre no puede reflejar ese proceso, por muchos alimentos que figuren en el informe.
En nuestro artículo Reconocer la intolerancia a la lactosa se explica cómo puedes investigar esta cuestión en la vida cotidiana antes de tener una cita. Este artículo se centra en la pregunta de qué procedimiento detecta cada causa.
Lo que indica el material utilizado sobre otros azúcares
Además de la lactosa, la fructosa también se menciona habitualmente cuando se trata de molestias después de comer. El material de fuentes revisado para este artículo no contiene ningún dato específico al respecto con institución y año.
Por eso aquí no aparece ninguna cifra ni una descripción del procedimiento. Si sospechas que la fructosa es la causa, la pregunta corresponde a la misma consulta que ofrece la prueba de aliento de lactosa, y no a un resultado de anticuerpos.
Tres procedimientos, tres preguntas diferentes
La siguiente tabla presenta las tres vías una junto a otra según los mismos criterios. No las ordena por esfuerzo o precio, sino según qué pregunta responde cada procedimiento y cuál deja sin responder.
| Criterio | Deficiencia enzimática, por ejemplo, de lactasa | Enfermedad celíaca | Alergia mediada por IgE |
|---|---|---|---|
| Qué ocurre en el organismo | Un azúcar no se descompone lo suficiente y fermenta en el intestino grueso. El sistema inmunitario no participa. | El gluten no se tolera «y se desencadena una inflamación de la mucosa intestinal» (IQWiG, 2022). | El sistema inmunitario forma anticuerpos IgE contra una proteína alimentaria. La reacción suele ser rápida y producirse incluso con cantidades pequeñas. |
| Con qué se realiza el examen | «Prueba de aliento: después de beber una solución de lactosa, se mide varias veces la concentración de hidrógeno en el aire espirado.» (IQWiG, 2024) | Anticuerpos IgA contra la transglutaminasa tisular en la sangre y, «por lo general, muestras de tejido del intestino delgado superior obtenidas mediante una gastroscopia» (IQWiG, 2022). | Anamnesis, IgE específica y prueba cutánea por punción; si es necesario, una prueba de provocación (DGAKI y otros, 2021). |
| Qué se debe tener en cuenta antes de la prueba | La prueba se realiza en una consulta y requiere varias mediciones durante un periodo de tiempo. | «La prueba solo es significativa si previamente se ha consumido suficiente gluten.» (IQWiG, 2022) | La historia clínica forma parte del proceso: «Una anamnesis detallada debe ser la base para el diagnóstico de la alergia alimentaria». (DGAKI y otros, 2021) |
| Qué indica por sí solo el resultado | Describe el procesamiento del azúcar. No determina la cantidad que la persona tolera. | El diagnóstico surge de la combinación del valor sanguíneo y la muestra de tejido, no de un solo valor. | Indica una sensibilización. «No demuestra la relevancia clínica del alimento analizado» (DGAKI y otros, 2021). |
| Dónde se realiza la prueba | En una consulta médica, porque se mide durante varias horas. | Extracción de sangre y gastroscopia, es decir, por indicación médica. | Evaluación médica; la determinación de IgE también puede realizarse a partir de sangre capilar, pero la interpretación sigue siendo médica. |
En esta tabla falta deliberadamente una cuarta columna. Las pruebas de anticuerpos IgG contra alimentos no pertenecen junto a estos tres procedimientos, porque no responden a ninguna pregunta que estos tres dejen abierta. El motivo se explica en el capítulo 11.
Celiaquía: por qué el gluten debe seguir en el plato antes de la prueba
La celiaquía es el caso especial entre las tres causas y el único en el que una preparación incorrecta hace que el resultado no sea útil. Por eso tiene aquí un capítulo propio.
Sobre la frecuencia, el IQWiG señala: «Aproximadamente entre el 1 y el 2 % de las personas en Europa tienen una celiaquía diagnosticada». (IQWiG, 2022) Es lo bastante poco frecuente como para pasarla por alto y lo bastante común como para considerarla ante molestias persistentes.
