Laboranalyses certificadas por ISO 🇩🇪

Ahorra 10% ahora, con el código de mybody CareClub - CLUB10

¿Qué hacer si tienes el intestino irritable? Tu guía hacia un mayor bienestar en el día a día

Cuando tu abdomen se rebela y te preguntas «¿Qué hacer si tengo el intestino irritable?», el primer paso, y el más importante, es recuperar el control. Esto se consigue aprendiendo a entender las señales de tu cuerpo. Observarte atentamente es la clave para descubrir tus patrones y desencadenantes personales y encontrar la salida del caos.

Comprender el síndrome del intestino irritable y recuperar el control

Si tienes que lidiar una y otra vez con dolor abdominal, hinchazón, estreñimiento o diarrea, ni mucho menos estás solo. El síndrome del intestino irritable (SII) es uno de los diagnósticos más frecuentes en las consultas de gastroenterología, pero los desencadenantes y los síntomas son extremadamente individuales. Lo que provoca fuertes calambres en una persona quizá solo cause un ligero gorgoteo en otra.

Una persona escribe sus síntomas en un cuaderno; junto a ella hay una taza de té de hierbas y una toalla.

De hecho, el síndrome del intestino irritable es una auténtica enfermedad común en Alemania. Según el informe médico de Barmer de 2019, solo en el año 2017 se registró oficialmente el diagnóstico un millón de veces, aunque los expertos estiman que hay hasta once millones de personas afectadas. Llama la atención que cada vez afecte a personas más jóvenes: entre 2005 y 2017, el número de personas enfermas de entre 23 y 27 años aumentó un impresionante 70 por ciento. Encontrarás más detalles al respecto en los resultados del estudio del informe médico de Barmer.

Encuentra tus desencadenantes personales

El primer paso decisivo en tu camino hacia un mayor bienestar es identificar tus desencadenantes personales. El síndrome del intestino irritable no es una enfermedad con una solución única, sino un rompecabezas complejo. Tus síntomas son las piezas que debes encajar.

Una herramienta sencilla, pero increíblemente eficaz para ello, es un diario de síntomas. En él anotas cada día lo que realmente importa:

  • Lo que comes y bebes: No anotes solo las comidas principales, sino también cada tentempié, café o zumo que tomes entre horas.
  • Tus síntomas: Describe con la mayor precisión posible lo que sientes. ¿Es un dolor punzante, el abdomen hinchado o una necesidad repentina de defecar?
  • Tu nivel de estrés: ¿Tuviste un día agotador en la oficina, una discusión o simplemente falta de tiempo? Sé sincero contigo mismo.
  • Actividad física y sueño: Anota también tu rutina de ejercicio y qué tan bien has dormido.

Probablemente reconocerás los primeros patrones al cabo de pocas semanas. Quizá la hinchazón aparezca siempre después de consumir productos lácteos o los calambres abdominales se vuelvan insoportables en los días de trabajo estresantes. Estos descubrimientos valen oro.

Tu diario de síntomas es más que una simple lista: es tu propia base de datos personal. Transforma la sensación de impotencia en una toma activa de las riendas y te devuelve el control sobre tu salud.

Esta autoobservación sienta las bases para todos los pasos posteriores. En lugar de probar dietas a ciegas y dejar que las molestias impredecibles te arrollen, creas una base sólida de conocimientos. Sobre esta base puedes adoptar medidas específicas que realmente se adapten a ti y a tu cuerpo. Así, la pregunta «Síndrome de intestino irritable, ¿qué hacer?» deja de ser una fuente de frustración y se convierte en el punto de partida de un plan claro y aplicable.

Ayudas inmediatas de eficacia probada para las molestias agudas del síndrome de intestino irritable

De repente aparece el temido brote de síndrome de intestino irritable. Calambres abdominales, un vientre hinchado que se siente como un globo o una diarrea repentina: conoces demasiado bien esa sensación y a menudo te sientes completamente desamparado. En esos momentos necesitas un alivio rápido y, sobre todo, suave. En lugar de entrar en pánico, existen varios remedios caseros de eficacia probada con los que puedes recuperar el control y calmar el abdomen.

Lo primero debería ser tomar una taza de té que relaje específicamente la musculatura contraída. En este caso, un auténtico clásico es el té de menta. Sus aceites con mentol tienen un efecto antiespasmódico y pueden relajar notablemente la pared intestinal tensa.

