¿Qué se puede hacer contra la falta de hierro para recuperar la energía?
¿Te sientes a menudo cansado, desconcentrado y sin energía, aunque en realidad hayas dormido lo suficiente? Si esto te resulta familiar, no eres el único. A menudo, estas son las primeras señales sutiles de una falta de hierro que no deberías ignorar bajo ningún concepto. La clave está en interpretar correctamente las señales de tu cuerpo y actuar de forma específica para contrarrestarlas, y todo comienza por conocer tu estado de hierro y seguir una alimentación consciente.
Interpretar correctamente las primeras señales de tu cuerpo

Quizá conozcas esta sensación: suena el despertador, pero te sientes como si no hubieras dormido nada. La concentración en el trabajo disminuye rápidamente y pensar en hacer ejercicio se siente como escalar el monte Everest. Este agotamiento constante es más que «un mal día»: a menudo es la señal más evidente de tu cuerpo de que le falta algo importante.
Ese elemento decisivo suele ser el hierro. El hierro es mucho más que un oligoelemento; es el combustible de tu energía. Como componente central de la hemoglobina, el pigmento rojo de la sangre, es responsable de transportar el oxígeno desde los pulmones hasta cada una de las células de tu cuerpo. Si tus células no reciben suficiente oxígeno, tampoco pueden producir energía. ¿El resultado? Te sientes débil, cansado y sin energía.
Cuando el cuerpo pide ayuda
La falta de hierro suele aparecer poco a poco. Tu cuerpo es experto en compensar las deficiencias durante un tiempo recurriendo a sus reservas almacenadas. Pero, tarde o temprano, esas reservas se agotan y los síntomas se vuelven inconfundibles.
Presta atención a estas señales concretas:
- Cansancio y agotamiento persistentes: Es, con diferencia, el síntoma más frecuente. Incluso después de dormir lo suficiente, simplemente no te sientes descansado.
- Piel y mucosas pálidas: Un vistazo al espejo o a la parte interior de los párpados inferiores puede revelar mucho. Una palidez llamativa suele indicar una falta de glóbulos rojos.
- Caída del cabello y uñas quebradizas: ¿Tu cepillo tiene más cabello de lo normal o tus uñas se quiebran y presentan surcos? Esto puede ser una señal clara de un suministro insuficiente de nutrientes.
- Problemas de concentración y dolores de cabeza: ¿Te cuesta concentrarte o sufres dolores de cabeza con más frecuencia? También en este caso, la causa puede ser la falta de oxígeno en el cerebro.
- Mayor susceptibilidad a las infecciones: Un sistema inmunitario debilitado y los resfriados constantes también pueden indicar una deficiencia de hierro, ya que este mineral es esencial para el funcionamiento de las células de defensa.
Si ignoras estos síntomas, a largo plazo corres el riesgo de desarrollar una anemia ferropénica. En este caso, la deficiencia es tan pronunciada que el cuerpo ya no puede producir suficientes glóbulos rojos sanos. Esto afecta enormemente a tu rendimiento y bienestar.
Quién debería prestar especial atención
Ciertas etapas de la vida y estilos de vida aumentan considerablemente el riesgo de sufrir una deficiencia de hierro. Es importante saber si perteneces a uno de estos grupos para poder actuar de forma preventiva.
Tu cuerpo te envía mensajes claros. El cansancio persistente, la piel pálida o la caída del cabello no son acompañantes normales de una vida cotidiana estresante, sino a menudo señales de alarma directas que apuntan a una deficiencia nutricional, como la de hierro.
Especialmente en riesgo:
- Mujeres en edad fértil: La menstruación provoca una pérdida regular de hierro cada mes. En caso de sangrado abundante, la pérdida es proporcionalmente mayor.
- Embarazadas y mujeres en periodo de lactancia: Durante estas etapas, la necesidad de hierro aumenta enormemente, ya que no solo hay que abastecer a la madre, sino también al bebé en crecimiento.