Dos pruebas que están relacionadas
El primer paso es un análisis de sangre. Según explica el IQWiG, se buscan «anticuerpos de inmunoglobulina A (IgA) contra una enzima determinada, la llamada transglutaminasa tisular (tTG o TG2)». (IQWiG, 2022)
El segundo paso se refiere al tejido en sí. El IQWiG describe: «Además del análisis de sangre, por lo general se toman muestras de tejido de la parte superior del intestino delgado mediante una gastroscopia». (IQWiG, 2022) Solo ambos pasos juntos permiten establecer el diagnóstico.
Así queda claro qué indica por sí solo un valor de anticuerpos y qué no. Es una pista que permite seguir investigando. El diagnóstico solo surge en el contexto médico, y ese contexto no puede establecerse en casa.
El error que se comete con mayor frecuencia
Ante la sospecha de gluten, parece lógico eliminarlo de inmediato. Ese es precisamente el error. El IQWiG señala: «La prueba solo es informativa si previamente se ha consumido suficiente gluten». (IQWiG, 2022)
La razón está en el funcionamiento. Ambas pruebas buscan la reacción al gluten. Si falta el desencadenante durante semanas, los anticuerpos disminuyen y la mucosa se recupera. El resultado parece normal, aunque exista celiaquía.
Por eso, quienes ya siguen una dieta sin gluten y aun así quieren aclararlo deben hablar con el médico sobre el orden de los pasos antes de realizar la prueba. Volver a consumir gluten por cuenta propia no es una buena idea si los síntomas anteriores fueron intensos. Puedes encontrar una explicación más detallada en nuestro artículo Prueba de celiaquía.
El capítulo de un vistazo
Según el IQWiG (2022), alrededor del 1 al 2 % de las personas en Europa tienen celiaquía. Se estudia en dos etapas: anticuerpos IgA contra la transglutaminasa tisular en la sangre y, además, muestras de tejido del intestino delgado superior mediante una gastroscopia. Ambas pruebas requieren haber consumido suficiente gluten previamente, porque buscan la reacción al gluten. Eliminar el gluten de forma preventiva dificulta la evaluación posterior.
Alergia mediada por IgE: qué muestra un resultado
La alergia alimentaria verdadera es la única de las tres vías en la que un anticuerpo presente en la sangre realmente se corresponde con el proceso. Por eso, la determinación de IgE es aquí una prueba diagnóstica reconocida y no una mera indicación.
La guía clínica describe la evaluación como la combinación de varios elementos: historia clínica, demostración de una sensibilización mediante IgE específica o una prueba cutánea de punción, evaluación de la relevancia clínica y, cuando sea necesario, una prueba de provocación (DGAKI y otras sociedades médicas, 2021).
Por tanto, la prueba es uno de varios elementos. Se realiza al principio del proceso porque puede medir muchas cosas sin gran esfuerzo. No se realiza al final, porque por sí sola no responde a la pregunta de qué importancia tiene en la vida cotidiana.
Por qué un valor positivo aún no justifica una dieta
La frase del capítulo 3 se aplica aquí una vez más, porque en este punto adquiere un sentido práctico. Una prueba de sensibilización «por sí sola no debe conducir a una eliminación terapéutica» (DGAKI y otras sociedades médicas, 2021).
Aquí, eliminación significa dejar de consumir el alimento de forma permanente. Quien lo hace basándose en un único valor puede estar eliminando algo que tolera sin problemas. En niños y con alimentos básicos, esto puede convertirse en un problema adicional.
A la inversa, un resultado con muchos valores anómalos no significa que tengas muchas alergias. Significa, en primer lugar, que tu sistema inmunitario ha reaccionado a varias proteínas. Cuáles de ellas desempeñan un papel en la vida cotidiana se determina al contrastarlas con tus observaciones.
Reacciones cruzadas como explicación frecuente
Parte de los valores anómalos relacionados con los alimentos se debe a una similitud entre proteínas. Quienes reaccionan a determinados pólenes también pueden reaccionar a proteínas relacionadas presentes en frutas o frutos secos, porque sus estructuras se parecen.
Para ti, esto significa: un resultado puede explicar por qué una manzana provoca cosquilleo en la boca en primavera, pero no en invierno. Una consulta de alergología interpreta estos patrones. Un valor numérico por sí solo no lo hace.
