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Prueba de intolerancia alimentaria: la guía para tener éxito

¿Te sientes a menudo cansado, tienes problemas de piel o luchas contra problemas digestivos constantes? Entonces una prueba de intolerancia alimentaria puede ser el primer paso para descubrir por fin por qué tu cuerpo reacciona negativamente a determinados alimentos. Estas pruebas analizan con precisión cómo reacciona tu sistema inmunitario, normalmente mediante la concentración en sangre de los llamados anticuerpos IgG. Estos se consideran un indicio de una reacción defensiva oculta y retardada.

Lo que realmente revela una prueba de intolerancia alimentaria

Antes de decidirte por una prueba, es muy importante entender los conceptos básicos. Las reacciones de nuestro cuerpo a los alimentos son bastante complejas y no siempre iguales. Clasificar correctamente tus síntomas es la clave para encontrar la ayuda adecuada y volver a sentirte mejor.

Intolerancia no es lo mismo que alergia

Los términos intolerancia alimentaria y alergia alimentaria suelen confundirse, pero describen dos cosas completamente distintas. La clave está en cómo participa el sistema inmunitario.

  • Alergia alimentaria (reacción de tipo I): ¡Aquí la cosa se pone seria! Tu sistema inmunitario reacciona de inmediato y, a menudo, con intensidad. Produce anticuerpos IgE contra alimentos que en realidad son inofensivos. Los síntomas suelen aparecer en cuestión de minutos, desde erupciones cutáneas hasta un shock anafiláctico potencialmente mortal.
  • Intolerancia alimentaria (reacción de tipo III): Esta reacción es un proceso gradual y mucho menos evidente. Los síntomas pueden aparecer horas o incluso días después de comer, lo que hace que sea tan difícil de identificar. En este caso, la atención se centra en los anticuerpos IgG, que indican una reacción defensiva.
  • Intolerancias: Aquí el sistema inmunitario normalmente no desempeña ningún papel. El ejemplo clásico es la intolerancia a la lactosa. Simplemente te falta la enzima lactasa necesaria para digerir correctamente el azúcar de la leche.

Síntomas típicos que pueden indicar una intolerancia

Los signos suelen ser inespecíficos y crónicos. Muchas personas sufren durante años sin saber qué les ocurre realmente. ¿Quizá tú también formas parte de ellas?

Entre las molestias más frecuentes se encuentran:

  • Problemas digestivos crónicos, como gases, dolor abdominal o un intestino irritable constante
  • Problemas de la piel, como eccemas, acné o un picor insoportable
  • Cansancio persistente y la sensación de no volver a encontrarte bien
  • Dolores de cabeza y migrañas recurrentes
  • Dolor articular y sensación general de malestar

El número de personas que se quejan de este tipo de molestias aumenta constantemente en Alemania. Una encuesta con más de 2.400 participantes mostró que la proporción de personas afectadas en la población se sitúa entre el 4 y el 11 por ciento. Si quieres saber más al respecto, consulta con más detalle la frecuencia de las intolerancias alimentarias en Alemania.

Por eso, un test de intolerancia alimentaria puede ser una herramienta realmente valiosa. No proporciona un diagnóstico definitivo, pero te da una pista decisiva sobre qué alimentos podrían estar afectando a tu sistema inmunitario y ser posibles desencadenantes de tus molestias.

Los métodos de prueba más habituales en una comparación crítica

El mercado de los tests de intolerancia alimentaria es enorme y, para muchas personas, difícil de comprender. Sin embargo, para tomar una decisión adecuada, es necesario entender cómo funcionan los distintos métodos, qué pueden indicar realmente y cuáles son sus límites. Una cosa está clara: no todas las pruebas son adecuadas para todas las molestias o todas las intolerancias sospechadas.

La elección del procedimiento adecuado depende en gran medida de tus síntomas individuales y de la causa sospechada. Algunas pruebas detectan directamente deficiencias enzimáticas, mientras que otras buscan reacciones del sistema inmunitario o identifican predisposiciones genéticas.

