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¿Qué nutrientes necesita realmente el cuerpo a diario?

¿Qué nutrientes necesita el cuerpo a diario? En esencia, la respuesta puede dividirse en dos grupos principales: los macronutrientes te proporcionan la energía necesaria, mientras que los micronutrientes controlan en segundo plano todos los procesos importantes como ayudantes silenciosos. Si falta siquiera un componente de este sistema, tu cuerpo puede perder rápidamente el equilibrio.

Tu hoja de ruta diaria de nutrientes para tener más energía

¿A veces sientes que tu motor da tirones, aunque el depósito parezca estar lleno? El problema a menudo no está en la cantidad de combustible, sino en su calidad, es decir, en los nutrientes que tu cuerpo realmente necesita para funcionar correctamente.

Imagina tu cuerpo como una orquesta perfectamente coordinada. Los macronutrientes son los instrumentos potentes y de gran volumen que marcan el ritmo:

  • Proteínas: Son los constructores de tu cuerpo. Reparan las células, desarrollan los músculos y son indispensables para casi todas las estructuras.
  • Grasas: ¡Mucho más que simples reservas de energía! Las grasas son esenciales para producir hormonas y te ayudan a absorber correctamente vitaminas importantes.
  • Carbohidratos: El combustible rápido para tu cerebro y tus músculos. Sin ellos te falta energía para el día a día y el deporte.

Los héroes silenciosos: vitaminas y minerales

Pero ¿qué sería de una orquesta sin esos tonos sutiles y delicados que lo unen todo armoniosamente? Aquí entran en juego los micronutrientes. Las vitaminas y los minerales son los directores invisibles que, entre bastidores, guían miles de procesos vitales, desde tus defensas inmunitarias y el funcionamiento de los nervios hasta la transformación de la energía.

Si falta хотя sea un jugador en este equipo, todo el conjunto empieza a tambalearse. Las consecuencias suelen aparecer de forma gradual: cansancio, dificultad para concentrarte o una mayor susceptibilidad a las infecciones pueden ser las primeras señales de que algo no va bien.

El siguiente gráfico te muestra una vez más y con total claridad cómo interactúan estos dos grupos.

Diagrama jerárquico sobre los nutrientes, dividido en macros (con un símbolo de muslo de pollo) y micros (con un símbolo de manzana).

Como ves, los macros y los micros forman juntos los cimientos de tu salud. Ambos son imprescindibles para que todo funcione correctamente en tu cuerpo.

De la teoría a la práctica: ¿qué te falta realmente?

Pero ¿cómo sabes si tu equipo personal de nutrientes está configurado de forma óptima? Las recomendaciones generales son un buen punto de partida, pero cada cuerpo funciona de manera diferente. Tus necesidades individuales dependen de tu edad, tu estilo de vida, tu nivel de estrés y muchos otros factores.

Una prueba de nutrientes es como mirar bajo el capó de tu cuerpo. Te muestra claramente qué nutrientes te faltan, en lugar de dejarte adivinar en la incertidumbre.

Este resumen te ayuda a entender cómo puedes reforzar estratégicamente tu equipo. No se trata solo de saber qué necesita el cuerpo, sino también de detectar de forma específica los puntos débiles de tu propia alimentación. Si quieres profundizar desde ya, en nuestra guía encontrarás 7 consejos sencillos para mejorar la absorción de vitaminas en el día a día. Un test de nutrientes de mybody-x.com basado en evidencia científica te proporciona la base perfecta para ello.

Comprende los pilares fundamentales de tu aporte energético

Tres cuencos con alimentos saludables: salmón a la parrilla, judías verdes, arroz, aguacate y almendras sobre una mesa de madera.

Imagina tu cuerpo como una casa. Para que se mantenga firme y te sientas a gusto en ella, necesitas unos cimientos sólidos. En la alimentación, esos cimientos son los macronutrientes: proteínas, grasas y carbohidratos. Son los componentes y la fuente de energía de todo lo que ocurre en tu interior, desde los latidos de tu corazón y el pensamiento hasta el movimiento más pequeño.