Para quién puede ser adecuada una prueba de IgE y para quién no
Que una prueba de IgE específica pueda ayudarte depende menos de la intensidad de los síntomas que de su forma. La siguiente comparación presenta ambas opciones con motivos concretos.
Tiene sentido para ti si…
tu reacción aparece rápidamente después de comer y afecta a la piel, las mucosas o las vías respiratorias, es decir, encaja con el cuadro de una reacción mediada por IgE.
ya tienes una sospecha concreta sobre un alimento determinado y quieres valorarla antes de acudir al médico.
has anotado tus observaciones y entiendes el resultado como preparación para una conversación, no como una conclusión.
Más bien no, si…
tus síntomas afectan exclusivamente al aparato digestivo y aparecen horas después de la comida. En ese caso, es más adecuado investigar posibles trastornos enzimáticos o de absorción.
sospechas del gluten. Esta cuestión se aclara mediante el estudio de la celiaquía, que requiere una preparación diferente.
uno de los signos de alarma del capítulo 4 se aplica a tu caso. Entonces necesitas pedir cita, no hacerte una prueba.
En nuestro artículo Cuánto cuesta una prueba de alergia explicamos cuánto cuesta una prueba de alergia en la consulta y el laboratorio y cómo se realiza. Si te preocupan síntomas intestinales en lugar de alimentos concretos, Prueba intestinal en casa pone en contexto los procedimientos correspondientes, y Alimentación para el síndrome del intestino irritable describe lo que indican las directrices sobre la alimentación.
Pruebas de IgG para alimentos: qué se aplica al respecto
Falta un procedimiento en el resumen del capítulo 7, y resulta ser precisamente el que más se anuncia en internet: la determinación de anticuerpos de la clase IgG contra muchos alimentos a la vez. Esta omisión no es un descuido.
La IgG es una clase de anticuerpos distinta de la IgE. Ambas forman parte del sistema inmunitario, pero representan procesos diferentes y no deben interpretarse como dos variantes del mismo análisis. Un resultado de IgG no es una prueba de alergia, y una prueba de alergia no es un resultado de IgG.
Las sociedades especializadas en alergología han emitido conjuntamente una declaración sobre estas pruebas. Su valoración dice literalmente: «Por lo tanto, la detección específica de alérgenos de anticuerpos IgG o IgG4 contra alimentos no es adecuada para la evaluación y el diagnóstico de las intolerancias alimentarias y debe rechazarse categóricamente». (Kleine-Tebbe y colaboradores, Allergo Journal, 2009)
La declaración se basa en un informe de un grupo de trabajo de la Academia Europea de Alergología e Inmunología Clínica y fue adoptada por las sociedades científicas de Alemania, Austria y Suiza. Por tanto, no se trata de una opinión individual.
La advertencia obligatoria que anteponemos a todos los textos sobre este tema
Las sociedades científicas de alergología no recomiendan las pruebas de IgG para diagnosticar intolerancias alimentarias. Los valores elevados de IgG indican contacto con un alimento, no necesariamente una intolerancia.
Este es el punto decisivo para interpretar un resultado de este tipo. Un valor elevado documenta que tu organismo reconoce el alimento. En el caso de los alimentos que consumes a menudo, esto es lo normal y no una señal de alarma.
Lo único que puede ser, como mucho, un resultado de este tipo es un punto de partida para llevar un diario de alimentación estructurado: una pista sobre qué alimentos observar primero durante una fase de eliminación. Lo más sensato es hacerlo con el acompañamiento de un profesional de la nutrición. No establece nada ni demuestra nada.
De esta clasificación se deriva una decisión editorial que debe quedar clara aquí: en este artículo no hay ninguna oferta ni enlace a pruebas de IgG. Un texto que cita la evaluación de las sociedades científicas y, al mismo tiempo, ofrece el producto correspondiente contradice su propia afirmación.
De la sospecha a un resultado útil
Entre la primera sospecha y una respuesta fiable transcurren varias semanas. Esto no indica que el procedimiento sea complicado, sino que es el precio de obtener al final un resultado que permita actuar.