Análisis de sangre de IgG: muy extendidos, pero controvertidos

Un test de intolerancia alimentaria muy conocido es el análisis de sangre de IgG. En él se analiza una pequeña muestra de sangre para determinar cuántos anticuerpos de inmunoglobulina G (IgG) contra determinados alimentos están presentes. La teoría es la siguiente: los niveles elevados de IgG indicarían una reacción inmunológica retardada (tipo III), que podría ser responsable de molestias crónicas como problemas digestivos, erupciones cutáneas o dolores de cabeza.

  • Cómo funciona: En el laboratorio, tu sangre se pone en contacto con extractos de cientos de alimentos. Una reacción intensa indica una alta concentración de anticuerpos IgG.
  • Ventajas: Estas pruebas suelen poder realizarse fácilmente en casa y ofrecen una visión muy amplia de las posibles reacciones inmunológicas a una enorme cantidad de alimentos a la vez.
  • Nota importante: El debate científico sobre el valor diagnóstico de estas pruebas es intenso. Los críticos afirman que unos niveles elevados de IgG solo indican que consumes un alimento con regularidad y que tu sistema inmunitario ha desarrollado una tolerancia normal. Sus defensores, en cambio, consideran que son un indicio valioso que, combinado con una posterior dieta de eliminación, puede contribuir a encontrar la causa. Encontrarás información más detallada al respecto en nuestro artículo sobre los hallazgos científicos de los análisis de sangre de IgG.

Pruebas de hidrógeno en el aliento: el método de referencia para las intolerancias a los azúcares

Un método absolutamente consolidado y reconocido por la comunidad científica es la prueba de hidrógeno en el aliento (H2), especialmente cuando se trata de intolerancias a determinados tipos de azúcar. Se utiliza sobre todo cuando se sospecha de intolerancia a la lactosa o a la fructosa y, en estos casos, se considera el método de referencia.

En esta prueba bebes en ayunas una solución de prueba que contiene lactosa (azúcar de la leche) o fructosa (azúcar de la fruta). Después se mide a intervalos regulares la concentración de hidrógeno (H2) en el aire que exhalas. El motivo es el siguiente: si tu cuerpo no puede descomponer correctamente el azúcar en el intestino delgado, este pasa al intestino grueso. Allí las bacterias lo fermentan y producen gas hidrógeno. Este gas llega a los pulmones a través de la sangre y puede detectarse en el aire que exhalas, una señal clara de malabsorción.

Otros enfoques diagnósticos

Además de los dos métodos principales, existen otros métodos que pueden aportar información sobre otras piezas del rompecabezas:

  • Análisis de heces: Estas pruebas analizan la composición de tu flora intestinal, es decir, de tu microbioma. Un desequilibrio de las bacterias intestinales (la llamada disbiosis) puede provocar problemas digestivos por sí mismo o favorecer la aparición de intolerancias.
  • Análisis genéticos: En este caso se analiza tu ADN para detectar determinadas predisposiciones, por ejemplo, a la intolerancia primaria a la lactosa o a la celiaquía. Este tipo de prueba muestra un mayor riesgo, pero no demuestra que ya exista una intolerancia activa.
  • Métodos alternativos: Los procedimientos como la biorresonancia o la kinesiología no están reconocidos por la comunidad científica. Sus resultados se consideran no reproducibles y, por tanto, su valor diagnóstico para detectar intolerancias debe contemplarse con extremo escepticismo.

Comparación de los métodos de análisis para las intolerancias alimentarias

Para ofrecerte una visión más clara, hemos comparado los procedimientos más importantes en una tabla.

Esta tabla compara los procedimientos de prueba más habituales según el método, el ámbito de aplicación, la fiabilidad y el coste.

