Laboranalyses certificadas por ISO 🇩🇪

Ahorra 10% ahora, con el código de mybody CareClub - CLUB10

Comprender la SIBO y recuperar el equilibrio intestinal

¿A menudo te sientes hinchado sin motivo aparente, tu abdomen no deja de hacer ruidos y no tienes ni idea de por qué? Detrás de esto podría estar la SIBO. La abreviatura corresponde a Small Intestinal Bacterial Overgrowth y describe una colonización excesiva del intestino delgado. No se trata de bacterias «malas», sino de habitantes intestinales que en realidad son beneficiosos, pero que simplemente se han extendido en el lugar equivocado, provocando allí un auténtico caos.

Qué es la SIBO y por qué tu abdomen se rebela

Imagina tu aparato digestivo como una ciudad bien organizada. El intestino grueso es el animado mercado donde viven billones de bacterias beneficiosas, descomponen la fibra alimentaria y producen nutrientes importantes. El intestino delgado, en cambio, se parece más a un tranquilo barrio residencial. Aquí tiene lugar la mayor parte de la absorción de nutrientes, por lo que, por naturaleza, debería tener muy pocas bacterias.

Cuando se produce una SIBO, ocurre lo siguiente: los ruidosos invitados de la fiesta del mercado (el intestino grueso) se mudan al tranquilo barrio residencial (el intestino delgado). Una vez allí, se abalanzan sobre los alimentos que en realidad deberían digerirse mucho más tarde, sobre todo los carbohidratos y los azúcares. Comienzan a fermentar estos nutrientes demasiado pronto, generando gases como hidrógeno y metano.

El problema central de la SIBO: Esta enorme producción de gases tiene lugar en el intestino delgado, un órgano que no está preparado en absoluto para semejantes cantidades de gas. El resultado es una presión dolorosa que provoca las molestias típicas de la SIBO.

De los gases al síndrome de intestino irritable

Este desequilibrio bacteriano desencadena toda una cascada de síntomas que puede limitar enormemente tu calidad de vida. Las consecuencias de la formación de gases suelen ser extremadamente desagradables y van mucho más allá de una simple sensación de saciedad.

  • Fuertes gases: Sientes el abdomen como un globo completamente inflado, especialmente poco después de comer.
  • Dolor abdominal y calambres: Los gases distienden la sensible pared del intestino delgado y provocan dolor.
  • Cambios en las deposiciones: Según los gases que predominen, pueden producirse diarrea (a menudo cuando predomina el hidrógeno) o estreñimiento (típico cuando predomina el metano).
  • Eructos constantes: La presión en el abdomen busca una salida hacia arriba. Si quieres saber más sobre las causas de la presión estomacal, lee nuestro artículo sobre los eructos constantes y la presión estomacal.

SIBO y su estrecha relación con el síndrome de intestino irritable

¿Te resultan familiares estos síntomas? Muchos de ellos suenan sospechosamente a síndrome del intestino irritable (SII), por lo que a menudo se producen confusiones. El solapamiento es realmente tan grande que hoy los expertos creen que una gran parte de los diagnósticos de síndrome del intestino irritable se deben en realidad a una SIBO no detectada.

Se estima que, en hasta el 60 por ciento de los más de once millones de personas en Alemania con síndrome del intestino irritable, el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado es la verdadera causa. Este descubrimiento supone un auténtico cambio de paradigma y abre nuevos enfoques terapéuticos para las personas afectadas.

Comprender que tu abdomen hinchado no es solo un «capricho de la naturaleza», sino que tiene una causa biológica concreta, es el primer paso y el más importante. No se trata de que estés haciendo algo mal. Se trata de que existe un desequilibrio en tu intestino que puede abordarse de forma específica.

Interpretar correctamente los síntomas más frecuentes de la SIBO

¿A menudo te sientes como un globo demasiado lleno, especialmente después de comer? ¿Sufres diarrea repentina o estreñimiento desesperante sin encontrar un desencadenante claro? No son simples caprichos de tu cuerpo. Son señales, y merece la pena escucharlas con atención. Los síntomas de la SIBO pueden ser extremadamente variados y a menudo se parecen a los de otros problemas digestivos.