- Deportistas y personas muy activas: Quienes sudan mucho pierden hierro. Además, los deportes de resistencia intensos pueden provocar pequeñas pérdidas de sangre en el tracto gastrointestinal, lo que aumenta aún más la necesidad.
- Personas con una alimentación basada en plantas: El hierro de origen vegetal (hierro no hemo) se absorbe mucho peor que el hierro procedente de productos animales (hierro hemo). En este caso, es especialmente importante conocer las combinaciones adecuadas de alimentos.
El primer paso para salir del círculo vicioso del cansancio y el agotamiento es tomarte en serio estas señales. No son imaginaciones tuyas, sino valiosas indicaciones de tu cuerpo. Al aprender a entenderlas, tomas el control de tu salud y sientas las bases para recuperar toda tu energía. Un sencillo análisis de sangre, como el test de nutrientes de mybody®x, puede ayudarte a obtener claridad de forma rápida y sencilla.
Cómo determinar tu estado de hierro de forma segura desde casa
Los síntomas de una deficiencia de hierro pueden ser bastante vagos y abrumadores. ¿Cansancio constante, piel pálida, problemas de concentración? ¿Te resulta familiar? Pero las suposiciones y las conjeturas no te llevan a ninguna parte. Para poder actuar de forma específica, necesitas certeza. Por eso, el primer paso decisivo es una prueba fiable que por fin te ofrezca una imagen clara de tu estado actual de hierro.
Por suerte, hoy ya no tienes que soportar salas de espera abarrotadas ni esperar semanas para conseguir una cita médica. Puedes tomar el control personalmente, de forma cómoda y discreta desde casa.
El test de nutrientes de mybody®x como guía
El test de nutrientes de mybody®x se ha desarrollado exactamente para eso: ofrecerte, de forma sencilla y basada en la ciencia, claridad sobre tu aporte de micronutrientes importantes como el hierro. Todo el proceso es sorprendentemente fácil y elimina cualquier incertidumbre.
Así funciona:
- Obtención sencilla de la muestra: En el kit de prueba encontrarás todo lo que necesitas. Con la pequeña lanceta incluida, obtén unas gotas de sangre mediante un diminuto pinchazo en la yema del dedo. Es realmente rápido y apenas se nota.
- Envío seguro: Embala tu muestra de forma segura en el sobre de devolución incluido y envíala gratuitamente a nuestro laboratorio.
- Análisis profesional: Tu muestra se analiza en nuestro laboratorio alemán especializado, certificado conforme a las normas ISO. Así nos aseguramos de que recibas un resultado preciso y absolutamente fiable.
Este método te permite actuar de forma proactiva sin tener que interrumpir tu rutina diaria. Tú decides cuándo y dónde realizar la prueba.
Más que un número: el valor de ferritina
El valor más importante que determinamos para ti es la ferritina. Puedes imaginarte la ferritina como el almacén de hierro de tu organismo. Mientras que el contenido de hierro en la sangre (el hierro sérico) está sujeto a fluctuaciones diarias, el valor de ferritina muestra hasta qué punto están realmente llenos tus depósitos a largo plazo.
Un valor bajo de ferritina suele ser el primer indicio de una deficiencia de hierro incipiente, incluso antes de que descienda la concentración de glóbulos rojos y aparezca una anemia propiamente dicha. Por eso es un indicador de alerta temprana decisivo.
Tu valor de ferritina es la clave para detectar a tiempo una deficiencia de hierro y contrarrestarla. Te proporciona una base fiable para tomar las medidas adecuadas para tu salud antes de que se manifiesten síntomas más graves.
Las estadísticas muestran que se trata de un tema relevante: una de cada diez mujeres en Alemania tiene deficiencia de hierro, con una reserva de ferritina inferior a 30 µg/l. Esto provoca síntomas como cansancio persistente y menor rendimiento, lo que resulta especialmente arriesgado para las personas activas de entre 18 y 40 años, que además pierden hierro al hacer deporte. Descubre más sobre los antecedentes y las cifras relacionadas con la deficiencia de hierro.