Procedimiento de la prueba Método de medición Adecuado para Reconocimiento científico Costes estimados
Análisis de sangre de IgG Medición de anticuerpos IgG en sangre (ELISA) Reacciones retardadas sospechadas (tipo III) Polémica, a menudo no recomendada por las sociedades médicas 100 – 350 €
Prueba de aliento de H2 Medición del hidrógeno en el aire espirado Intolerancia a la lactosa, fructosa y sorbitol Alta, estándar de oro para las intolerancias a los carbohidratos 50 – 150 €
Prueba genética Análisis del ADN (p. ej., a partir de saliva) Predisposiciones genéticas (p. ej., intolerancia a la lactosa, celiaquía) Alta para marcadores específicos, pero solo muestra el riesgo 120 – 300 €
Análisis de heces Análisis del microbioma intestinal y de los marcadores inflamatorios Disbiosis, molestias digestivas inespecíficas En aumento, pero todavía no es un estándar para diagnosticar intolerancias 80 – 250 €
Métodos alternativos Biorresonancia, kinesiología, etc. Diagnóstico generalizado de intolerancias Sin reconocimiento científico Muy variable

Como puedes ver, para diferentes cuestiones también existen diferentes pruebas, algunas más adecuadas y otras menos.

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Estos datos subrayan que los métodos científicamente establecidos, como la prueba ELISA (la base tecnológica de las pruebas de IgG) y la prueba de aliento, ofrecen una fiabilidad considerablemente mayor que los enfoques de la medicina alternativa.

¿Cómo se realiza exactamente una prueba de IgG para hacer en casa?

Una prueba de IgG para hacer en casa suele promocionarse como una forma sencilla de detectar posibles intolerancias alimentarias, y el procedimiento es realmente sorprendentemente simple. Todo el proceso, desde el pedido hasta el resultado, está diseñado para que te resulte lo más cómodo posible. Todo comienza con la compra de un kit de prueba que se entrega discretamente directamente en tu domicilio.

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En cuanto tengas el kit en tus manos, llega el paso decisivo: la toma de la muestra. Pero no te preocupes, no tienes que ir al médico para hacerlo. Todo el proceso está diseñado para que puedas realizarlo tú mismo de forma segura y casi indolora.

Los pasos individuales: de la muestra al laboratorio

El procedimiento está estandarizado en la mayoría de los proveedores y se explica paso a paso en las instrucciones adjuntas. En esencia, solo requiere unas pocas acciones sencillas que puedes realizar cómodamente en casa.

  1. Activar la prueba: Primero registras tu kit de prueba en línea con un código individual. Esto es importante para que tu muestra pueda anonimizarse posteriormente en el laboratorio, pero asignarse correctamente.
  2. Preparar las manos: Lávate bien las manos con agua templada. Esto no solo estimula la circulación sanguínea, sino que también limpia la zona del pinchazo.
  3. Extracción de sangre: Con una pequeña lanceta estéril incluida en el kit, te pinchas brevemente en la yema del dedo. Normalmente solo se siente como un pequeño pinchazo y basta para obtener unas gotas de sangre.
  4. Conservación de la muestra: A continuación, aplica las gotas de sangre en una tarjeta de prueba especial o introdúcelas en un pequeño tubo. Realmente solo se necesita una cantidad muy pequeña de sangre.
  5. De vuelta al laboratorio: Ahora embala de forma segura la muestra seca en el sobre de devolución con franqueo pagado y envíala directamente al laboratorio asociado certificado.

La gran ventaja de estas pruebas caseras reside en la inteligente combinación de un análisis de laboratorio profesional y un manejo sencillo. Obtienes acceso a datos inmunológicos detallados sin tener que esperar durante semanas una cita médica ni someterte a exploraciones complejas.

¿Qué ocurre con tu muestra en el laboratorio?

