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Receta de kéfir de agua casero: tu bebida probiótica energética


¿Buscas una alternativa refrescante y saludable a los refrescos azucarados habituales? Entonces una sencilla receta de kéfir de agua podría ser justo lo que necesitas. Con la ayuda de cultivos vivos, los llamados cristales japoneses, puedes transformar fácilmente agua azucarada en una bebida probiótica con gas que no solo sabe de maravilla, sino que también puede beneficiar considerablemente a tu salud intestinal.

Lo que el kéfir de agua puede hacer por tu salud intestinal

Una botella de kéfir de menta, burbujeante y beneficioso para la salud intestinal, sobre el alféizar de madera de una ventana en una cocina soleada.

El kéfir de agua es mucho más que una simple bebida para calmar la sed. Imagínatelo más bien como una comunidad viva de bacterias probióticas y levaduras. Estos diminutos ayudantes trabajan sin descanso y transforman el azúcar durante la fermentación en nutrientes valiosos, como vitaminas del grupo B, ácidos orgánicos y enzimas importantes.

Precisamente estos cultivos probióticos pueden influir positivamente en tu microbioma intestinal, es decir, en la enorme comunidad de microorganismos de tu aparato digestivo. Una flora intestinal diversa y equilibrada es, en efecto, la base absoluta de tu bienestar general.

La conexión entre el intestino y la energía

¿A menudo te sientes agotado, tienes el vientre hinchado u otras molestias digestivas? Podrían ser señales de tu cuerpo que indiquen un desequilibrio en tu flora intestinal. Un intestino sano es la base de mucho más:

  • Un sistema inmunitario fuerte: Una enorme parte de tu sistema inmunitario se encuentra en el intestino.
  • Una absorción eficiente de nutrientes: Solo un intestino sano puede aprovechar de forma óptima todas las vitaminas y minerales importantes de los alimentos.
  • Un estado de ánimo estable: El eje intestino-cerebro muestra hasta qué punto están estrechamente relacionados tu digestión y tu estado psicológico.

El kéfir de agua ofrece una maravillosa posibilidad, completamente libre de lácteos y vegana, de enriquecer tu alimentación con cultivos vivos. Es un complemento fantástico para un estilo de vida saludable y puede ayudar a fomentar la diversidad de tu intestino.

Una tendencia creciente con buenos motivos

Que los alimentos fermentados estén ahora mismo de plena actualidad no es casualidad. Cada vez más personas preocupadas por su salud reconocen lo decisiva que es realmente la salud intestinal. De hecho, el consumo per cápita de leche fermentada, kéfir y productos similares en Alemania ha mostrado una evolución impresionante y recientemente se situó en 14,5 kilogramos por persona.

Mientras que el consumo de leche normal tendía a disminuir, el grupo del kéfir ganó popularidad. Esto refleja exactamente lo que observamos en mybody-x: muchas personas buscan formas naturales de comprender su digestión y tomar el control de su bienestar. Puedes leer más sobre los motivos de esta evolución en proprocess.de.

El kéfir de agua encaja perfectamente en este contexto. Te ofrece todas las ventajas de la fermentación sin tener que recurrir a los productos lácteos. Si quieres profundizar aún más en el tema, consulta nuestro artículo detallado sobre las ventajas para la salud y los beneficios del kéfir de agua.

Lo que necesitas para preparar tu primer kéfir de agua

Antes de lanzarte a la aventura y preparar tu primera receta de kéfir de agua, repasemos brevemente qué necesitas. La mejor noticia de entrada: no tienes que comprar ningún equipo especializado caro. Probablemente la mayoría de los utensilios ya estén en tu cocina.

Considera el siguiente resumen como tu lista de comprobación personal. Así te asegurarás de que tu primer intento salga bien a la primera y de que nada falle.

El verdadero corazón de tu proyecto son, por supuesto, los cristales de kéfir de agua, también llamados a veces cristales japoneses. Estos pequeños granitos gelatinosos son un cultivo vivo de bacterias y levaduras (un llamado SCOBY). Sin ellos no funciona nada. Puedes conseguirlos por internet, pero a menudo los aficionados experimentados al kéfir también regalan un cultivo nuevo; ¡solo tienes que preguntar en los grupos correspondientes!