Una alternativa fantástica, especialmente si el principal problema son los gases, es una mezcla de hinojo, anís y alcaravea. Esta combinación es un trío de eficacia probada en la medicina natural que no solo alivia los calambres, sino que también ayuda a eliminar el aire atrapado en el intestino y estimula suavemente la digestión.

Aplicar el calor y la relajación de forma específica

Al mismo tiempo, el calor externo puede proporcionar un alivio inmediato. Una sencilla bolsa de agua caliente o almohadilla de huesos de cereza caliente, colocada sobre el abdomen, suele ser una verdadera bendición. El calor relaja la musculatura desde el exterior, favorece la circulación sanguínea y ayuda así a aliviar el dolor.

Lo mejor es combinar el calor con ejercicios de respiración consciente. Es una técnica increíblemente eficaz para influir positivamente en la conexión directa entre el cerebro y el intestino, conocida como eje intestino-cerebro. El dolor provoca estrés, y este estrés intensifica los síntomas: un círculo vicioso que puedes romper activamente.

Consejo para un ejercicio de respiración rápido: Inspira lentamente por la nariz durante cuatro segundos, mantén el aire durante dos segundos y luego espira de forma consciente y casi sonora durante seis segundos por la boca. Repite el ejercicio varias veces. Este sencillo ejercicio activa tu «nervio de la calma» (el sistema nervioso parasimpático) y reduce notablemente tu nivel de estrés.

Alimentación ligera y movimiento suave

Durante un brote agudo, es conveniente no sobrecargar aún más el intestino. Ahora no es momento de comer alimentos difíciles de digerir, grasos o muy condimentados. Opta en su lugar por alimentos ligeros y suaves que no exijan demasiado a tu sistema digestivo.

Aquí tienes algunas opciones bien toleradas que han demostrado ser eficaces:

  • Zanahorias o calabacines cocidos: Son fáciles de digerir, aportan nutrientes importantes y calman el intestino.
  • Gachas de avena: Un auténtico bálsamo para la mucosa gástrica, que aporta energía suavemente sin irritarla.
  • Un caldo claro de pollo o verduras: Te aporta líquidos y minerales valiosos, lo que es especialmente importante en caso de diarrea.

Aunque tu primer impulso quizá sea acurrucarte y quedarte quieto, a veces el movimiento suave puede aliviar más que el reposo absoluto. Un paseo tranquilo al aire libre puede regular la actividad intestinal y ayudar a eliminar los gases molestos. Sin embargo, evita por completo la actividad física intensa, ya que podría empeorar los síntomas.

Considera estas ayudas inmediatas como tu botiquín personal de primeros auxilios. Te permiten no sufrir pasivamente, sino actuar de forma activa y controlar por ti mismo las molestias agudas.

Adaptar tu alimentación de forma específica con el método bajo en FODMAP

De acuerdo, ya tienes controlados los dolores abdominales agudos. Pero ¿y ahora qué? ¿Cómo consigues que tu abdomen permanezca tranquilo a largo plazo? Aquí es donde entra en juego tu alimentación, no tratando de adivinar y eliminando todo lo que te gusta comer, sino siguiendo un plan claro y científicamente probado: el concepto bajo en FODMAP.

Para muchas personas con síndrome del intestino irritable, este enfoque supone un verdadero punto de inflexión.

La abreviatura FODMAP suena al principio terriblemente complicada. Significa fermentables Oligosacáridos, Disacáridos, Monosacáridos y Polioles. En realidad, solo describe un grupo de carbohidratos de cadena corta y alcoholes de azúcar que el intestino delgado absorbe con dificultad.

Simplemente pasan al intestino grueso. Allí tus bacterias intestinales se abalanzan sobre ellos y comienzan a fermentarlos. Durante este proceso se generan gases, y precisamente estos son los responsables de los síntomas típicos del síndrome del intestino irritable, como la hinchazón, los dolores parecidos a calambres y esa desagradable sensación de presión.

Las tres fases de la alimentación baja en FODMAP

Es importante entender lo siguiente: no se trata de una dieta para toda la vida, sino más bien de una herramienta diagnóstica en tres pasos. El objetivo es concederle a tu intestino una pausa bien merecida y después descubrir de forma específica qué alimentos toleras realmente y en qué cantidades.