Después de unos pocos días laborables recibirás tu informe de resultados personalizado. En él encontrarás no solo tus valores de laboratorio, sino también una explicación comprensible de su significado y recomendaciones concretas adaptadas a ti. Esta evaluación con base científica es la base perfecta para tomar por iniciativa propia las medidas adecuadas, ya sea mediante un cambio específico en la alimentación o el suplemento adecuado. Si quieres profundizar en el tema, encontrarás más información en nuestra guía sobre el test de hierro en casa.
Tu alimentación como potenciador diario del hierro
Una alimentación consciente y específica es tu herramienta más potente y eficaz para combatir la deficiencia de hierro. Si sabes qué alimentos reponen tus reservas y cómo combinarlos de forma inteligente, puedes contribuir activamente cada día a tener más energía y bienestar. No se trata de dietas complicadas, sino de conocimientos prácticos para tu día a día.
La clave del éxito está en comprender que no todo el hierro es igual. Tu cuerpo procesa de forma completamente distinta el hierro procedente de fuentes animales y vegetales, lo que influye enormemente en tu aporte.
Hierro animal frente a hierro vegetal: la pequeña, pero importante, diferencia
En el mundo del hierro hay dos protagonistas principales: hierro hemo y hierro no hemo. Esta distinción es decisiva si realmente quieres optimizar tu alimentación.
El hierro hemo se encuentra exclusivamente en productos de origen animal, como la carne roja, las aves y el pescado. Su gran ventaja: ya está presente en una forma que tu cuerpo puede absorber directamente y con gran eficiencia. La biodisponibilidad alcanza aquí un sólido 15–35 %.
El hierro no hemo es la forma presente en los alimentos vegetales; piensa en lentejas, judías, espinacas, copos de avena y frutos secos. Aunque estos alimentos suelen ser ricos en hierro, tu cuerpo aprovecha este hierro no hemo mucho peor. La tasa de absorción se sitúa aquí solo en 2–20 %. Pero no te preocupes: con los trucos adecuados puedes aumentar considerablemente esta tasa.
Este resumen te muestra la forma sencilla de comprobar tu estado de hierro con el test mybody®x, desde la toma de muestras sin complicaciones hasta la recepción de tu informe de resultados personalizado.

El test te proporciona la base fiable para adaptar de forma óptima tu estrategia nutricional a tus necesidades individuales y hacer medible tu progreso.
El poder de la combinación: cómo maximizar la absorción del hierro
El verdadero factor decisivo para combatir la deficiencia de hierro no es solo elegir alimentos ricos en hierro, sino combinarlos de forma inteligente. Ciertas sustancias pueden favorecer la absorción del hierro, mientras que otras la bloquean por completo.
Tu mejor aliada aquí es, sin duda, la vitamina C. Es capaz de transformar el hierro no hemo de origen vegetal en una forma mucho más disponible para el organismo. El efecto es impresionante: la vitamina C puede aumentar la absorción del hierro entre dos y tres veces.
Considera la vitamina C como la llave que abre la puerta al hierro en tu organismo. Cada comida rica en hierro que combinas con una fuente de vitamina C supone un beneficio directo para tus reservas de hierro y tu energía.
Aquí tienes algunos ejemplos prácticos de dúos imbatibles:
- ¿Copos de avena para desayunar? Combínalos con frutos rojos frescos, un chorrito de zumo de limón o un vaso pequeño de zumo de naranja.
- ¿Ensalada de lentejas para el almuerzo? Añade abundante pimiento rojo cortado en dados, perejil y una vinagreta de limón.
- ¿Pan integral por la noche? Úntalo con hummus (de garbanzos) y decóralo con rodajas de tomate o pepino fresco.
- ¿Espinacas como guarnición? Añade siempre un chorrito de zumo de limón antes de servirlas.