En cuanto tu muestra llega al laboratorio, comienza el análisis propiamente dicho. Aquí entra en juego la tecnología de laboratorio más avanzada para medir la concentración de anticuerpos IgG4 contra una enorme variedad de alimentos. Por lo general, el proceso es el siguiente:

  • Preparación de la muestra: Tu sangre se prepara para el análisis.
  • Análisis mediante el método ELISA: Con ayuda del método ELISA establecido (Enzyme-Linked Immunosorbent Assay), tu suero sanguíneo entra en contacto con extractos de hasta 300 alimentos diferentes.
  • Evaluación de la reacción: El laboratorio mide la intensidad con la que los anticuerpos IgG de tu sangre se unen a los extractos de los alimentos correspondientes. Una unión más fuerte produce una reacción cromática más intensa, que posteriormente se evalúa con precisión.

Todo este proceso normalmente solo tarda unos pocos días laborables. Después, los resultados se procesan digitalmente y se ponen a tu disposición en un informe detallado.

Por lo general, recibes tu informe de resultados por correo electrónico o puedes consultarlo en un portal en línea seguro. Te muestra de forma clara y comprensible a qué alimentos ha reaccionado tu sistema inmunitario con un aumento de anticuerpos IgG, a menudo incluso clasificados según distintos niveles de reacción. Así dispones de una base sólida para los siguientes pasos, por ejemplo, para adaptar tu alimentación de forma específica.

Interpretar correctamente los resultados de la prueba: lo que realmente indica tu informe

Una prueba de intolerancia alimentaria le proporciona un informe detallado que, a primera vista, puede parecer un diagnóstico claro. Sin embargo, el resultado que tiene en sus manos no es un veredicto definitivo. Considérelo más bien como una valiosa pista, una pieza individual del gran rompecabezas de su salud. Para utilizarlo correctamente, es importante comprender los fundamentos científicos y los límites de su capacidad informativa.

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Precisamente las pruebas de IgG, ampliamente extendidas, suelen estar en el centro de los debates científicos. Aunque muestran reacciones claras de su sistema inmunitario, su relevancia clínica no siempre es evidente. Es fundamental saber qué significan realmente estos resultados.

Anticuerpos IgG: ¿signo de una intolerancia o de tolerancia?

Cuando una prueba muestra niveles elevados de IgG para determinados alimentos, esto indica una reacción inmunológica. Su cuerpo ha formado anticuerpos contra componentes de esos alimentos. Sin embargo, la pregunta decisiva es: ¿se trata del desencadenante de sus síntomas o simplemente de una reacción normal de un sistema inmunitario sano?

Las sociedades médicas especializadas en alergología y gastroenterología señalan reiteradamente que los niveles elevados de IgG también pueden indicar el desarrollo de una tolerancia fisiológica. Dicho de forma sencilla: su cuerpo conoce el alimento y ha aprendido a manejarlo.

Por tanto, un resultado positivo de IgG no equivale automáticamente a una intolerancia clínicamente relevante. Es una instantánea de la actividad inmunológica que siempre debe interpretarse en el contexto de sus síntomas individuales.

El contexto marca la diferencia

Aquí es precisamente donde entra en juego su diario personal de síntomas. Compare los alimentos que han llamado la atención en la prueba con las molestias que ha observado después de comerlos.

  • Coincidencia: Un alimento muestra una fuerte reacción de IgG y usted ha observado repetidamente síntomas como hinchazón abdominal o dolores de cabeza después de consumirlo. En este caso, existe una fuerte sospecha.
  • Sin coincidencia: La prueba muestra una reacción elevada al trigo, pero usted come pan a diario sin ninguna molestia. En este caso, es poco probable que exista una relación.

Esta comparación le ayuda a descartar los resultados irrelevantes y a centrarse en los candidatos realmente problemáticos. La combinación de un resultado objetivo de la prueba y la observación subjetiva es la clave del éxito.