  1. La fase de eliminación (aproximadamente 4–6 semanas): Durante este tiempo, evitarás de forma constante todos los alimentos con un alto contenido de FODMAP. Por ejemplo, muchas frutas como las manzanas y los mangos, verduras como las cebollas y el ajo, además de legumbres, trigo y productos lácteos ricos en lactosa. En esta fase, tu intestino por fin puede calmarse y las molestias deberían disminuir notablemente.

  2. La fase de reintroducción: En cuanto te sientas notablemente mejor, empezarás a probar de nuevo sistemáticamente los distintos grupos de FODMAP. Por ejemplo, podrías introducir durante tres días un alimento con lactosa y observar atentamente cómo reacciona tu cuerpo. Así descubrirás, como un detective, cuáles son tus culpables personales.

  3. La fase de personalización: Con los conocimientos adquiridos durante la fase de prueba, crearás tu propia alimentación a largo plazo. Ahora sabes qué alimentos es mejor evitar y cuáles puedes disfrutar sin problemas. El objetivo es siempre llevar una alimentación lo más variada y equilibrada posible, sin restricciones innecesarias.

La clave del éxito es la paciencia y observar atentamente. El método bajo en FODMAP te proporciona una estructura clara para pasar de una actitud reactiva ante los síntomas a un control proactivo y autónomo de tu bienestar.

Esta tabla ofrece una visión general sencilla de los alimentos con alto y bajo contenido de FODMAP para facilitar el inicio de la dieta.

Alimentos bajos en FODMAP: resumen

Categoría de alimentos Bajo contenido de FODMAP (mejor tolerado) Alto contenido de FODMAP (mejor evitar)
Frutas Plátanos (sin madurar), frutos rojos, naranjas, kiwi, uvas Manzanas, peras, mangos, cerezas, sandía
Verduras Zanahorias, pepinos, calabacín, pimientos, patatas Cebollas, ajo, puerro, coliflor, champiñones
Cereales Copos de avena (sin gluten), arroz, quinoa, maíz Trigo, centeno, cebada (en grandes cantidades)
Legumbres Lentejas (en pequeñas cantidades), garbanzos (en pequeñas cantidades) Frijoles (todas las variedades), lentejas (en grandes cantidades)
Productos lácteos Leche sin lactosa, queso curado, mantequilla, yogur (sin lactosa) Leche de vaca, queso blando, yogur, helado
Edulcorantes Sirope de arce, sirope de arroz, estevia Miel, sirope de agave, jarabe de maíz, polialcoholes (xilitol, sorbitol)

Recuerda: estas listas son solo un punto de partida. Cada cuerpo reacciona de forma diferente, y tu objetivo es encontrar tu propio umbral de tolerancia individual.

Acortar el proceso y hacerlo más preciso

La dieta baja en FODMAP es eficaz, no cabe duda. Pero también puede ser bastante exigente y llevar mucho tiempo. A menudo son las intolerancias ocultas las que realmente intensifican los síntomas del síndrome de intestino irritable. Las estadísticas de la KKH sobre el síndrome de intestino irritable muestran que las mujeres se ven afectadas con el doble de frecuencia que los hombres y que una gran parte de las personas afectadas también padece intolerancias alimentarias.

Aquí puedes dar un paso decisivo para acortar el proceso: con un test de intolerancias para realizar en casa de mybody-x obtienes un análisis personalizado de los alimentos. En lugar de eliminar alimentos estrictamente durante semanas, el test te muestra a qué alimentos reacciona tu sistema inmunitario formando anticuerpos IgG4.

Esta infografía resume una vez más las primeras medidas de efecto rápido que puedes tomar para aliviar los síntomas agudos.

Infografía: ayuda inmediata para el síndrome de intestino irritable en tres pasos: té, calor y respiración para aliviar los síntomas.

Muestra claramente cómo la combinación de un té relajante, un calor reconfortante y una respiración específica puede ser una ayuda rápida de primeros auxilios antes de dedicarte a las estrategias a largo plazo.

Con los resultados del test obtienes un mapa personal de tus posibles desencadenantes. Este conocimiento te permite iniciar tu cambio de alimentación de forma mucho más específica y encontrar más rápidamente la alimentación que te hace sentir bien. También encontrarás información más detallada y consejos prácticos en nuestro artículo completo sobre la alimentación para el síndrome de intestino irritable.