Estos pequeños ajustes tienen un efecto enorme en tus niveles de hierro y son muy fáciles de incorporar a cualquier comida.
Conoce a los antagonistas: estos alimentos inhiben la absorción del hierro
Al igual que existen potenciadores, también hay inhibidores que pueden bloquear la absorción del hierro. No deberías consumirlos directamente con tus comidas ricas en hierro.
Los bloqueadores del hierro más conocidos son:
- Taninos en el café y el té negro: Estos compuestos se unen al hierro en el intestino y lo vuelven prácticamente inaccesible para el organismo.
- Calcio en los productos lácteos: El calcio compite con el hierro por las mismas vías de absorción en el intestino.
- Fitatos en los productos integrales y las legumbres: Estas sustancias también pueden unirse al hierro. (Consejo: Remojar, germinar o fermentar reduce el contenido de fitatos.)
Eso no significa que tengas que renunciar a tu café de la mañana o al yogur. La clave está en el momento adecuado. Deja un intervalo de al menos una o dos horas entre tu comida rica en hierro y el consumo de estos inhibidores.
La siguiente tabla muestra de un vistazo cómo combinar las mejores fuentes de hierro con las parejas perfectas y qué antagonistas deberías evitar.
Fuentes de hierro y sus parejas perfectas
Esta tabla te muestra las mejores fuentes vegetales y animales de hierro y cómo combinarlas con alimentos ricos en vitamina C para maximizar la absorción. Además, verás ejemplos de inhibidores que deberías evitar.
| Alimento rico en hierro (por cada 100 g) | Compañero perfecto (fuente de vitamina C) | Rival que conviene evitar (inhibidor) |
|---|---|---|
| Lentejas (aprox. 8 mg) | Pimiento y perejil picados en la ensalada | Un vaso de leche o aliño de yogur |
| Copos de avena (aprox. 4,7 mg) | Frutos rojos frescos o un vaso de zumo de naranja | Una taza de café o té negro |
| Carne de vacuno (aprox. 2,5 mg) | Brócoli o coles de Bruselas como guarnición | Salsa de queso o un vaso de vino tinto |
| Semillas de calabaza (aprox. 8,8 mg) | Un chorrito de zumo de limón sobre la ensalada | Agua mineral rica en calcio |
| Espinacas (aprox. 2,7 mg) | Tomates y aderezo de limón | Queso feta en la ensalada |
Como ves, a menudo son pequeños ajustes los que marcan una gran diferencia. Al aplicar estos principios, conviertes tus comidas diarias en un potente refuerzo de hierro. Para obtener más información e ideas de recetas, lee también nuestro artículo sobre alimentación para la deficiencia de hierro.
Cuándo tiene sentido tomar suplementos de hierro

Una alimentación rica en hierro es y seguirá siendo la base. Pero a veces, sencillamente, no es suficiente. Si ya existe una deficiencia y tu prueba de nutrientes de mybody®x muestra que tu nivel de ferritina está por los suelos, sería una tarea abocada al fracaso intentar solucionarlo únicamente con la alimentación.
Imagínatelo así: intentas llenar una piscina vacía con una regadera. Tardarías una eternidad.
Aquí es donde entran en juego los suplementos de hierro. Son un apoyo específico y realmente eficaz para volver a llenar rápidamente tus reservas. Así acortas el tiempo hasta que el cambio de alimentación haga efecto y recuperas tus fuerzas mucho más rápido.
Sin embargo, el mercado de los complementos alimenticios puede resultar abrumador. Los estantes están llenos y es difícil reconocer qué es realmente bueno.
Elegir la forma adecuada de hierro
No todo el hierro es igual. La forma química del hierro presente en el suplemento determina en gran medida lo bien que el organismo puede absorberlo y lo bien que lo tolera el aparato digestivo.
Estas son las formas más habituales, resumidas:
- Sulfato ferroso: El clásico que se receta con frecuencia. Aunque es eficaz, por desgracia tiene fama de causar efectos secundarios. Muchas personas se quejan de náuseas, estreñimiento o dolor abdominal.