Anotar en lugar de eliminar
Durante varias semanas, anota qué comes, cuándo aparece la molestia y cómo se manifiesta. Sin horarios, después no se puede asignar el síntoma a una comida.
Hablar sobre los antecedentes médicos
«Una anamnesis detallada debe ser la base para el diagnóstico de la alergia alimentaria». (DGAKI y otros, 2021) Determina qué vía es la adecuada.
Elegir el procedimiento según la causa
Prueba de aliento ante la sospecha de una deficiencia enzimática, serología y biopsia ante la sospecha de celiaquía, IgE específica ante la sospecha de una alergia.
Integrar los resultados y la vida cotidiana
Solo la visión conjunta del valor y la observación permite extraer una conclusión. Un valor aislado no justifica descartar algo de forma permanente.
El segundo paso es el que muchos se saltan porque parece un rodeo. Es el camino más corto hacia el procedimiento adecuado, pues reduce tres posibilidades a una.
Un diario que solo enumera alimentos ayuda poco. Resulta útil cuando, además de la comida, indica la hora, el tipo de molestia, su intensidad y todo lo demás que haya marcado el día. Cuatro semanas son un buen periodo, porque también permiten observar fluctuaciones que no tienen nada que ver con la comida.
Qué abarca en casa una prueba con sangre capilar
mybody®x (MYBODY Lab GmbH) ofrece para el tercero de los tres procedimientos una prueba con sangre capilar, es decir, para la alergia mediada por IgE. Antes de añadir la ficha correspondiente, conviene anteponer la limitación.
La prueba mide la IgE específica. Por tanto, no responde ni a la pregunta de una deficiencia enzimática ni a la de una celiaquía. En el catálogo no hay una prueba equivalente para el test de aliento de la lactosa, y un autotest de celiaquía no sustituye la evaluación médica en dos fases mediante análisis de sangre y biopsia tisular.
Y la frase del capítulo 3 también se aplica a este resultado: demostrar una sensibilización no demuestra la relevancia clínica del alimento analizado. El precio corresponde a la situación del 27/08/2026.
Análisis de sangre capilar
AllergoCheck | Prueba de alimentos y alergias
Mide la IgE específica frente a 54 de los alérgenos más frecuentes, entre ellos alimentos, pólenes, polvo doméstico y pelo de animales. Información de la página del producto, consultada el 27/08/2026. Lo que la prueba no puede hacer: no establece un diagnóstico, no detecta una deficiencia enzimática como la intolerancia a la lactosa ni la celiaquía, y un valor anómalo indica una sensibilización, no necesariamente síntomas. Según la página del producto, si de ello se deriva una alergia se determina a partir de los síntomas y debe quedar en manos de un médico.
Evaluación de laboratorio en un plazo de 3 a 5 días laborables tras la recepción de la muestra
Información de la página del producto, consultada el 27/08/2026
Para qué sirve en la vida cotidiana un resultado de este tipo
Sobre todo, como preparación. Quien acude a una consulta con un resultado y un diario aporta dos elementos que, de otro modo, primero tendrían que recopilarse allí. Esto no acorta la cita, pero la hace más sustanciosa.
Lo que no sustituye es la propia valoración. La guía clínica especializada prevé para ello la consideración conjunta de la anamnesis, la demostración de sensibilización y, cuando sea necesario, una prueba de provocación. Este último paso se realiza con razón bajo supervisión médica.
Límites: lo que las pruebas no pueden hacer ante las intolerancias
El primer límite aparece al principio de toda valoración honesta. Ningún procedimiento de este artículo es un tratamiento. Una prueba mide, y lo que se deriva de esa medición se decide después.
El segundo límite reside en el alcance. Cada uno de los tres procedimientos registra exactamente un proceso. No existe ningún procedimiento que abarque a la vez los cuatro casos del capítulo 1, y pretender que lo haga es, en sí mismo, una señal de advertencia.
El tercer límite se refiere al significado de un valor. Según la guía clínica, demostrar una sensibilización no prueba la relevancia clínica del alimento analizado (DGAKI y otras sociedades médicas, 2021). Por eso, un resultado sin historia clínica es una información a medias.