Cómo aprovechar el eje intestino-cerebro

¿A veces tienes la sensación de que tu barriga piensa por sí sola? Esa «sensación visceral» no es imaginación, sino pura ciencia. El eje intestino-cerebro es la autopista de datos directa que conecta tu mente con tu digestión. Los correos electrónicos estresantes, una discusión o la presión cotidiana pueden afectar a tu intestino prácticamente en tiempo real.

El estrés crónico es un desencadenante conocido que no solo puede provocar los síntomas del síndrome de intestino irritable, sino también empeorarlos considerablemente. Por eso, la pregunta «¿Qué hacer si tengo colon irritable?» nos lleva inevitablemente a nuestro bienestar mental.

Una mujer embarazada medita relajada sobre una esterilla de yoga en una habitación soleada.

Afortunadamente, no estás indefenso ante este círculo vicioso. Puedes aprender a utilizar activamente esta conexión a tu favor y romper el ciclo de estrés y dolor abdominal.

Técnicas de relajación para el día a día

La gestión del estrés no tiene por qué ser complicada. Incluso unas pausas breves y conscientes pueden marcar una gran diferencia. Se trata de enviarle a tu sistema nervioso la señal «Todo está bien» para que tu intestino también pueda relajarse.

Puedes probar las siguientes técnicas de inmediato:

  • Ejercicios de atención plena: Siéntate durante solo cinco minutos en un lugar tranquilo. Cierra los ojos y concéntrate exclusivamente en tu respiración. Siente cómo el aire entra y sale sin intentar cambiar nada.
  • Relajación muscular progresiva: Contrae con fuerza, durante cinco segundos, distintos grupos musculares uno tras otro (por ejemplo, los puños, los brazos y los hombros) y luego relájalos de golpe. Esto ayuda a liberar conscientemente la tensión física.
  • Yoga o tai chi: Estas formas suaves de ejercicio combinan ejercicios físicos con respiración consciente y meditación. Son ideales para llevar tanto el cuerpo como la mente a un estado de calma.

La hormona del estrés, el cortisol, desempeña un papel central en este proceso. Un nivel elevado de forma permanente puede hacer que la mucosa intestinal sea más permeable y favorecer las reacciones inflamatorias. La relajación específica reduce de forma demostrable el nivel de cortisol.

Si sospechas que tu nivel de estrés está elevado de forma crónica, puede ser útil obtener claridad. Con una prueba hormonal para realizar en casa, puedes comprobar fácilmente por ti mismo tu nivel de cortisol. Si quieres saber cómo está tu nivel de cortisol, aquí encontrarás más información sobre cómo puedes medir el cortisol en casa.

El papel del sueño y la actividad física

Nunca subestimes el poder de un sueño reparador y de la actividad física moderada. Mientras duermes, todo tu cuerpo se regenera, también tu intestino. La falta de sueño, en cambio, aumenta la sensibilidad al estrés y puede intensificar directamente los síntomas del síndrome del intestino irritable.

Al mismo tiempo, la actividad física regular pero suave es un verdadero bálsamo para tu abdomen. Una caminata a paso ligero, un paseo en bicicleta o nadar no solo estimulan la digestión y ayudan a combatir la hinchazón, sino que también reducen eficazmente las hormonas del estrés.

Sin embargo, evita el ejercicio excesivo y de alta intensidad, ya que puede someter a tu cuerpo a una carga adicional y empeorar los síntomas. Encuentra una forma de actividad física que te guste y no te deje exhausto.

Pruebas específicas: descubre qué se esconde realmente detrás de tus molestias

Controlar los síntomas es un primer paso enorme. Pero para responder definitivamente a la pregunta «¿intestino irritable, qué hacer?», tenemos que profundizar más. Una mejoría real y duradera solo se produce cuando comprendes la raíz de tus problemas. Se trata de averiguar qué ocurre realmente en tu organismo, en lugar de limitarse a tratar la superficie.

El diagnóstico médico siempre es el primer paso y resulta absolutamente imprescindible. Sirve para descartar con seguridad enfermedades orgánicas graves, como la enfermedad de Crohn o la celiaquía. Pero ¿qué ocurre cuando el médico te dice: «Es “solo” intestino irritable»? Con demasiada frecuencia, vuelves a encontrarte al principio, con todos esos síntomas difusos, pero sin un plan claro. Precisamente aquí puedes tomar la iniciativa para investigar por tu cuenta la causa.