Imagen

¿Los principales causantes de todo este caos? Los gases. Imagina que las bacterias de tu intestino delgado organizan una fiesta desenfrenada con los carbohidratos de tus alimentos. El resultado de esa fiesta son gases como el hidrógeno (H₂) y el metano (CH₄), que ejercen una enorme presión en el sensible intestino delgado.

Según qué bacterias y gases predominen, los síntomas pueden ser muy diferentes. Y comprender esto es precisamente la clave para interpretar correctamente las señales de tu cuerpo.

La conexión directa con el intestino: hidrógeno frente a metano

El tipo de gas que se produce influye directamente en el comportamiento de tu digestión. Aquí se distingue principalmente entre dos tipos dominantes, que provocan molestias muy características.

  • SIBO dominante de hidrógeno (SIBO-D): Cuando actúan principalmente bacterias productoras de hidrógeno, atraen agua hacia el intestino. Esto acelera enormemente el tránsito intestinal y suele provocar diarrea frecuente, repentina o crónica.
  • SIBO dominante de metano (IMO): Los microorganismos productores de metano (las llamadas arqueas) provocan exactamente lo contrario. El gas metano paraliza el movimiento intestinal, lo que causa estreñimiento persistente, una fuerte sensación de saciedad y gases dolorosos. Hoy en día, esto también suele denominarse sobrecrecimiento de metanógenos intestinales (IMO).

Por tanto, los síntomas de la SIBO no son una casualidad. Son la consecuencia directa de la actividad metabólica de las bacterias en el intestino delgado y proporcionan las primeras pistas importantes sobre el tipo de desequilibrio.

Por supuesto, también es posible que se produzcan mezcladas ambas clases de gases. El resultado suele ser una frustrante alternancia entre diarrea y estreñimiento. Estos síntomas a menudo se parecen a los de las intolerancias alimentarias. Si no estás seguro de qué alimentos te provocan molestias, una completa prueba de intolerancias puede ayudarte a aclararlo de una vez por todas.

Cuando la SIBO va más allá del intestino

Sin embargo, los efectos de la proliferación bacteriana del intestino delgado no se limitan al abdomen. Las bacterias compiten con tu cuerpo por nutrientes esenciales y pueden dañar la mucosa intestinal. Como consecuencia, nutrientes como la vitamina B12, el hierro o las vitaminas liposolubles dejan de absorberse correctamente.

Esta carencia de nutrientes y la inflamación crónica pueden desencadenar toda una serie de síntomas en el cuerpo entero, síntomas que quizá, a primera vista, ni siquiera relacionarías con el intestino.

Estos llamados síntomas sistémicos suelen ser difusos y difíciles de atribuir:

  • Cansancio y agotamiento inexplicables: La falta de vitaminas del grupo B o de hierro simplemente te roba la energía.
  • Problemas de concentración («niebla mental»): Ciertos productos metabólicos de las bacterias pueden atravesar la barrera hematoencefálica y nublar tu pensamiento.
  • Problemas cutáneos: Las erupciones, la rosácea o el acné pueden ser un reflejo directo de un desequilibrio intestinal.
  • Dolor articular: Los procesos inflamatorios crónicos del intestino pueden extenderse a todo el cuerpo.
  • Cambios de humor: El eje intestino-cerebro es una conexión sensible; los problemas intestinales pueden intensificar la ansiedad o los estados de ánimo depresivos.

Para ofrecerte una mejor visión general, hemos resumido los síntomas más frecuentes en una tabla. Esta distingue entre las molestias locales, que aparecen directamente en el abdomen, y los síntomas sistémicos, que pueden afectar a todo el cuerpo.

Síntomas de la SIBO en resumen

Esta tabla resume los síntomas locales (gastrointestinales) y sistémicos (que afectan a todo el cuerpo) más frecuentes de la SIBO.