- Bisglicinato de hierro: Esta forma moderna es un auténtico secreto. Aquí, el hierro está unido inteligentemente a dos aminoácidos. Este truco hace que atraviese el estómago prácticamente sin ser detectado y llegue al intestino delgado. ¿El resultado? Una tolerancia excelente y una biodisponibilidad realmente alta.
- Hierro de origen vegetal (p. ej., de hoja de curry): Estos suplementos suelen ser más suaves, pero normalmente contienen una dosis menor. Son ideales para cubrir las necesidades diarias o compensar una carencia leve, pero a menudo resultan demasiado débiles para reponer rápidamente unas reservas vacías.
Por eso, cuando se trata de volver a llenar de forma específica unas reservas vacías, el bisglicinato de hierro suele ser la mejor opción. Combina eficacia y tolerabilidad de forma óptima.
El arte de tomarlo correctamente
Incluso el mejor suplemento no puede hacer efecto si lo tomas incorrectamente. Con unos sencillos trucos, aprovecharás al máximo sus beneficios y evitarás efectos secundarios innecesarios.
Recuerda siempre: la dosis correcta lo es todo. Un exceso de hierro puede ser perjudicial. Tu decisión de tomar un suplemento y su dosis debe basarse siempre en un resultado claro de una prueba, como el que te proporciona la prueba de nutrientes de mybody®x.
La regla de oro es: toma tu suplemento de hierro con el estómago vacío, preferiblemente 30-60 minutos antes del desayuno. Así el estómago está vacío y nada interfiere en la absorción.
Tómalo siempre con un vaso de agua o, mejor aún, con un vaso pequeño de zumo de naranja. La vitamina C que contiene actúa como un potenciador y mejora considerablemente la absorción del hierro.
Lo que debes evitar a toda costa es tomarlo al mismo tiempo que:
- el café o el té negro
- la leche y los productos lácteos
- los suplementos de calcio o magnesio
Deja aquí un intervalo de al menos dos horas; de lo contrario, sabotearás su efecto. Si tienes el estómago muy sensible, tomarlo justo después de una comida pequeña y ligera puede ser una alternativa, aunque esto reduzca un poco la absorción.
El resultado de tu prueba, especialmente el valor de ferritina, es tu brújula. Te muestra claramente cómo están tus reservas de hierro. Puedes leer más sobre la importancia y los rangos de valores óptimos en nuestro artículo detallado sobre los valores de ferritina. Con estos conocimientos, tomas una decisión basada en hechos, no en meras suposiciones.
Cómo influye tu estilo de vida en tus niveles de hierro
La alimentación es, naturalmente, una palanca enorme para volver a llenar tus reservas de hierro; no hay duda. Pero quizá conozcas esta sensación: prestas atención a los alimentos ricos en hierro, pero el cansancio persiste. La razón suele estar en un ámbito que tendemos a pasar por alto: tu estilo de vida personal.
Tu estado de hierro es mucho más que la simple suma de tus comidas. Toda tu vida cotidiana influye directamente en la capacidad de tu cuerpo para absorber el hierro, en la cantidad que consume y en la eficiencia con la que puede utilizarlo. Se trata de ver el panorama completo y fortalecer tu cuerpo de forma integral.
El deporte intenso como ladrón silencioso de hierro
El ejercicio regular es fantástico para tu salud, eso está fuera de toda duda. Sin embargo, precisamente el entrenamiento intenso de resistencia, como correr o montar en bicicleta durante mucho tiempo, puede aumentar considerablemente tus necesidades de hierro. Esto ocurre por varios motivos.
Por un lado, pierdes hierro en cada sesión en la que sudas intensamente: pueden ser hasta 1-2 mg por hora. Por otro, las sacudidas constantes, especialmente al practicar deportes como correr, provocan pequeñas microhemorragias inadvertidas en el tracto gastrointestinal. Este efecto, a veces denominado también «anemia del corredor», se acumula con el tiempo.