Pero, como en cualquier construcción, la calidad de los materiales y la proporción adecuada son fundamentales. Eso es precisamente lo que determina el rendimiento de tu cuerpo y la cantidad de energía que tienes en el día a día.

Proteínas: las constructoras de tu cuerpo

Las proteínas son mucho más que alimento para tus músculos. Son los componentes básicos de cada célula, así como de enzimas y hormonas importantes. Sin un buen aporte de proteínas, tu cuerpo no puede reparar tejidos dañados ni formar nuevas células.

Para la mayoría de los adultos de hasta 65 años, la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE) recomienda diariamente 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal. Si eres muy activo deportivamente o quieres desarrollar músculo de forma específica, tus necesidades pueden aumentar hasta 1,6 a 2,2 gramos por kilogramo.

Si tu cuerpo recibe muy poca proteína, empieza a canibalizarse. Ataca sus propias reservas y descompone valiosa masa muscular, solo para mantener en funcionamiento las funciones vitales. ¿El resultado? Menos fuerza y un metabolismo más lento.

Por suerte, hay muchísimas fuentes deliciosas de proteínas, y no solo para los amantes de la carne:

  • Fuentes animales: carne magra, pescado, huevos, queso fresco batido desnatado, skyr
  • Fuentes vegetales: lentejas, garbanzos, tofu, tempeh, quinoa, frutos secos

Carbohidratos: el combustible rápido para el cerebro y los músculos

Los carbohidratos suelen tener mala reputación, y es totalmente injustificado. Son la fuente de energía preferida y más rápida para tu cerebro y tus músculos. Sin embargo, el punto decisivo es qué carbohidratos comes.

Los carbohidratos simples, como los que encuentras en los dulces, el pan blanco o las bebidas azucaradas, te proporcionan un breve e intenso subidón de energía. Tu nivel de azúcar en sangre se dispara y poco después vuelve a caer en picado. El resultado: antojos y el clásico bajón de la tarde.

Los carbohidratos complejos de los productos integrales, las legumbres o las verduras son mucho más inteligentes. Se digieren lentamente, te proporcionan energía estable durante horas, te mantienen saciado y evitan los bajones de rendimiento.

Grasas: las reservas de energía indispensables

Olvídate del mito de que la grasa es tu enemiga. Todo lo contrario: es un nutriente vital. La grasa sirve como reserva de energía, protege tus órganos y es absolutamente necesaria para que tu cuerpo pueda absorber las vitaminas liposolubles A, D, E y K.

También aquí la calidad marca la diferencia. Especialmente valiosos son los ácidos grasos insaturados, presentes en los aguacates, los frutos secos, las semillas y los aceites de alta calidad (p. ej., el aceite de oliva o de linaza). Son beneficiosos para el corazón y pueden contrarrestar la inflamación del organismo.

En cambio, es mejor evitar las llamadas grasas trans, que suelen esconderse en la comida rápida, los productos precocinados y los alimentos fritos. Pueden afectar negativamente a tus niveles de lípidos en sangre.

Así encontrarás el equilibrio adecuado para tu día a día

Lo que es perfecto para un deportista de alto rendimiento quizá no sea adecuado para tu trabajo de oficina. La distribución óptima de los macronutrientes siempre es individual. Una regla práctica muy sencilla que realmente funciona en el día a día es el «método del plato»:

  1. La mitad del plato debería estar llena de verduras variadas o ensalada.
  2. Reserva un cuarto del plato para una fuente de proteínas de alta calidad.
  3. El último cuarto corresponde a los carbohidratos complejos.

Con esta sencilla distribución, te haces una buena idea de qué nutrientes necesita el cuerpo a diario, y todo sin contar calorías. Si quieres profundizar aún más en el tema, consulta nuestro artículo detallado sobre grasas, carbohidratos y proteínas. El equilibrio adecuado es el primer paso decisivo para proporcionar a tu cuerpo exactamente la energía que necesita para llevar una vida llena de vitalidad.