Tu microbioma intestinal es la clave

La investigación de los últimos años ha demostrado claramente algo: una de las causas más frecuentes del síndrome de intestino irritable es un desequilibrio de las bacterias intestinales, la llamada disbiosis. Imagina tu intestino como un ecosistema complejo en el que viven billones de microorganismos. Cuando este delicado equilibrio se altera —ya sea por el estrés, una infección pasada o una alimentación inadecuada—, puede desencadenar los síntomas típicos del intestino irritable.

Lo complicado es que este desequilibrio no se puede detectar al tacto ni ver en una colonoscopia convencional. Por eso necesitas un método que te permita conocer directamente la composición de tu flora intestinal.

Precisamente aquí, la prueba intestinal mybody-x es de gran ayuda. En lugar de seguir a tientas, por fin puedes obtener una imagen clara de lo que realmente ocurre en tu aparato digestivo.

Tu flora intestinal es como un jardín rico en especies. En caso de disbiosis, quizá se haya extendido demasiada «maleza» y haya desplazado a las «plantas» beneficiosas. En ese caso, una prueba del microbioma es como un análisis del suelo que te muestra exactamente qué falta y qué está presente en exceso.

Del conocimiento a la acción específica

Lo mejor es lo sencillo que resulta: la prueba se basa en una muestra de heces fácil de recoger en casa, de forma cómoda y discreta. Después, esta muestra se analiza en un laboratorio especializado. Sin embargo, no recibes datos sin interpretar, sino un informe detallado y presentado con claridad.

Entre otras cosas, tu resultado totalmente personalizado te muestra:

  • La diversidad de tus bacterias intestinales: ¿Tu microbioma es rico en especies y estable, o presenta carencias?
  • La proporción entre bacterias beneficiosas y perjudiciales: ¿Existe un desequilibrio que podría favorecer la hinchazón o las inflamaciones?
  • Recomendaciones concretas: Basándote en tu análisis, recibirás sugerencias personalizadas sobre cómo recuperar de forma específica la salud de tu intestino.

Este enfoque basado en datos tiene una ventaja decisiva: ya no actúas a ciegas. En lugar de probar probióticos al azar, puedes aportar específicamente las cepas bacterianas que realmente faltan en tu intestino. Además, recibirás recomendaciones para tu alimentación con el fin de «alimentar» específicamente a las bacterias beneficiosas y privar a las perjudiciales de su fuente de alimento.

Así conviertes las conjeturas interminables en un proceso estratégico. Vuelves a tener el control total porque por fin entiendes dónde debes actuar. Si quieres saber más sobre cómo se realiza una prueba de este tipo y qué información puede ofrecerte, encontrarás más detalles en nuestro artículo sobre el test intestinal de mybody-x.

Este camino te permite no solo controlar los síntomas, sino también abordar activamente las causas y sentar así las bases para un bienestar duradero y un abdomen tranquilo.

Tu camino con el síndrome de intestino irritable: respuestas a tus preguntas más importantes

Cuando se vive con el síndrome de intestino irritable, las preguntas rondan constantemente por la cabeza. La incertidumbre puede llegar a ser realmente agotadora. Precisamente por eso hemos recopilado aquí las preocupaciones más frecuentes y ofrecemos respuestas sinceras y claras que te brindarán seguridad y un plan para seguir adelante.

¿Puede volverse peligroso el síndrome de intestino irritable?

La mayoría de las personas afectadas se hacen esta pregunta en algún momento, y puedo tranquilizarte directamente: no, el síndrome de intestino irritable en sí no es peligroso desde el punto de vista médico. Es un trastorno funcional, lo que significa que no provoca daños permanentes, como inflamaciones crónicas o incluso cáncer. Por tanto, tu intestino no está enfermo en el sentido clásico; simplemente no funciona como debería.

Sin embargo, el síndrome de intestino irritable puede limitar enormemente la calidad de vida. Precisamente por eso es tan importante contar con un diagnóstico médico preciso: para descartar que detrás de tus síntomas no haya una enfermedad grave, como la enfermedad de Crohn o la celiaquía.

Aun así, debes estar atento ante determinadas señales de alarma. Si notas sangre en las heces, diarrea nocturna, fiebre o una pérdida de peso inexplicable, debes acudir inmediatamente al médico. No son síntomas típicos del síndrome de intestino irritable y requieren una evaluación urgente.