Categoría de síntomas Molestias frecuentes Posible explicación
Local (tracto gastrointestinal) Hinchazón abdominal, sensación de saciedad y eructos Producción de gases (hidrógeno, metano) por fermentación bacteriana en el intestino delgado.
Diarrea (a menudo en el SIBO-D) El gas hidrógeno atrae agua al intestino y acelera el tránsito intestinal.
Estreñimiento (a menudo en el IMO) El gas metano ralentiza el movimiento intestinal y provoca heces duras.
Dolor abdominal, calambres Distensión de la pared intestinal por gases y líquidos.
Acidez estomacal, reflujo El aumento de la presión en la cavidad abdominal empuja el ácido gástrico hacia arriba.
Sistémico (todo el cuerpo) Cansancio crónico, agotamiento Deficiencia de nutrientes (p. ej., vitamina B12, hierro) debido a la malabsorción.
«Niebla mental», dificultades de concentración Los subproductos bacterianos tóxicos llegan al torrente sanguíneo.
Problemas cutáneos (acné, rosácea) Inflamación crónica y permeabilidad intestinal («Leaky Gut»).
Dolor articular Reacciones inflamatorias sistémicas originadas en el intestino.
Cambios de humor, ansiedad Alteración de la comunicación en el eje intestino-cerebro.
Pérdida de peso involuntaria Absorción deficiente de calorías y nutrientes.

Esta variedad de signos muestra hasta qué punto un intestino sano es fundamental para tu bienestar general. Si te reconoces en este mosaico de síntomas, no estás solo. Es una señal clara de que ha llegado el momento de prestar a tu digestión la atención que merece.

Descubrir las causas ocultas y los factores de riesgo

Un diagnóstico de SIBO es un paso importante, pero rara vez es la verdadera raíz del problema. Debes verlo así: la proliferación bacteriana suele ser solo el síntoma evidente de un trastorno mucho más profundo. Para controlar el SIBO de forma sostenible, debes hacer de detective y averiguar por qué las bacterias tuvieron la oportunidad de establecerse en el intestino delgado.

Imagina que tu intestino delgado tiene una función de limpieza incorporada: una especie de «ola de limpieza» que lo barre periódicamente. Esta se encarga de que los restos de alimentos y las bacterias avancen de forma fiable hacia el intestino grueso, para que nada se acumule en el intestino delgado. Si esta autolimpieza falla, se crea el caos perfecto para que las bacterias puedan multiplicarse de forma explosiva.

Cuando el motor del intestino pierde el ritmo

El mecanismo más importante de esta limpieza es el llamado complejo motor migratorio (MMC). Se trata de una potente contracción muscular en forma de onda que recorre el intestino delgado cada vez que no comes, es decir, entre las comidas. El MMC es, por así decirlo, el equipo de limpieza natural de tu intestino.

El MMC se activa aproximadamente cada 90 a 120 minutos en estado de ayuno. Cada pequeño tentempié entre comidas interrumpe este ciclo de inmediato e impide que el intestino delgado se limpie eficazmente.

Cuando este ritmo se altera, las bacterias y los restos de alimentos simplemente se quedan ahí. Entonces tienen todo el tiempo del mundo para multiplicarse y producir gases. Hay toda una serie de factores que pueden paralizar este mecanismo decisivo y allanar así el camino a la SIBO.

Problemas estructurales y medicamentos como factores perturbadores

A veces son cambios mecánicos concretos o provocados por medicamentos los que alteran el equilibrio. Estos se encuentran entre los desencadenantes más frecuentes y fáciles de identificar de la SIBO.

  • Adherencias después de una operación: El tejido cicatricial en la cavidad abdominal, por ejemplo, después de una operación de apendicitis o una cesárea, puede estrangular literalmente el intestino delgado o limitar su libertad de movimiento.
  • Producción alterada de ácido gástrico: El ácido gástrico no sirve únicamente para la digestión. Es una de tus barreras más importantes contra los gérmenes y elimina gran parte de las bacterias que ingieres con los alimentos.
  • Estrés crónico: El estrés constante pone a tu cuerpo en modo de «lucha o huida». En este estado, la digestión se considera poco importante y simplemente se ralentiza, lo que también paraliza el MMC y reduce la producción de ácido gástrico.