El alimento adecuado para tus cultivos

Para que tus cristales puedan trabajar, crecer y multiplicarse activamente, necesitan el alimento adecuado. En realidad, solo son tres ingredientes sencillos: agua, azúcar y algunos frutos secos.

  • Agua: Lo mejor es utilizar agua sin gas y rica en minerales. Si usas agua del grifo muy clorada, déjala reposar abierta durante la noche o hiérvela brevemente una vez. El cloro se evaporará y ya no podrá dañar los cultivos sensibles.

  • Azúcar: Los cristales adoran la sacarosa normal y corriente. El azúcar de caña ecológico es ideal, porque aún aporta algunos minerales que sirven como nutrientes adicionales para estos pequeños ayudantes. El azúcar blanco común también funciona en caso de necesidad, pero solo proporciona energía pura.

  • Frutas deshidratadas: Unas pocas frutas deshidratadas sin sulfitos, como higos, dátiles o pasas, son una excelente fuente de minerales y aportan a tu kéfir un delicado toque afrutado. Dos o tres unidades por litro son más que suficientes.

Pequeño consejo profesional: Tus cristales de kéfir son un poco delicados con el metal. Un contacto directo prolongado puede dañar los microorganismos. Por eso, es mejor utilizar utensilios de vidrio, madera, plástico o acero inoxidable; así estarás en el lado seguro.

Las herramientas adecuadas para tu receta de kéfir de agua

Además de los ingredientes, necesitas algunos utensilios sencillos. También aquí se aplica lo siguiente: cuanto menos contacto con el metal, más felices estarán tus cultivos.

Un recipiente de fermentación de vidrio grande, con capacidad para al menos un litro, es la base perfecta. Los frascos para conservas con la tapa apoyada sin apretar son ideales, ya que durante la fermentación se generan gases que deben escapar.

Para remover y después colar, necesitas una cuchara de plástico o madera y un colador de plástico de malla fina. Así separas los cristales con mucho cuidado de tu bebida terminada, sin dañarlos.

Si más adelante te gusta el kéfir bien burbujeante, las botellas de vidrio resistentes a la presión con cierre de palanca son un complemento estupendo. En ellas tiene lugar la segunda fermentación, durante la cual se produce el dióxido de carbono.


Lista de comprobación para tu receta de kéfir de agua

Aquí encontrarás todo lo que necesitas para preparar con éxito tu primer kéfir de agua, resumido de forma clara.

Ingrediente o utensilio Cantidad y especificación Consejo práctico
Cristales de kéfir de agua Aprox. 30–40 g por litro de agua Cómpralos en línea o pregunta por cultivos en grupos de la comunidad.
Agua 1 litro de agua sin gas, rica en minerales Hierve previamente el agua del grifo que contenga cloro o déjala reposar durante 24 horas.
Azúcar 60–80 g Azúcar de caña ecológico por litro El azúcar blanco también sirve, pero aporta menos nutrientes a los cristales.
Frutas deshidratadas 2–3 unidades (p. ej., higos o dátiles), sin sulfitos Sirve como fuente de nitrógeno y minerales; no lo vuelvas a utilizar.
Recipiente de fermentación Recipiente de vidrio grande (de al menos 1 litro), p. ej., un frasco para conservas Cubre el recipiente sin apretarlo, para que puedan escapar los gases.
Cuchara Cuchara de plástico o madera Evita por completo el metal para no dañar los cultivos.
Colador Colador de plástico de malla fina Así separas suavemente los cristales del kéfir terminado.
Botellas (opcional) Botellas de vidrio resistentes a la presión con cierre de clip Ideal para la segunda fermentación, para generar gas carbónico.

Con este equipamiento estás perfectamente preparado. Como ves, no tiene ningún misterio y probablemente ya tengas la mayoría de las cosas en casa. Así que ya puedes empezar

Dominar con éxito la primera fermentación

Bien, los preparativos han terminado; ahora podemos preparar juntos tu primera receta de kéfir de agua. Este primer paso, que los expertos también suelen llamar F1 (primera fermentación), es el momento en que ocurre la verdadera magia. Aquí, tus cristales de kéfir transforman el sencillo agua azucarada en una bebida viva, burbujeante y probiótica. ¿Suena complicado? No te preocupes, no lo es en absoluto. Te guiaré tranquilamente durante todo el proceso.