Por qué los pequeños ayudantes marcan la diferencia

Media naranja, espinacas, un huevo cocido, champiñones y almendras sobre una tabla de madera junto a la ventana, bajo el sol.

Mientras que los macronutrientes son los grandes componentes visibles de tu cuerpo, los micronutrientes actúan más bien en segundo plano. Son los especialistas indispensables que trabajan entre bastidores; por así decirlo, el equipo de técnicos altamente cualificados que se asegura de que miles de procesos complejos se desarrollen sin problemas, desde la producción de energía en las células hasta la defensa frente a los agentes patógenos.

Sin estos diminutos ayudantes, es decir, las vitaminas, los minerales y los oligoelementos, incluso los mejores materiales de construcción quedarían inútiles. Lo traicionero es que una carencia a menudo no se manifiesta de inmediato con señales de alarma evidentes, sino que se instala muy lentamente en tu día a día.

¿Últimamente te sientes a menudo cansado sin motivo? ¿Te cuesta concentrarte o pescas cualquier pequeña infección? Podrían ser las primeras y sutiles señales de tu cuerpo de que a tu equipo interno de técnicos le faltan miembros importantes.

Los héroes silenciosos y sus funciones

Cada micronutriente tiene su propia función específica en el organismo. Si falta aunque solo uno, todo el sistema puede empezar a funcionar mal. Veamos más de cerca algunos de los protagonistas más importantes y qué ocurre cuando faltan piezas en el equipo.

  • Vitamina D: la guardiana del sistema inmunitario: Esta «vitamina del sol» no solo es esencial para unos huesos fuertes, sino también para unas defensas inmunitarias resistentes. A menudo se relaciona su carencia con una mayor propensión a las infecciones y un cansancio constante, especialmente durante los oscuros meses de invierno.
  • Hierro: el transportador de oxígeno: Sin hierro, la sangre no puede transportar suficiente oxígeno a las células. La consecuencia suele ser un cansancio aplastante, palidez y uñas frágiles. Incluso después de dormir lo suficiente, uno simplemente no se siente descansado.
  • Magnesio: el gestor de la relajación: Este mineral participa en más de 300 procesos metabólicos y es especialmente importante para el funcionamiento de los músculos y los nervios. Una carencia puede manifestarse mediante molestos calambres musculares, inquietud interna o problemas de sueño.
  • Vitaminas del grupo B: el sistema nervioso: La familia de las vitaminas del grupo B (como la B12 o el ácido fólico) es la central energética de tus nervios y de la producción de energía. Los problemas de concentración, la irritabilidad o una sensación de hormigueo en manos y pies pueden indicar una carencia.

Esta lista podría alargarse mucho más. Si quieres sumergirte más a fondo en el fascinante mundo de los minerales, encontrarás mucha más información valiosa en nuestro artículo sobre minerales y oligoelementos.

¿Quién debería estar especialmente atento?

Aunque una alimentación equilibrada es la mejor base, hay determinadas etapas de la vida y hábitos que pueden aumentar considerablemente el riesgo de sufrir una carencia de micronutrientes. Tus necesidades personales no son una cantidad fija, sino que se adaptan continuamente a tus circunstancias vitales.

Una carencia de nutrientes es como un ruido leve que interfiere en el motor de tu cuerpo. Al principio quizá lo ignores, pero con el tiempo puede provocar problemas graves.

¿Quizá perteneces a alguno de estos grupos?

  • Personas que siguen una alimentación vegana o vegetariana: En estos casos, obtener suficiente vitamina B12, hierro y zinc puede ser especialmente difícil, ya que estos nutrientes se encuentran con menor frecuencia o son menos aprovechables en los alimentos de origen vegetal.
  • Deportistas y personas muy activas: Quien suda mucho no solo pierde agua, sino también minerales importantes como el magnesio, el sodio y el zinc. El mayor gasto energético también incrementa la necesidad de vitaminas del grupo B.
  • Embarazadas y mujeres en periodo de lactancia: En estas etapas especiales, aumenta considerablemente la necesidad de nutrientes como el ácido fólico, el hierro y el yodo para proporcionar un aporte óptimo tanto a la madre como al bebé.
  • Personas con estrés crónico: El estrés es un auténtico ladrón de nutrientes. En particular, el consumo de magnesio y de las vitaminas del grupo B se dispara con el estrés prolongado.