En particular, el uso prolongado de bloqueadores de la acidez gástrica (inhibidores de la bomba de protones, IBP) es un factor de riesgo importante. Los estudios muestran que esto aumenta enormemente el riesgo de SIBO, sobre todo en pacientes de edad avanzada. Aproximadamente el 30 por ciento de los pacientes que toman IBP durante un periodo prolongado desarrollan un sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado. Sin la barrera protectora del ácido, las bacterias tienen prácticamente vía libre. Aquí puedes leer más sobre los resultados de investigación relacionados.

Enfermedades subyacentes como factores desencadenantes silenciosos

La SIBO también suele ser una compañera inoportuna de otras enfermedades crónicas. En estos casos, tratar la enfermedad subyacente es la verdadera clave para mantener la SIBO bajo control a largo plazo.

  • Enfermedad celíaca o intolerancia al gluten: La inflamación crónica asociada a la enfermedad celíaca puede dañar los nervios del intestino responsables de controlar el MMC. Descubre más sobre esta relación en nuestro artículo sobre la enfermedad celíaca y la intolerancia al gluten.
  • Enfermedad de Crohn: Esta enfermedad intestinal inflamatoria crónica también puede afectar gravemente a la estructura y la motilidad intestinales.
  • Hipotiroidismo: Las hormonas tiroideas marcan el ritmo en todo el organismo. Cuando faltan, también se ralentiza el metabolismo y, con él, toda la digestión.
  • Diabetes: Un nivel de azúcar en sangre permanentemente elevado puede dañar los nervios con el tiempo (neuropatía diabética). Esto también puede afectar a los nervios encargados de la digestión.

Encontrar la causa es la parte más importante de todo el proceso relacionado con el SIBO. Solo si encuentras y abordas el desencadenante real podrás evitar que las molestias vuelvan una y otra vez. Se trata de devolverle a tu intestino la capacidad de ayudarse a sí mismo.

Diagnóstico de SIBO: descubre si estás afectado

Tienes la sensación de que tus molestias podrían indicar SIBO, pero ¿cómo puedes asegurarte? El camino hacia el diagnóstico correcto puede parecer algo confuso al principio, pero no te preocupes. Ahora lo recorreremos juntos paso a paso. Así sabrás exactamente qué te espera y podrás acudir bien preparado a la consulta con tu médico o terapeuta.

Todo comienza con una anamnesis exhaustiva. En ella, un experto analiza detenidamente tus síntomas, tus antecedentes médicos y tus circunstancias vitales. Esto es muy importante para descartar otras posibles causas de tus molestias y reforzar la sospecha de una proliferación bacteriana en el intestino delgado.

Esta infografía te muestra el procedimiento habitual, desde los primeros indicios hasta un resultado concluyente.

Imagen

Como puedes ver, el proceso está estructurado de forma muy lógica y al final conduce a una prueba decisiva que pretende aportar claridad de una vez por todas.

La prueba de aliento: cómo detectar las bacterias

Si existe sospecha de SIBO, la llamada prueba de aliento es el método de elección. Se considera el estándar de oro no invasivo y fiable para detectar un crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado. La idea es bastante ingeniosa: simplemente se miden directamente en el aliento los gases que producen las bacterias.

Y así se realiza la prueba:

  1. Medición inicial: Primero soplarás en un dispositivo en ayunas para determinar la concentración normal de gases en tu aliento.
  2. Beber una solución azucarada: Después te darán una solución azucarada especial para beber. Por lo general, es lactulosa o glucosa.
  3. Soplar con regularidad: Durante las próximas dos o tres horas, volverás a soplar en el dispositivo de medición a intervalos fijos (p. ej., cada 20 minutos).