Primero disuelve el azúcar en aproximadamente un litro de agua. Lo más fácil es calentar brevemente una parte del agua y disolver el azúcar en ella mientras remueves. Pero es muy importante que después dejes que la solución azucarada se enfríe completamente hasta alcanzar la temperatura ambiente antes de añadir los delicados cristales de kéfir. El calor es el enemigo natural de estos pequeños microorganismos: podrían dañarse o incluso morir.

En cuanto el agua azucarada se haya enfriado, viértela en tu recipiente de vidrio grande. Añade con cuidado los cristales de kéfir de agua enjuagados y las frutas secas sin sulfitos. Remueve una vez brevemente y con suavidad con una cuchara de madera para que todo se distribuya bien, y eso es prácticamente todo.

Iniciar y observar el proceso de fermentación

Ahora se cubre el frasco sin cerrarlo herméticamente. Un simple paño sujeto con una goma elástica o una tapa colocada sin apretar son perfectos. Así, los gases que se generan durante la fermentación pueden escapar, mientras la preparación queda protegida del polvo y de los pequeños insectos.

Coloca el frasco en un lugar cálido, pero sin exposición directa a la luz solar. La temperatura ideal para la fermentación se sitúa entre 20 y 25 grados Celsius. En este rango, los cultivos se sienten de maravilla y trabajan mejor. Todo el proceso suele durar 24 a 48 horas.

Recuerda: la duración no es una regla inamovible, sino más bien una referencia. Cuanto más cálida sea la habitación, más rápido se pondrán manos a la obra estos pequeños ayudantes. En verano, tu kéfir puede estar listo después de solo un día, mientras que en el invierno más fresco puede tardar hasta tres días.

Esta sencilla guía visual te muestra de nuevo los componentes esenciales de tu receta de kéfir de agua en el orden correcto.

Un diagrama de flujo del proceso muestra los ingredientes del kéfir de agua: cristales, azúcar y frutas en una secuencia.

Cada ingrediente desempeña su propio papel importante en el proceso de fermentación: los cristales como cultivo iniciador, el azúcar como alimento y las frutas como fuente importante de minerales.

Cómo saber que tu kéfir está listo

Pero ¿cómo puedes saber cuál es el momento perfecto para terminar el proceso? Solo tienes que prestar atención a estas tres señales de tu kéfir:

  • El sabor: De vez en cuando, prueba simplemente una cucharada. El kéfir ya no debería saber excesivamente dulce, pero tampoco estar todavía desagradablemente ácido. El dulzor del azúcar debería haber dado paso a una nota agradablemente chispeante y ligeramente ácida.
  • La actividad: Verás pequeñas burbujas subir y los frutos secos bailar arriba y abajo en el vaso. Es una señal estupenda: ¡la fermentación está en pleno apogeo!
  • El olor: El kéfir de agua terminado tiene un olor muy ligero, a levadura y agradablemente ácido.

Esta tendencia a fermentar en casa encaja perfectamente con la evolución actual en Alemania. De hecho, en 2020 varios millones de personas ya consumían kéfir varias veces por semana, como muestra un amplio estudio con más de 23.000 encuestados. Como alternativa sin lácteos, el kéfir de agua es ideal para aprovechar esta tendencia, especialmente cuando las intolerancias desempeñan un papel importante, un tema que afecta a muchos de nuestros usuarios de mybody-x. Encontrarás más información sobre estas tendencias de consumo en Statista.

Colar los cristales y preparar la siguiente ronda

En cuanto tu kéfir alcance el sabor perfecto para ti, es hora de separar los cristales de la bebida terminada. Vierte el contenido de tu recipiente de fermentación a través de un colador de plástico en un cuenco o directamente en las botellas para la segunda fermentación. Ahora puedes retirar los frutos secos y desecharlos.

Enjuaga brevemente los cristales que quedan en el colador bajo el agua corriente tibia. Ahora están listos de inmediato para tu próxima receta de kéfir de agua. Puedes añadirlos directamente a una nueva preparación de agua azucarada y el ciclo comienza de nuevo.