El cuarto límite se refiere a la sensibilidad al trigo. Para ella no existe ningún procedimiento de laboratorio, sino únicamente la vía de descartar la enfermedad celíaca y la alergia (IQWiG, 2022). Quien busca una prueba para este caso busca algo que no existe.
Mensaje clave
Cada procedimiento responde exactamente a una pregunta. Una prueba que promete aclarar todas las intolerancias de una sola vez promete algo que ninguna de las fuentes médicas citadas considera posible.
En qué consiste lo importante al hacer las pruebas
De cuatro causas y tres procedimientos se puede deducir un orden breve. Observar antes de hacer pruebas. Causa antes que procedimiento. Conversación antes que pedido. Visión de conjunto antes que lista de exclusión.
Lo que llama la atención no aparece en ninguna de las fuentes citadas y, aun así, se desprende de todas: a las sociedades médicas les interesa menos el resultado que la pregunta previa. No dicen qué valor es correcto. Dicen qué pregunta puede responder realmente un valor.
Por eso, el siguiente paso concreto es más sencillo de lo esperado y no cuesta nada. Coge un cuaderno y anota durante cuatro semanas qué comes, cuándo aparecen las molestias y cómo son. Ese cuaderno decide cuál de los tres procedimientos puede ser adecuado para ti.
Al principio estaba la pregunta de qué prueba te dice qué no toleras. Precisamente por eso vale la pena dar el rodeo por el cuaderno: al final hay una respuesta, pero no procede únicamente del laboratorio.
Si no tienes claro cuál de las tres vías corresponde a tus síntomas: la orientación es gratuita y no intenta venderte nada.
Preguntas frecuentes
¿Cómo puedo hacerme pruebas para detectar intolerancias?
No mediante un único procedimiento, sino con el que corresponda a la causa sospechada. Si se sospecha una deficiencia enzimática, se mide lo que se produce durante la fermentación: «Después de beber una solución de lactosa, se mide varias veces el contenido de hidrógeno del aire espirado». (IQWiG, 2024) Si se sospecha enfermedad celíaca, se determinan los anticuerpos IgA contra la transglutaminasa tisular y, además, se toman muestras de tejido del intestino delgado superior (IQWiG, 2022). Si se sospecha una alergia verdadera, la evaluación se basa en la historia clínica, la IgE específica o la prueba cutánea de punción y, si es necesario, una prueba de provocación (DGAKI y otras sociedades médicas, 2021).
¿Muestra un análisis de sangre qué alimentos no tolero?
No. Las sociedades científicas de alergología no recomiendan las pruebas de IgG para diagnosticar intolerancias alimentarias. Unos valores elevados de IgG indican contacto con un alimento, pero no necesariamente una intolerancia. Un resultado de IgE tampoco proporciona esta lista: demostrar una sensibilización «no prueba la relevancia clínica del alimento analizado y por sí solo no debe conducir a su eliminación terapéutica» (DGAKI y otras sociedades científicas, 2021).
¿Tengo que seguir comiendo gluten antes de una prueba de celiaquía?
Sí. El IQWiG señala al respecto: «La prueba solo es concluyente si previamente se ha consumido suficiente gluten». (IQWiG, 2022) Ambas pruebas buscan la reacción al gluten. Si se evita el desencadenante durante semanas, el resultado puede parecer normal aunque exista celiaquía. Si ya sigues una dieta sin gluten y aun así quieres salir de dudas, consulta previamente con un médico sobre el orden de las pruebas.
¿La intolerancia a la lactosa es una alergia?
No. «La intolerancia a la lactosa no es una alergia». (IQWiG, 2024) Según la misma fuente, en la alergia a la leche el organismo reacciona incluso a cantidades mínimas de leche o productos lácteos, mientras que las personas con intolerancia a la lactosa toleran determinadas cantidades de lactosa sin molestias. Aproximadamente entre el 5 y el 15 % de las personas en Europa no toleran la lactosa (IQWiG, 2024). Como no interviene ningún anticuerpo, una prueba de anticuerpos es un procedimiento inadecuado en este caso.
¿Cuándo deben llevar las molestias después de comer directamente a una consulta médica?