La solución azucarada es, por así decirlo, el «alimento» de las bacterias. Si hay demasiadas en el intestino delgado, se abalanzan de inmediato sobre ella y empiezan a fermentar el azúcar. En el proceso se generan gases como hidrógeno (H₂) y metano (CH₄). Estos gases llegan a los pulmones a través de la sangre, donde los exhalas. Un aumento claro de estos gases en el aire que exhalas constituye entonces la prueba decisiva.

Qué significa realmente el resultado de la prueba

El resultado es positivo si la concentración de hidrógeno o metano aumenta considerablemente durante los primeros 90 a 120 minutos después de beber la solución. Este aumento temprano es el criterio clave. Indica que la fermentación ya tiene lugar en el intestino delgado, y no más tarde en el intestino grueso, donde debería producirse.

La cantidad y el momento exacto del aumento de gases proporcionan información valiosa. Un aumento rápido y elevado indica un problema en la parte anterior del intestino delgado. Si los valores empiezan a subir más tarde, es probable que la proliferación se encuentre más atrás.

Sin embargo, para que la prueba sea realmente concluyente, debes prepararte bien. Esto es fundamental. Por lo general, implica lo siguiente:

  • Dieta especial: Durante uno o dos días antes de la prueba, debes seguir una dieta muy limitada, con la menor cantidad posible de carbohidratos fermentables.
  • Ayuno: El mismo día de la prueba debes estar completamente en ayunas.
  • Pausa de la medicación: A menudo es necesario suspender ciertos medicamentos, sobre todo antibióticos o laxantes, varias semanas antes.

Tu médico o el laboratorio te darán instrucciones muy precisas. ¡Síguelas estrictamente! Solo así podrás tener la seguridad de que el resultado refleja realmente el estado actual de tu intestino y de que el diagnóstico se basa en una base sólida.

Tratar el SIBO de forma integral: tu hoja de ruta hacia la salud intestinal

Un diagnóstico de SIBO no es un punto final, sino el pistoletazo de salida para volver a tomar las riendas de tu salud intestinal. No se trata simplemente de eliminar unas cuantas bacterias. Más bien, queremos crear un equilibrio saludable que se mantenga a largo plazo. Un tratamiento realmente eficaz se apoya en cuatro pilares que encajan entre sí como engranajes.

El primer paso suele ser poner fin a la excesiva «fiesta» de bacterias en el intestino delgado. Para ello existen distintas opciones, que deben adaptarse de forma totalmente individualizada a ti. Solo así tu intestino podrá por fin tranquilizarse y empezar a regenerarse.

Pilar 1: Controlar la proliferación bacteriana

Para reducir a estos huéspedes no invitados del intestino delgado, debemos disminuir su cantidad. Para ello, han demostrado ser eficaces tanto los métodos de la medicina convencional como los vegetales.

  • Antibióticos: El enfoque más conocido es el tratamiento con el antibiótico rifaximina. Su gran ventaja es que actúa casi exclusivamente en el intestino y apenas llega al torrente sanguíneo. Así, el importante microbioma del colon permanece prácticamente intacto.
  • Alternativas vegetales: Hierbas como el aceite de orégano, la berberina o el neem son auténticos portentos de la naturaleza. Tienen potentes propiedades antimicrobianas y en la práctica han demostrado ser una alternativa muy eficaz. A menudo se combinan para combatir el espectro más amplio posible de bacterias.

Curiosamente, actualmente no existen en Alemania guías oficiales S3 para el tratamiento del SIBO. Por ello, la terapia se basa en gran medida en la experiencia de especialistas y se adapta de forma individual. En Alemania, la rifaximina solo está autorizada oficialmente para la diarrea del viajero, lo que no facilita las cosas.

Pilar 2: La alimentación adecuada como poderosa aliada

Al mismo tiempo que se reducen las bacterias, tu alimentación desempeña un papel fundamental. Imagina que simplemente les cortas el suministro a las bacterias al privarlas de sus alimentos favoritos, sin descuidar por ello tus propios nutrientes importantes.