Tu cuerpo no es una máquina. Después de un entrenamiento exigente, no solo necesita proteínas y carbohidratos para recuperarse, sino también un apoyo específico para mantener su equilibrio mineral. Revisar periódicamente tus niveles de hierro no es un lujo si eres deportista, sino una necesidad.
Además, se produce una reacción hormonal. Después de sesiones intensas, tu cuerpo libera una mayor cantidad de la hormona hepcidina. La hepcidina es, por así decirlo, el portero del hierro y bloquea su absorción intestinal durante varias horas.
Por eso, si comes una comida rica en hierro justo después de entrenar, tu cuerpo aprovechará bastante menos de lo esperado.
El papel central de la salud intestinal
Puedes comer los alimentos más ricos en hierro y tomar los mejores suplementos, pero si tu intestino no coopera, solo una pequeña parte llegará realmente a su destino. El intestino delgado es el escenario principal: ahí tiene lugar la absorción del hierro. Por eso, una mucosa intestinal sana y un microbioma equilibrado son la base absoluta para mantener unos niveles de hierro estables.
Varios factores pueden sabotear la salud intestinal y, con ello, la absorción de hierro:
- Estrés crónico: El estrés constante mantiene tu cuerpo en un estado de alarma permanente. Esto puede ralentizar la función digestiva, irritar la mucosa intestinal y provocar inflamaciones que bloqueen la absorción de nutrientes.
- Microbioma alterado: Una flora intestinal desequilibrada puede afectar negativamente la absorción de minerales. Los alimentos probióticos, como el yogur, el kéfir o el chucrut, y las fibras prebióticas de las verduras y los productos integrales son tus mejores aliados.
- Tomar bloqueadores de ácido: Los medicamentos que reducen el ácido gástrico (inhibidores de la bomba de protones) están muy extendidos. Pero precisamente este ácido gástrico es decisivo para hacer que el hierro de los alimentos sea soluble y, por tanto, absorbible por el intestino.
Por tanto, un intestino sano no solo es importante para la digestión, sino que influye directamente en tu energía y vitalidad. Un test del microbioma intestinal de mybody®x puede ofrecerte información valiosa sobre el estado de tu flora intestinal y sobre dónde puedes empezar a actuar.
Al final, se trata de comprender las relaciones entre los distintos factores. Tus esfuerzos por mejorar tus niveles de hierro solo darán realmente sus frutos si no prestas atención únicamente a lo que comes, sino también a tu entrenamiento, tu nivel de estrés y tu salud intestinal.
Lo que quizá todavía te preocupa
Bien, ahora ya conoces los aspectos clave para volver a equilibrar tus niveles de hierro. Pero, sobre todo cuando empiezas a cambiar las cosas, suelen surgir preguntas muy concretas. Es completamente normal, porque cada cuerpo y cada rutina son diferentes. Aquí hemos recopilado las dudas que recibimos una y otra vez, de forma breve, precisa y directa, para que no tengas que buscar durante mucho tiempo.
¿Cuánto tardaré en notar una mejoría si tengo una deficiencia de hierro?
Esta es probablemente la pregunta que más preocupa a todos. Quien se siente constantemente cansado y sin fuerzas, naturalmente quiere recuperar la energía lo antes posible. El tiempo exacto depende en gran medida de lo bajos que estuvieran tus niveles y de la constancia con la que sigas el tratamiento.
Con una toma constante de suplementos, a menudo notarás una mejora perceptible de los síntomas típicos, como el cansancio y la falta de energía, después de tan solo dos a cuatro semanas. Tu cuerpo utiliza de inmediato el nuevo hierro para formar sangre y transportar oxígeno, y este aumento de energía se nota relativamente rápido.