¿Qué papel desempeñan realmente los probióticos?

Los probióticos pueden ser una herramienta increíblemente valiosa, pero no son un remedio milagroso. Es un error muy extendido creer que cualquier yogur probiótico del supermercado resolverá el problema. Por desgracia, no es tan sencillo.

El punto decisivo es encontrar específicamente las cepas bacterianas correctas para tu flora intestinal individual. Los estudios muestran, por ejemplo, que cepas como Bifidobacterium bifidum pueden ayudar con la hinchazón y el dolor. Sin embargo, tomar distintos cultivos al azar suele ser como buscar a tientas en la oscuridad y, en el peor de los casos, incluso puede resultar contraproducente.

Aquí entra en juego un test intestinal como el de mybody-x. Es el paso decisivo para pasar de las conjeturas al conocimiento. El test muestra claramente qué bacterias beneficiosas faltan en tu intestino. Con estos datos, puedes seleccionar de forma específica los cultivos probióticos adecuados y desarrollar tu flora intestinal tal como realmente lo necesita.

¿Tengo que renunciar para siempre a mis comidas favoritas?

Escuchamos esta preocupación constantemente, pero en la inmensa mayoría de los casos es infundada. Una dieta estricta como la dieta baja en FODMAP al principio es una medida temporal para calmar y diagnosticar; ¡no es un castigo para toda la vida!

Después de la primera fase estricta, de unas cuatro a seis semanas, en la que tu intestino puede recuperarse, comienza la parte realmente más importante y apasionante: la reintroducción sistemática. Aquí pruebas de forma muy específica y en pequeñas cantidades qué grupos de alimentos vuelves a tolerar y cuáles no.

El objetivo es encontrar, al final, una alimentación lo más variada y rica en nutrientes posible que no desencadene tus síntomas. A muchas personas afectadas les sorprende descubrir cuántos alimentos pueden seguir comiendo. Encuentran su umbral de tolerancia personal. Un test de intolerancias de mybody-x puede acelerar considerablemente este proceso. Desde el principio, te proporciona indicaciones claras sobre tus desencadenantes personales y te ayuda a recuperar mucho más rápido una alimentación con la que te sientas bien.


Como ves, el conocimiento es la clave. Se trata de entender tu cuerpo en lugar de luchar contra él. Los autotest para realizar en casa de mybody-x te proporcionan exactamente los datos y las recomendaciones claras que necesitas para ello. Toma el control de tu salud ahora mismo.

Descubre ahora los análisis adecuados para ti en https://mybody-x.com.

Publicaciones recientes

Mostrar todo

Eine gusseiserne Kettlebell neben einer Handvoll Kichererbsen und einem indigoblauen Leinentuch auf rohem Holz.

Muskeln aufbauen und Fett abbauen gleichzeitig: geht das? Sechs messbare Hebel

Muskeln aufbauen und Fett abbauen gleichzeitig: geht das? Sechs messbare Hebel Das Wichtigste in Kürze Ja, beides zugleich ist möglich. In der Sportwissenschaft heißt der Vorgang Körperrekomposition oder body recomposition, also Muskelaufbau bei gleichzeitigem Fettabbau. Am ehesten gelingt er Einsteigern...

Leer más

Eine dunkle Schüssel mit Erdnüssen in der Schale, eine angebrochene Tafel dunkler Schokolade und zwei Reiswaffeln auf Leinen.

Snacks, die dein Partner nicht verträgt: Allergie oder Unverträglichkeit?

Snacks, die dein Partner nicht verträgt: Allergie oder Unverträglichkeit? Das Wichtigste in Kürze Allergie und Unverträglichkeit sind zwei verschiedene Vorgänge. Bei einer Allergie reagiert das Immunsystem auf ein Eiweiß, und bei manchen Lebensmitteln reichen dafür sehr kleine Mengen. Bei einer...

Leer más

Mann Mitte vierzig steht morgens in seiner Küche am Fenster, daneben ein Glas Wasser und eine Schale Obst.

Niveles de testosterona: qué factores cotidianos realmente los reducen

Niveles de testosterona: qué factores cotidianos los reducen realmente Lo más importante, en resumen Los cuatro factores cotidianos mejor documentados son: dormir demasiado poco, la grasa abdominal, el consumo habitual de alcohol y el estrés prolongado. A ellos se suman...

Leer más