También es interesante que la prevalencia de las alergias alimentarias en Alemania presenta diferencias según el sexo. Una encuesta realizada en 2018 mostró que la prevalencia entre las mujeres, de aproximadamente 8,5 por ciento, era considerablemente mayor que entre los hombres, con alrededor de 5,5 por ciento.

La prueba como guía, no como destino final

Considere el test de intolerancia alimentaria como una especie de mapa. Le muestra posibles zonas problemáticas, pero el viaje hacia la mejora debe emprenderlo usted mismo, preferiblemente con acompañamiento profesional. Un médico o un nutricionista cualificado puede ayudarle a interpretar correctamente los resultados y a planificar una dieta de eliminación y provocación adecuada. Las predisposiciones genéticas también pueden desempeñar un papel. Lea también cómo un test genético puede detectar intolerancias alimentarias ocultas.

Los diagnósticos erróneos basados únicamente en el resultado de una prueba pueden provocar dietas innecesarias y restrictivas. Esto no solo reduce su calidad de vida, sino que, en el peor de los casos, incluso puede causar deficiencias nutricionales. Una evaluación crítica e integral le protege de estas conclusiones erróneas y garantiza que adopte las medidas adecuadas para su bienestar.

Bien, ya te has hecho la prueba y tienes los resultados. ¿Y ahora qué? Un test de intolerancia alimentaria te proporciona un informe bastante detallado que, a primera vista, puede parecer algo abrumador. Pero no te preocupes: este documento no es una sentencia definitiva, sino más bien tu punto de partida personal para realizar un cambio específico. Lo más importante es interpretar correctamente los resultados para extraer de ellos medidas útiles para tu bienestar.

Por lo general, tu informe de resultados enumera los alimentos analizados según la intensidad de la reacción. A menudo, esto se representa de forma muy clara mediante un sistema de semáforo o en clases (p. ej., de la clase 0 a la 4). Una reacción alta simplemente significa que tu sistema inmunitario ha producido una cantidad considerable de anticuerpos IgG contra ese alimento.

Qué significan los distintos niveles de reacción

Estas gradaciones valen oro, porque te ayudan a establecer prioridades. De inmediato ves qué alimentos deberías evitar por completo al principio y cuáles quizá solo deberías reducir.

  • Reacción alta (p. ej., rojo / clase 3–4): Estos son tus principales sospechosos. Se recomienda eliminarlos por completo de tu dieta durante un período determinado, a menudo de cuatro a doce semanas.
  • Reacción moderada (p. ej., amarillo / clase 2): Aquí tu organismo ha reaccionado moderadamente. También deberías evitar estos alimentos, sobre todo durante la fase inicial.
  • Reacción baja o nula (p. ej., verde / clase 0–1): Estos alimentos se consideran inofensivos. Pueden constituir la base de tu alimentación y servir como un sustituto sabroso de los productos que has eliminado.

Este primer paso se denomina fase de eliminación. El objetivo es sencillo: dar un descanso a tu sistema inmunitario y a tu aparato digestivo. Así pueden disminuir los procesos inflamatorios subyacentes y tu organismo puede recuperarse.

Muy importante: Un resultado positivo en una prueba, por sí solo, todavía no constituye un diagnóstico. Su verdadero significado solo se obtiene al comparar el resultado con tus síntomas reales. Un alimento al que, según la prueba, reaccionas intensamente, pero que, por lo que has notado, nunca te ha causado problemas, no tiene por qué ser necesariamente el culpable.

El camino de vuelta: cómo encontrar tu tolerancia mediante el principio de rotación

Tras la estricta fase de eliminación llega la parte más interesante de todo el proceso: la reintroducción gradual de los alimentos que has evitado. Con este procedimiento descubrirás cuál es tu umbral de tolerancia personal.