Sin embargo, es importante entender que reponer tus reservas de hierro, es decir, tu nivel de ferritina, lleva mucho más tiempo. Hasta que este «almacén» vuelva a estar completamente lleno, pueden pasar tranquilamente de tres a seis meses. Así que aquí hace falta un poco de paciencia.
La primera oleada de energía es la señal de partida, no el objetivo. Solo cuando tus reservas de ferritina vuelvan a estar en el rango óptimo, tu cuerpo estará realmente preparado para evitar otra recaída.
Por eso, los controles periódicos son decisivos. Una prueba de seguimiento después de unos tres meses, como la que puedes realizar fácilmente desde casa con el test de nutrientes de mybody®x, te muestra claramente si tu estrategia está funcionando o si quizá debes ajustar la dosis. Así también evitas una sobredosis peligrosa.
¿Puede hacer demasiado deporte provocar una deficiencia de hierro?
Sí, absolutamente. Este es un factor que los deportistas de resistencia ambiciosos suelen subestimar. Aunque el deporte es muy saludable, el entrenamiento intenso y regular puede aumentar el riesgo de sufrir una deficiencia de hierro por varios motivos.
Estas son las razones principales:
- Pérdidas a través del sudor: Con el sudor no solo pierdes agua y electrolitos, sino también pequeñas cantidades de hierro. En sesiones largas e intensas, estas pérdidas se acumulan.
- Microhemorragias intestinales: Las sacudidas constantes, por ejemplo al correr sobre asfalto, pueden provocar pequeñas hemorragias imperceptibles en la mucosa gastrointestinal.
- Bloqueo hormonal: Después de una sesión de entrenamiento intensa, tu cuerpo libera una mayor cantidad de la hormona hepcidina. Es, por así decirlo, el portero del hierro y bloquea su absorción intestinal durante varias horas.
Esto significa que, como deportista, no solo tienes una mayor necesidad de hierro, sino que a menudo también absorbes peor el hierro de los alimentos. Por tanto, comprobar periódicamente tus niveles de hierro no es un extra, sino una obligación para mantener tu rendimiento y recuperación a largo plazo.
¿Qué papel desempeña la salud intestinal en este proceso?
Un papel absolutamente decisivo. Puedes seguir una dieta muy rica en hierro, pero si tu intestino no puede absorberlo, tus esfuerzos serán en vano. La absorción del hierro tiene lugar íntegramente en el intestino delgado.
Una mucosa intestinal sana y una flora intestinal equilibrada son el requisito fundamental para mantener unos niveles de hierro estables. Las inflamaciones crónicas, una barrera intestinal alterada (lo que se conoce como «intestino permeable») o incluso la falta de ácido gástrico pueden sabotear gravemente la absorción. Así que, si a pesar de todos tus esfuerzos simplemente no notas ninguna mejoría, esta podría ser la raíz del problema. Un análisis del microbioma intestinal de mybody®x puede ofrecerte información valiosa y mostrarte si quizá deberías empezar por aquí.
¿Tengo que renunciar por completo al café y al té si tengo deficiencia de hierro?
No, no tienes que hacerlo. Pero el momento adecuado lo es todo. Los taninos presentes en el café y el té negro son auténticos ladrones de hierro. En el intestino, se unen al hierro de los alimentos y forman grumos insolubles que tu cuerpo ya no puede absorber.
La solución sencilla: mantén la distancia. No tomes tu café o té justo con una comida rica en hierro ni al tomar tu suplemento de hierro. Deja que transcurra un intervalo de al menos una o dos horas antes y después. Así le das a tu cuerpo la oportunidad de absorber tranquilamente el valioso hierro y, aun así, no tienes que renunciar a tu querido café.
¿Quieres por fin tener claridad sobre tus niveles de hierro y entender qué necesita realmente tu cuerpo? En mybody®x encontrarás análisis de sangre científicamente fundamentados para realizar en casa, que te ofrecen resultados precisos y recomendaciones claras. Toma ahora el control de tu salud y emprende tu camino hacia más energía y bienestar.





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