Si hay sangre en las heces, pérdida de peso involuntaria, fiebre persistente o molestias que te despiertan por la noche. Lo mismo se aplica a reacciones que aparecen en cuestión de minutos y afectan a la piel, la respiración o la circulación, como hinchazón en la boca o la garganta o dificultad para respirar. En estos casos, lo indicado es pedir cita médica y no hacerse una prueba, porque un resultado sin hallazgos podría retrasar durante meses una evaluación necesaria.
Siguiente paso
Si sospechas que se trata de una alergia
AllergoCheck mide la IgE específica en sangre capilar y cubre así la tercera de las tres vías. No establece un diagnóstico ni sustituye una consulta médica. Si tus molestias parecen deberse más a la lactosa, puedes avanzar sin esta prueba.
Ver AllergoCheck Primero, la vía de la lactosaSeguir leyendo
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Para el caso de que se sospeche del gluten y el orden de las pruebas sea importante.
La vía de la lactosa, cuando las molestias afectan sobre todo al aparato digestivo.
Para consultar cuando las molestias no están relacionadas tanto con alimentos concretos como con el intestino en sí.
Fuentes
- Sociedad Alemana de Alergología e Inmunología Clínica (DGAKI), conjuntamente con otras sociedades médicas, Worm M, Reese I, Ballmer-Weber B, Beyer K y otros: Actualización de la directriz sobre el manejo de las alergias alimentarias mediadas por IgE, número de registro AWMF 061-031, Allergologie, volumen 44, número 7, 2021 – register.awmf.org
- Instituto de Calidad y Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG): Intolerancia a la lactosa, gesundheitsinformation.de, fecha 06.11.2024 – gesundheitsinformation.de
- Instituto de Calidad y Eficiencia en la Atención Sanitaria (IQWiG): Enfermedad celíaca (intolerancia al gluten), gesundheitsinformation.de, fecha 14.12.2022 – gesundheitsinformation.de
- Kleine-Tebbe J, Reese I, Ballmer-Weber BK, Beyer K, Erdmann S y otros: No se recomienda la determinación de IgG e IgG4 frente a alimentos. Declaración de DGAKI, ÄDA, GPA, ÖGAI y SGAI tras la adopción del informe del grupo de trabajo de la European Academy of Allergology and Clinical Immunology, Allergo Journal 2009 – gpau.de
Las afirmaciones sobre la sensibilización, la anamnesis, el resultado negativo, la estructura del diagnóstico, así como el dato de prevalencia del 3,7 por ciento en adultos y del 4,2 por ciento en niños, proceden de [1]. Los datos sobre la lactosa, la diferenciación respecto a la alergia, la prueba de aliento y los porcentajes del 5 al 15 por ciento y del 65 a más del 90 por ciento proceden de [2]. Los datos sobre la enfermedad celíaca, la transglutaminasa tisular, la biopsia, el consumo de gluten antes de la prueba y el porcentaje del 1 al 2 por ciento proceden de [3]; las descripciones de la sensibilidad al trigo proceden del resumen «Gluten y trigo: ¿sensibilidad, alergia o intolerancia?» del mismo instituto, con fecha 14.12.2022. La valoración de la determinación de IgG e IgG4 procede de [4]. Los datos sobre el precio, el alcance del análisis, el tipo de muestra y el laboratorio proceden de la página del producto de mybody®x, consultada el 27.08.2026; los plazos de procesamiento siguen la especificación central para los análisis de sangre. Todas las fuentes fueron consultadas y verificadas el 28.08.2026.
Equipo editorial y especializado de mybody®x
Diagnóstico de laboratorio Elaboración de directrices de alergología Ciencias de la nutrición Interpretación de análisis de sangre
Este artículo fue elaborado por el equipo editorial y especializado de mybody®x. El equipo reúne diagnóstico de laboratorio, ciencias de la nutrición y la interpretación de resultados. Quienes colaboran en ello figuran en la página de autores.
Publicado el 21.07.2025 · Última actualización: 27.08.2026
El contenido tiene fines informativos generales y no sustituye el asesoramiento, el diagnóstico ni el tratamiento médicos. Las recomendaciones aquí expuestas reflejan el estado de las directrices y publicaciones institucionales mencionadas; son determinantes la valoración médica del caso concreto y las directrices vigentes.





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