De la sospecha a la certeza con una prueba de nutrientes

Los síntomas de una carencia suelen ser inespecíficos y se confunden fácilmente con el estrés cotidiano o la falta de sueño. En lugar de ir a ciegas y probar distintos complementos alimenticios al azar, puedes obtener claridad de forma específica.

Aquí es donde entran en juego las pruebas de nutrientes de mybody-x.com. Con un sencillo autotest para realizar en casa, obtienes un análisis científicamente fundamentado de tus valores sanguíneos. Así descubres con precisión qué nutrientes necesita realmente tu cuerpo cada día y en qué reservas puede haber carencias.

Una prueba de este tipo te proporciona la información que necesitas para optimizar de forma específica tu alimentación y tu estilo de vida. Así estableces la base para una estrategia de salud personalizada y realmente eficaz, basada en tus necesidades individuales.

El peligro oculto de consumir demasiada sal

Hasta ahora hemos analizado detenidamente qué nutrientes necesita tu cuerpo para funcionar correctamente. Pero igual de importante es fijarnos en aquello que a menudo consumimos en exceso sin darnos cuenta. Un equilibrio saludable no consiste únicamente en compensar las carencias, sino también en evitar los excesos perjudiciales. El ejemplo por excelencia: la sal.

Más concretamente, se trata del sodio presente en la sal. En pequeñas cantidades es vital para nosotros, ya que regula el equilibrio hídrico y garantiza el correcto funcionamiento de los nervios y los músculos. Sin embargo, la mayoría consumimos varias veces la cantidad recomendada, y el problema normalmente no está en el salero de la mesa.

Las trampas invisibles de la sal en el supermercado

La mayor parte de la sal que consumimos a diario se esconde en los alimentos procesados. La industria la utiliza generosamente para intensificar el sabor y prolongar la vida útil de los productos. Como consecuencia, perdemos por completo la noción de cuánta sal consumimos realmente.

Algunos culpables habituales, cuya presencia apenas sospechas, son:

  • Pan y productos de panadería: Cuesta creerlo, pero muchos tipos de pan contienen una cantidad considerable de sal.
  • Embutidos y queso: El fiambre, el salami y la mayoría de los quesos llevan mucha sal.
  • Platos preparados y salsas: Ya sea pizza congelada, sopa instantánea o aderezo para ensalada preparado, estos productos suelen contener cantidades enormes de sal.
  • Snacks salados: Las patatas fritas, los palitos salados y otros productos similares son opciones evidentes, pero también fuentes de sal extremadamente populares.

Esta sobredosificación constante, a menudo inconsciente, puede tener graves consecuencias para la salud a largo plazo.

Por qué comer menos sal protege tu corazón

Si consumes demasiada sal de forma habitual, tu cuerpo tiene que retener más agua en la sangre para compensar el sodio. Este aumento del volumen sanguíneo ejerce más presión contra las paredes de las arterias y la presión arterial aumenta.

La presión arterial alta crónica es uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular. Lo peligroso es que daña los vasos sanguíneos de forma silenciosa y durante años, a menudo sin que nos demos cuenta.

La magnitud del problema en Alemania es alarmante. Los datos actuales del estudio DEGS muestran que el 93 % de los hombres y el 90 % de las mujeres superan ampliamente el valor de referencia D-A-CH recomendado de 1,5 gramos de sodio al día. La ingesta real es de unos 4,0 gramos diarios en los hombres y 3,4 gramos en las mujeres, es decir, más del doble de lo que sería saludable. Si quieres profundizar en el tema, puedes consultar más información sobre el suministro de nutrientes en Alemania.

Cómo reducir tu consumo de sal sin renunciar al sabor

La buena noticia es que puedes reducir considerablemente tu consumo de sal con unos sencillos trucos en el día a día, ¡y la comida seguirá estando igual de rica o incluso más!