Tu kéfir de agua terminado de esta primera fermentación ya está listo para beberlo directamente o —lo que es aún más divertido— para el siguiente paso creativo: aromatizarlo.

Más sabor y burbujas gracias a la segunda fermentación

Dos botellas de bebidas caseras con gas: limón y jengibre, y frambuesa y menta, sobre una bandeja.

¡Enhorabuena, tu kéfir de agua básico está listo! Ahora llega la parte realmente divertida, en la que puedes dar rienda suelta a tu creatividad: la segunda fermentación, también conocida en el sector como F2. En ella no solo aportarás un toque muy personal a tu bebida, sino que también conseguirás ese delicioso cosquilleo burbujeante que recuerda al de un buen refresco.

Está claro que este segundo paso es opcional, pero te lo recomiendo encarecidamente. Sin él, el kéfir de agua suele quedar algo plano. En la segunda fermentación, llenas botellas resistentes a la presión con el kéfir ya preparado junto con frutas, zumos o especias. Los microorganismos restantes se lanzan sobre el nuevo «alimento» y producen diligentemente dióxido de carbono, que queda atrapado en la botella cerrada.

¿El resultado? Una bebida mucho más burbujeante y con mucha más profundidad de sabor. Tómalo como tu propio laboratorio creativo para descubrir una y otra vez nuevas combinaciones y encontrar tu receta favorita.

Aromatiza tu kéfir de agua a tu gusto

¡Ahora te toca a ti! Casi todo lo que aporte un poco de azúcar o un aroma interesante sirve para la segunda ronda. Lo importante es que elijas ingredientes buenos y de calidad, sin aditivos artificiales ni conservantes.

Aquí tienes algunas ideas probadas para empezar:

  • Zumos de frutas: Un pequeño chorrito de tu zumo favorito, por ejemplo, 50-100 ml por litro, suele hacer maravillas. Los zumos de uva, manzana o cereza son opciones muy sencillas.
  • Frutas frescas o congeladas: Los frutos del bosque, como las frambuesas o los arándanos, son excelentes. También funcionan muy bien los cítricos, como las rodajas de naranja o limón, y frutas exóticas como el mango o la piña.
  • Hierbas y especias: Unas hojas de menta fresca, una ramita de romero, unas rodajas de jengibre o una rama de canela aportan un toque refinado.

Un pequeño consejo basado en mi experiencia: combina siempre algo dulce con algo ácido; así conseguirás un resultado equilibrado. El clásico indiscutible, que prácticamente siempre sale bien, es la mezcla de limón y jengibre. Para una variante veraniega, prueba con frambuesa y menta, y en invierno la naranja sanguina con una ramita de romero es insuperable.

Cómo conseguir la gasificación perfecta

La clave para conseguir un kéfir bien espumoso está en embotellarlo correctamente y tener un poco de paciencia. Asegúrate de poner el kéfir aromatizado en botellas de vidrio resistentes a la presión con cierre de clip. Estas botellas están especialmente diseñadas para soportar la presión que se genera. Las botellas normales con tapón de rosca no son adecuadas para este fin.

Deja siempre aproximadamente 2-3 cm de espacio hasta el borde de la botella. Este pequeño espacio de aire es importante para que la presión pueda acumularse de forma segura, sin que resulte peligroso. Después, cierra bien las botellas y déjalas reposar otras 24 a 48 horas a temperatura ambiente.

Es muy importante: durante este tiempo, abre las botellas al menos una vez al día durante unos instantes para liberar el exceso de presión. En inglés se llama «burping». Así evitas que, en el peor de los casos, las botellas exploten. Con el tiempo, aprenderás rápidamente a notar lo activo que está tu kéfir.

En cuanto alcances el nivel de gasificación deseado, mete las botellas en el frigorífico. El frío frena casi por completo la fermentación y convierte tu kéfir de agua en una bebida perfectamente fría y refrescante. Allí se conserva fácilmente durante una semana.

Cómo cuidar tus cristales de kéfir y resolver problemas habituales

Tus cristales de kéfir de agua son pequeños paquetes de energía vivientes. Para que te den alegría durante mucho tiempo, se mantengan saludables y se multipliquen activamente, en realidad solo necesitan un poco de atención. Con los cuidados adecuados, pronto se convertirán en fieles compañeros en tu camino hacia un mayor bienestar.