La dieta baja en FODMAP es una de las estrategias más conocidas en este caso. Los FODMAP son determinados carbohidratos que para las bacterias del SIBO son como un festín. Si los reduces, literalmente «matas de hambre» a las bacterias. El resultado suele ser un alivio rápido de la hinchazón y el dolor.

Muy importante: ¡La dieta baja en FODMAP es una medida terapéutica a corto plazo, no una alimentación permanente! A largo plazo, puede limitar la diversidad de las bacterias intestinales beneficiosas del colon. Por eso, es imprescindible contar con el acompañamiento de un especialista.

Pilar 3: Abordar la causa desde la raíz para evitar recaídas

Este quizá sea el paso más importante de todos. Porque el SIBO casi siempre es solo el síntoma de un problema subyacente. Una vez que tenemos controlado el sobrecrecimiento, debemos asegurarnos de que no reaparezca de inmediato.

Aquí vuelve a entrar en juego el complejo motor migratorio (MMC), la «ola de limpieza» de tu intestino. Para reactivarlo y estimular el movimiento intestinal natural, se recurre a los llamados procinéticos. Pueden ser remedios vegetales, como el jengibre, o determinados medicamentos. Ayudan a que tu intestino vuelva a limpiarse por sí solo.

Pilar 4: Construir de forma sostenible el entorno intestinal

Una vez que hemos hecho limpieza, tu intestino está listo para reconstruirse. Ahora se trata de fomentar las bacterias beneficiosas y curar la mucosa intestinal para que vuelva a ser fuerte y resistente.

Aquí entran en juego los probióticos. Durante la fase aguda de reducción, a veces pueden hacer más daño que bien. Sin embargo, después son indispensables para repoblar de forma específica la flora intestinal y restablecer el equilibrio. Lo decisivo es utilizar las cepas bacterianas adecuadas en el momento adecuado.

Poco a poco, también se pueden volver a introducir fibras prebióticas para proporcionar alimento de forma específica a las bacterias beneficiosas del intestino grueso. Un análisis detallado de tu microbioma puede mostrarte exactamente por dónde deberías empezar. Descubre cómo un análisis completo del microbioma puede ayudarte a llevar la salud de tu intestino a un nuevo nivel.

Preguntas y respuestas sobre la SIBO

Cuando te ocupas del tema de la SIBO, pronto te vienen muchas preguntas a la cabeza. Es completamente normal, porque el camino de vuelta a un intestino sano rara vez es una línea recta. Para ayudarte a tener algo más de claridad, hemos recopilado las preguntas más frecuentes que nos hacen una y otra vez.

Queremos darte respuestas comprensibles y prácticas. Así podrás entender mejor las relaciones y dar los siguientes pasos de tu camino de forma informada y segura.

¿Puede desaparecer la SIBO por sí sola?

Esta es una pregunta que muchas personas afectadas se hacen llenas de esperanza. Pero la respuesta sincera es: en la gran mayoría de los casos, lamentablemente no. El motivo es bastante lógico: la SIBO rara vez es el problema real, sino que suele ser solo el síntoma de una alteración subyacente.

Imagínatelo como la rotura de una tubería de agua en el sótano. La SIBO es el agua que inunda el sótano. Puedes seguir achicando el agua una y otra vez, pero mientras no se repare la fuga —la causa real—, el sótano volverá a llenarse. Con la SIBO ocurre lo mismo. Una dieta a corto plazo quizá alivie los síntomas, porque das menos alimento a las bacterias. Pero la causa, la proliferación bacteriana anómala, permanece.

Sin una terapia específica que reduzca las bacterias y aborde la raíz del problema, como una alteración del movimiento intestinal (MMC), es muy probable que las molestias reaparezcan. El éxito a largo plazo requiere un enfoque integral.

¿Qué papel desempeñan los probióticos en el SIBO?