  1. Cocina con ingredientes frescos: Cuando cocinas tú mismo, tienes el control total. Solo tú decides cuánta sal lleva la comida.
  2. Condimenta con inteligencia: ¡Descubre el mundo de las hierbas y las especias! Las hierbas frescas o secas, el pimentón, el curry, la pimienta, la cebolla y el ajo aportan una profundidad de sabor increíble a tus platos, sin necesidad de añadir sal.
  3. Lee las etiquetas: Vale la pena echar un vistazo a la tabla nutricional. Compara los productos y elige la opción con menos sal.
  4. Adáptate poco a poco: Tu sentido del gusto se acostumbra fácilmente. Reduce la sal gradualmente y te sorprenderá lo rápido que volverás a descubrir y apreciar el sabor natural de los alimentos.

Una alimentación consciente que también procura evitar los excesos es un gran paso para tu salud. Si quieres contribuir específicamente a mantener una tensión arterial saludable, consulta también nuestro artículo sobre cómo reducir la tensión arterial con los alimentos adecuados. Al final, siempre se trata de encontrar el equilibrio adecuado para tu cuerpo.

Así descubres qué necesita realmente tu cuerpo

Las recomendaciones dietéticas generales son un buen comienzo, pero son como la ropa confeccionada: les quedan bastante bien a algunas personas, pero a muy pocas les quedan realmente perfectas. Cada uno de nosotros es único. Tus necesidades nutricionales personales no son una cifra fija, sino que cambian según tu situación vital.

Factores como tu edad, sexo, nivel de actividad diaria y estilo de vida general desempeñan un papel fundamental. Naturalmente, un trabajador de la construcción tiene unas necesidades energéticas y nutricionales muy distintas de las de alguien que pasa la mayor parte del día sentado frente a un escritorio.

Pero ¿cómo puedes averiguar qué necesita exactamente tu cuerpo? ¿Cómo pasas de una sospecha vaga a hechos concretos?

Por qué los síntomas por sí solos a menudo no ayudan

¿Te sientes a menudo cansado, desconcentrado o simplemente no estás en plena forma? Son señales típicas que muchos conocemos. El problema es que estos síntomas son extremadamente inespecíficos. El cansancio constante puede indicar una deficiencia de hierro, pero también deberse a una falta de vitamina B12, una deficiencia de vitamina D o, sencillamente, a demasiado estrés.

Probar cualquier suplemento al azar es como lanzar un dardo a ciegas. Quizá aciertes por casualidad, pero lo más probable es que no resuelvas el problema real o, en el peor de los casos, incluso provoques nuevos desequilibrios en tu organismo.

Aquí tienes un pequeño resumen que muestra lo fácil que es perderse al buscar la causa.

Síntomas y posibles causas de un vistazo

La siguiente tabla muestra lo diversas que pueden ser las causas de las molestias cotidianas y cómo una prueba de nutrientes de mybody-x.com puede ayudarte a obtener claridad de una vez por todas.

Síntoma frecuente Posible causa (deficiencia de nutrientes) Prueba adecuada de mybody-x.com
Cansancio y agotamiento constantes Hierro, vitamina B12, vitamina D, magnesio Test de nutrientes
Problemas de concentración Vitaminas del grupo B, hierro, ácidos grasos omega-3 Test de nutrientes
Infecciones frecuentes y sistema inmunitario débil Vitamina D, vitamina C, zinc, selenio Test de nutrientes
Calambres musculares y tensión Magnesio, potasio, calcio Test de nutrientes
Uñas quebradizas y caída del cabello Biotina (vitamina B7), hierro, zinc Test de nutrientes

Como ves: para un solo síntoma, a menudo pueden considerarse varios nutrientes. Por eso, suplementarse a ciegas rara vez es la mejor estrategia.

El camino hacia la certeza: un análisis de sangre

Aquí es donde entra en juego un análisis de sangre. En lugar de adivinar qué nutrientes necesita realmente tu cuerpo a diario, un análisis te proporciona datos claros y objetivos sobre tu estado nutricional.