Lo mejor es imaginarlos como pequeñas mascotas: lo más importante es «alimentarlos» regularmente con agua azucarada fresca. Después de cada fermentación completa, simplemente sepáralos de la bebida terminada y prepara de inmediato una nueva mezcla. Esto los mantiene activos y vitales.

Cómo reconocer unos cristales de kéfir saludables

¿Te preguntas cómo saber si tus cultivos están realmente bien? Los cristales de kéfir de agua saludables son regordetes, ligeramente translúcidos y se sienten firmes, casi gomosos. Si se multiplican en el recipiente de fermentación y tu kéfir fermenta de forma fiable y tiene buen sabor, todo va bien.

Otra excelente señal es su actividad: si durante la fermentación suben pequeñas burbujas, sabes que los microorganismos están trabajando activamente.

Nota importante: Una ligera turbidez del agua o una fina capa blanca de levadura en la superficie son completamente normales; ¡no hay motivo para preocuparse! Forman parte del proceso natural de fermentación. Solo es preocupante si aparece moho coloreado y aterciopelado. En ese caso, por seguridad, deberías desechar por completo la preparación.

Solución de problemas: los problemas más frecuentes y sus soluciones

Incluso con los mejores cuidados, algo puede salir mal. Pero no te preocupes: para la mayoría de los problemas típicos de los principiantes existen soluciones sencillas y rápidas. Aquí tienes una pequeña chuleta con los desafíos más frecuentes.

  • Mi kéfir no tiene burbujas: Normalmente se debe a que hay poco «alimento» durante la segunda fermentación. Añade a la botella una cucharadita de azúcar o un chorrito extra de zumo de fruta. Asegúrate también de que la temperatura ambiente no baje de 20 °C y de que las botellas estén bien cerradas.

  • El kéfir sabe demasiado ácido: Esto ocurre cuando la fermentación ha durado demasiado. La próxima vez, reduce el tiempo de fermentación unas horas. Especialmente en verano, los cultivos trabajan bastante más rápido que en invierno.

  • Mis cristales no crecen: A menudo es señal de una carencia de minerales. Añade a tu próxima preparación un dátil sin sulfitos o una pizca de sal marina de alta calidad sin yodo. A veces también basta con utilizar agua rica en minerales.

Si al principio tu bebida terminada provoca reacciones digestivas, como hinchazón abdominal, puede deberse a la adaptación de tu microbioma. Es completamente normal. Empieza con pequeñas cantidades y aumenta poco a poco. En nuestra guía encontrarás consejos adicionales para combatir la hinchazón abdominal que pueden ayudarte durante la fase inicial.

Tomarte una pausa con tus cristales de kéfir

¿Te vas de vacaciones o simplemente quieres tomarte un descanso? ¡No hay problema! Para una pausa breve de hasta una semana, prepara una infusión normal y coloca el recipiente de fermentación en el frigorífico. El frío ralentiza considerablemente el metabolismo de los cultivos. A tu regreso, cuela el kéfir (estará muy ácido, así que no te sorprendas), enjuaga brevemente los cristales y vuelve a empezar como de costumbre.

Conoce tu cuerpo con un análisis intestinal

Incorporar el kéfir de agua a tu rutina es un paso fantástico para la salud intestinal. Los cultivos probióticos pueden enriquecer la diversidad de las bacterias intestinales y, de este modo, influir positivamente en tu digestión, tu sistema inmunitario e incluso tu estado de ánimo.

Pero por muy valiosos que sean los alimentos fermentados, cada intestino es único. Lo que para una persona supone un verdadero alivio quizá no sea suficiente para otra o, sencillamente, no sea la medida más específica. Para tomar decisiones realmente fundamentadas sobre tu salud, primero debes saber qué está ocurriendo exactamente en tu organismo.

Más que una buena intuición

Tu microbioma intestinal es un ecosistema complejo cuya composición es tan individual como tu huella dactilar. Reacciona a todo: tu alimentación, tu nivel de estrés, tu sueño y también a aliados probióticos como el kéfir de agua. Pero ¿realmente obtienes el máximo beneficio de él? ¿Quizá te faltan determinadas cepas bacterianas o existe un desequilibrio que requiere un apoyo más específico?