El método probado para ello es la dieta de provocación y rotación:

  1. Provocación: Después del período de abstinencia (por ejemplo, tras 8 semanas), vuelve a introducir uno solo de los alimentos que has evitado. Lo mejor es empezar por uno que haya provocado una reacción moderada.
  2. Observación: Ahora te toca a ti. Obsérvate con mucha atención durante los próximos 2–3 días. Un diario de síntomas puede ser muy útil. Anota cualquier cambio, por pequeño que parezca, desde gases y dolores de cabeza hasta imperfecciones en la piel.
  3. Rotación: Si no aparecen síntomas, ¡genial! Puedes volver a incorporar este alimento a tu dieta siguiendo un régimen de rotación, por ejemplo, cada cuatro días. Así evitarás volver a sobrecargar tu sistema inmunitario de inmediato.
  4. Repetición: Ahora repite este proceso por separado con cada alimento de tu lista. Si aparecen síntomas, conviene seguir evitando el alimento en cuestión por el momento y volver a probarlo más adelante.

Este enfoque estructurado convierte tu test de intolerancias alimentarias de una simple hoja informativa en una verdadera herramienta de autoayuda. Te devuelve el control sobre tu bienestar. Aun así, siempre es buena idea recorrer este camino junto con un médico o un nutricionista cualificado. Así te aseguras de no desarrollar carencias nutricionales y de que los resultados se interpreten de manera profesional.

Por qué tu intestino es la verdadera clave de tus intolerancias

Un test de intolerancias alimentarias es un excelente punto de partida, no cabe duda. Pero a menudo la verdadera causa de tus molestias se encuentra un nivel más abajo, concretamente en tu intestino. Muchas intolerancias ni siquiera son el problema real, sino más bien una señal de alarma de tu sistema digestivo que indica que algo se ha desequilibrado. Por eso, si abordamos el problema desde la raíz, se abren nuevas posibilidades para controlar realmente las molestias.

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Tu intestino es mucho más que un simple tubo digestivo. Imagínatelo más bien como el centro de control de tu cuerpo. Allí se encuentra alrededor del 80 % de tus células inmunitarias y un ecosistema increíblemente complejo formado por billones de microorganismos: el famoso microbioma. Estos diminutos ayudantes son fundamentales para tu salud, pero su equilibrio es bastante delicado.

El síndrome del intestino permeable: cuando el muro protector empieza a desmoronarse

La mucosa intestinal desempeña aquí un papel fundamental. Es una barrera muy fina que separa el contenido intestinal de tu torrente sanguíneo. Normalmente, es extremadamente selectiva y solo deja pasar lo que realmente debe entrar: nutrientes. Pero cuando esta barrera se debilita o se vuelve «porosa» —un estado conocido como síndrome del intestino permeable—, de repente pueden entrar en el torrente sanguíneo restos de alimentos parcialmente digeridos, bacterias y toxinas.

Tu sistema inmunitario da la voz de alarma de inmediato, reconoce a estos intrusos como cuerpos extraños e inicia una respuesta defensiva. En el proceso, produce anticuerpos, entre ellos los anticuerpos IgG, que se miden en las pruebas correspondientes. ¿El resultado? Inflamaciones crónicas y exactamente los síntomas que conoces como intolerancia. Si quieres profundizar en el tema, echa un vistazo a nuestro artículo sobre por qué tu intestino es la clave de tu bienestar.

Lo que realmente perjudica la salud de tu intestino

Hay algunos sospechosos habituales que desequilibran la sensible barrera intestinal y tu microbioma, allanando así el camino para que aparezcan intolerancias:

  • Chronic stress: Constant daily stress can alter the composition of your gut flora and make the intestinal lining more permeable.
  • Medication: Frequent use of antibiotics in particular, but also painkillers such as ibuprofen, can damage the intestinal wall.
  • Unhealthy diet: Too much sugar, highly processed foods, and too little fiber can literally starve your beneficial gut bacteria.
  • Infections: A gastrointestinal infection can permanently disrupt the sensitive balance in the gut.

A healthy gut is the basis for tolerating food well. Instead of focusing solely on avoiding individual foods, targeted support for your gut health can address the underlying cause and raise your tolerance threshold again in the long term.