Un test de nutrientes es como mirar bajo el capó de tu cuerpo. No te muestra lo que supones, sino lo que realmente ocurre.

Imagina que recibes un informe detallado que te muestra claramente lo bien abastecidos que están tus depósitos de vitaminas y minerales importantes. Verás de inmediato qué está en niveles adecuados y dónde puede haber una carencia que esté frenando tu energía y bienestar.

Así de sencillo funciona el análisis en casa

La idea de hacerse un análisis de sangre echa para atrás a muchas personas: enseguida piensan en visitas al médico, salas de espera y el estrés de conseguir una cita. Pero eso ya no tiene por qué ser así. Con un autotest moderno para realizar en casa, como el test de nutrientes de mybody-x.com, puedes integrar fácilmente este paso importante en tu día a día.

El proceso es de lo más sencillo:

  1. Solicitar el kit de análisis: Recibirás cómodamente por correo en tu domicilio todo lo necesario para tomar la muestra.
  2. Toma de muestras sencilla: Con una pequeña lanceta, te extraes unas gotas de sangre de la yema del dedo; es rápido y prácticamente indoloro.
  3. Devolución gratuita: Envías tu muestra en el sobre de devolución incluido a un laboratorio alemán especializado y certificado.
  4. Evaluación científica: Tu muestra se analiza profesionalmente y, al poco tiempo, recibirás un informe de resultados fácil de entender.

Este informe es tu mapa personal de nutrientes. No solo te proporciona valores medidos, sino también recomendaciones concretas y adaptadas a ti. Así dispones de una base científica para optimizar tu alimentación de forma específica y tomar las riendas de tu salud, sin hacer conjeturas, sino basándote en hechos.

Pasos prácticos para una ingesta óptima de nutrientes

Un bol saludable con pollo a la parrilla, brócoli, zanahorias, espárragos, arroz y quinoa.

La teoría está muy bien, pero ¿cómo conviertes los conocimientos sobre nutrientes en energía real para tu día a día? De eso se trata ahora: llevar la teoría a la práctica. No te preocupes, es más fácil de lo que parece. Con unas pocas estrategias sencillas, pero increíblemente eficaces, convertirás cada una de tus comidas en un auténtico concentrado de energía para tu salud.

El primer paso es el más sencillo y quizá el más importante: estructura tu plato con claridad. Un método excelente para ello, probado durante años y que no requiere contar calorías, es el «método del plato». Es tu brújula visual para disfrutar de una comida equilibrada.

Imagina tu plato dividido en tres partes en cada comida principal.

Tu plato como brújula nutricional

Así puedes preparar en un abrir y cerrar de ojos una comida equilibrada:

  1. La mitad de tu plato (50 %): verduras y ensalada. Esta zona está reservada para los verdaderos héroes: los micronutrientes. Llénala de todo lo que tenga colores vivos y aspecto fresco: pimientos, brócoli, espinacas y tomates. Estos concentrados de energía te aportan vitaminas, minerales y la fibra tan importante.
  2. Un cuarto de tu plato (25 %): proteínas de calidad. Ya sea carne magra, pescado, huevos, tofu o legumbres como lentejas y garbanzos, aquí se encuentra la energía para tus músculos. Las proteínas no solo son materiales de construcción, sino que también te mantienen saciado durante mucho tiempo.
  3. Un cuarto de tu plato (25 %): carbohidratos complejos. El arroz integral, la quinoa, los copos de avena o las patatas son opciones perfectas. Proporcionan a tu cerebro y a tus músculos energía constante y evitan el temido bajón de la tarde, que nadie necesita.

Este sencillo modelo te proporciona una estructura clara y hace que, casi automáticamente, la distribución de tus nutrientes sea adecuada.

Alimentos llenos de nutrientes

Si quieres ir un paso más allá, céntrate en alimentos especialmente ricos en nutrientes. Son las estrellas discretas de la cocina, que aportan una enorme concentración de nutrientes valiosos en poco espacio.