Ahí es donde entra en juego un análisis fundamentado. En lugar de limitarte a hacer suposiciones, obtendrás datos claros sobre el estado de tu flora intestinal.

Un test intestinal te brinda la oportunidad de ir más allá de las recomendaciones generales. Descubrirás qué bacterias específicas colonizan tu intestino y dónde puede ser necesario actuar. Esa es la clave para desarrollar una estrategia de salud realmente personalizada.

Tu camino hacia una salud intestinal específica

Un test del microbioma intestinal de mybody-x te proporciona precisamente la información detallada que necesitas para dar el siguiente paso. Recibirás un análisis exhaustivo de la composición de tus bacterias intestinales y descubrirás si tu cuerpo se beneficia especialmente de alimentos probióticos como el kéfir de agua.

  • Detecta desequilibrios: Averigua si existe un desequilibrio entre las bacterias beneficiosas y las perjudiciales.
  • Identifica carencias: Descubre qué géneros de bacterias importantes podrían estar infrarrepresentados en tu intestino.
  • Recibe recomendaciones personalizadas: Según tus resultados, obtendrás consejos concretos para tu alimentación y tu estilo de vida.

Imagina combinar el placer de disfrutar de tu kéfir de agua casero con la certeza de que estás proporcionando a tu cuerpo exactamente lo que necesita. Descubre más sobre cómo funciona un análisis intestinal completo y qué conclusiones puedes extraer para ti. Así podrás reforzar tu salud de forma específica y eficaz desde el interior.

Lo que también debes saber sobre tu receta de kéfir de agua

Para terminar, aclaramos las preguntas que recibimos una y otra vez sobre la elaboración de kéfir de agua. Aquí encontrarás respuestas rápidas y prácticas para despejar desde el principio las dudas más habituales.

¿Puedo usar miel en lugar de azúcar?

No, por desgracia no es una buena idea. Las culturas del kéfir de agua son pequeñas especialistas y necesitan específicamente sacarosa —es decir, azúcar de mesa o de caña convencional— como alimento. La miel tiene propiedades antibacterianas naturales que podrían dañar a los microorganismos sensibles.

Las culturas tampoco pueden aprovechar edulcorantes como el xilitol o el eritritol; sencillamente no pueden metabolizarlos. Si quieres que tus cristales se mantengan sanos y activos, lo mejor es que sigas usando azúcar de caña ecológico de alta calidad.

¡Ayuda, mis cristales de kéfir de agua no se multiplican!

No te preocupes, es un problema frecuente. Si tus cristales no crecen, normalmente se debe a una falta de minerales. Puedes solucionarlo fácilmente:

  • Añádeles minerales: Una fruta deshidratada rica en minerales, como un solo dátil, o una pizca muy pequeña de sal marina de calidad sin yodo en la mezcla suelen obrar milagros.
  • Comprueba el agua: El agua muy blanda o muy filtrada suele estar demasiado «limpia» y contiene pocos minerales. Probar con agua mineral sin gas puede reactivar el crecimiento.
  • Mantén una temperatura constante: A los cristales les gusta un ambiente agradable y estable. Una temperatura ambiente de entre 20 y 25 °C es ideal.

¿El kéfir de agua terminado contiene alcohol?

Sí, en toda fermentación se produce una pequeña cantidad de alcohol; es completamente inevitable. Sin embargo, el contenido del kéfir de agua terminado es muy bajo y normalmente se sitúa entre el 0,2 % y el 1,0 %.

La cantidad exacta depende de varios factores: cuánto azúcar añadas, cuánto tiempo lo dejes fermentar y qué temperatura haya en la habitación. El contenido de alcohol es comparable al de los plátanos maduros o algunos zumos de fruta y no supone ningún riesgo para la mayoría de las personas.

Aun así, este es un punto importante para las embarazadas, los niños o las personas que deben evitar estrictamente el alcohol.


¿No solo quieres preparar un delicioso kéfir de agua, sino también entender cómo reacciona tu intestino de forma individual a los alimentos probióticos? Una mirada al interior te proporciona la claridad que necesitas para tomar decisiones de salud específicas. Descubre los autotest de mybody-x y conoce realmente tu cuerpo. Descubre aquí más sobre tus posibilidades.

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