Official figures also show how vulnerable our digestive system can be. According to the Robert Koch Institute, in the first 20 weeks of a single year, 7,862 cases of salmonellosis and 3,314 cases of norovirus gastroenteritis were reported. These figures make clear how quickly the system can become disrupted—with far-reaching consequences. You can find further insights into these epidemiological data at the RKI.

A holistic approach that puts gut health at the center is therefore the logical next step. It combines the results of your food intolerance test with sustainable measures. This way, you not only combat symptoms but also strengthen your body from within.

Frequently asked questions about food intolerance tests

When it comes to a food intolerance test, the same questions and uncertainties often arise. No wonder, since the topic is complex. To give you clarity and confidence in your decision, we have answered the most frequently asked questions here in a clear and straightforward way.

Consider this section your personal compass, helping you clear up the most important questions—from distinguishing it from an allergy to understanding what actually happens after a positive test result.

Is an IgG test the same as an allergy test?

No, and this is a crucial point that often causes confusion. An IgG test and a traditional allergy test measure two completely different immune system responses. They therefore cannot be used interchangeably.

  • Prueba de IgG (intolerancia): En este caso, se analizan los anticuerpos de inmunoglobulina G. Estos están relacionados con reacciones inmunitarias retardadas de tipo III. Esto significa que los síntomas, como problemas digestivos, dolores de cabeza o cansancio, a menudo aparecen horas o incluso días después de comer.
  • Prueba de IgE (alergia): En cambio, la prueba clásica de alergia realizada por un médico mide los anticuerpos IgE. Estos son responsables de las típicas reacciones inmediatas (alergias de tipo I), que suelen manifestarse en cuestión de minutos, por ejemplo, mediante erupciones cutáneas, hinchazones repentinas o dificultades respiratorias agudas.

Por lo tanto, ambas pruebas analizan aspectos muy diferentes de la respuesta inmunitaria y cada una tiene su propia utilidad.

¿Los seguros médicos cubren los costes de una prueba?

Por lo general, no. Los seguros médicos públicos en Alemania normalmente no cubren los costes de una prueba de intolerancia alimentaria basada en IgG. La razón es que el reconocimiento científico de estas pruebas para diagnosticar intolerancias sigue siendo objeto de controversia.

Por eso, generalmente se consideran prestaciones sanitarias individuales (IGeL), cuyos costes debe asumir de forma privada. La situación es distinta en el caso de pruebas prescritas por un médico cuando existe una sospecha médica concreta; por ejemplo, una prueba de aliento para detectar intolerancia a la lactosa o a la fructosa puede estar cubierta por el seguro médico.

¿Tengo que renunciar para siempre a los alimentos cuyo resultado ha sido positivo?

Definitivamente no. Un resultado positivo en la prueba no constituye una prohibición de por vida, sino más bien el punto de partida para una estrategia alimentaria inteligente. El objetivo es dar un descanso al organismo y, después, determinar su umbral de tolerancia personal.

El procedimiento se basa en el principio probado de la eliminación y la posterior reintroducción. Primero, elimina durante un periodo determinado los alimentos llamativos para que el intestino y el sistema inmunitario puedan recuperarse.

Este periodo de abstinencia suele durar varias semanas. Después, comienza a reincorporar los alimentos uno por uno y de forma totalmente consciente a su dieta. Durante este proceso, observa atentamente cómo reacciona su cuerpo. A muchas personas les sorprende descubrir que, tras esta pausa, vuelven a tolerar perfectamente y con moderación alimentos que antes les causaban problemas.

Por lo tanto, la prueba sirve como una especie de guía para identificar a los candidatos más críticos y abordar el proceso de forma estructurada. Encontrará más detalles sobre los distintos procedimientos de prueba y el significado exacto de los resultados en nuestra completa guía sobre la prueba de intolerancias.

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