Prueba a integrar estos pequeños concentrados de energía con regularidad en tu alimentación:

  • Verduras de hoja verde oscura, como la col rizada o las espinacas (repletas de hierro, calcio y vitamina K)
  • Frutos rojos, como los arándanos o las frambuesas (rebosan antioxidantes y vitamina C)
  • Frutos secos y semillas, como las nueces o las semillas de lino (tu fuente de grasas saludables y magnesio)
  • Pescado azul, como el salmón (todo un campeón en cuanto a ácidos grasos omega-3 y vitamina D)

Complementar de forma específica, en lugar de dar palos de ciego

Incluso con la mejor alimentación pueden surgir carencias. Pero ¿cuándo tienen realmente sentido los complementos alimenticios? La respuesta es muy clara: solo cuando existe una necesidad comprobada. Tomar suplementos «por si acaso» rara vez es una buena idea e incluso puede resultar contraproducente.

Imagina los resultados de un test de nutrientes de mybody-x.com como un manual de instrucciones personalizado para tu cuerpo. Te muestran exactamente por dónde empezar, en lugar de hacerte tantear a ciegas entre conjeturas.

Por ejemplo, si tu análisis revela un nivel bajo de vitamina D, puedes actuar de forma específica y con la dosis adecuada. Esto no solo es mucho más eficaz, sino también más seguro. Con los conocimientos de tu análisis y los consejos prácticos, tienes todas las herramientas necesarias para tomar las riendas de tu bienestar y tu energía.

Tus preguntas más frecuentes sobre los nutrientes

¿Todavía tienes preguntas o te preguntas qué significa todo esto para tu día a día? Aquí hemos recopilado las respuestas a algunas de las preguntas más frecuentes que recibimos constantemente.

¿De verdad tengo que consumir todos los días todas las vitaminas con precisión milimétrica?

No, por suerte no. Tu cuerpo es bastante inteligente y puede almacenar durante un tiempo, sobre todo, las vitaminas liposolubles (A, D, E, K). Así crea una especie de reserva para los días peores.

La situación es diferente con las vitaminas hidrosolubles, como la vitamina C y las vitaminas del grupo B. Lo que tu cuerpo no necesita de inmediato suele eliminarse fácilmente. Por eso, en este caso es más importante un aporte regular. La clave no es contar de forma obsesiva, sino mantener una alimentación equilibrada y constante que aporte nutrientes a tu cuerpo de manera continua.

¿Son imprescindibles los complementos alimenticios?

En absoluto de forma generalizada. Una alimentación sana, fresca y variada siempre debe ser y seguir siendo la base. Los complementos alimenticios son un apoyo útil cuando se ha demostrado una carencia o existe una necesidad claramente aumentada, por ejemplo, durante el embarazo. También pueden ayudar cuando resulta difícil cubrir las necesidades mediante la alimentación habitual, como ocurre con la vitamina D en invierno.

Tomar algo a ciegas, en el mejor de los casos, es inútil y, en el peor, incluso perjudicial. Un análisis de sangre, como el análisis de nutrientes de mybody-x.com, te proporciona los datos que necesitas para una suplementación realmente específica y adecuada.

¿Es suficiente una aplicación para hacer un seguimiento de mis necesidades de nutrientes?

Las aplicaciones de seguimiento son una herramienta excelente para hacerse una idea de la propia alimentación y controlar aproximadamente la ingesta de macronutrientes. Pero tienen límites claros.

Una aplicación no puede decirte hasta qué punto tu cuerpo absorbe realmente los nutrientes de los alimentos: la llamada biodisponibilidad. Y, aún más importante, no te muestra tus valores reales en sangre. Por tanto, una aplicación te ofrece una estimación de tu ingesta, pero solo un análisis de sangre de mybody-x.com te permite conocer con certeza tu estado real de nutrición.


¿Estás listo para pasar de estimar a saber? Basa tu aporte de nutrientes en fundamentos científicos sólidos. Con los análisis de nutrientes de mybody-x.com obtienes un análisis preciso de tus valores y recomendaciones claras de actuación, adaptadas exactamente a ti y a tu cuerpo.

Descubre ahora tus necesidades individuales de nutrientes en mybody-x.com

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