Los probióticos son un tema importante, pero también complejo, en el caso del SIBO. Aquí, lo fundamental es elegir el momento adecuado. La mayoría de los expertos desaconseja tomar probióticos durante la fase aguda, en la que se busca reducir las bacterias del intestino delgado. La idea es la siguiente: no quieres introducir aún más bacterias en un sistema que ya está demasiado lleno.

Sin embargo, una vez que la carga bacteriana se ha reducido con éxito, la situación cambia por completo. Entonces, los probióticos de alta calidad son un componente decisivo para reconstruir de forma específica la flora intestinal y reforzar el equilibrio saludable en el intestino grueso.

Ayudan a estabilizar la barrera intestinal y a prevenir una recaída. Por tanto, no se trata de responder «sí» o «no» a los probióticos, sino de elegir el momento adecuado y las cepas bacterianas apropiadas para tu situación.

¿Cuánto dura un tratamiento para el SIBO?

La paciencia es probablemente tu compañera más importante durante un tratamiento para el SIBO. La duración es sumamente individual y depende en gran medida de la gravedad de la proliferación bacteriana, la causa y tu estado general de salud. No es un sprint, sino más bien un maratón con varias etapas.

  • Fase 1: Reducción Combatir únicamente las bacterias con antibióticos o productos vegetales suele durar entre dos y seis semanas.
  • Fase 2: Eliminación de las causas y prevención Esta suele ser la parte más larga. Reactivar el movimiento intestinal (MMC) y tratar la causa subyacente puede llevar varios meses.
  • Fase 3: Reconstrucción Reconstruir de forma sostenible una flora intestinal saludable y permitir que la mucosa intestinal se cure también es un proceso que puede prolongarse durante meses.

En general, deberías estar preparado para que todo el proceso, desde el diagnóstico hasta alcanzar un estado estable y sin síntomas, pueda durar fácilmente de seis meses a más de un año. Pero cada paso merece la pena para mejorar tu calidad de vida.


El camino hacia una mejor sensación digestiva comienza por comprender tu cuerpo. En mybody-x te ayudamos a obtener información fundamentada sobre tu salud intestinal. Con nuestros análisis basados en la evidencia científica, descubrirás qué le falta a tu microbioma y obtendrás las herramientas para mejorar tu bienestar de forma específica. Descubre ahora las posibilidades en https://mybody-x.com.

Publicaciones recientes

Mostrar todo

Eine gusseiserne Kettlebell neben einer Handvoll Kichererbsen und einem indigoblauen Leinentuch auf rohem Holz.

Muskeln aufbauen und Fett abbauen gleichzeitig: geht das? Sechs messbare Hebel

Muskeln aufbauen und Fett abbauen gleichzeitig: geht das? Sechs messbare Hebel Das Wichtigste in Kürze Ja, beides zugleich ist möglich. In der Sportwissenschaft heißt der Vorgang Körperrekomposition oder body recomposition, also Muskelaufbau bei gleichzeitigem Fettabbau. Am ehesten gelingt er Einsteigern...

Leer más

Eine dunkle Schüssel mit Erdnüssen in der Schale, eine angebrochene Tafel dunkler Schokolade und zwei Reiswaffeln auf Leinen.

Snacks, die dein Partner nicht verträgt: Allergie oder Unverträglichkeit?

Snacks, die dein Partner nicht verträgt: Allergie oder Unverträglichkeit? Das Wichtigste in Kürze Allergie und Unverträglichkeit sind zwei verschiedene Vorgänge. Bei einer Allergie reagiert das Immunsystem auf ein Eiweiß, und bei manchen Lebensmitteln reichen dafür sehr kleine Mengen. Bei einer...

Leer más

Mann Mitte vierzig steht morgens in seiner Küche am Fenster, daneben ein Glas Wasser und eine Schale Obst.

Niveles de testosterona: qué factores cotidianos realmente los reducen

Niveles de testosterona: qué factores cotidianos los reducen realmente Lo más importante, en resumen Los cuatro factores cotidianos mejor documentados son: dormir demasiado poco, la grasa abdominal, el consumo habitual de alcohol y el estrés prolongado. A ellos se suman...

Leer más